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Archivo de la categoría "Migración"

Viernes, 18 de diciembre de 2020

¿Quiénes son las mujeres en movimiento?
Un retrato de las trabajadoras migrantes

  • La migración internacional de las mujeres, ya sea junto con su familia o por su cuenta, es un fenómeno cada vez más importante y complejo, pero sigue sin estar suficientemente documentado debido a la falta de datos. Los nuevos datos del ILOSTAT ofrecen algunas ideas sobre el perfil de las mujeres que buscan trabajo y mejores oportunidades en el extranjero.

    En 2017, las mujeres representaban el 42% de los 164 millones de trabajadores migrantes en todo el mundo. Los datos del ILOSTAT muestran que la proporción de mujeres en la población migrante en edad de trabajar aumentó en el último decenio en 24 de los 63 países para los que se dispone de series cronológicas, observándose un crecimiento particularmente importante en Azerbaiyán, Bulgaria, Indonesia y Viet Nam. En la mayoría de los países europeos, la proporción de mujeres migrantes se mantuvo constantemente alta durante ese período.

    La proporción de mujeres migrantes en edad de trabajar con un nivel de educación avanzado (terciario y superior) aumentó entre 2009 y 2019 en 25 de los 40 países sobre los que se dispone de datos. Esta tendencia se ha observado en muchos de los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) desde el decenio de 2000: tiene que ver en parte con el progreso mundial en el nivel de educación de las niñas y las mujeres, y en parte con la creciente demanda de mano de obra calificada en sectores con una fuerza de trabajo predominantemente femenina, como la salud y la atención social. En más de la mitad de los países de altos ingresos sobre los que se dispone de datos, el número de mujeres migrantes altamente calificadas en edad de trabajar supera al de sus homólogos masculinos.

    Si bien la proporción de mujeres en ocupación suele ser inferior a la de los hombres en general, la diferencia entre los sexos en ocupación tiende a ser mayor entre los migrantes. En general, las mujeres migrantes tienen menos probabilidades de estar empleadas que los hombres migrantes, siendo el promedio respectivo de las proporciones de ocupación -con respecto a la población del 75% y el 85% para los 124 países sobre los que se dispone de datos. La diferencia entre las dos proporciones es mayor en los países de ingresos altos y medianos altos. En los países de ingresos bajos y medianos bajos, el porcentaje de mujeres migrantes empleadas tiende a ser más cercano al de sus homólogos masculinos.

    Las mujeres migrantes también están en desventaja en cuanto a la calidad de los empleos que obtienen. En la gran mayoría de los países, es más probable que se dediquen a ocupaciones elementales que los hombres migrantes. Esta conclusión coincide con estudios anteriores que muestran la alta prevalencia de trabajadoras migratorias en sectores de servicios poco calificados, como los servicios domésticos, de limpieza y servicios menores conexos, especialmente en los países de altos ingresos. En Francia y Grecia, el 24% y el 34% de las trabajadoras migratorias, respectivamente, estaban empleadas como limpiadoras o ayudantes en 2016. En Chile, el 34% de las mujeres migrantes con educación secundaria superior o superior estaban en ocupaciones elementales en 2018, en comparación con el 22% de sus homólogos masculinos y solo el 15% de las mujeres no migrantes con el mismo nivel de educación. Se necesitaría un análisis a fondo para confirmar esta pauta en otros países y también para estudiar las causas del desajuste más importante entre la educación y la ocupación de las mujeres migrantes.

    En general, la diferencia de remuneración entre los géneros de los migrantes es mayor en los países de bajos ingresos, donde la desigualdad salarial en la población general es mayor, y tiende a reducirse con el aumento del nivel de ingresos de los países. En los países de altos ingresos, los migrantes también se enfrentan a una mayor penalización salarial y ganan mucho menos que los no migrantes en promedio. La desventaja salarial a que hacen frente los migrantes, incluidos los hombres, en esos países puede explicar la reducción de las diferencias salariales entre los géneros que se observa entre los migrantes, en lugar de la mejor remuneración que reciben las trabajadoras migratorias.

    En general, las trabajadoras migratorias se enfrentan a un reto de duelo, ya que se encuentran en la intersección de dos grupos -mujeres y migrantes- que suelen estar marginados y sujetos a diversas barreras del mercado laboral. Las crisis como la pandemia de COVID-19 no pueden sino exacerbar su vulnerabilidad. Los datos precisos desglosados por sexo y el análisis a fondo de la migración laboral internacional, teniendo en cuenta los efectos de la pandemia actual cuando sea posible, son más necesarios que nunca para ayudar a elaborar políticas eficaces que aborden las necesidades específicas de las trabajadoras migratorias y les permitan acceder a un trabajo decente, a la igualdad de remuneración y a un trato justo en sus países de destino.

    Fuente: OIT 18 de diciembre de 2020

  • Viernes, 18 de diciembre de 2020

    Día Internacional del Migrante 2020

    En conmemoración del Día Internacional del Migrante, ONU Mujeres reconoce y celebra las enormes contribuciones realizadas por las mujeres migrantes de todo el mundo, muchas de las cuales están trabajando en la primera línea de la crisis de la COVID-19, al prestar servicios en sus comunidades como profesionales capacitadas en el ámbito de la atención sanitaria, personal de limpieza, proveedoras de comida a domicilio y trabajadoras agrícolas.

    Para muchas mujeres migrantes de todo el mundo, las desigualdades de género generalizadas, sumadas al racismo sistemático, la violencia y otras formas de discriminación, hacen que la pandemia haya tenido un efecto devastador en sus medios de vida y su salud. Muchas de ellas perdieron sus empleos, mientras que otras se enfrentan a un mayor riesgo de infección debido a que la modalidad de trabajo a distancia simplemente no se encuentra entre sus opciones. Un gran número de mujeres migrantes tienen empleos vulnerables, mal remunerados y sin protección laboral, por lo que están más expuestas a ser víctima de violaciones de los derechos humanos y laborales, incluso de caer en las redes de trata antes de llegar a su destino. A raíz de que tan sólo un 22 % de las trabajadoras migrantes del mundo cuentan con protección social, las redes de seguridad financiera que algunos países establecen para mitigar la pérdida de ingresos a menudo no están disponibles para las mujeres migrantes y sus familias. Con las fronteras cerradas y las restricciones de viaje vigentes, muchas mujeres migrantes no han podido abandonar los países donde trabajan, a la par que los índices de violencia sexual y de género han aumentado, y la vulnerabilidad económica y su desesperación las pone en mayor riesgo de ser víctimas de la trata.

    A pesar de estos desafíos, las mujeres migrantes siguen aportando beneficios vitales a sus países de origen, tránsito y destino. Todos los años, unas 100 millones de mujeres migrantes envían remesas a sus países. Y si bien persiste la brecha salarial de género, tienden a enviar una mayor parte de sus salarios que los hombres, además de hacerlo con más regularidad. Estas contribuciones ayudan a sostener las economías de muchos países y representan un sustento para las familias y las comunidades, algo que es especialmente importante durante las épocas de crisis. En la actualidad, ante la pérdida de más de 495 millones de empleos desde el inicio de la pandemia —muchos de ellos en el sector de los servicios, que da empleo a un 74 % de las mujeres migrantes—, las familias que dependen de estas remesas están atravesando una situación de mayor vulnerabilidad.

