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Archivo de la categoría "Medio Ambiente"

Viernes, 19 de noviembre de 2021

Renovación del instrumento más avanzado
de seguimiento de los bosques y las tierras

  • La FAO pone en marcha la segunda fase del SEPAL, su innovadora plataforma

    La producción de datos fiables sobre el uso de los bosques y las tierras resultará más fácil en adelante gracias a la puesta en marcha de una nueva fase de la plataforma más avanzada de la FAO para el seguimiento de dicho uso, esto es, el Sistema de acceso, procesamiento y análisis de datos de observación de la Tierra para el monitoreo de la superficie terrestre (SEPAL).

    La segunda fase del SEPAL puede ayudar directamente a los Estados Miembros de la FAO en sus esfuerzos por generar datos geoespaciales transparentes, exactos y sistemáticos, lo cual es fundamental para reducir la deforestación y la degradación y acelerar la restauración. Asimismo, ayudará a evitar los peores efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad y a salvaguardar los numerosos beneficios de los bosques para las personas y la naturaleza.

    La segunda fase del proyecto SEPAL, cuyo costo asciende a 15 millones de USD, será respaldada por múltiples donantes y cuenta con una contribución inicial de la Iniciativa Internacional sobre el Clima y los Bosques de Noruega (NICFI) de 10 millones de USD.

    La segunda fase permitirá mejorar la generación de datos con un alto grado de integridad sobre utilización de bosques y tierras, de forma que los países puedan atraer financiación pública y privada en relación con el carbono para adoptar medidas de mitigación del cambio climático a través de los bosques.

    La nueva fase también aprovechará las fuentes cada vez más numerosas de datos de teledetección, como los de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos de América (NASA), la Agencia Espacial Europea (ESA) y las imágenes de alta resolución espacial y temporal disponibles en el programa de datos NICFI-Planet.

    En particular, esta fase se centrará en respaldar a los países en sus esfuerzos por detener la deforestación de los bosques tropicales y la degradación forestal. Según los últimos datos de la FAO, los índices de deforestación más altos siguen registrándose en las selvas lluviosas tropicales.

    En la segunda fase del SEPAL, la FAO aplicará métodos novedosos de desarrollo de la capacidad para llegar a los 64 países incluidos en el programa de datos de NICFI-Planet con vistas a permitirles utilizar la plataforma de manera independiente para atender sus necesidades clave de seguimiento de los bosques y las tierras.

    Además, la FAO elaborará nuevas aplicaciones fáciles de utilizar en los módulos del SEPAL dirigidas a mejorar la integridad de los datos forestales de normas como la TREES del programa Architecture for REDD+ Transactions (ART), para que los países puedan atraer la financiación pública y privada que tanto necesitan a fin de adoptar medidas en relación con los bosques y el clima. Asimismo, se elaborarán nuevos módulos para el seguimiento de la restauración de los bosques y los ecosistemas, las turberas y los manglares, los sistemas de alerta temprana y los incendios y el riesgo de incendios. Las nuevas aplicaciones también permitirán integrar datos geoespaciales relativos a los bosques y la agricultura. Todo ello es importante para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 (Vida de ecosistemas terrestres).

    El SEPAL forma parte de la iniciativa de la FAO Open Foris, que proporciona bienes públicos digitales de código abierto producidos en colaboración con más de 70 países y asociados y que se utilizan de forma generalizada en las aplicaciones de seguimiento de los bosques y las tierras. Las soluciones técnicas de Open Foris han permitido generar y proporcionar datos a más del 70 % de los 54 países que han comunicado un nivel de referencia forestal a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, lo que representa una superficie forestal de 1 400 millones de hectáreas y casi el 80 % de la deforestación mundial.

    Fuente: FAO 18 de noviembre de 2021

  • Jueves, 18 de noviembre de 2021

    ​Día Internacional del Aire Puro

  • Por la contaminación atmosférica mueren cada año 7 millones de personas y se pierden millones de años de vida saludable: OMS

    La contaminación atmosférica o contaminación del aire se ha convertido desde hace varias décadas en una de las mayores preocupaciones de la humanidad, principalmente por dos de sus graves consecuencias: el calentamiento global, con todas sus consecuencias, y el daño a la salud humana.

    Las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la Calidad del Aire divulgadas recientemente, tienen como objetivo evitar millones de muertes a consecuencia de la contaminación del aire, porque ese problema creció desde mediados del siglo XIX, hasta llegar a situaciones asfixiantes en la actualidad.

    El motivo de esos lineamientos no es menor. El organismo reconoce que “cada año la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras y provoca la pérdida de otros tantos más millones de años de vida saludable”. La mortalidad equivale a 800 muertes cada hora o 14 por minuto.

    Explica que “en los niños esto podría suponer una reducción del crecimiento y la función pulmonar, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares son las causas más comunes de muerte prematura atribuible a la contaminación del aire exterior, y también están apareciendo pruebas de otros efectos como diabetes y enfermedades neurodegenerativas”.

    Las nuevas directrices de la OMS se expidieron el 22 de septiembre de 2021, previas al Día Internacional del Aire Puro, que se conmemora el tercer jueves de noviembre para crear conciencia en las sociedades ante los niveles altos de contaminación del aire.

    Quien lanzó la iniciativa en 1974 fue el editor de un periódico de Minnesota, Estados Unidos, al exhortar a las personas adictas al tabaco a dejar de fumar durante un día. Su llamado prendió en un público amplio y lo abanderó después la Sociedad Americana de Cáncer, más tarde instituciones de muchos otros países hasta ser adoptada por la OMS.

    El impacto de la contaminación del aire representa una carga de morbilidad desigual porque va aumentando en todo el mundo, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios donde crece la polución por la urbanización a gran escala y el desarrollo económico que en gran medida se realiza mediante la quema de combustibles fósiles.

    En todo el mundo, el 60% de los decesos relacionados con la contaminación del aire en interiores son de mujeres y niños, y más de la mitad de todas las muertes por neumonía en menores de cinco años se atribuyen a la contaminación que proviene principalmente de combustibles y sistemas de calefacción y cocción de altas emisiones, porque las tecnologías limpias para cocinar o calentar los hogares son inalcanzables para ellos.

    Cifras del Banco Mundial indican que cada año la contaminación del aire representa más de 5 billones de dólares en costos de asistencia social y 225 billones en ingresos perdidos. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos estima que si la situación no cambia para el 2060, las cargas sociales de las muertes prematuras por contaminación del aire en exteriores serían de entre 18 y 25 billones de dólares.

    El aire es fuente esencial de vida para el planeta y necesita un cuidado serio. Sin este elemento no puede haber vida, pero respirarlo contaminado nos condena a una vida de enfermedad y muerte temprana. No obstante, cada persona, sociedad y gobierno puede y debe tomar medidas para reducirlo pues al fin y al cabo, todos respiramos.

    Fuente: SEMARNAT 18 de noviembre de 2021

  • Miércoles, 10 de noviembre de 2021

    En la COP26, los países se comprometen a desarrollar
    sistemas de salud compatibles con el clima

    En la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), un grupo de 50 países se comprometieron a desarrollar sistemas de salud resilientes frente al cambio climático y con bajas emisiones de carbono, como respuesta a las pruebas cada vez más numerosas de los efectos del cambio climático sobre la salud de las personas.

    Los Gobiernos de esos 50 países, entre los que figuran algunos de los más vulnerables a los perjuicios para la salud causados por el cambio climático, así como algunos de los principales emisores mundiales de carbono, se comprometieron a adoptar medidas concretas para crear sistemas de salud resilientes frente al cambio climático.

    De esos países, 45 se comprometieron también a transformar sus sistemas de salud para que sean más sostenibles y reduzcan sus emisiones de carbono. Asimismo, 14 países establecieron una fecha límite para que las emisiones netas de carbono sean igual a cero, a más tardar para 2050.

    Los compromisos se contrajeron como parte del Programa de Salud de la COP26, una alianza entre el Gobierno del Reino Unido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Paladines para la acción climática y grupos promotores de la salud, entre ellos, Salud sin Daño.

    Los países que se comprometieron a desarrollar sistemas de salud sostenibles con bajas emisiones de carbono son: la Argentina, Fiji, Malawi, España, los Emiratos Árabes Unidos, los Estados Unidos de América y otros 39 países. Los países que se comprometieron a mejorar la resiliencia de sus sistemas de salud frente al cambio climático incluyen a Bangladesh, Etiopía, Maldivas, los Países Bajos y otros 45 países.

    Los países contraen estos compromisos tras una encuesta realizada esta semana por la OMS, a tenor de la cual la mayoría de los países incluyen ahora la salud en sus planes nacionales contra el cambio climático relativos al Acuerdo de París, aun cuando muchos de esos planes todavía carecen de medidas sanitarias o mecanismos de apoyo.

    Además de los compromisos nacionales, 54 instituciones de 21 países que representan a más de 14 000 hospitales y centros de salud se han sumado a la iniciativa de la CMNUCC Carrera hacia el cero, y se han comprometido a lograr que sus emisiones netas de carbono sean igual a cero.

    Un número sin precedentes de dirigentes del ámbito de la salud están participando en la COP26, y más de 45 millones de profesionales de la salud, que representan a las dos terceras partes del personal de salud de todo el mundo, han firmado una carta en la que instan a los gobiernos a adoptar medidas más firmes, y señalan que «los hospitales, dispensarios y comunidades de todo el mundo ya están haciendo frente a los daños para la salud causados por el cambio climático.»

    Fuente: OMS 09 de noviembre de 2021

    Martes, 9 de noviembre de 2021

    Inspectores Fiscales Sin Fronteras sigue generando ingresos
    para los países en desarrollo a pesar de la pandemia

    Una iniciativa eficaz para el desarrollo de capacidades, dirigida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sigue reforzando la capacidad de los países en desarrollo para luchar contra la evasión fiscal de las empresas multinacionales, con operaciones en marcha en 47 países y con más de USD 850 millones generados en nuevos ingresos fiscales desde julio de 2020.

    Inspectores Fiscales Sin Fronteras (IFSF), ofrece asistencia práctica y activa a los países en desarrollo para mejorar sus capacidades en ámbitos como la inspección tributaria internacional, la investigación de delitos fiscales y el uso efectivo de la información intercambiada de forma automática. A día de hoy, más de 100 expertos colaboran directamente con las administraciones tributarias que solicitan asistencia en casos reales de tributación internacional. Seis años después de su creación, los programas de asistencia de IFSF han contribuido a recaudar USD 1.400 millones de ingresos fiscales adicionales para los países en desarrollo y USD 3.900 millones en impuestos asignados, hasta junio de 2021, según su último Informe Anual.

    Los programas de IFSF no sólo aportan un beneficio inmediato en términos de recaudación de ingresos, sino también en términos de las habilidades técnicas necesarias para hacer frente a las auditorías fiscales en el futuro. Si bien la iniciativa pasó a prestar asistencia totalmente a distancia durante la COVID-19, a partir de 2022 se aplicará un método híbrido de asistencia in situ y a distancia.

    Presentado durante el seminario virtual “Combatiendo la Elusión y la Evasión Fiscal en la Era Post-Pandemia” por el Secretario General de la OCDE, y el Administrador del PNUD, el Informe Anual 2021 de IFSF muestra que, por cada dólar invertido en actividades de IFSF, las administraciones anfitrionas recuperan una media de USD 125 en ingresos fiscales suplementarios, una cifra que se ha multiplicado casi por dos en el último año.

    Los panelistas del evento ministerial virtual discutieron cómo la iniciativa IFSF podría ser decisiva para ayudar a los países en desarrollo a combatir los flujos financieros ilícitos y movilizar recursos nacionales para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ponentes también debatieron cómo los programas de TIWB pueden apoyar a los gobiernos con herramientas fiscales innovadoras y el desarrollo de capacidades, incluso en la aplicación de la nueva solución fiscal global (en inglés) para hacer frente a los desafíos de la economía digital y aprovechar la cooperación Sur-Sur.

    Con el apoyo esencial de socios regionales e internacionales, así como de donantes, los programas de IFSF abarcan África, Asia, Europa del Este y América Latina. El éxito del actual modelo de IFSF también ha generado demanda por parte de los países en otras áreas de fiscalidad como cuestiones fiscales relacionadas con los recursos naturales y el medio ambiente.

    Fuente: PNUD 09 de noviembre de 2021

    Martes, 9 de noviembre de 2021

    La cadena de suministro se suma a la deforestación y las
    prácticas agrícolas como principal fuente de emisiones

  • La FAO presenta una nueva base de datos para seguir las emisiones procedentes de los sistemas agroalimentarios en todo el mundo

    La cadena de suministro alimentario va camino de superar a la agricultura y el uso de la tierra como principal factor que contribuye a los gases de efecto invernadero (GEI) procedentes del sistema agroalimentario en muchos países, debido al rápido crecimiento impulsado por la elaboración de alimentos, su envasado, transporte, venta al por menor, consumo familiar, eliminación de desechos y la fabricación de fertilizantes, según un nuevo estudio dirigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

    Factores que no están relacionados con las actividades en las explotaciones agrícolas y los cambios en el uso de la tierra suponen ya más de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los sistemas agroalimentarios en regiones avanzadas y su proporción se ha duplicado con creces en los tres últimos decenios en países en desarrollo.