    Aparte de sus contribuciones financieras significativas, las mujeres migrantes también aportan beneficios sociales importantes, entre ellos, la adquisición y transferencia de competencias, conocimientos, ideas y normas sociales.

    Los efectos considerables en la salud y el bienestar de las mujeres migrantes durante la pandemia de la COVID-19 ponen de relieve cuán importante es que todas las personas migrantes, independientemente de su condición migratoria, tengan acceso a servicios con perspectiva de género. El costo para el estado mental, emocional, de salud y social de las mujeres migrantes, asociado con el aislamiento y la soledad, que lleva a un mayor riesgo de sufrir violaciones de los derechos humanos, se pasa por alto con demasiada frecuencia. Para hacer frente a este problema, debe priorizarse el acceso a servicios integrales, incluido el apoyo psicosocial indispensable, para todas las personas migrantes.

    Con la aprobación y aplicación del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, que abarca todas las dimensiones de la migración internacional de manera holística e integral, los países tienen una nueva oportunidad de convertir a los derechos humanos y la igualdad de género en elementos centrales de sus programas y políticas de migración. Juntas y juntos, debemos asegurarnos de cubrir las necesidades específicas de las mujeres migrantes, tanto durante la recuperación de la pandemia de la COVID-19 como en el futuro.

    Fuente: ONU MUJERES 17 de diciembre de 2020

    Viernes, 18 de diciembre de 2020

    Día Internacional del Migrante

    Los migrantes contribuyen a crear comunidades más sólidas y resilientes gracias a sus conocimientos, habilidades y redes.

    A lo largo de la historia de la humanidad, la migración ha sido una expresión valiente de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor.

    En la actualidad, la globalización, junto con los avances en las comunicaciones y el transporte, ha incrementado en gran medida el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de mudarse a otros lugares.

    Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades en todo el mundo. También ha servido para subrayar el vínculo que hay entre migración y desarrollo, así como las oportunidades que ofrece para el codesarrollo, es decir, para la mejora concertada de las condiciones económicas y sociales tanto en el lugar de origen como en el de destino.

    La migración atrae en la actualidad cada vez más atención. Mezclados con factores de incertidumbre, urgencia y complejidad, los retos y dificultades de la migración internacional requieren una mayor cooperación y una acción colectiva. Las Naciones Unidas están jugando de forma activa un rol catalizador en este tema, para crear más diálogos e interacciones entre países y regiones, así como para impulsar el intercambio de experiencias y oportunidades de colaboración.

    Los migrantes contribuyen con su conocimiento, con las redes que conforman y con sus capacidades al desarrollo de comunidades más fuertes y resilientes. En los últimos meses, los migrantes han estado en primera línea en la lucha contra la pandemia de COVID-19. Las contribuciones de los migrantes en los ámbitos de la salud, el transporte y los servicios de alimentación han hecho que nuestras vidas durante el confinamiento se hicieran más llevaderas.

    Al igual que las personas que se encuentran viviendo al margen de la sociedad, los migrantes se ven desproporcionadamente afectados por el COVID-19 ya que han perdido sus puestos de trabajo, han sido desalojados y sufren discriminación. Millones de migrantes están varados, en muchos casos sin ningún ingreso y sin un lugar donde vivir, sin posibilidad alguna de regresar a sus hogares debido a las restricciones a la movilidad impuestas por la pandemia. Además, la pandemia ha provocado también que corran cada vez mayores riesgos de ser víctímas de trata y explotación.

    En el Día Internacional de los Migrantes, reafirmamos nuestro compromiso con su seguridad y dignidad.

    La protección de los migrantes en tiempos de crisis es más importante que nunca para hacer frente al COVID-19.

    Fuente: ONU 18 de diciembre de 2020

    Lunes, 14 de diciembre de 2020

    La brecha salarial de los migrantes se
    amplía en muchos países de altos ingresos

    La remuneración promedio de los migrantes es casi un 13% menor que la que perciben los ciudadanos de los países de altos ingresos de acogida, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    En determinados países, en particular Chipre, Italia y Austria, la brecha salarial por hora de trabajo es aún mayor, a saber, del 42, 30 y 25% respectivamente. En Finlandia es del 11%, inferior al valor promedio, y en la Unión Europea en su conjunto es de casi un 9%.

    La brecha salarial de los migrantes ha aumentado en varios países de altos ingresos a lo largo de los últimos cinco años; en Italia, por ejemplo, la remuneración de los trabajadores migrantes es un 30% menor que la que perciben los ciudadanos de dicho país, según datos recientes, frente al 27% que se registró en 2015. En Portugal la diferencia de remuneración es del 29%, frente al 25% registrado en 2015, y en Irlanda del 21%, con respecto al 19% en 2015.

    El informe – The migrant pay gap: understanding wage differences between migrants and nationals (Brecha salarial de los migrantes: examen de las diferencias salariales entre los migrantes y los ciudadanos de los países de acogida) pone de manifiesto que los migrantes en los países de altos ingresos son más susceptibles de tener un trabajo precario, habida cuenta de que el 27% de ellos tienen contratos temporales, y un 15% empleo a tiempo parcial. Están representados de forma desproporcionada en el sector primario, en particular, en las esferas de la agricultura, la pesca y la silvicultura, y realizan más trabajos que los ciudadanos de los países de acogida en el sector secundario, en particular, en las esferas de la minería y la extracción de minerales, la producción, el suministro de electricidad, gas y agua, y la construcción.

    Los trabajadores migrantes perciben un salario menor que el de los ciudadanos de los países de acogida que poseen una calificación análoga para la misma categoría profesional.

    En Estados Unidos y Finlandia, por ejemplo, pese a que la proporción de trabajadores migrantes con estudios secundarios es del 78% y el 98%, respectivamente, la proporción de trabajadores migrantes en empleos de alta o mediana calificación es únicamente del 35% y el 50%.

    En los países de ingresos bajos y medianos se da una situación opuesta, puesto que los trabajadores migrantes suelen ser expatriados temporales altamente calificados. Por lo general, su remuneración por hora de trabajo es aproximadamente un 17,3% mayor que la que perciben los trabajadores no migrantes.

    Las trabajadoras migrantes tiene que afrontar una doble penalización salarial, por su condición de migrantes y de mujer. Se estima que la brecha salarial por hora de trabajo entre los ciudadanos masculinos del país de acogida y las mujeres migrantes en los países de altos ingresos es de casi el 21%. Ese valor es superior a la brecha de remuneración por motivos de género (16%) que se produce en esos países.