    El nuevo estudio, cuya prepublicación se puede consultar actualmente en Earth Systems Science Data Discussions, ha sido elaborado por el Estadístico superior de la FAO, Sr. Francesco Tubiello, y se basa en una serie de iniciativas recientes para cuantificar las tendencias relativas a los GEI a fin de facilitar medidas de mitigación y advertir a los responsables de la formulación de políticas sobre nuevas tendencias. Es importante señalar que la base de datos, relativa a 236 países y territorios durante el período comprendido entre 1990 y 2019 y que se actualizará anualmente, se puede actualmente consultar y utilizar fácilmente a través del portal FAOSTAT y ofrece detalles de todos los componentes de los sistemas agroalimentarios. Esto facilita la comprensión de los agricultores y los responsables ministeriales de planificación y hace que a los países les resulte más sencillo entender mejor las conexiones entre sus acciones por el clima previstas en el marco del Acuerdo de París.

    Los nuevos datos determinan que el 31 % del total de las emisiones antropogénicas de GEI, esto es, 16 500 millones de toneladas, provienen de los sistemas agroalimentarios mundiales, lo que supone un aumento del 17 % con respecto a 1990, cuando la población mundial era menor. Las proporciones mundiales global están en consonancia con trabajos anteriores, que indicaban un rango de entre un 21 % y un 37 %.

    En el nuevo informe, que utiliza un conjunto de datos más amplio y un enfoque más granular descrito en un resumen analítico, se constató además que las emisiones de los sistemas agroalimentarios derivadas de cambios en el uso de la tierra, como la conversión de bosques en tierras cultivables, si bien siguen siendo uno de los factores más importantes que determinan las emisiones de los sistemas agroalimentarios, disminuyeron un 25 % durante ese tiempo, en tanto que las emisiones generadas dentro de la explotación agrícola aumentaron solo un 9 %. Ello pone de manifiesto cómo factores relacionados con la cadena de suministro están impulsando el aumento de las emisiones de GEI procedentes los sistemas agroalimentarios en general.

    La publicación de este nuevo conjunto de datos, que se presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) es fundamental para los debates que están manteniendo los países en la cumbre sobre el clima en Glasgow, así como para posibilitar la aplicación específica de algunas de las promesas que los países han formulado para lograr la neutralidad con respecto a las emisiones de carbono. La División de Estadísticas de las Naciones Unidas, la Agencia Internacional de Energía e investigadores académicos de la Universidad de Columbia colaboraron con la FAO en el reciente análisis.

    De los 16 500 millones de toneladas de emisiones de GEI debido al total de emisiones procedentes de los sistemas agroalimentarios mundiales en 2019, 7 200 millones de toneladas procedieron de las explotaciones agrícolas, 3 500 millones de toneladas de cambios en el uso de la tierra y 5 800 millones de toneladas de procesos relacionados con la cadena de suministro.

    Esta última categoría emite ya la máxima cantidad de dióxido de carbono, el parámetro clave a medida que se acumula, mientras que las actividades en las explotaciones agrícolas fueron, con mucho, los principales factores de emisión de metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), si bien la descomposición de los desechos de alimentos genera cantidades considerables de metano.

    Por lo que se refiere a los componentes particulares, en 2019 la deforestación fue la mayor fuente de emisiones de GEI, con 3 058 millones de toneladas de CO2, seguida de la fermentación entérica (2 823 millones de toneladas de CO2 equivalente), el estiércol de ganado (1 315 millones de toneladas de CO2 equivalente), el consumo en los hogares (1 309 millones de toneladas de CO2 equivalente), la eliminación de los desechos de alimentos (1 309 millones de toneladas de CO2 equivalente), el uso de combustibles fósiles en las explotaciones agrícolas (1 021 millones de toneladas de CO2 equivalente) y el sector de venta al por menor de alimentos (932 millones de toneladas de CO2 equivalente).

    Sin embargo, en el estudio se observó que las emisiones de GEI derivadas de las fases previas y posteriores a la producción de la cadena de suministro alimentario suponían más de la mitad del total de emisiones del sistema agroalimentario en Europa y América del Norte, mientras que la cifra para África y América del Sur era inferior al 14 %.

    La diferencia se acentúa a nivel de los países. Por ejemplo, los GEI derivados de sistemas alimentarios debido a cambios en el uso de la tierra fueron insignificantes en China, la India, el Pakistán, la Federación de Rusia y los Estados Unidos de América, pero representaron el componente dominante en el Brasil, Indonesia y la República Democrática del Congo. Dentro de la cadena de suministro, los procesos relativos al consumo en los hogares constituyeron la principal fuente de emisiones de GEI en China y la eliminación de los desechos de alimentos fue la vía dominante en el Brasil, la República Democrática del Congo, Indonesia, México y el Pakistán, mientras que el sector minorista se impuso en los Estados Unidos, la Federación de Rusia y el Canadá. El uso de energía en las explotaciones agrícolas fue la fuente principal en el caso de la India.

    Estas variaciones apuntan a posibles estrategias de mitigación diferentes así como probables tendencias en el futuro. Por ejemplo, mientras que las emisiones procedentes de los sistemas alimentarios como proporción del total disminuyeron a nivel mundial del 40 % en 1990 al 31 % en 2019, en regiones en las que predominaban sistemas agroalimentarios modernos ocurrió lo contrario, a saber, aumentaron del 24 % al 31 % en Europa y del 17 % al 21 % en América del Norte. Cabe destacar que este aumento de las emisiones estuvo impulsado por el dióxido de carbono, confirmando así el peso cada vez mayor de los procesos previos y posteriores a la producción que normalmente implican el uso de energía derivada de combustibles fósiles.

    Fuente: FAO 08 de noviembre de 2021

  • Martes, 9 de noviembre de 2021

    Muchos países están dando prioridad a la
    salud y a la lucha contra el cambio climático

    Los países han empezado a dar prioridad a la salud en sus esfuerzos por proteger a la población de los efectos del cambio climático, pero solo una cuarta parte de aquellos que han sido encuestados recientemente por la Organización Mundial de la Salud han podido aplicar plenamente sus planes o estrategias nacionales sobre salud y cambio climático. Los países informan de que la falta de financiación, el impacto de la COVID-19 y la insuficiente capacidad de recursos humanos son los principales obstáculos para avanzar.

    Sin embargo, en el informe de la encuesta mundial de la OMS sobre salud y cambio climático de 2021 se concluye que más de tres cuartas partes de los países encuestados han elaborado o están elaborando planes o estrategias nacionales sobre salud y cambio climático.

    Alrededor del 85% de los países han designado a un coordinador en materia de salud y cambio climático en sus ministerios de salud, mientras que, en el 54% de los países, el ministerio de salud ha establecido un mecanismo de partes interesadas (como un grupo de trabajo o comité) sobre la salud y el cambio climático.

    Alrededor de dos tercios de los países encuestados han llevado o están llevando a cabo una evaluación de la vulnerabilidad y la adaptación en materia de cambio climático y salud, mientras que prácticamente todos los países (94%) incorporan consideraciones de salud en sus contribuciones determinadas a nivel nacional al Acuerdo de París.

    La incapacidad de los países para proteger la salud frente al cambio climático es más perjudicial para sus grupos más desfavorecidos, como las minorías étnicas, las comunidades pobres, los migrantes y desplazados, las personas mayores y muchas mujeres y niños.

    La encuesta de la OMS pone de manifiesto que el 70% de los países (frente al 56% en 2019) consideran que la financiación insuficiente sigue siendo el principal obstáculo para la plena aplicación de los planes nacionales sobre salud y cambio climático. Las limitaciones de recursos humanos son el segundo mayor obstáculo, mientras que alrededor de un tercio de los países identificaron la falta de colaboración intersectorial como un impedimento clave.

    El informe también señala una posible oportunidad perdida para identificar y optimizar los beneficios para la salud de los esfuerzos de adaptación y mitigación en otros sectores, que podrían haber promovido una recuperación limpia y saludable de la COVID-19: los determinantes estructurales y sociales de la salud, como la educación, la equidad, el género, la planificación urbana, la vivienda, la energía y los sistemas de transporte estuvieron representados en menos de la mitad de los mecanismos multisectoriales establecidos.

    El primer informe de esta serie se publicó en 2019. Este segundo informe ofrece una valiosa instantánea de los progresos generales que han realizado los gobiernos para hacer frente a los riesgos del cambio climático para la salud.

    Principales conclusiones

  • Aproximadamente dos tercios (67%) de los países encuestados han llevado o están llevando a cabo una evaluación de la vulnerabilidad y la adaptación en materia de cambio climático y salud. Los resultados de la evaluación están sirviendo de base para las políticas y programas de salud, pero siguen teniendo una influencia limitada en la asignación de recursos humanos y financieros.

  • Más de tres cuartas partes (77%) de los países encuestados han elaborado o están elaborando planes o estrategias nacionales sobre salud y cambio climático. Sin embargo, su aplicación se ve obstaculizada por la insuficiente financiación, las limitaciones de recursos humanos y la escasez de investigaciones, datos probatorios, tecnologías y herramientas.

  • Alrededor de la mitad de los países encuestados (52%) afirman que la pandemia de COVID-19 ha repercutido significativamente en su labor de protección de la salud frente al cambio climático, desviando personal y recursos sanitarios y ralentizando la aplicación de medidas de protección. Solo un tercio (33%) de los países encuestados ha aprovechado la oportunidad para incluir consideraciones sobre cambio climático y salud en sus planes de recuperación tras la COVID-19.

  • Se está avanzando en el desarrollo de la colaboración intersectorial en materia de políticas y programas relacionados con la salud y el cambio climático. La mayoría de estas colaboraciones (>75% de los mecanismos notificados por los países) incluyen la representación de partes interesadas o sectores que se ocupan de los determinantes ambientales de la salud, como los servicios de agua potable, saneamiento e higiene (ASH), aire limpio y servicios meteorológicos. La representación de partes interesadas o sectores centrados en los determinantes estructurales y sociales de la salud, como la educación, la planificación urbana, la vivienda, la energía y los sistemas de transporte, es menos frecuente (40%-50% de los mecanismos notificados por los países).

  • Menos del 40% de los países incluyen información meteorológica y climática en sus sistemas de vigilancia sanitaria respecto de las enfermedades sensibles al clima. Lo más habitual es que los países cuenten con sistemas de vigilancia sanitaria basados en el clima para las enfermedades transmitidas por vectores, por el agua, por el aire o por las vías respiratorias.

  • Solo un tercio de los países encuestados dispone de sistemas de alerta sanitaria temprana basados en el clima para las enfermedades relacionadas con el calor (33%) o las lesiones y la mortalidad por fenómenos meteorológicos extremos (30%), a pesar de que existen pruebas sólidas de que estos riesgos están aumentando en todo el mundo.

  • El personal de salud está cada vez más informado y formado sobre la conexión entre el cambio climático y la salud (en el 42% de los países se imparte algún nivel de formación), pero es necesario realizar más esfuerzos para garantizar que el desarrollo de capacidades abarque un conjunto completo de competencias relevantes y se integre de forma rutinaria en el desarrollo del personal de salud.

  • Un número creciente de países (27%) ha realizado evaluaciones de la resiliencia climática de sus establecimientos de atención de la salud.

  • Solo una pequeña proporción de los ministerios de salud de los países de ingreso bajo y mediano-bajo (28%) reciben actualmente fondos internacionales para apoyar su labor en materia de cambio climático y salud. El acceso a los fondos internacionales, incluidos los fondos multilaterales para el clima, debe ampliarse sustancialmente con el fin de alcanzar los niveles necesarios para proteger la salud frente al cambio climático.

  • Los países han aumentado significativamente las consideraciones relativas a la salud en sus contribuciones determinadas a nivel nacional. Casi la totalidad (94%) de las 142 contribuciones determinadas a nivel nacional nuevas o actualizadas publicadas en 2020-2021 mencionan la salud, en comparación con el 70% de las 184 contribuciones determinadas a nivel nacional de 2019. Los beneficios para la salud de la mitigación del cambio climático se mencionan ahora en el 28% de las contribuciones determinadas a nivel nacional nuevas o actualizadas, frente al 10% en 2019.

    Fuente: OMS 08 de noviembre de 2021

  • Lunes, 8 de noviembre de 2021

    Financiamiento de un plan climático global

  • El jurado aún está deliberando sobre si los líderes mundiales están listos para convertir las palabras en acciones en la COP26. Está en juego la vida como la conocemos desde hace milenios.

    El reciente informe del IPCC es inequívoco. Muchos de los cambios climáticos que estamos viendo a nuestro alrededor son irreversibles. Aún podemos evitar los peores escenarios con medidas de descarbonización ambiciosas y dedicadas, pero los eventos climáticos más extremos y el estrés ambiental persistente ahora son inevitables.

    La mala noticia es que ningún país está realmente preparado. La pandemia podría haberse enfrentado con una respuesta global coordinada, para preservar vidas y medios de subsistencia, pero en cambio reveló la fragilidad de la gobernanza global. Como consecuencia, los sistemas de salud están nuevamente bajo presión en varios países y la recuperación económica está empujando a algunas partes del mundo más rezagadas, amenazando con preservar e intensificar las profundas divisiones en nuestro mundo y socavando la capacidad de recuperación ante futuras conmociones. Lejos de reconstruir mejor, este tipo de respuesta marca el comienzo de una nueva normalidad en la que se repiten y refuerzan las crisis de salud, medioambientales y económicas.

    La buena noticia es que todavía tenemos tiempo para cambiar. La pandemia ha sido una experiencia de aprendizaje brutal, pero podemos usarla para construir un futuro diferente. En el Informe sobre comercio y desarrollo (TDR) 2021 , la UNCTAD pide un mayor esfuerzo en la adaptación climática y un enfoque transformador basado en la ampliación de la inversión pública para adaptarse a las amenazas existentes y futuras y para apalancar la inversión privada hacia el desarrollo sostenible, políticas industriales verdes para diversificar economías y crear buenos puestos de trabajo, y una nueva visión de la cooperación multilateral para potenciar ese enfoque.

    Los últimos 50 años han visto un aumento en los desastres naturales que ha afectado a todas las regiones, pero sus impactos económicos han sido muy desiguales. Los países de bajos ingresos han sufrido pérdidas tres veces mayores, en relación con el tamaño de sus economías, que los países de altos ingresos . La inacción persistente ha sido costosa y los costos de adaptación estimados para los países en desarrollo han aumentado considerablemente durante la última década.

    Los choques económicos y climáticos se están agravando mutuamente, encerrando a los países en desarrollo en una trampa de desarrollo ecológico de perturbaciones repetidas, precariedad económica y dependencia de la deuda. Cuanto mayor sea el aumento de las temperaturas globales, mayor será el daño infligido. Con sistemas de atención médica insuficientemente financiados, una infraestructura débil, economías no diversificadas y un espacio de políticas cada vez más reducido, estos países están más expuestos no solo a choques ambientales a gran escala, sino también a un estado más permanente de tensión económica.

    Las prescripciones de políticas predominantes brindan, en el mejor de los casos, solo un alivio parcial y tienden a un enfoque único para todos: fortalecen la resiliencia mejorando la recopilación de datos y la evaluación de riesgos y brindando apoyo financiero temporal cuando se materializan los choques. Pero este enfoque ignora la naturaleza sistémica del cambio climático, la imprevisibilidad de los desastres naturales y sus ciclos viciosos de desarrollo que refuerzan. Nuestro informe muestra que la adaptación es menos una cuestión de gestión de riesgos y más una cuestión de planificación del desarrollo. Las medidas de gestión de riesgos no cambian las estructuras que dejan a los países en desarrollo en un estado de vulnerabilidad permanente, se necesita una estrategia más prospectiva para la transformación económica.

    Actualmente, el objetivo acordado internacionalmente de financiación climática que proporcionarán los países desarrollados a los países en desarrollo es de $ 100 mil millones por año para 2020, ahora aplazado hasta 2023, pero nuevas estimaciones muestran que ya no podemos pretender que sea suficiente. La primera evaluación de las necesidades de la CMNUCC de los países en desarrollo para implementar planes climáticos recientemente acercó el costo a un acumulado de $ 6 billones para 2030, mientras que informes anteriores de la UNCTAD estiman que $ 2.5 billones por año, durante las próximas dos décadas, es el objetivo de inversión necesario para asegurar los compromisos del Acuerdo de París, con un tercio para fines de adaptación.

    Para empezar, los países del G7 pueden alcanzar el 0,7 por ciento de la meta de asistencia oficial para el desarrollo que no alcanzó en 2020, proporcionando 155.000 millones de dólares adicionales. La redistribución de los derechos especiales de giro (DEG) y la planificación de asignaciones más grandes podrían ver otro aumento de liquidez en los cientos de miles de millones para ambiciones de desarrollo. El alivio de la deuda también será necesario, en particular para los países vulnerables al clima, para evitar que los recursos se desvíen hacia un servicio de la deuda insostenible que impida una respuesta adecuada a los impactos climáticos existentes y futuros. Las donaciones y el financiamiento en condiciones favorables de los bancos multilaterales de desarrollo pueden ampliarse para la adaptación y los mercados de bonos verdes bien regulados pueden formar una parte importante de la combinación de financiamiento.

    Estabilizar el clima y reequilibrar la economía mundial está en nuestras manos: es una cuestión de convicción, voluntad y liderazgo. En cuestión de días negociaremos el futuro que heredarán nuestros hijos y nietos. Si lo hacemos bien, Glasgow será recordado como el lugar donde dejamos de estancarnos y comenzamos a transformarnos.

    Fuente: UNCTAD 08 de noviembre de 2021

  • Lunes, 8 de noviembre de 2021

    La expansión agrícola causa cerca
    del 90 % de la deforestación mundial

  • Un estudio por teledetección de la FAO aporta nuevos datos

    La expansión agrícola causa cerca del 90 % de la deforestación mundial, efecto mucho más pronunciado de lo que se pensaba antes, señaló la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al dar a conocer los primeros resultados de su nuevo estudio mundial por teledetección.

    La deforestación consiste en la conversión de los bosques a otro tipo de uso de la tierra, como la agricultura y la infraestructura. En todo el mundo, más de la mitad de las pérdidas forestales se debe a la conversión de bosques en tierras de cultivo, mientras que casi el 40 % de esas pérdidas corresponde al pastoreo, según el nuevo estudio.

    Los nuevos datos también confirman una desaceleración general de la deforestación a escala mundial, a la vez que se advierte de que las pluviselvas tropicales, en particular, están sometidas a gran presión por la expansión agrícola.

    Aumentar la productividad del sector agroalimentario para satisfacer las nuevas demandas de una población en crecimiento y detener la deforestación no son objetivos mutuamente excluyentes. Más de 20 países en desarrollo han demostrado ya que es posible hacerlo. En efecto, los nuevos datos confirman que en América del Sur y en Asia se ha conseguido reducir la deforestación.

    Según los nuevos datos, de 2000 a 2018 la inmensa mayoría de la deforestación registrada tuvo lugar en biomas tropicales. Pese a la desaceleración de la deforestación en América del Sur y Asia, las pluviselvas tropicales de estas regiones siguen registrando los mayores índices de deforestación.

    La agricultura sigue siendo la principal causa de deforestación en todas las regiones excepto en Europa, donde el desarrollo urbano y de las infraestructuras tiene mayor repercusión, de acuerdo con el estudio. La conversión a tierras de cultivo domina la pérdida forestal en África y Asia, donde más del 75 % de la superficie forestal perdida se convirtió a tierras de cultivo. En América del Sur, casi tres cuartos de la deforestación se deben al pastoreo.

    El estudio, dirigido por la FAO, se llevó a cabo mediante datos e instrumentos satelitales elaborados en asociación con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos de América (NASA) y Google y en estrecha colaboración con más de 800 expertos nacionales de casi 130 países.

    Teniendo en cuenta los múltiples vínculos entre los bosques, la agricultura y la seguridad alimentaria, el nuevo Marco estratégico de la FAO orientará las iniciativas de transformación de los sistemas agroalimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles.

    Junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la FAO ayuda a más de 60 países a aplicar estrategias de reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación de los bosques mediante el programa ONU-REDD.

    La FAO también codirige junto con el PNUMA el Decenio sobre la Restauración de los Ecosistemas, importante oportunidad de traducir ideas innovadoras en medidas ambiciosas.

    Además, en la reciente Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios se forjó una coalición entre países productores y consumidores, empresas y organizaciones internacionales para detener la deforestación y evitar los efectos perjudiciales sobre el medio ambiente de la conversión de tierras para la producción agrícola.

    La Asociación de Colaboración en materia de Bosques dirigida por la FAO, que agrupa a 15 organizaciones internacionales, está preparando una iniciativa conjunta orientada a invertir la tendencia de la deforestación para acelerar la aplicación de medidas y ampliar los efectos.

    Fuente: FAO 06 de noviembre de 2021

  • Viernes, 5 de noviembre de 2021

    ​Día Mundial de Concientización sobre los Tsunamis

  • La Costa del Pacífico Mexicano, susceptible a esos fenómenos naturales.

    Hace apenas seis años, en diciembre de 2015, la Asamblea General de la ONU proclamó el 5 de noviembre como el Día Mundial de Concientización sobre los Tsunamis a iniciativa de Japón, uno de los países más expuestos a este tipo de desastres y que, por lo mismo, ha desarrollado sistemas de alerta temprana de esos fenómenos, de acción pública y de reconstrucción posterior para reducir los efectos futuros.

    Se prevé que para 2030, el 50% de la población mundial vivirá en áreas costeras propensas a inundaciones, tormentas y tsunamis, lo que hace necesario adelantar planes y políticas para reducir el impacto de los tsunamis para estar en condiciones de construir una mayor resiliencia y de proteger a las poblaciones vulnerables.

    Un tsunami es una serie de enormes olas creadas por una perturbación submarina generalmente asociada con terremotos o maremotos que ocurren cerca o debajo del océano, y aunque son fenómenos poco frecuentes, pueden ser extremadamente mortales.

    En los últimos 100 años, 58 tsunamis han cobrado la vida de más de 260,000 personas, un promedio de 4,600 pérdidas humanas por desastre, cifra que supera a cualquier otro riesgo natural. El más devastador ha sido el tsunami del Océano Índico, ocurrido en diciembre de 2004, que causó aproximadamente 227,000 muertes en 14 países, sobre todo en Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia.

    México es uno de esos países, pues aunque en décadas recientes no hemos conocido de un tsunami en nuestras costas, la historia registra más de 60 tsunamis en el litoral del Pacífico mexicano en los últimos 250 años, y los estados más impactados por esos fenómenos han sido Guerrero, Michoacán y Oaxaca.

    Cabe diferenciar los tsunamis locales en México, que se producen en nuestras costas (en su mayoría en la costa occidental) y son potencialmente peligrosos porque la inundación empieza a los pocos minutos después de haber ocurrido un sismo mayor a 6.5 grados. Existen también los tsunamis regionales que se generan en las costas centroamericanas de Colombia, Ecuador y Perú, y los tsunamis transoceánicos que se originan en la margen occidental del Océano Pacífico y tardan entre 8 y 12 horas en llegar a nuestras costas.

    A decir de la Secretaría de Marina, en la historia reciente no se tiene conocimiento de que en México hayan ocurrido tsunamis tan destructivos como los de Chile (1960 y 2010); Alaska (1964); Sumatra (2004) y Japón (2011). Pero tampoco podemos descartar la posibilidad de que tsunamis similares puedan ocurrir en la costa del Pacífico Mexicano.

    Menciona evidencias del gran terremoto de magnitud 8.4 ocurrido en 1787 en San Sixto, Oaxaca, que generó un tsunami local sumamente destructivo, y agrega que durante el siglo XVIII ocurrieron cuatro tsunamis, en el siglo XIX más de 10 y en el siglo XX más de una docena, y todos produjeron diversos daños.

    Según el Catálogo de Tsunamis (Maremotos) en la Costa Occidental de México, de Antonio J. Sánchez Dévora y Salvador F. Farreras, el 25 de febrero de 1732 un sismo con epicentro cerca de Acapulco, Guerrero, destruyó algunos edificios y el tsunami que causó, con una altura de entre 3 y 4 metros, inundó la plaza principal del puerto.

    El 1 de septiembre de 1754 otro sismo que se localizó cerca de Acapulco y de San Marcos, y se sintió en la Ciudad de México, generó un tsunami de entre 4 y 5 m que impactó el puerto de Acapulco. Al retirarse las aguas hacia el océano inundaron la plaza principal y afectaron algunos edificios y casas. Se considera que este tsunami fue más violento que el del 25 febrero de 1732.

    El sismo del 28 de marzo 28 de 1787, de magnitud 8.4, ocurrido a las 11:30 horas, se localizó cerca de San Marcos, Guerrero, y afectó las costas de los estados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán. En la ciudad de México se sintió durante 6 minutos y provocó daños en el Palacio Nacional; en Teuchitlán, Jalisco, destruyó 3 iglesias y en la ciudad de Oaxaca se desplomaron muchos edificios.

    En Acapulco la marejada más alta alcanzó una altura de 12 pies (4 m). La ola del tsunami fue observada desde Pochutla, Tehuantepec y otros asentamientos de Oaxaca.