    Ello obedece parcialmente a que las trabajadoras migrantes constituyen una gran parte de las personas que realizan trabajos domésticos, a saber, el 73% (8,45 millones de personas) de todos los trabajadores domésticos migrantes a escala mundial. En los países de altos ingresos, la brecha de remuneración entre los trabajadores migrantes que realizan trabajos de prestación de cuidados y los trabajadores de ese sector que no son migrantes es de alrededor del 19%.

    Fuente: OIT 14 de diciembre de 2020

    Viernes, 20 de noviembre de 2020

    Ingresos por Remesas Familiares

    Tercer Trimestre 2020

    Las remesas, se refieren a la cantidad en dólares americanos provenientes del exterior, transferida a través de empresas; originada por un remitente (persona física residente en el exterior que transfiere recursos económicos a sus familiares en México) para ser entregada en el territorio nacional a un beneficiario (persona física residente en México que recibe los recursos que transfiere el remitente).

    La Dirección de Información Geográfica y Estadística, elabora de forma trimestral un documento en el que se registra el comportamiento del flujo de remesas en el la entidad.

    Al tercer trimestre del 2020 Chiapas ocupó el lugar 13 a nivel nacional por la participación porcentual en los ingresos por remesas familiares.

    Los primeros lugares fueron los estados de Jalisco, Michoacán, y Guanajuato; siendo estos de mayor antigüedad en tradición migratoria.

    Por el valor de las remesas per cápita, al 3er. trimestre de 2020. Chiapas ocupa el lugar 23 a nivel nacional.

    El importe de las remesas a nivel nacional se incrementó 97.2% entre el 3er. trimestre de 2012 y el 3er. trimestre de 2020, por su parte Chiapas aumentó más del doble es decir 129.8%, en el mismo periodo, aún así la participación porcentual de Chiapas en el valor nacional ha oscilado entre 1.8 y 3%, esté último registrado en trimestre más reciente.

    El valor de remesas registrado en el 3er. trimestre del 2020 es el mayor registrado desde 2014, con 40.7 millones más que el registrado en el 2do. trimestre de 2019 el cual era el valor más alto registado anteriormente.

    En el largo plazo se puede observar las tendencias de crecimiento de los ingresos por remesas familiares cuya aportación favorece los ingresos de los hogares receptores de la entidad.

    Fuente: SECRETARÍA DE HACIENDA 20 de noviembre de 2020

    Miércoles, 11 de noviembre de 2020

    CEPAL y OIT advierten que mercado laboral de América Latina y el
    Caribe tendrá una lenta recuperación tras pandemia del COVID-19

  • En una nueva publicación conjunta, ambos organismos de las Naciones Unidas recalcan que para salir de la crisis se requieren políticas macro activas junto a políticas sectoriales que promuevan el desarrollo sostenible con empleo.

    La reactivación del mercado laboral de América Latina y el Caribe pos-COVID-19 será lenta y se necesitará mucho tiempo para que los principales indicadores del mundo del trabajo regresen a los niveles previos a la crisis sanitaria y más tiempo aún para poder cumplir con las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aseguraron hoy la CEPAL y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en una nueva publicación conjunta.

    El retorno al nivel de actividad económica pre-pandemia tomará varios años, advierten CEPAL y OIT, lo que se traducirá en una lenta recuperación del empleo. De esta forma, si se mantuviera una tasa de crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) regional de 3,0%, solo se alcanzaría en 2023 el nivel de PIB que existía en 2019. Sin embargo, con la tasa promedio mostrada en la última década (1,8%), se alcanzaría recién en 2025 el nivel de PIB de 2019. Y con la tasa promedio anotada durante el último sexenio (0,4%) no se alcanzaría en la próxima década.

    Por lo tanto, los organismos de las Naciones Unidas recalcan que se requieren políticas macro activas junto a políticas sectoriales que promuevan el desarrollo sostenible con empleo. Esto implica impulsar políticas ambientales que estimulen el empleo y el crecimiento, apoyadas por políticas fiscales activas que fomente el empleo, con proyectos de inversión intensivos en trabajo y con enfoque de sostenibilidad ambiental, que tienen que ser complementadas con políticas industriales y tecnológicas para construir capacidades productivas nacionales, y aumentar la competitividad. También se requiere otorgar financiamiento y liquidez a micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), con plazos más largos y costos más bajos.

    De acuerdo con el documento, en 2020 las economías y los mercados laborales de América Latina y el Caribe fueron golpeados por la pandemia del COVID-19 de una manera nunca antes vista lo que se ha traducido en la mayor contracción de los últimos 100 años con fuertes costos económicos, laborales, sociales y productivos.

    Los grupos más afectados han sido aquellos que por el tipo de trabajo que desempeñan no pueden realizar teletrabajo. En este ámbito se encuentran las mujeres, quienes además de sufrir caídas en el empleo tuvieron que retirarse del mercado laboral para realizar tareas de cuidado y del hogar; los trabajadores informales, afectados por la prohibición de circulación y la menor capacidad de los hogares de contratar trabajadores; los sectores relacionados con el comercio, manufactura, construcción y servicios (turismo y entretenimiento); los trabajadores jóvenes que recién se insertan al mercado laboral por la falta de generación de nuevos empleos; los trabajadores de menor calificación en general en empleos más informales y de necesidad de proximidad física; y las MIPYMES.

    Según el informe, los mayores efectos se sintieron en el segundo trimestre del año en el que se estima una pérdida de aproximadamente 47 millones de empleos en el conjunto de la región con respecto al año anterior. Gran parte de las personas que perdieron su trabajo no vieron oportunidades para una pronta reinserción laboral o estuvieron impedidas de buscar empleo por las restricciones a la movilidad y se retiraron de la fuerza laboral. Por ello, las pérdidas de empleo se expresaron solo parcialmente en un aumento de la desocupación abierta, que se incrementó de 8,9% en el segundo trimestre de 2019 a 11,0% en el segundo trimestre de 2020.

    Con respecto al empleo de los jóvenes durante la crisis del COVID-19, la pandemia ha afectado fuertemente el empleo de los jóvenes entre 15 y 24 años, impactando particularmente a los que se incorporan al mercado laboral por primera vez. Según datos disponibles de cuatro países de la región, la caída en el empleo para las personas en este rango de edad fue de -7,8 puntos porcentuales con respecto al segundo trimestre de 2019, mientras que para los mayores de 25 años fue de -7,3 puntos porcentuales. Asimismo, el aumento en la tasa de desocupación de los jóvenes en el segundo trimestre de 2020 fue mayor que para los adultos (3,4 versus 1,8 puntos porcentuales), a pesar de la mayor caída en la tasa de participación (-8,7 versus -6,8 puntos porcentuales).

    El efecto de la crisis es mayor entre los jóvenes debido a la menor disponibilidad de vacantes para los primeros empleos (menos incorporaciones) y la menor renovación de contratos temporales y de períodos de prueba (más desvinculaciones), indican CEPAL y OIT. La menor probabilidad de conseguir empleo desalienta su búsqueda, aumentando número de jóvenes inactivos que no buscan un empleo ni tampoco estudian. “Estos largos períodos de inactividad dejan cicatrices en la trayectoria laboral: más informalidad y mayor exclusión en el mercado laboral a futuro”, advierte el informe.