    El 3 de abril de 1787 se produjo una réplica más intensa que el sismo del 28 de marzo y causó daños de consideración en edificios como el campanario de la iglesia de San Francisco que se colapsó totalmente en la ciudad de Oaxaca. El terremoto se sintió con fuerza en la Ciudad de México y en Tehuantepec. Fue inusual el movimiento del mar en algunos lugares de la costa de Oaxaca, como Pochutla y Juquila, con un sonido amenazador asociado al sismo, y gran cantidad de peces y mariscos arrojados a la playa por olas de 4 m”.

    Basten estos relatos para tener presente que en México la población costera está expuesta a los fenómenos naturales conocidos como tsunamis, por lo que es necesario prepararnos, seamos turistas o habitantes de esas regiones, donde es posible la ocurrencia de los mismos.

    Fuente: SEMARNAT 05 de noviembre de 2021

  • Viernes, 5 de noviembre de 2021

    Día para la Prevención de la Explotación del Medio
    Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados

    La humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de muertos y heridos, de ciudades destruidas, de medios de vida arruinados. Sin embargo, el medio ambiente ha sido con frecuencia la víctima olvidada. Pozos de agua contaminados, cultivos quemados, bosques talados, suelos envenenados y animales sacrificados, todo se ha dado por válido para obtener una ventaja militar.

    Además, como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), al menos el 40% de los conflictos internos registrados en los últimos 60 años han tenido relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por su «gran valor», como la madera, los diamantes, el oro, los minerales o el petróleo, como por su escasez, como la tierra fértil y el agua. El riesgo de recaída de este tipo de conflicto por los recursos naturales se duplica con respeto a otros casos.

    Para las Naciones Unidas es primordial garantizar que la preservación del medio ambiente forme parte de las estrategias para la prevención de conflictos y para el mantenimiento de la paz y su consolidación, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.

    Para concienciar sobre este importante asunto, la Asamblea General declaró el 6 de noviembre de 2001 como Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados en su (resolución 56/4).

    Quince años más tarde, el 27 de mayo de 2016, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente aprobó la resolución UNEP/EA.2/Res.15, en la que reconoce que unos ecosistemas saludables y unos recursos naturales gestionados de manera sostenible contribuyen a reducir el riesgo de los conflictos armados. Esa misma Asamblea reafirmó su firme compromiso con la plena aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que figuran en la resolución 70/1 de la Asamblea General, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

    Seis agencias y departamentos de las Naciones Unidas (el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa para el Desarrollo (PNUD), ONU HÁBITAT, la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales), coordinados por el Equipo del marco interinstitucional para la Adopción de Medidas Preventivas, se han asociado con la Unión Europea para ayudar a los países a reducir las tensiones sobre los recursos naturales y el uso de la gestión ambiental para la construcción de la paz y la prevención de los conflictos armados.

    El Instituto de Derecho Ambiental (ELI), el PNUMA y las Universidades de Tokio y McGill iniciaron un programa mundial de investigación para recoger las lecciones aprendidas y las buenas prácticas en la gestión de recursos naturales durante la consolidación de la paz después de conflictos. Este proyecto de investigación de cuatro años ha dado más de 150 estudios de casos revisados por más de 230 académicos, profesionales y responsables políticos de 55 países. Contiene la colección más significativa hasta la fecha de experiencias, análisis y lecciones en la gestión de recursos naturales para apoyar la consolidación de la paz después de conflictos.

    El PNUMA, la Entidad para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), el PNUD y la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz (PBSO) han establecido una alianza para contribuir a una mejor comprensión de la compleja relación que hay entre las mujeres y los recursos naturales en zonas de conflicto, y para establecer las condiciones para la consecución de la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la gestión sostenible de los recursos naturales para el apoyo en conjunto de la consolidación de la paz. El primer resultado de esta colaboración es un informe conjunto publicado el 6 de noviembre de 2013.

    Fuente: ONU 05 de noviembre de 2021

    Viernes, 5 de noviembre de 2021

    Día Mundial de Concienciación sobre los Sunamis

  • Los tsunamis son eventos ocasionales, pero ocurren. Una buena planificación salva vidas y evita la pérdida de hogares y trabajos. Los tsunamis son fenómenos poco frecuentes, sin embargo, son los más mortales y costosos.

    Cooperación internacional con los países en
    desarrollo para crear conciencia sobre los tsunamis

    El Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis 2021 enfatiza la necesidad de mejoras sustanciales en la cooperación internacional con los países en desarrollo a través de un apoyo adecuado y sostenible. Dicho reto coincide con el Objetivo F de la “Campaña de las siete metas de Sendai”, a través de la cual se pretende promover la implementación del Marco Sendai, un documento para la reducción del riesgo de desastres con el fin de salvar vidas, reducir las pérdidas y mejorar la gestión de estos riesgos.

    Para 2030, se estima que el cincuenta por ciento de la población mundial vivirá en áreas costeras propensas a inundaciones, tormentas y tsunamis. La ampliación de la cooperación internacional a los países en desarrollo ayudará a garantizar que el 100% de las comunidades en riesgo de tsunamis estén preparadas y sean resistentes a los tsunamis para 2030.

    En diciembre de 2015, la Asamblea General de ONU estableció el 5 de noviembre como el Día Mundial de Concienciación sobre los tsunamis.

    La creación del Día Mundial es una idea original de Japón, que, desafortunadamente, se ha visto expuesto a estos desastres en repetidas ocasiones a lo largo de los años. Este país tiene una gran experiencia en áreas tales como la alerta temprana de tsunamis, la acción pública y la reconstrucción posterior a los desastres para conseguir reducir los impactos futuros. La Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres se encarga de promer la celebración del Día, en colaboración con las organizaciones relevantes del sistema de las Naciones Unidas.

    ¿Cuáles son los efectos de los tsunamis?

  • Terremotos

  • Derrumbes

  • Erupción volcánica

  • Colisión extraterrestre

  • Terremotos

    Fuente: ONU 04 de noviembre de 2021

  • Miércoles, 3 de noviembre de 2021

    Un recurso indispensable para todos los que
    se interesan por la alimentación y la agricultura

  • La FAO publica la edición de 2021 de su Anuario estadístico sobre la alimentación y la agricultura en el mundo

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado su Anuario estadístico, en el que se presenta una visión exhaustiva del panorama alimentario y agrícola mundial y un resumen de los datos relativos a la alimentación, la nutrición y la agricultura.

    La edición de 2021, que también se puede consultar en línea, contiene datos sobre cuatro esferas temáticas, a saber, los aspectos económicos de la agricultura, la silvicultura y la pesca; la producción, comercio y tendencias de los precios; la seguridad alimentaria y la nutrición; y la sostenibilidad ambiental. Cada capítulo parte de los últimos datos disponibles para describir, mediante el uso de texto y gráficos, las tendencias relativas a la alimentación, la nutrición y la agricultura, desde principios del decenio de 2000. Se trata de un material de referencia indispensable para responsables de la formulación de políticas, investigadores y analistas, así como personas no expertas que tienen interés por las trayectorias pasada, presente y futura de la alimentación y la agricultura.

    El Anuario estadístico se renovó en 2020 con motivo del 75.º aniversario de la FAO, resaltando la importancia que la Organización concede a los datos y estadísticas como bien público mundial que ocupan un lugar central en nuestros esfuerzos por promover un desarrollo sostenible.

    Por segundo año consecutivo, el anuario está disponible en formato digital con gráficos interactivos y la posibilidad de descargar conjuntos de datos. El Anuario va acompañado de un compendio estadístico de bolsillo de la FAO, que ofrece una referencia rápida y sencilla sobre los principales datos y tendencias de la alimentación y la agricultura.

    La agricultura es un sector importante para la economía mundial. De hecho, el valor añadido mundial generado por la agricultura, la actividad forestal y la pesca aumentó un 73 % en términos reales entre 2000 y 2019, llegando a los 3,5 billones de USD en 2019. Y no solo eso, sino que la agricultura proporcionó empleo a 874 millones de personas en 2020, lo que suponía el 27 % de la mano de obra mundial.

    En lo que respecta a la producción, la producción total de cultivos primarios aumentó un 53 % entre 2000 y 2019, alcanzando un máximo histórico de 9 400 millones de toneladas en 2019. La mitad de la producción mundial de cultivos primarios se compone de solo cuatro cultivos, a saber, caña de azúcar, maíz, trigo y arroz.

    La producción de aceites vegetales ha aumentado considerablemente por el incremento de la demanda de aceite de palma, cuya producción se duplicó con creces entre 2000 y 2018. La producción de carne también registró un considerable aumento, creciendo un 44 % entre 2000 y 2019 hasta alcanzar los 337 millones de toneladas.

    Pese al aumento de la cantidad de alimentos producidos, la prevalencia de la subalimentación a nivel mundial se ha incrementado notablemente entre 2019 y 2020, bajo la sombra de la pandemia de la COVID-19. Casi un 10 % de la población mundial se vio aquejado por el hambre en 2020, frente al 8,4 % registrado en 2019.

    En lo que respecta al tema de la sostenibilidad ambiental, la superficie forestal disminuyó en 94 millones de hectáreas, lo que supone casi el tamaño de la República Unida de Tanzanía, entre 2000 y 2019. Prácticamente todos los países del Cercano Oriente y África del Norte presentan niveles de estrés hídrico cercanos o superiores al 100 %. Las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con las tierras agrícolas disminuyeron un 2 % entre 2000 y 2019, pero las emisiones de este tipo derivadas de explotaciones agrícolas aumentaron realmente un 11 %. Alrededor del 55 % de las explotaciones están relacionadas con la ganadería.

    La labor estadística ha sido una parte esencial de las actividades y el mandato de la FAO desde su fundación en 1945 y el Anuario estadístico es solo una de las series de instrumentos y publicaciones estadísticas que la Organización ofrece a los usuarios. La plataforma de datos FAOSTAT, de libre acceso, contiene la mayor base de datos estadísticos sobre alimentación y agricultura del mundo, con aproximadamente 20 000 indicadores que abarcan más de 245 países y territorios y alrededor de 2 000 000 de usuarios cada año. Otro importante instrumento que la FAO ha puesto a disposición es la plataforma RuLIS, que permite a los usuarios encontrar indicadores y datos armonizados en los distintos países y a lo largo del tiempo relativos a los ingresos rurales, los medios de vida y el desarrollo rural.

    La FAO se compromete a garantizar el acceso libre a datos actuales, fiables, oportunos y de confianza necesarios para definir el rumbo hacia una agricultura más sostenible y un mundo sin hambre.

    Fuente: FAO 03 de noviembre de 2021

  • Miércoles, 3 de noviembre de 2021

    El aumento del precio de la energía subraya la
    necesidad de acelerar las transiciones de energía limpia

  • Los países deberían resistirse a aumentar el apoyo gubernamental a los combustibles fósiles en respuesta al aumento global de los precios de la energía y los impactos económicos de la pandemia, según la OCDE y la AIE.

    Dada la amenaza existencial del cambio climático y la necesidad de una recuperación ecológica, deberían acelerar la inversión en infraestructura energética sostenible y la creación de empleos ecológicos, así como el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular el ODS 7, para garantizar el acceso. a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos.

    A pesar del compromiso de 2009 de los países del G20 de eliminar gradualmente los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles, las principales economías aún respaldan la producción y el consumo de carbón, petróleo y gas natural con cientos de miles de millones de dólares estadounidenses cada año, dinero que sería mejor gastar en el desarrollo de bajos ingresos. alternativas de carbono y mejora de la eficiencia energética. Además de fomentar el consumo de combustibles fósiles, los subsidios a los combustibles fósiles son una forma ineficaz de apoyar a los hogares de bajos ingresos en comparación con los beneficios específicos y tienden a favorecer a los hogares más ricos que usan más combustible y energía. Además, las cargas fiscales de los subsidios reducen el margen para acciones políticas adecuadas.

    Los últimos datos de la OCDE y la AIE muestran que el apoyo general del gobierno a los combustibles fósiles disminuyó en 2020, sin embargo, esto fue principalmente el resultado mecánico de la disminución de los precios y la demanda de los combustibles, ya que la pandemia de COVID-19 provocó una pausa en la actividad mundial. En el clima actual de aumento de los precios de la energía, se espera que los subsidios al consumo aumenten nuevamente en 2021, ayudados por un repunte en la actividad económica. De hecho, la AIE estima que los subsidios al consumo se duplicarán con creces en 2021 debido a los mayores precios de los combustibles y el uso de energía, junto con las dudas sobre las reformas de precios de los combustibles fósiles.

    El apoyo gubernamental para la producción y el uso de combustibles fósiles en las principales economías ascendió a 351 mil millones de dólares en 2020, un 29% menos que en 2019 debido a que una caída en la actividad mundial y los precios del petróleo en niveles récord significaron que los gobiernos gastaron menos en subsidiar los costos de energía para los usuarios finales. según los últimos datos de la OCDE y la AIE. Solo el sector del transporte experimentó una caída del 15% en el apoyo debido a la caída en el uso de combustible debido a las restricciones a la movilidad durante la pandemia, según muestran los datos de la OCDE. El petróleo experimentó la caída más pronunciada en 2020, con un apoyo del 19% desde 2019.