    Por todo lo anterior, los organismos indican que se debe promover la inserción laboral de los jóvenes combinando entrenamiento en aula con una etapa posterior de pasantía en empresas. Esto debe complementarse con subsidios monetarios para asegurar la asistencia y participación de los jóvenes, así como servicios de empleo para apoyar la reinserción laboral. Además, se requieren programas de formación profesional que faciliten la recalificación o reconversión laboral para los jóvenes que han perdido sus empleos y también se deben aprovechar las tecnologías digitales para potenciar la capacidad de aprendizaje y así cerrar brechas digitales entre ellos.

    Fuente: OIT 10 de noviembre de 2020

  • Martes, 10 de noviembre de 2020

    Sin trabajo ni remesas, los migrantes latinoamericanos
    y sus familias pasan hambre en la pandemia

  • Para fines de 2021, al menos 33 millones de personas más pasarán hambre en todo el mundo debido a la disminución del dinero que envían los migrantes por la crisis económica del COVID-19. Dos agencias de la ONU recalcan que la pandemia no se trata de una crisis temporal, sino de una profunda disrupción que cambiará los patrones de migración durante años. Los Gobiernos deben tomar medidas para proteger a los más vulnerables.

    El hambre y el desplazamiento de la población a nivel mundial aumentarán a causa de la pandemia de COVID-19, a medida que los migrantes y quienes dependen de su ayuda económica buscan desesperadamente un trabajo para mantener a sus familias, advierte un nuevo informe del Programa Mundial de Alimentos y la Organización Internacional de las Migraciones.

    El estudio indica que la pandemia y las medidas de confinamiento han aumentado la llamada inseguridad alimentaria, es decir la imposibilidad de acceder a la comida de forma regular. También ha crecido la fragilidad entre los migrantes y las comunidades obligadas a abandonar sus hogares por conflictos y desastres naturales.

    Sin ingresos sostenidos, el informe advierte que muchos migrantes no solo se verán obligados a regresar a sus hogares, sino que también provocarán una caída temporal de las remesas, el dinero que los migrantes envían a sus países, que proporcionan un sustento esencial para alrededor una de cada nueve personas en el mundo, alrededor de 800 millones.

    El Banco Mundial espera una caída del 14% en las remesas a los países de ingresos bajos y medianos para el 2021. Las consecuencias para la seguridad alimentaria podrían ser devastadoras. El PMA proyecta que para fines de 2021 al menos 33 millones de personas más podrían pasar al hambre debido solo a la disminución prevista de las remesas.

    Las poblaciones migrantes centroamericanas ya están experimentando el impacto económico severo del COVID-19, más de la mitad de quienes participaron de un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones habían perdido su trabajo por la pandemia, y un 82% dijo que habían tenido que reducir la cantidad de remesas que normalmente envían porque no tenían suficientes ingresos.

    El informe explica que la inseguridad alimentaria y el desplazamiento están estrechamente relacionados. El hambre, especialmente cuando se combina con un conflicto, es un factor crítico que impulsa a las personas a moverse. Nueve de cada diez de las peores crisis alimentarias del mundo se producen en países con el mayor número de desplazados internos. Mientras tanto, la mayoría de las personas desplazadas se encuentran en países afectados por la inseguridad alimentaria aguda y la desnutrición.

    El Programa Mundial de la Alimentos y la Organización Internacional para las Migraciones piden a la comunidad internacional que se asegure de que se hagan todos los esfuerzos posibles para limitar el impacto inmediato en los más vulnerables, al tiempo que se garantizan inversiones a más largo plazo que aseguren un camino hacia la recuperación.

    Las agencias recalcan que no se trata de una crisis temporal, sino de una profunda disrupción que cambiarán los patrones de migración hasta por varios años.

    Fuente: ONU 10 de noviembre de 2020

  • Lunes, 9 de noviembre de 2020

    El 97% de los estudiantes latinoamericanos
    todavía no ha regresado a las aulas debido al coronavirus

    Tras la llegada de la COVID-19 pasado mes de marzo, todavía hay 137 millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe que no pueden ir a la escuela, según un nuevo informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

    Esta grave situación educativa supone que, desde el inicio de la pandemia del coronavirus hace más de siete meses, la pérdida medía de días de escolarización de los menores en la región sea cuatro veces superior a la de los estudiantes del resto del mundo, indica el estudio de UNICEF.

    Los once millones de casos de la COVID-19 en la región contabilizados hasta la fecha provocan que la mayoría de los estudiantes corra el riesgo de perder un año escolar entero.

    El informe también constata que la COVID-19 ha ampliado aún más las brechas educativas entre las familias ricas y las pobres en América Latina y el Caribe.

    “Los nuevos datos de UNICEF muestran que el porcentaje de niños, niñas y adolescentes que no reciben ninguna forma de educación en la región se ha disparado drásticamente, del 4% al 18% en los últimos meses”, destaca el documento.

    Del mismo modo, las proyecciones de la ONU indican que la COVID-19 podría provocar que dejen de asistir a la escuela hasta tres millones de niños más en América Latina y el Caribe.

    UNICEF advirtió que los avances educativos de América Latina y el Caribe durante las últimas décadas corren ahora el riesgo de revertirse y que el impacto económico de esta crisis educativa se dejará sentir durante los próximos años.

    Unos 42 millones de estudiantes en la región reciben enseñanza a distancia y en el hogar mediante la radio, la televisión, internet u otras plataformas con el apoyo de UNICEF.

    Sin embargo, las nuevas estimaciones del Fondo de la ONU para la Infancia indican que, pese a los esfuerzos de los gobiernos, solamente uno de cada dos menores que asisten a centros públicos puede acceder a una educación a distancia de calidad, en comparación con los tres de cada cuatro estudiantes de las escuelas privadas.

    Los niños, niñas y adolescentes que corren un mayor riesgo de abandonar los estudios son los migrantes, los menores que pertenecen a comunidades indígenas y los discapacitados, quienes deben recibir un apoyo educativo especial.

    Aunque una de cada seis escuelas en la región carece de suministro de agua, UNICEF insta a los gobiernos a acelerar urgentemente la preparación para el proceso de reapertura de los centros escolares, incluyendo la creación de instalaciones de agua, saneamiento e higiene, la formación de maestros y la incorporación de enfoques de aprendizaje más inclusivos.

    “Si bien la situación epidemiológica es diversa entre los países y dentro de ellos, la reapertura de las escuelas debe ser una prioridad para los gobiernos”, destacó UNICEF.

    Fuente: ONU 09 de noviembre de 2020

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    Jueves, 5 de noviembre de 2020

    México sumó a septiembre cifra récord de
    remesas; llegan a 29,964 mdd: Banxico

  • En cifras acumuladas, las remesas se incrementaron un 10% interanual entre enero y septiembre hasta los 29,964 millones de dólares.

    Las remesas que han recibido 1.8 millones de familias en México entre enero y septiembre suman 29,964 millones de dólares, revela información del Banco de México (Banxico).