    Por el lado de la producción, los datos muestran un aumento del 5% en el apoyo directo a la producción de combustibles fósiles en 50 economías avanzadas y emergentes, parte de esto es el resultado de grandes rescates gubernamentales a las empresas estatales de petróleo y electricidad. Si este apoyo persistiera más allá del financiamiento de emergencia relacionado con COVID, se convertiría en parte de un panorama de política estructural que debe cambiar para eliminar gradualmente el apoyo a los combustibles fósiles.

    Las medidas de recuperación de COVID-19 que se están implementando en todo el mundo ofrecen una oportunidad para trasladar los recursos públicos a áreas que apoyan los objetivos ambientales y climáticos. Los datos de la OCDE publicados a principios de este mes muestran que, si bien el gasto público en medidas de recuperación ecológica en 44 grandes economías se ha duplicado desde abril de 2021, solo representa el 21% del gasto total en medidas de recuperación económica de COVID-19. Del gasto anunciado hasta la fecha en la OCDE, la UE y países socios clave, el 10% se identifica como mixto o negativo para el medio ambiente.

    La OCDE y la AIE producen bases de datos complementarias que proporcionan estimaciones de diferentes formas de apoyo gubernamental a los combustibles fósiles en 81 economías importantes. Estos se combinan con estimaciones del FMI en un Rastreador interactivo de subsidios a combustibles fósiles producido por la OCDE en asociación con el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS).

    El análisis de la OCDE de las transferencias presupuestarias y las exenciones fiscales vinculadas a la producción y el uso de carbón, petróleo, gas y otros productos del petróleo en 50 economías de la OCDE, el G20 y la Asociación Oriental mostró que el apoyo total a los combustibles fósiles se redujo en un 10% a USD 183 mil millones en 2020 (Véase el Inventario de medidas de apoyo a los combustibles fósiles de la OCDE ).

    La AIE produce estimaciones de los subsidios a los combustibles fósiles comparando los precios en los mercados internacionales y los precios pagados por los consumidores nacionales que se mantienen artificialmente bajos utilizando medidas como la regulación de precios directos, fórmulas de precios, controles o impuestos fronterizos y mandatos de compra o suministro nacionales. Al cubrir 42 economías, la AIE encuentra que los subsidios al consumo se redujeron a USD 180 mil millones en 2020, en gran parte debido a los precios de mercado más bajos, y se prevé que aumenten en un 244% en 2021 a USD 440 mil millones.

    Fuente: OECD 02 de noviembre de 2021

  • Lunes, 1 de noviembre de 2021

    Día Mundial de la Ecología

  • Reducir nuestra huella ecológica, el mayor desafío de sociedades e individuos

    En el primer día de noviembre celebramos el Día Mundial de la Ecología que propicia recordarnos el deber de todo ser humano de aligerar su huella ecológica para vivir en armonía con el medio ambiente que le rodea.

    El término ecología lo acuñó en 1869 el biólogo alemán Ernst Haeckel (1834-1919), quien la definió como “el estudio de la interdependencia y la interacción entre los organismos vivos -animales y plantas- y su ambiente -seres inorgánicos-“, explica Luvia Milián Reyes en su Historia de la Ecología.

    Con el paso del tiempo, el concepto de ecología se ha extendido más allá de los seres vivos, pues su campo de estudio incluye la relación, la interacción y el “diálogo” que todos los seres (vivos o no) guardan entre sí y con todo lo que existe.

    La ecología representa un interés global, una cuestión de vida o muerte para la humanidad y para todo el planeta. Como lo plantea el reconocido científico Fritjof Capra en su libro La trama de la vida, “en las próximas décadas, la supervivencia de la humanidad dependerá de nuestra capacidad para comprender los principios básicos de la Ecología y vivir conforme a ellos”.

    Hoy, cuando el planeta vive la peor crisis climática de su historia, con una degradación medioambiental sin precedentes, sabemos que nuestro futuro como especie está ligado al equilibrio en la Tierra.

    En mayor o menor medida, cada ser humano altera drásticamente la vida del planeta al contaminar el aire, los ríos, los mares y la tierra; deforestar los bosques, cambiar el curso de las aguas y explotar los bosques, los mares, los acuíferos, así como depredar las especies de flora y fauna, lo que rompe el equilibrio ecológico, eleva las temperaturas, genera fenómenos atmosféricos violentos y desastres tales como sequías, ondas de calor, aumento del nivel del mar, derretimiento de glaciares, desertificación, huracanes e inundaciones, entre otros.

    Habrá, por tanto, que asumir la responsabilidad de reparar el daño producido a lo largo de siglos y de proteger lo más valioso que tenemos: nuestro hogar y el de nuestros hijos, la casa de todos que es el planeta.

    El mayor desafío que tenemos frente a nosotros es reducir nuestra huella ecológica, mitigar el impacto que causamos en la naturaleza con nuestra forma de producción, distribución y consumo de bienes y servicios en sociedades que crecen numéricamente a la par que sus necesidades de alimentos, vestido, techo y otros bienes cuya materia prima tomamos de los recursos naturales que son finitos.

    Fritjof Capra propone: “Restablecer la conexión con la trama de la vida (que) significa reconstruir y mantener comunidades sostenibles en las que podamos satisfacer nuestras necesidades y aspiraciones sin mermar las oportunidades de generaciones venideras”.

    Para esta tarea, dice, podemos aprender mucho de los ecosistemas, verdaderas comunidades sostenibles de plantas, animales y microorganismos. Para comprenderlos, debemos entender primero los principios básicos de la ecología; debemos, por así decir, alfabetizarnos ecológicamente.

    Fuente: SEMARNAT 01 de noviembre de 2021

  • Lunes, 1 de noviembre de 2021

    Los gobiernos deben abordar los riesgos inevitables
    de pérdidas y daños causados ​​por el cambio climático

    Mientras los gobiernos enfrentan el desafío de cumplir con sus compromisos de cero neto para 2050, un nuevo informe de la OCDE dice que deben enfocarse en paralelo en reducir y administrar el riesgo inevitable de más pérdidas y daños por el cambio climático.

    El informe Gestión de riesgos climáticos, afrontando pérdidas y daños dice que los riesgos de impactos adicionales en las economías, los ecosistemas, las empresas y las personas son inevitables y aumentarán con la magnitud del calentamiento. Estos riesgos se distribuyen de manera desigual entre países y personas, afectando de manera desproporcionada a los más pobres y vulnerables, lo que es una razón imperiosa para actuar ahora.

    Estos riesgos se derivan de tres tipos de amenazas climáticas, cada una de las cuales está sujeta a incertidumbres: fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos, cambios más graduales, como el aumento del nivel del mar, y de los efectos globales potencialmente dramáticos de cruzar umbrales críticos en el sistema climático. El riesgo de pérdidas y daños depende no solo de los peligros, sino también de la exposición y vulnerabilidad de las personas, los activos y los ecosistemas a esos peligros.

    La forma más importante de mitigar los riesgos climáticos en el futuro es actuar ahora y poner urgentemente al mundo en el camino de las emisiones netas cero para 2050.

    Al mismo tiempo, todos los países deben reducir ahora su exposición y vulnerabilidad a los riesgos de pérdidas y daños causados ​​por el cambio climático. Los países desarrollados y las grandes economías emergentes emisoras tienen la responsabilidad de liderar la reducción de emisiones. Los países desarrollados también tienen la responsabilidad de proporcionar financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades para ayudar a los países en desarrollo con los riesgos climáticos que enfrentan, dice el informe.

    Entre otras recomendaciones, el informe pide que se haga más a nivel mundial para monitorear y estudiar los puntos de inflexión climáticos. Se necesitan mejores datos sobre los extremos e impactos climáticos en los países en desarrollo para respaldar la toma de decisiones y deben complementarse con asociaciones internacionales que puedan fortalecer la observación de la Tierra y las capacidades de modelado. El informe destaca la importancia de la solidaridad entre países y a lo largo del tiempo para garantizar que los segmentos más vulnerables de la sociedad y las generaciones futuras no carguen con la carga de una acción inadecuada para reducir las emisiones en la actualidad.

    El informe también sostiene que los países deben adoptar un enfoque integral para la gestión de riesgos, utilizando mecanismos financieros para reducir, retener y transferir el riesgo y encontrar formas de permitir y alentar a los actores privados a reducir y gestionar sus propios riesgos cuando sea posible. Según el informe, es necesario fortalecer la arquitectura global para el financiamiento del riesgo de desastres y el clima. Los países desarrollados deben considerar las implicaciones de los riesgos climáticos para la sostenibilidad de la deuda en los países en desarrollo afectados por desastres naturales repetidos y brindar apoyo de una manera que no agregue más presión, en particular para los países menos desarrollados y los pequeños estados insulares en desarrollo. Los países donantes también deben esforzarse por cumplir sus compromisos de proporcionar financiación climática para apoyar la acción climática de los países en desarrollo.

    Fuente: OECD 01 de noviembre de 2021

    Viernes, 29 de octubre de 2021

    Los países más vulnerables y más afectados son
    los que más hacen para abordar la crisis climática

    Los países vulnerables están intensificando los esfuerzos a pesar de la lenta respuesta a la crisis climática por parte de algunos de los mayores emisores. Un nuevo informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), antes de las próximas negociaciones climáticas de la COP26, revela que, si bien el 93 % de los países menos adelantados (PMA) y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) han presentado compromisos climáticos nacionales mejorados o planean hacerlo, casi la mitad del G20 aún no ha incrementado su ambición climática y no se adhiere a los principios básicos del Acuerdo de París.

    Como países responsables de más de las tres cuartas partes de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), el papel del G20 en la lucha contra la crisis climática es significativo. Sin embargo, el informe del PNUD señaló que cuatro países del G20 responsables del 33 % de las emisiones globales de GEI no habían presentado Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de segunda generación a fecha de 12 de octubre de 2021. Esta era la fecha límite para su inclusión en el análisis de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el cual tiene como objetivo informar de las conversaciones sobre el clima de la ONU que comenzarán en Glasgow en unos días.

    Además, de las 16 NDC que fueron presentadas por los miembros del G20, cinco países responsables del 13,1 % de las emisiones globales de GEI no fortalecieron sus objetivos de mitigación. Incluso para aquellos que han reforzado sus promesas de NDC, el consenso es que deben hacer mucho más para ayudar a prevenir el aumento global de las emisiones actuales de GEI.

    El informe del PNUD, El estado de la ambición climática (disponible en inglés), es único en el sentido de proporcionar una evaluación global tanto de las promesas ya presentadas a la CMNUCC, como de las ambiciones de los países que aún planean incorporarse. El nuevo informe también compara las tendencias actuales con las que se evaluaron en el primer informe NDC Global Outlook en 2019.

    El informe muestra que los países vulnerables, que a menudo albergan a las personas más pobres del mundo y quienes se encuentran en primera línea de la crisis climática, continúan siendo pioneros en la ambición climática, dejando a los países más ricos rezagados.

    A fecha de 12 de octubre de 2021, las intenciones de ambición de los PMA y los PEID habían aumentado significativamente. Un 93 % había presentado NDC mejoradas o planeaba hacerlo (frente al 42 % en 2019). Mirando solo las intenciones de reducir las emisiones de GEI, el 86 % de los PMA y los PEID tienen la intención de aumentar la ambición de mitigación (frente al 40 % en 2019). Sin embargo, el informe advierte que, en última instancia, este grupo de 78 países solo es responsable del 7 % de las emisiones globales de GEI.

    En general, el informe también posee algunas noticias alentadoras. Por ejemplo, muestra que el engranaje del Acuerdo de París está funcionando, ya que la mayoría de los países han cumplido su principio clave de revisar y posteriormente presentar NDC cada vez más ambiciosas cada cinco años. En total, 178 países, que representan el 79,3 % de las emisiones globales de GEI, planean presentar NDC mejoradas, frente a solo 75 países en 2019.

    El informe también señala un repunte desde 2019 en la cantidad de países que preparan y presentan estrategias a largo plazo para alcanzar emisiones netas cero para mediados de siglo. Estos compromisos podrían ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París, pero requieren estrategias sólidas y creíbles para respaldarlos y una mejor alineación con las NDC, advierte el informe.

    El PNUD ha desempeñado un papel destacado en la presentación del nuevo ciclo de NDC en el marco de su iniciativa de la Promesa Climática lanzada en 2019. Al momento, 120 países en desarrollo y 35 socios forman parte de la iniciativa, que ahora es la oferta de apoyo más grande del mundo para países en torno a NDC. El PNUD está preparando actualmente una nueva fase de la iniciativa centrada en la implementación de las mismas.

    El informe presenta iniciativas prometedoras de diez países que han recibido el apoyo de la Promesa Climática, que incluyen:

  • La estrategia financiera de Chile para lograr las transformaciones requeridas en todos los sectores que jugarán un papel crucial para lograr su ambicioso objetivo de NDC de alcanzar un pico de emisiones en 2025 y lograr la neutralidad de carbono para 2050.