    Esta cifra incorpora una variación de 10% anual y se convierte en el mayor flujo acumulado de envíos de los llamados migradólares hacia México, desde que el banco central comenzó a medirlo, en 1995.

    La resistencia de las remesas que llegan al país sigue sorprendiendo, pues en septiembre se cursó por el séptimo mes de la pandemia y el choque que ha significado para el empleo en los países que son generadores de estos envíos, no ha mermado la solidez de las transferencias.

    Así se puede entender que los hogares mexicanos recibieron en septiembre 3,564 millones de dólares, una cifra que también se convierte en la más alta registrada para un mes similar.

    Según la información de Banxico, el giro promedio de remesas recibidas por cada una de las familias que cuentan con estos recursos en el país, fue de 346 dólares en septiembre. Un monto que resulta el mas alto observado desde octubre de 2008, cuando sumó 395 dólares.

    La depreciación que registró el peso mexicano frente al dólar en septiembre fue de 9.3% lo que favoreció también al fortalecimiento del giro captado por cada una de las 1.8 millones de familias que reciben remesas en México.

    Fuente:EL ECONOMISTA 03 de noviembre de 2020

  • Lunes, 2 de noviembre de 2020

    COVID-19: Los flujos de remesas se reducirán un 14 % en 2021

  • Por primera vez en las últimas décadas, la migración internacional disminuirá en 2020

    La cantidad de dinero que los trabajadores migrantes envían a sus hogares disminuirá un 14 % en 2021 con respecto a los niveles de 2019, según las últimas estimaciones publicadas en la reseña sobre migración y desarrollo del Banco Mundial. Esto sucederá a medida que siga propagándose la pandemia de COVID-19 (coronavirus) y continúe agravándose la crisis económica.

    Se proyecta que los flujos de remesas a los países de ingreso mediano bajo se reduzcan en un 7 %, hasta ubicarse en los USD 508 000 millones en 2020, y posteriormente sufran una reducción del 7,5 %, llegando a los USD 470 000 millones en 2021. Entre los principales factores que influyen en la disminución de las remesas figuran el escaso crecimiento económico y los bajos niveles de empleo en los países que reciben migrantes, la debilidad de los precios del petróleo y la depreciación, con respecto al dólar estadounidense, de las monedas de los países de origen de las remesas.

    En todas las regiones se registrarán disminuciones en 2020 y 2021, y se espera que la caída más pronunciada se producirá en Europa y Asia central (16 % y 8 %, respectivamente), seguida de Asia oriental y el Pacífico (11 % y 4 %), Oriente Medio y Norte de África (8 % y 8 %), África al sur del Sahara (9 % y 6 %), Asia meridional (4 % y 11 %) y América Latina y el Caribe (0,2 % y 8 %).

    Se prevé que, en 2020, pese a la disminución prevista, las remesas sean aún más importantes como fuente de financiamiento externo en los países de ingreso mediano bajo. En 2019, los flujos de remesas hacia tales países alcanzaron un máximo histórico de USD 548 000 millones, cifra superior a los flujos de inversión extranjera directa (USD 534 000 millones) y a la asistencia externa para el desarrollo (aproximadamente USD 166 000 millones). Se pronostica que la diferencia entre los flujos de remesas y la inversión extranjera directa se amplíe aún más, ya que se espera que esta última sufra una disminución más pronunciada.

    Este año, por primera vez en la historia reciente, es probable que el número de migrantes internacionales disminuya a medida que se ralentice la migración nueva y aumente la migración de retorno. Tras la suspensión de los confinamientos nacionales, que dejaron a muchos trabajadores migrantes varados en los países de acogida, se ha informado de flujos de migración de retorno desde todas las partes del mundo. Es posible que el aumento del desempleo derivado de las restricciones más estrictas en la concesión de visas para migrantes y refugiados dé lugar a un mayor aumento de la migración de retorno.

    El costo mundial promedio que supone el envío de USD 200 fue de 6,8 % en el tercer trimestre de 2020, en gran medida sin cambios desde el primer trimestre de 2019, de acuerdo con la base de datos sobre los precios de las remesas en el mundo que mantiene el Banco Mundial. Esto representa más del doble del 3 %, la meta establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que debe lograrse antes de 2030. El costo más bajo se registró en Asia meridional (5 %) y el más alto en África al sur del Sahara (8,5 %). Los bancos son el canal más caro para enviar remesas (con un promedio del 10,9 %), seguidos por las oficinas de correos (8,6 %), los operadores de transferencias de dinero (5,8 %) y los operadores móviles (2,8 %).

    El Grupo Banco Mundial (GBM), una de las principales fuentes de financiamiento y conocimientos para los países en desarrollo, está adoptando medidas rápidas y de amplio alcance a fin de ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su respuesta frente a la pandemia. Respalda intervenciones de salud pública, trabaja para garantizar el suministro de insumos y equipos esenciales, y ayuda al sector privado a continuar sus operaciones y mantener el empleo. El GBM proporcionará hasta USD 160 000 millones durante un período de 15 meses, que finalizará en junio de 2021, para ayudar a más de 100 países a proteger a los sectores pobres y vulnerables, respaldar a las empresas e impulsar la recuperación económica. Dicho monto incluye USD 50 000 millones correspondientes a nuevos recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) en forma de donaciones y préstamos en condiciones sumamente concesionarias, y USD 12 000 millones para ayudar a los países en desarrollo a financiar la compra y distribución de vacunas contra la COVID-19.

    Se espera que en 2020 los flujos de remesas hacia América Latina y el Caribe sean de aproximadamente USD 96 000 millones, lo que representa un descenso de 0,2 % con respecto al año anterior. Las remesas a Colombia, El Salvador y la República Dominicana registraron un crecimiento interanual positivo entre los meses de junio y septiembre, tras haber caído bruscamente en abril y mayo. Los flujos hacia México, el principal receptor de la región, se mantuvieron en parte porque los migrantes trabajaban en servicios esenciales en Estados Unidos y porque aquellos que reunían los requisitos se podían beneficiar además de los programas de estímulo implementados en dicho país. Costo de las remesas: El costo promedio de enviar USD 200 a la región aumentó ligeramente al 5,8 % en el tercer trimestre de 2020. En muchos corredores de remesas más cortos, los costos siguen siendo elevados. Por ejemplo, el costo de enviar dinero a Haití y la República Dominicana supera el 8 %.

    Fuente: BANCO MUNDIAL octubre 2020

  • Martes, 20 de octubre de 2020

    INEGI se une a la conmemoración del Día Mundial de la
    Estadística: “Conectando al mundo con datos confiables”

  • Se realiza cada cinco años bajo la dirección de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.

    Este día se celebra, por tercera ocasión, el Día Mundial de la Estadística con el lema “Conectando al mundo con datos confiables”, el cual se realiza cada cinco años, organizado bajo la dirección de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas con la participación de más de 140 Estados miembros de dicha comisión, así como de organizaciones internacionales y regionales.