  • Irak, un emisor importante en el proceso de ratificación del Acuerdo de París, ya ha intensificado su ambición (aumentando el objetivo de reducción de emisiones tanto condicional como incondicional) al adoptar un enfoque inclusivo que involucre a toda la sociedad y un compromiso al más alto nivel político.

  • El segundo compromiso nacional de Macedonia del Norte es el más ambicioso en la región de Europa del Este y Asia Central, fijando su objetivo en una reducción del 82 % en las emisiones de GEI en comparación con los niveles de 1990. El sector privado nacional se ha comprometido a entregar la mayoría (85 %) de las inversiones totales necesarias para alcanzar los objetivos de mitigación de la NDC en el sector industrial.

  • Dado que los bosques cubren el 78 % de la superficie terrestre total de Papúa Nueva Guinea, el sector tiene un papel clave que desempeñar en los planes climáticos del país. El reconocimiento de la naturaleza y los bosques aumentó drásticamente de 35 referencias en la primera NDC a 173 en la segunda. El gobierno también apunta a lograr la neutralidad de carbono en el subsector de las industrias energéticas para 2030.

  • Zimbabue realizó una evaluación de empleos verdes para medir los impactos económicos y sociales de las políticas climáticas propuestas en su NDC. Encontró que las inversiones en agricultura de conservación podrían crear hasta 30.000 puestos de trabajo por cada millón de dólares estadounidenses invertidos. Esto contribuyó a presentar un caso económico para que el país aumentara su objetivo de mitigación a un objetivo económico de reducción del 40 % en su NDC de segunda generación.

    Fuente: PNUD 28 de octubre de 2021

  • Jueves, 28 de octubre de 2021

    La ampliación de la financiación para la adaptación
    climática debe estar sobre la mesa en la COP26 de la ONU

  • Las estimaciones indican que los costos anuales de adaptación climática en los países en desarrollo podrían alcanzar los $ 300 mil millones en 2030 y, si se incumplen los objetivos de mitigación, hasta $ 500 mil millones para 2050.

    La segunda parte del Informe sobre el comercio y el desarrollo 2021 de la UNCTAD, describe las reformas del sistema financiero internacional para conseguir que fluyan más fondos para la adaptación climática a los países en desarrollo.

    El informe pide un enfoque transformador para la adaptación climática, con economías avanzadas asegurando que las instituciones multilaterales puedan ayudar a los países en desarrollo a manejar las presiones de un clima cambiante sin comprometer sus objetivos de desarrollo.

    Las estimaciones indican que los costos anuales de adaptación climática en los países en desarrollo podrían alcanzar los $ 300 mil millones en 2030 y, si se incumplen los objetivos de mitigación, hasta $ 500 mil millones para 2050. Pero la financiación actual es menos de una cuarta parte de la cifra de 2030 y el informe advierte que depender sobre la financiación privada no funcionará a gran escala ni a los países más necesitados.

    El informe de la UNCTAD recomienda que las reformas se centren en lo siguiente:

  • Es necesario cumplir y superar los compromisos de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) para aumentar la proporción de financiación aditiva destinada a la adaptación al cambio climático y la creación de resiliencia. Si los países del G7 hubieran cumplido la meta del 0,7% de AOD en 2020, se habrían estado disponibles $ 155 mil millones adicionales para cumplir los objetivos de desarrollo.

  • El alivio de la deuda y la reestructuración de los países en desarrollo deben figurar firmemente en la agenda climática. Un lugar obvio para comenzar sería la deuda del grupo V20 de países vulnerables al clima, pero el vínculo entre el clima y la crisis de la deuda destaca la necesidad de reformas más sistémicas en la arquitectura internacional de la deuda.

  • Los bancos multilaterales de desarrollo necesitan capital adicional para financiar la adaptación climática a través de subvenciones y préstamos extremadamente favorables . Estos podrían financiarse con un bono verde y un impuesto a la Tobin, o mediante la reutilización de los subsidios a los combustibles fósiles.

  • Los mercados de bonos verdes son una forma de ayudar a obtener financiación a largo plazo. Sin embargo, los estándares regulatorios van a la zaga del crecimiento de estos mercados y el lavado verde abunda. Dada la magnitud del desafío, el marco regulatorio para el mercado de bonos verdes debe estar respaldado por los niveles correspondientes de financiamiento y personal , a nivel nacional e internacional.

    Al informe le preocupa que muchas de las iniciativas de reforma que están cobrando impulso en el sistema de comercio internacional sigan minimizando las profundas divisiones y asimetrías que estructuran la economía mundial contemporánea.

    Sugiere que la política comercial nacional puede, en el mejor de los casos, desempeñar un papel complementario en el logro de los objetivos climáticos, mientras que las reglas comerciales internacionales mal diseñadas obstaculizarán una transformación verde.

    El espacio político ampliado con herramientas legales como exenciones y cláusulas de paz en la Organización Mundial del Comercio (OMC) puede ayudar mejor a los países en desarrollo a desarrollar capacidades para avanzar hacia los objetivos climáticos.

    La UNCTAD advierte que el impulso para liberalizar el comercio de bienes y servicios ambientales beneficiará principalmente a los exportadores de los países desarrollados y limitará el espacio fiscal en los países en desarrollo.

    El informe estima que los países en desarrollo y los países menos adelantados perderán 15.000 millones de dólares anuales en ingresos arancelarios si se aplica este enfoque.

    Advierte contra un Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM) que solo agravaría el daño del cambio climático en muchos países en desarrollo al socavar sus capacidades de exportación y hacer que la transformación estructural sea más desafiante.

    La comunidad internacional podría apoyar iniciativas para transformar las normas que rigen los derechos de propiedad intelectual, ampliando las flexibilidades del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) para los países en desarrollo en relación con los bienes y servicios relacionados con el clima, por ejemplo a través de una reunión ministerial de la OMC. Declaración sobre los ADPIC y el cambio climático.

    Esto podría proporcionar una base para mecanismos innovadores para promover el acceso a tecnologías verdes críticas protegidas por patentes para apoyar los esfuerzos de adaptación y mitigación.

    La UNCTAD ayuda a los países en desarrollo a acceder a los beneficios de una economía globalizada de manera más justa y eficaz y los prepara para hacer frente a los posibles inconvenientes de una mayor integración económica. Proporciona análisis, facilita la creación de consenso y ofrece asistencia técnica. Esto ayuda a los países a utilizar el comercio, la inversión, las finanzas y la tecnología como vehículos para un desarrollo inclusivo y sostenible.

    La primera parte del informe Trade and Development Report 2021 se publicó en septiembre.

    Fuente: UNCTAD 28 de octubre de 2021

  • Jueves, 28 de octubre de 2021

    Los bosques del patrimonio mundial de la UNESCO
    absorben 190 millones de toneladas de dióxido de carbono

  • El conjunto de bosques que forman parte de ese listado ocupa una superficie total de 69 millones de hectáreas (dos veces el tamaño de Alemania) y forman un conjunto de ecosistemas ricos en biodiversidad que, además de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera (CO2) acumulan grandes cantidades de carbono.

    Los bosques que forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO absorben cada año 190 millones de toneladas de dióxido de carbono presentes en la atmósfera, señala un estudio del organismo especializado de la ONU. La cifra representa aproximadamente la mitad del CO2 procedente de combustibles fósiles que anualmente se emiten en el Reino Unido.

    Sin embargo, el informe también destaca que, en 10 de estos bosques, sobre un total de 257, emitieron más dióxido de carbono del que absorbieron, especialmente por la presión ejercida mediante la actividad humana y el cambio climático.

    En concreto el estudio alude a la fragmentación de las tierras debida a la explotación forestal y al desbrozamiento del bosque en beneficio de la agricultura en numerosos sitios, como causas que provocan emisiones superiores a la cantidad de carbono secuestrado.

    Otras causas que provocaron este fenómeno están relacionadas con el aumento en el tamaño y en la gravedad de los incendios forestales, que a menudo están relacionados con largos periodos de sequía debida al calentamiento global, y a episodios meteorológicos extremos como los huracanes que ralentizan la capacidad de absorción del carbono.

    El conjunto de bosques que forman parte del patrimonio mundial ocupa una superficie total de 69 millones de hectáreas (dos veces el tamaño de Alemania) y forman un conjunto de ecosistemas ricos en biodiversidad que, además de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera acumulan grandes cantidades de carbono.

    El carbono acumulado por los bosques durante siglos asciende a unos 13.000 millones de toneladas de ese elemento químico, una cifra superior a todas las reservas petrolíferas existentes en Kuwait.

    La UNESCO destaca que, si se liberara a la atmósfera en forma de dióxido de carbono todo el carbono almacenado en estos bosques, esta situación supondría añadir un tercio a la cantidad de CO2 que anualmente se emite en el planeta.

    El estudio insta a resguardar los sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO y sus paisajes próximos con una protección fuerte y una gestión sostenible que sirva para garantizar que esos bosques continúan actuando como sumideros de carbono para las generaciones futuras.

    Para conseguir este objetivo, el organismo especializado de la ONU recomienda tomar medidas de atenuación y adaptación al cambio climático, así como mantener y reforzar los corredores ecológicos que permiten una mejor gestión de los paisajes.

    El Informe también recomienda integrar la gestión permanente de los sitios del patrimonio mundial de la UNESCO en las estrategias internacionales, nacionales y locales relacionadas con el clima, la biodiversidad y el desarrollo sostenible, en consonancia con el acuerdo de París sobre el Clima, el marco mundial de la biodiversidad para después de 2020 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Fuente: ONU 28 de octubre de 2021

  • Jueves, 28 de octubre de 2021

    Carta Mundial de la Naturaleza

  • Proclama principios de conservación que deben guiar toda conducta humana que afecte el entorno.

    Cualquiera que sea su utilidad para el ser humano, los demás seres vivos tienen un valor intrínseco que debe ser reconocido y respetado, sentencia la Carta Mundial de la Naturaleza, aprobada por 111 Estados, entre ellos México, uno en contra (Estados Unidos) y 18 abstenciones, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada el 28 de octubre de 1982.

    Los lineamientos expresados en la resolución 37/7 de las Naciones Unidas constituyen una guía moral de acción, no vinculatoria de un tratado internacional, pero que constituye un llamado a todo ser humano que “por sus actos o las consecuencias de estos dispone de los medios para transformar la naturaleza y agotar sus recursos”, por lo cual “debe reconocer cabalmente la urgencia que reviste mantener el equilibrio y la calidad de la naturaleza y conservar los recursos naturales”.

    Los firmantes declaran que la especie humana es parte de la naturaleza y que la vida depende del funcionamiento ininterrumpido de los sistemas naturales que son fuente de energía y de materias nutritivas. Además, afirman, la civilización tiene sus raíces en la naturaleza, que moldeó la cultura humana e influyó en todas las obras artísticas y científicas, y la vida en armonía con la naturaleza ofrece al ser humano posibilidades óptimas para desarrollar su capacidad creativa, descansar y ocupar su tiempo libre.

    Reconocen que los beneficios duraderos que se pueden obtener de la naturaleza dependen de la protección de los procesos ecológicos y los sistemas esenciales para la supervivencia y la diversidad de las formas de vida, las cuales quedan en peligro cuando el hombre procede a una explotación excesiva o destruye los hábitats naturales.

    Alertan que la competencia por acaparar recursos escasos causa conflictos, mientras que la conservación de la naturaleza y de los recursos naturales contribuye a la justicia y el mantenimiento de la paz, pero esa conservación no estará asegurada mientras la humanidad no aprenda a vivir en paz y a renunciar a la guerra y los armamentos.

    Los cinco principios generales de la Carta son contundentes:

  • Se respetará la naturaleza y no se perturbarán sus procesos esenciales.

  • No se amenazará la viabilidad genética de la tierra; la población de todas las especies, silvestres y domesticadas se mantendrán a un nivel por lo menos suficiente para garantizar su supervivencia; asimismo, se salvaguardarán los hábitats necesarios para este fin.

  • Estos principios de conservación se aplicarán a todas las partes de la superficie terrestre, tanto en la tierra como en el mar; se concederá protección especial a aquellas de carácter singular, a los ejemplares representativos de todos los diferentes tipos de ecosistemas y a los hábitats de las especies o en peligro.

  • Los ecosistemas y los organismos, así como los recursos terrestres, marinos y atmosféricos que son utilizados por el hombre, se administrarán de manera tal de lograr y mantener su productividad óptima y continua sin por ello poner en peligro la integridad de los otros ecosistemas y especies con los que coexistan.

  • Se protegerá a la naturaleza de la destrucción que causan las guerras u otros actos de hostilidad.

    Fuente: SEMARNAT 27 de octubre de 2021

  • Jueves, 28 de octubre de 2021

    Por cada dólar prometido para hacer frente a la crisis climática,
    se gastan cuatro dólares en subsidios a los combustibles fósiles

  • La nueva campaña “No elijas la extinción” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, encabezada por personalidades mundiales, tiene como objetivo crear conciencia acerca de los efectos adversos de los subsidios a los combustibles fósiles en las personas y el planeta.