    La consigna que promueve la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas invita a reflexionar sobre la importancia de la confianza, los datos oficiales, la innovación y el bien público que generan los sistemas estadísticos nacionales.

    En México, el INEGI es el organismo constitucional autónomo del Estado mexicano que, además de ser el principal productor de estadísticas oficiales del país, coordina el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica.

    La fortaleza institucional del INEGI es fundamental para mantener la credibilidad en la medición de la realidad mexicana y esto es posible gracias a 5 pilares que rigen su actuar: autonomía; objetividad y rigurosidad técnica; principios y buenas prácticas; transparencia y rendición de cuentas y participación de la sociedad.

    El INEGI tiene como mandato brindar a la sociedad y al Estado información estadística confiable, de acuerdo con las mejores prácticas nacionales e internacionales, generada y difundida libre de presiones de grupos de interés, que sirva de fundamento para la toma de decisiones basadas en evidencia.

    Aplicar las mejores prácticas nacionales e internacionales, así como utilizar metodologías científicamente sustentadas, permite la comparabilidad internacional de la información y da la oportunidad a nuestro país de estar conectado con el mundo.

    Actualmente, el Instituto cuenta con información estadística que permite el análisis de una gran variedad de fenómenos sociales y económicos tales como: población, ocupación y empleo, ingreso y gasto de los hogares, migración, salud y nutrición, victimización, percepción de inseguridad, corrupción, gobierno, igualdad de género, competitividad, evolución de las actividades económicas, comportamiento de precios, ciclos económicos, inclusión financiera, bienestar subjetivo, movilidad social, medio ambiente, uso de las tecnologías de la información, entre otros.

    Asimismo, el INEGI mantiene el compromiso de atender las necesidades de información de los usuarios para responder de manera rápida y eficiente a nuevas demandas de información, así como a necesidades coyunturales que permitan prevenir y en su caso atender emergencias o catástrofes.

    Tal es el caso de la pandemia por el COVID-19, en donde el Instituto tuvo que innovar en procesos alternativos de captación para seguir ofreciendo información pertinente a la sociedad y amplió su oferta de productos para poder medir el impacto de esta emergencia sanitaria en la actividad económica y el mercado laboral.

    Por todo lo anterior, el Instituto contribuye a la comunidad estadística internacional contando con información estadística confiable y comparable para conocer los fenómenos que acontecen, comprender nuestro mundo y aportar al progreso de nuestras sociedades.

    Y convoca a la sociedad a continuar contribuyendo a la generación de esta información participando como informantes de los distintos programas y a través de las consultas públicas, asimismo a seguir utilizando la información estadística para la toma de decisiones.

    Fuente: INEGI 20 de octubre de 2020

  • Miércoles, 14 de octubre de 2020

    La salud, el trabajo y la comida: lo que el
    COVID-19 se llevó en los países más pobres

  • El trastorno económico y social causado por la pandemia es devastador en todo el mundo, pero especialmente en los países en desarrollo o con crisis humanitarias. El coronavirus ha dejado millones de enfermos, decenas de millones de personas en riesgo de caer en la pobreza extrema y el desempleo, un aumento sin precedentes de la desnutrición, y ha irrumpido en los sistemas alimentarios, afectando desde agricultores hasta consumidores.

    Cuatro agencias de las Naciones Unidas pidieron solidaridad mundial con los países más pobres afectados por la pandemia de COVID-19 a través de una declaración conjunta.

    El coronavirus ha provocado una dramática pérdida de vidas humanas en todo el mundo y presenta un desafío sin precedentes para la salud pública, los sistemas alimentarios y el ámbito laboral, aseguraron la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización para la Alimentación y la Agricultura y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola.

    Las agencias reiteraron que el trastorno económico y social causado por la pandemia es devastador: decenas de millones de personas corren el riesgo de caer en la pobreza extrema, mientras que el número de personas desnutridas, que actualmente se estima en casi 690 millones, podría aumentar hasta 132 millones para el final del año.

    Asimismo, millones de empresas se enfrentan a una amenaza existencial. Casi la mitad de los 3300 millones de trabajadores del mundo corren el riesgo de perder sus medios de vida, y aquellos que se desempeñan en la economía informal son particularmente vulnerables porque la mayoría carece de protección social y atención de salud.

    Los cierres de fronteras, las restricciones comerciales y las medidas de confinamiento han impedido que los agricultores accedan a los mercados, incluso para comprar insumos y vender sus productos, y que se interrumpan las cadenas de suministro de alimentos nacionales e internacionales reduciendo el acceso a dietas saludables, seguras y diversas.

    Además, millones de trabajadores agrícolas, asalariados y autónomos, aunque alimentan al mundo, e se enfrentan regularmente a altos niveles de pobreza laboral, desnutrición y mala salud, y sufren falta de seguridad y protección laboral, así como otros tipos de abusos.

    “Con ingresos bajos e irregulares y falta de apoyo social, muchos de ellos se ven motivados a seguir trabajando, a menudo en condiciones inseguras, exponiéndose a sí mismos y a sus familias a riesgos adicionales. Además, cuando experimentan pérdidas de ingresos, pueden recurrir a estrategias de supervivencia negativas, como la venta de activos por situaciones de emergencia, los préstamos abusivos o el trabajo infantil”, advirtieron las agencias de la ONU.

    Las cuatro agencias de la ONU explicaron que los trabajadores agrícolas migrantes son particularmente vulnerables, porque enfrentan riesgos durante sus viajes, así como malas condiciones de trabajo y de vida sin poder acceder muchas veces a las medidas de apoyo implementadas por los gobiernos.

    Para las agencias de salud, trabajo y alimentación de las Naciones Unidas, la acción inmediata y decidida para salvar vidas y medios de subsistencia debe incluir la extensión de la protección social hacia la cobertura universal de salud y el apoyo a los ingresos para los más afectados.

    También se debe tener en cuenta que los países que se enfrentan a crisis humanitarias u otras emergencias están particularmente expuestos a los efectos del COVID-19. Según las agencias, es fundamental responder rápidamente a la pandemia y, al mismo tiempo, garantizar que la asistencia humanitaria y de recuperación llegue a los más necesitados.

    Para las agencias, es necesario desarrollar estrategias sostenibles a largo plazo para abordar los desafíos a los que se enfrentan los sectores sanitario y agroalimentario. Se debe dar prioridad a abordar los desafíos subyacentes de la seguridad alimentaria y la desnutrición, abordar la pobreza rural, en particular mediante más y mejores empleos, extender la protección social a todos, facilitar vías migratorias seguras y promover la formalización de la economía informal.

    “Debemos repensar el futuro de nuestro medio ambiente y abordar el cambio climático y la degradación ambiental con ambición y urgencia. Solo así podremos proteger la salud, los medios de vida, la seguridad alimentaria y la nutrición de todas las personas y garantizar que nuestra “nueva normalidad” sea mejor”.

    Fuente: ONU 13 de octubre de 2020

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  • Lunes, 12 de octubre de 2020

    Más de 70 millones de migrantes en América se
    beneficiarán con un nuevo acuerdo entre la OPS y la OIM

    En el continente americano hay más de 70 millones de migrantes que encaran grandes retos de falta de acceso a servicios básicos como agua y saneamiento y salud. Esta carencia los coloca en una situación especialmente vulnerable en la emergencia sanitaria actual.

    Para ayudar a estas poblaciones a protegerse del contagio del COVID-19 por medio del suministro de ayuda vital, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), firmaron un acuerdo de cooperación en una ceremonia virtual en la que participaron los titulares de ambos organismos de la ONU.

    Con respecto a la situación laboral de los migrantes, los altos funcionarios señalaron que es muy precaria o bien son desempleados porque la mayoría trabaja en la economía informal y con el confinamiento y los cierres de fronteras han perdido sus medios de subsistencia y, en ocasiones, sus viviendas, lo que los hace aún más vulnerables.

    Los altos funcionarios destacaron la migración de grupos numerosos que desde 2018 van de América Central a México o Estados Unidos y citaron los más de cinco millones de venezolanos que a partir de 2015 han salido de su país hacia Colombia, Chile y Perú, principalmente.

    Al explicar las causas del aumento de la migración, los titulares de la OPS y la OIM listaron las desigualdades sociales y económicas, la inestabilidad política, y los conflictos y desastres naturales.

    Añadieron que si bien muchos países de la región son fuentes de emigración hacia economías de altos ingresos en América y Europa, América Latina y el Caribe también están observando un incremento en la migración extrarregional, lo que supone una presión adicional sobre los sistemas sanitarios de muchos países de renta baja.

    Fuente: ONU 09 de octubre de 2020

    Miércoles, 2 de septiembre de 2020

    Remesas aumentan 7.2% anual en julio para
    apuntalar hogares en México por la pandemia

  • En el acumulado del año los hogares mexicanos receptores de estos recursos han captado 22,821 millones de dólares.

    Las remesas que reciben en México l.8 millones de familias sumaron 3,531 millones de dólares en julio, una cifra que refleja un aumento de 7.2% anual, informó el Banco de México.

    La entrada de los llamados migradólares sigue sorprendiendo a los analistas, ante la destrucción de empleos que se presentó en marzo al iniciar el confinamiento en Estados Unidos y España que son los principales originadores de remesas.

    En el acumulado del año, esto es de enero a julio de 2020, los hogares mexicanos receptores de estos recursos han captado 22,821 millones de dólares, una cifra que incorpora una variación de 10.1 respecto de los envíos registrados en los mismos siete meses del año anterior.

    La información del Banxico en julio muestra que la remesa promedio que captaron en el país las familias receptoras fue de 343 dólares. Giros que ingresaron en 10.2 millones de operaciones.

    Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, estimó que la deprecición de 15.2% que observó el peso mexicano contra el dólar en julio, favoreció al poder adquisitivo de los giros recibidos en México. Así que al pasarles el filtro cambiario, cada hogar que captó remesas percibió un rendimiento de 22% en moneda local en términos reales, esto es descontando inflación. Esto, porque los hogares receptores cambian los dólares de las remesas por pesos, que es como gastan en el país.

    El analista senior de Ducker Frontier, Alejandro Valerio, sostuvo que los apoyos en efectivo recibidos por los mexicanos con ciudadanía de Estados Unidos, eran incluso mayores a su percepción mensual cuando eran trabajadores en activo, lo que permitía suponer que estaban compartiendo con sus familias en México.

    Recordó que en tiempos de crisis en México, los trabajadores originadores de remesas suelen enviar mayores giros a sus familias en el país.

    En diversos análisis, estrategas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han demostrado que en tiempos de crisis económicas en los países de origen, los trabajadores migrantes hacen mayores esfuerzos para apoyarles con remesas.

    Fuente:EL ECONOMISTA 01 de septiembre de 2020

  • Viernes, 21 de agosto de 2020

    La pandemia cancela o pospone un 60% de los
    planes migratorios de centroamericanos y mexicanos

  • Una nueva encuesta de la agencia de migraciones reveló que el COVID-19 ha hecho cambiar las intenciones de más de la mitad de los centroamericanos y mexicanos que pensaban salir de su país en busca de trabajo y mejores oportunidades.

    Cerca del 60% de las personas que pensaban emigrar en los países de Centroamérica y México pospusieron o cancelaron esos planes a causa de la pandemia del coronavirus, informó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

    Una nueva encuesta de la OIM también mostró también que más del 20% de los migrantes que ya se encuentran en otro país están considerando regresar a su lugar de origen tan pronto como sus condiciones económicas o las medidas de salud adoptadas por sus países lo permitan.

    El 51% de los migrantes en Centroamérica y México perdieron sus trabajos debido a la pandemia y actualmente solo el 20% de ellos está trabajando, lo que sugiere que alrededor de un tercio del total de migrantes en la región no consigue ningún empleo durante su estancia en otros países.

    Otro hallazgo fue que al 40% de los migrantes le redujeron sus horas de trabajo o salario y el 48% respondió que sus ingresos disminuyeron debido al COVID-19.

    La encuesta se realizó en junio entre 1600 personas con el objetivo de medir y comprender el impacto de la pandemia en los planes migratorios.

    El sondeo examinó además la situación socioeconómica, la salud física y mental y los factores de riesgo que enfrentan los migrantes de la región, encontrando que prácticamente todos los participantes cumplen con las medidas preventivas de salud referentes al coronavirus.

    De los migrantes encuestados, menos del 10% creía haber tenido COVID-19, aunque sólo la tercera parte había consultado algún servicio de salud. En este renglón, la OIM llamó a garantizar el acceso de esas personas a la salud.

    Una preocupación persistente de los migrantes tenía que ver con ser engañado o explotado a la hora de buscar oportunidades laborales. Aun así, la mayoría dijo que se arriesgaría a aceptar un trabajo en el extranjero incluso sin la información adecuada, lo que demuestra su alto riesgo de convertirse en víctimas de trata.

    El 45% de los encuestados eran hombres, el 54% eran mujeres, y el resto se identificó como “no binario”. La edad de los participantes oscilaba entre 26 y 45 años.

    Fuente: ONU 21 agosto de 2020

  • Viernes, 10 de julio de 2020

    Paz, dignidad e igualdad en un planeta sano

    Una población en crecimiento

    En 1950, cinco años después de la fundación de las Naciones Unidas, se estimaba que la población mundial era de 2.600 millones de personas. Se alcanzaron los 5.000 millones en 1987 y, en 1999, los 6.000 millones. En octubre de 2011, se estimaba que la población mundial era de 7.000 millones de personas. Para conmemorar este acontecimiento histórico, se puso en marcha un movimiento global llamado “Un mundo de 7 mil millones”.

    Se espera que la población mundial aumente en 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100.