    El mundo gasta la asombrosa cifra de 423.000 millones de dólares de los Estados Unidos por año en subsidios a los combustibles fósiles para los consumidores: petróleo, electricidad generada por la quema de otros combustibles fósiles, gas y carbón. Esta cantidad es cuatro veces superior a la que se necesita para ayudar a los países pobres a hacer frente a la crisis climática, uno de los puntos a tratar en la conferencia mundial sobre el clima (COP26) que se celebrará la semana que viene, según una nueva investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

    La cantidad que se gasta directamente en estos subsidios podría sufragar las vacunas contra la COVID-19 de todas las personas del planeta o financiar tres veces la cantidad anual necesaria para erradicar la pobreza extrema en el mundo. Si se tienen en cuenta los costos indirectos, incluidos los costos para el medio ambiente, la cifra se eleva a casi 6 billones de dólares, según datos publicados recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    En cambio, el análisis del PNUD destaca que estos fondos, aportados por los contribuyentes, acaban profundizando la desigualdad e impidiendo la acción para combatir el cambio climático.

    Los subsidios a los combustibles fósiles son ineficientes y poco equitativos. En los países en desarrollo, cerca de la mitad de los recursos públicos que se destinan a apoyar el consumo de combustibles fósiles beneficia al 20 % más rico de la población, según el FMI.

    El informe, publicado antes de las próximas reuniones del G20 y la COP26, se presenta en el contexto de un creciente reconocimiento de la necesidad de reformar los subsidios a los combustibles fósiles por parte de los economistas y políticos, así como del FMI y el Banco Mundial. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, también ha hecho un fuerte llamamiento en favor de la reforma.

    Para destacar los efectos enormemente negativos que tienen los subsidios a los combustibles fósiles en las personas y el planeta, el PNUD ha producido un interesante cortometraje como parte de una nueva campaña en la que uno de los animales extintos más conocidos del mundo, una dinosaurio, pronuncia un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el que insta a los líderes mundiales a eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y a no elegir la extinción.

    El principal contribuyente a la emergencia climática es el sector energético, que representa el 73 % de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la actividad humana. Las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles contribuirían a reducir las emisiones de CO2 y beneficiarían la salud y el bienestar de los seres humanos. Son además un primer paso hacia la fijación correcta de los precios de la energía para que reflejen el costo “verdadero” y total del uso de los combustibles fósiles para la sociedad y el medio ambiente.

    No obstante, el análisis del PNUD muestra que las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles también pueden ser injustas y perjudiciales para los hogares y la sociedad si están mal concebidas. Si bien estos subsidios tienden a ser un instrumento de desigualdad, ya que la mayor parte de los beneficios se concentra en los ricos, también representan una porción importante de los ingresos de las personas pobres que, de otro modo, deben pagar por el consumo de energía. La supresión de los subsidios a los combustibles fósiles podría convertirse fácilmente en una estrategia de empobrecimiento de los ingresos y de la energía. Esto contribuye a dificultar la reforma de los combustibles fósiles y constituye un obstáculo clave para la transición hacia fuentes de energía limpias y renovables.

    Teniendo esto presente, la investigación del PNUD aboga por un enfoque progresivo y gradual de las reformas. Incluye un análisis de casos de éxito recogidos en varios países de distintas regiones y ofrece un conjunto de herramientas para que los responsables de las políticas presten apoyo a las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles y de los precios de la energía. El conjunto de herramientas permite un enfoque gradual justo y equitativo que incluye la protección de los ingresos y la compensación a los grupos menos favorecidos.

    La campaña “No elijas la extinción” cuenta con una plataforma de inteligencia colectiva, Global Mindpool, para ayudar a abordar los problemas más importantes de nuestro tiempo. Vinculando ideas de todo el mundo (sobre la emergencia climática, la crisis de la naturaleza y la desigualdad) Global Mindpool apoyará al PNUD a fin de informar y preparar mejor a los responsables de las políticas en los Gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

    Fuente: PNUD 26 de octubre de 2021

  • Miércoles, 27 de octubre de 2021

    Adoptar una perspectiva integral de la riqueza
    para enfrentar los desafíos de desarrollo actuales

  • El capital humano, que sigue siendo el principal componente de la riqueza a nivel mundial

    El mundo enfrenta enormes desafíos interrelacionados: la pandemia de COVID-19, el cambio climático y la pérdida de la naturaleza. Son crisis que obligan a replantear el enfoque y la comprensión del desarrollo. Mientras que los encargados de la formulación de políticas, los inversionistas y los especialistas en desarrollo de todo el mundo intentan determinar cómo embarcarse en una trayectoria de desarrollo más verde, más resiliente e inclusiva, el producto interno bruto (PIB) sigue siendo uno de los principales instrumentos para evaluar el estado de la economía. Sin embargo, el PIB no ofrece un panorama completo.

    Al igual que una empresa determina su valor analizando sus ingresos y su balance general, los países deben complementar el PIB con un análisis de su cartera de activos para entender mejor la sostenibilidad de su crecimiento económico. Por sí solo, el PIB no es suficiente para salvaguardar la prosperidad. De hecho, las políticas centradas en el crecimiento del PIB a menudo buscan aprovechar al máximo las oportunidades de obtener ingresos a corto plazo a expensas de los ingresos y el bienestar futuros, entre otras cosas degradando la naturaleza en aras de obtener ganancias en el corto plazo.

    El informe La riqueza cambiante de las naciones 2021 (i) es la última edición de una serie en la que se presenta el concepto de riqueza como un indicador complementario del PIB. En el documento se estudia la riqueza de 146 países entre 1995 y 2018 y se mide el valor económico del capital natural renovable (como los recursos forestales, agrícolas y oceánicos), del capital natural no renovable (como los minerales y los combustibles fósiles), del capital humano (los ingresos que genera una persona durante su vida), y del capital producido (como los edificios y la infraestructura), y los activos externos netos. Al analizar todos estos activos, que sustentan el ingreso nacional, la contabilidad de la riqueza constituye un instrumento para dar seguimiento a la sostenibilidad del progreso económico en el futuro.

    Desde la última edición del informe, en 2018, se han hecho grandes avances en la manera de cuantificar la riqueza nacional. Entre otras cosas, se han agregado mediciones para el capital natural azul, como las pesquerías marinas y los manglares, y se ha aumentado el número de países incluidos, lo que hace que estas cuentas de riqueza sean las más completas disponibles. Y por primera vez, en el informe se examinan las previsiones de los efectos de riesgos futuros, como el cambio climático y la transición hacia un modelo con bajas emisiones de carbono.

    Algunas noticias son buenas: a nivel mundial, la riqueza aumentó considerablemente entre 1995 y 2018, y los países de ingreso mediano están alcanzando a los países de ingreso alto, en gran medida debido al rápido crecimiento de Asia. Durante dicho período, los países de ingreso mediano alto duplicaron con creces su riqueza total.

    Si bien la riqueza está aumentando en todo el mundo, en algunos países este incremento podría ir en detrimento de la prosperidad futura. Aun en un contexto de aumento del PIB, si la riqueza de algunas categorías de activos está disminuyendo, el crecimiento podría ser insostenible. La disminución de la riqueza per cápita va en contra de uno de los principios clave de la sostenibilidad: que las generaciones futuras no queden en peor situación que las actuales.

    El capital natural renovable, como los bosques, las tierras cultivables y los recursos oceánicos, constituye una enorme proporción de la riqueza en los países de ingreso bajo. Este tipo de capital brinda servicios ecosistémicos clave de los que dependen las economías y los medios de subsistencia. Esto implica que, desde la perspectiva del desarrollo socioeconómico sostenible y la reducción de la pobreza, es aún más importante gestionar esta riqueza con cuidado y no agotar los activos naturales en aras de aprovechar oportunidades de aumentar los ingresos en el corto plazo.

    Si bien en esta edición del informe todavía no se asigna ningún valor a la energía renovable, los activos de energía hídrica, eólica y solar podrían ofrecer una considerable riqueza a las naciones. Mejorar las políticas climáticas y energéticas, por ejemplo, asignando un precio a las emisiones de carbono, podría suscitar un rápido aumento del valor de los activos energéticos.

    La transición hacia modelos con bajas emisiones de carbono plantea riesgos económicos para los países con una dependencia desmedida del capital no renovable, en particular los combustibles fósiles, y subraya la importancia de la diversificación de activos. En el informe se señala que la transición hacia un modelo con bajas emisiones de carbono podría disminuir el valor mundial de los combustibles fósiles entre USD 4,4 billones y USD 6,2 billones (es decir, entre un 13 % y un 18 %) entre 2018 y 2050. Los países pueden gestionar este riesgo reinvirtiendo la riqueza proveniente de los combustibles fósiles en otros tipos de riqueza que no dependan de las cadenas de valor de este tipo de combustibles, por ejemplo, en el capital humano.

    El capital humano, que se calcula en función de los ingresos de la población a lo largo de su vida, es la fuente de riqueza más importante en el mundo, y representó un 64 % del total de la riqueza mundial en 2018. Gracias a sus mayores inversiones en el capital humano, la participación de los países de ingreso mediano en el total mundial de este tipo de riqueza ha aumentado considerablemente.

    Se espera que los encargados de la formulación de políticas y otros utilicen los datos incluidos en este informe para mejorar las mediciones del progreso económico y promover políticas que mejoren las vidas de las generaciones futuras. En el informe se recogen varias recomendaciones para que dichos encargados diversifiquen y reequilibren sus carteras nacionales y las hagan más resilientes y sostenibles.

  • 1.- Medir la riqueza y hacerle seguimiento. Los Gobiernos deben ir más allá del PIB para medir la riqueza y hacerle seguimiento, y en este informe figuran datos y análisis útiles para lograrlo. Otros administradores de activos, como las personas, las empresas y los inversionistas, también pueden marcar la diferencia si toman en cuenta la contabilidad de la riqueza en sus estrategias ambientales, sociales y de gobernanza.

  • 2.- Invertir en una riqueza sostenible. Se necesitan inversiones activas en los bienes públicos como la educación, la salud y la naturaleza para evitar su agotamiento insostenible y gestionar los riesgos del futuro. También deben promoverse políticas que fomenten la inversión en la riqueza general.

  • 3.- Establecer incentivos de políticas para proteger y aumentar el valor de la riqueza. Asegurarse de que los precios de los activos promuevan su sostenibilidad a largo plazo. Asignar precios incorrectos a activos como los combustibles fósiles que emiten carbono puede dar lugar a la sobrevaloración y el consumo excesivo, a la vez que los activos naturales y los activos humanos quedan subvalorados. Para evitarlo, podrían adoptarse medidas como redirigir los subsidios que son nocivos para la pesca, establecer precios para el carbono y promover el uso de los activos de energía renovable.

  • 4.- Diversificar y reequilibrar las carteras de activos. La diversificación de la riqueza, en particular para disminuir su dependencia de las cadenas de valor de los combustibles fósiles, aumenta la resiliencia del desarrollo económico ante las perturbaciones futuras.

    El desarrollo económico, la prosperidad de las comunidades y la naturaleza se pueden complementar entre sí; de hecho, esto es esencial si se espera que las personas prosperen en este planeta. En el informe La riqueza cambiante de las naciones (i) se brindan perspectivas, datos y análisis actualizados para ayudar a los países a enfrentar este desafío y establecer incentivos de política adecuados para generar una riqueza integral. Hacerlo ayudará a gestionar los riesgos climáticos y ambientales y a garantizar que las personas disfruten del bienestar actual, al tiempo que se sientan bases más sólidas para las próximas generaciones.

    Fuente: UNCTAD 27 de octubre de 2021

  • Miércoles, 27 de octubre de 2021

    El Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE se
    comprometieron a alinear la asistencia oficial para el desarrollo (AOD)

    Los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la OCDE emitieron hoy una Declaración conjunta antes de la COP26 comprometiéndose a alinear la asistencia oficial para el desarrollo (AOD), que ascendió a 161 mil millones de dólares en 2020, con los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio climático.

    La Declaración establece: “Como custodios de la gobernanza de la AOD, nos comprometemos a alinear nuestra AOD con los objetivos del Acuerdo de París. Los impactos climáticos y ambientales deben tenerse en cuenta en todo el gasto de AOD, incluso en sectores no asociados tradicionalmente con el clima y el medio ambiente. La alineación con el Acuerdo de París reconocerá las circunstancias únicas de los países socios y apoyará sus propias vías de desarrollo con bajas emisiones de carbono y resilientes al clima y la transición hacia economías netas cero, al tiempo que se minimiza el riesgo de crear activos varados “.

    Esta Declaración:

    1. Prioriza las necesidades de adaptación de los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). Se compromete a:

  • Aumento de la financiación para la adaptación.

  • Reducir las barreras para acceder a la financiación, especialmente para los PEID.