    Un 61% de la población mundial vive en Asia (4.700 millones), un 17% en África (1.300 millones), un 10% en Europa (750 millones), un 8% en Latinoamérica y el Caribe (650 millones) y el 5% restante en América del Norte (370 millones) y Oceanía (43 millones). China (1.440 millones) e India (1.390 millones) continúan siendo los países con mayor población. Ambos cuentan con más de 1.000 millones de personas y representan el 19% y 18% de la población mundial respectivamente.

    Se espera que, sobre 2027, India supere a China como el país más poblado del mundo. Por el contrario, se estima que China reduzca su población en 31.400 millones (un 2.2% menos) entre 2019 y 2050.

    Se prevé que más de la mitad del crecimiento demográfico mundial desde hoy hasta 2050 tenga lugar en África. Este continente cuenta con la tasa de crecimiento demográfico más alta en sus principales regiones. Se espera que el África subsahariana doble su población para 2050.

    Por tanto, se prevé un rápido aumento de la población, incluso si se reducen considerablemente los niveles de fecundidad en los próximos años. A pesar de la incertidumbre que existe en torno a las próximas tendencias de fecundidad en África, hay un gran número de jóvenes en este continente que alcanzarán la edad adulta en pocos años y también tendrán hijos, por lo que esta región desempeñará un papel esencial en cuanto a las dimensiones y la distribución de la población mundial en las décadas venideras.

    En marcado contraste con los datos anteriores, se prevé que la población de países o zonas disminuya para 2050, con probables reducciones de hasta un 10% en 26 países. Se espera también que se produzca un descenso en la población de más del 15% para el año 2050 en algunos países, como Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Hungría, Japón, Letonia, Lituania, República de Moldova, Rumanía, Serbia y Ucrania. La tasa de fecundidad de todos los países europeos está hoy en día muy por debajo de la necesaria para garantizar el reemplazo de la población a largo plazo. (la media es de 2,1 niños por mujer) y, en la mayoría de los casos, este fenómeno lleva ocurriendo varias décadas.

    Los factores que influyen en el crecimiento de la población:

  • Tasas de fecundidad

  • Aumento de la longevidad

  • Migración internacional

    Fuente: ONU julio de 2020

  • Viernes, 10 de julio de 2020

    Día Mundial de la Población, 11 de julio

    La crisis del COVID-19 se ha cobrado un precio enorme en personas, comunidades y economías de todo el mundo. Pero no todos se ven afectados por igual. Las mujeres, que representan la mayor parte del personal sanitario de primera línea, por ejemplo, están desproporcionadamente expuestas al coronavirus. Las cadenas de suministro en todo el mundo están siendo interrumpidas, afectando la disponibilidad de anticonceptivos y aumentando el riesgo de embarazos no deseados. A medida que los países están bloqueados y los sistemas de salud luchan por hacer frente al coronavirus, los servicios de salud sexual y reproductiva están siendo marginados y la violencia de género va en aumento.

    Recientes investigaciones del UNFPA han destacado que, alrededor de 47 millones de mujeres en 114 países de ingreso bajo y mediano no podrán utilizar anticonceptivos modernos si las medidas comunes de confinamiento, o las afectaciones relacionadas con la COVID-19, continúan causando interrupciones significativas de los servicios durante 6 meses, lo que resultaría en 7 millones de embarazos no deseados. También se pueden esperar 31 millones de casos adicionales de violencia de género. La interrupción de los programas del UNFPA en el terreno podría provocar 2 millones de casos de mutilación genital femenina y 13 millones de matrimonios infantiles entre 2020 y 2030 que podrían haberse evitado.

    Tendencias demográficas

    Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1 000 millones de habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En 2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7 000 millones de personas y se prevé que aumente hasta los 8 500 millones para 2030, 9 700 millones en 2050 y 10 900 millones en 2100.

    Este espectacular crecimiento se ha visto impulsado por el creciente número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el aumento de la urbanización y la aceleración de la migración. Estas tendencias tendrán consecuencias de largo alcance para las futuras generaciones.

    En el pasado reciente se han registrado cambios notables en las tasas de fecundidad y en la esperanza de vida. A comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019.

    Por otra parte, en el mundo se registran unos elevados niveles de urbanización y una aceleración de la migración. En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades.

    Estas megatendencias tienen consecuencias de gran alcance. Afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales. Asimismo, repercuten en los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía. Para satisfacer de manera más sostenible las necesidades de las personas, los encargados de la formulación de políticas deben saber cuántas personas viven en el Planeta, dónde se encuentran, qué edad tienen y cuántas personas habrá en el futuro.

    Fuente: ONU julio de 2020

    Viernes, 10 de julio de 2020

    Estadísticas a Propósito del Día

    Mundial de la Población (11 de julio)

  • Entre los dos últimos levantamientos de la ENADID (2014 y 2018), la tasa de fecundidad de las adolescentes (15 a 19 años) disminuyó de 77 a 70.6 hijos por cada mil adolescentes.

    De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, en México residen 125 millones de personas. De éstas, 51.1% son mujeres (63.9 millones) y 48.9% hombres (61.1 millones).

    La tasa global de fecundidad (TGF) representa el número de hijos que en promedio tendrá una mujer al final de su vida reproductiva. Su tendencia ha mantenido un descenso desde mediados de la década de los sesenta, cuando la fecundidad era de 6 hijos por mujer en edad fértil (15 a 49 años). Actualmente es de 2.07 hijos por mujer en edad fértil (15 a 49 años) para el trienio 2015-2017.

    Los dos últimos levantamientos de la ENADID llevados a cabo en 2014 y 2018 indican que la fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años disminuyó de 77 hijos por cada mil mujeres en el trienio 2011 a 2013 a 70.6 para el trienio 2015 a 2017.

    La transición epidemiológica experimentada en el país durante el siglo pasado ha incrementado la esperanza de vida de la población. El Consejo Nacional de Población (CONAPO) indica que en 1970 el promedio de vida al nacer era de 59.9 años. En 2020 aumentó a 75.2 años.

    La disminución de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida han determinado cambios importantes en la estructura por edad. Datos censales de 1990 y las proyecciones de población que estima el CONAPO para 2020, indican que la población infantil (con menos de 15 años) y de jóvenes (15 a 29 años) han disminuido su participación porcentual, al pasar de 38.3% en 1990 a 25.8% en 2020 y de 29.4% a 25.5 por ciento, respectivamente.

    En la población adulta de 30 a 59 años la cifra aumentó de 25.5% a 37.4% y para la de 60 años o más, pasó de 6.2% a 11.3 por ciento. Este último incremento es un indicio de que el país está pasando por un proceso de envejecimiento demográfico.

    La migración es otro componente de la dinámica demográfica. Los datos de la ENADID 2018 estiman que, de las personas que habitan en el país (125 millones), 17.2% (21.5 millones) residen en una entidad distinta a la de su nacimiento y 0.8% (1.07 millones) nacieron en el extranjero.

    Para el periodo de enero de 2013 a octubre de 2018, 760 mil personas salieron de México con la intención de trabajar, vivir o estudiar en el extranjero. La mayoría de las personas que salen del país lo hace en edad productiva; es decir, entre los 18 y 59 años.