    2. Se compromete a apoyar los propios planes de los países socios para una transición justa y equitativa hacia el cero neto, mediante:

  • Todos los miembros del DAC acuerdan poner fin a la nueva AOD para la generación de energía de carbón térmico internacional sin cesar para fines de 2021.

  • Desarrollar un enfoque sobre la mejor manera de utilizar la AOD para ayudar a los países en desarrollo en la transición a cero neto.

  • Priorizar el apoyo a las tecnologías que aceleran el progreso hacia sistemas de energía neta cero.

    3. Reconoce que no podemos reducir la pobreza y no dejar a nadie atrás a menos que también abordemos el cambio climático. Se compromete a:

  • Ser más transparentes en los informes financieros climáticos, especialmente la AOD, para fines de 2022.

  • Aplicar los principios de eficacia del desarrollo (liderado por el país, centrado en resultados, responsabilidad mutua y transparencia y asociaciones inclusivas) de manera más sistemática en toda nuestra cooperación para el desarrollo, especialmente para el clima y el medio ambiente.

    4. Reconoce la necesidad de movilizar más financiación de diversas fuentes (incluido el sector privado) e incentivar la innovación. Se compromete a:

  • Apoyar a los socios siempre que sea posible para financiar nuevas ideas arriesgadas, pero potencialmente transformadoras.

  • Promover la innovación y el buen funcionamiento de los mercados para aumentar el acceso a energías renovables, limpias y sostenibles.

    Fuente: OECD 27 de octubre de 2021

  • Miércoles, 27 de octubre de 2021

    La riqueza mundial ha aumentado, pero
    a expensas de la prosperidad futura

  • En un informe del Banco Mundial se proporcionan datos para poder tener una perspectiva más integral del crecimiento económico y de la sostenibilidad, y se concluye que la proporción del total de la riqueza mundial en capital natural renovable está disminuyendo y se encuentra amenazada por el cambio climático.

    Según el nuevo informe del Banco Mundial titulado La riqueza cambiante de las naciones (i), la riqueza mundial ha aumentado en general, pero a expensas de la prosperidad futura y agravando las desigualdades.

    Los países que agotan sus recursos para obtener ganancias a corto plazo colocan a sus economías en una trayectoria de desarrollo insostenible. Si bien suelen utilizarse indicadores como el producto interno bruto (PIB) para medir el crecimiento económico, en el informe se sostiene la importancia de analizar el capital producido, el capital humano y el capital natural para comprender si el crecimiento es sostenible.

    En el informe La riqueza cambiante de las naciones 2021 se hace un seguimiento de la riqueza de 146 países entre 1995 y 2018 midiendo el valor económico del capital natural renovable (como los bosques, las tierras cultivables y los recursos marinos), el capital humano no renovable (como los minerales y los combustibles fósiles), el capital humano (los ingresos a lo largo de la vida de una persona), el capital producido (como los edificios y la infraestructura) y los activos extranjeros netos. Ese documento también incluye por primera vez el capital natural azul, representado por los manglares y los recursos pesqueros marinos.

    De acuerdo con el informe, la riqueza mundial aumentó considerablemente entre 1995 y 2018, y los países de ingreso mediano están alcanzando el mismo nivel que los países de ingreso alto. Sin embargo, la creciente prosperidad ha estado acompañada de una gestión no sostenible de algunos activos naturales. La riqueza forestal per cápita de los países de ingreso bajo y mediano se redujo un 8 % entre 1995 y 2018, lo que refleja una considerable desforestación. Mientras tanto, el valor de las reservas pesqueras marítimas mundiales cayó un 83 % debido a la gestión deficiente y a la pesca excesiva durante ese mismo período. Es posible que los efectos que se prevé que tendrá el cambio climático agraven estas tendencias.

    Además, la valoración incorrecta de activos como los combustibles fósiles que emiten carbono puede provocar una sobrevaloración o consumo excesivo de esos activos. Se puede poner al desarrollo en una trayectoria más sostenible adoptando una perspectiva integral de la riqueza y poniendo en práctica medidas normativas que incluyan establecer precios del carbono que permitan valorar y fomentar mejor activos como los bosques, los manglares y el capital humano.

    Según el informe, la desigualdad mundial en cuanto a la riqueza va en aumento. Entre 1995 y 2018, la participación de los países de ingreso bajo en la riqueza mundial no experimentó grandes modificaciones y se mantuvo por debajo del 1 % de la riqueza mundial, a pesar de que alrededor del 8 % de la población del mundo vive en esos países. En más de un tercio de los países de ingreso bajo la riqueza per cápita se redujo. Los países que experimentan una disminución en la riqueza también tienden a tener un deterioro en su base de activos naturales renovables. En el caso de los países de ingreso bajo, sigue siendo fundamental que estos gestionen de manera correcta el capital natural renovable, que representa el 23 % de su riqueza.

    En el informe se muestra que el capital humano, medido como los ingresos que la población prevé obtener en el curso de su vida, es la fuente más importante de riqueza en todo el mundo, y en 2018 abarcaba un 64 % del total de la riqueza mundial. Los países de ingreso mediano acrecentaron sus inversiones en el capital humano y, a su vez, experimentaron importantes aumentos en su proporción de riqueza del capital humano mundial.

    La riqueza del capital natural no renovable (los minerales, los combustibles fósiles) se ha reducido desde 2014, principalmente debido a la caída de los precios de los productos básicos. En el informe se abordan los efectos que se proyecta que tendrá sobre la riqueza de los combustibles fósiles una transición hacia menores emisiones de carbono y la aplicación de impuestos de ajuste sobre el carbono en las fronteras, y se incluyen recomendaciones para la gestión de los riesgos económicos que se les plantean a los países dependiente de recursos. Se determinó que los países con una gran dependencia de la riqueza de combustibles fósiles tienen menores proporciones de riqueza proveniente del capital humano, a pesar de sus altos niveles de ingreso, con un capital humano que solo representa un 34 % de su riqueza.

    En el informe se describen varios aspectos prioritarios que los encargados de formular políticas deben tener en cuenta a fin de diversificar y reequilibrar sus carteras nacionales para poder ser más resilientes y sostenibles. Se recomienda invertir activamente en bienes públicos, como la educación, la salud y la naturaleza, para evitar el agotamiento no sostenible, y gestionar futuros riesgos. Esas recomendaciones también incluyen medidas normativas y de precios que ayuden a reflejar el valor social de los activos y a dirigir la inversión privada de modo de conseguir mejores resultados para todos. Esto puede incluir, por ejemplo, acciones como reorientar los subsidios a la pesca y tomar medidas para fijar el precio del carbono y promover los activos de energía renovable.

    Fuente: UNCTAD 27 de octubre de 2021

  • Miércoles, 27 de octubre de 2021

    Se necesitan acciones políticas más sólidas y coherentes
    a nivel mundial para cumplir los objetivos climáticos

    Casi la mitad de todas las emisiones de CO 2 relacionadas con la energía en las economías del G20 ahora están cubiertas por un precio del carbono, ya que varios países introdujeron o ampliaron los impuestos al carbono o los sistemas de comercio de emisiones en los últimos años.

    Se necesita hacer más utilizando la gama completa de herramientas de políticas, si los países quieren hacer coincidir sus ambiciones climáticas a largo plazo con los resultados, según un nuevo informe de la OCDE.

    Precio del carbono en tiempos de COVID-19: ¿Qué ha cambiado en las economías del G20? encuentra que las economías del G20 valoraron el 49% de lasemisionesde CO 2 derivadas del uso de energía en 2021, frente al 37% en 2018.

    El aumento fue impulsado por nuevos sistemas de comercio de emisiones (ETS) en Canadá, China y Alemania, nuevos gravámenes al carbono en Canadá y un nuevo impuesto al carbono en Sudáfrica, así como por la introducción de impuestos al carbono en México a nivel subnacional.

    “Las economías del G20 están aumentando su ambición y sus esfuerzos, incluso mediante la fijación de precios explícita e implícita de las emisiones de carbono. Sin embargo, el progreso sigue siendo desigual entre países y sectores y no está lo suficientemente bien coordinado a nivel mundial. Necesitamos un enfoque globalmente más coherente que permita a los países elevar su ambición y esfuerzo al nivel requerido para alcanzar el cero neto global para 2050, y que cada país cargue con una parte adecuada y justa de la carga mientras se evitan las fugas de carbono y las distorsiones comerciales ”, dijo la OCDE.

    Las economías del G20 representan alrededor del 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las emisiones de CO 2 relacionadas con la energía representan alrededor del 80% de las emisiones totales de GEI del G20.

    “Las economías del G20 están aumentando su ambición y sus esfuerzos, incluso mediante la fijación de precios explícita e implícita de las emisiones de carbono. Sin embargo, el progreso sigue siendo desigual entre países y sectores y no está lo suficientemente bien coordinado a nivel mundial. Necesitamos un enfoque globalmente más coherente que permita a los países elevar su ambición y esfuerzo al nivel requerido para alcanzar el cero neto global para 2050, y que cada país cargue con una parte adecuada y justa de la carga mientras se evitan las fugas de carbono y las distorsiones comerciales ”, dijo la OCDE.

    Las economías del G20 representan alrededor del 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las emisiones de CO 2 relacionadas con la energía representan alrededor del 80% de las emisiones totales de GEI del G20.

    “Las economías del G20 están aumentando su ambición y sus esfuerzos, incluso mediante la fijación de precios explícita e implícita de las emisiones de carbono. Sin embargo, el progreso sigue siendo desigual entre países y sectores y no está lo suficientemente bien coordinado a nivel mundial. Necesitamos un enfoque globalmente más coherente que permita a los países elevar su ambición y esfuerzo al nivel requerido para alcanzar el cero neto global para 2050, y que cada país cargue con una parte adecuada y justa de la carga mientras se evitan las fugas de carbono y las distorsiones comerciales ”, dijo la OCDE.

    Las economías del G20 representan alrededor del 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las emisiones de CO 2 relacionadas con la energía representan alrededor del 80% de las emisiones totales de GEI del G20.

    La participación de las emisiones cubiertas por los precios del carbono varía sustancialmente entre las economías del G20, con Corea a la cabeza con el 97% del precio de las emisiones. El precio de las emisiones del G20 es más alto en el transporte por carretera (donde el 94% de las emisiones están cubiertas por impuestos especiales sobre el combustible) y la electricidad (64% de las emisiones con precio) y el más bajo en la industria (24%) y los edificios (21%). Los cambios recientes se han concentrado en el sector eléctrico.

    El progreso reciente ha sido impulsado por la fijación de precios del carbono “explícita” que utiliza impuestos sobre el carbono y sistemas de comercio de emisiones para aumentar el costo de los combustibles intensivos en carbono, alentando así a las empresas y los hogares a tomar decisiones más respetuosas con el clima. Esto también genera ingresos que se pueden utilizar para brindar apoyo específico para mejorar el acceso y la asequibilidad de la energía, mejorar las redes de seguridad social o invertir en infraestructura con bajas emisiones de carbono. Los precios explícitos del carbono también ofrecen un incentivo para la inversión en tecnologías limpias.

    En total, 12 economías del G20 cuentan ahora con instrumentos explícitos de fijación de precios del carbono o participan en el RCDE UE. Los precios explícitos del carbono en el G20 han aumentado a una media de 4 EUR por tonelada de CO 2 , con precios del ETS de 3 EUR frente a 1 EUR en 2018, ya que los precios del carbono en el ETS de la UE se cuadruplicaron. Por otro lado, los impuestos sobre el carbono promedio en el G20 se mantienen por debajo de 1 EUR por tonelada.

    El informe también calcula una “tasa de carbono efectiva” promedio, la suma de los precios explícitos del carbono y los impuestos especiales sobre el combustible, para las economías del G20 y encuentra que ha aumentado en alrededor de 2 EUR desde 2018 a 19 EUR por tonelada de CO 2 .

    Fuente: OECD 27 de octubre de 2021

    Martes, 26 de octubre de 2021

    Semana Nacional por la Conservación 2021

  • Del 24 al 31 de octubre, la Conanp llevará a cabo más de un centenar de actividades en las distintas áreas naturales protegidas del país.

    Con el fin de lograr mayor participación de la sociedad mexicana en acciones de conservación de los ecosistemas nacionales y de su biodiversidad, desde el año 2002, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) celebra la Semana Nacional por la Conservación.

    Como parte de los festejos, en todas las áreas naturales protegidas se realizan actividades de conservación y educación ambiental, así como eventos públicos conmemorativos en las que participan sociedad y gobierno.

    En este marco es entregado el Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza, instituido el 27 de noviembre de 2001.

    Estas actividades de difusión y educación ambiental forman parte de las estrategias del Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas (PNANP) 2020-2024 que buscan fomentar y fortalecer mecanismos de participación social y gobernanza.

    La Semana Nacional por la Conservación es una conmemoración nacional en la que se invita a la población a participar en diversas acciones en favor del cuidado y protección de la diversidad natural y cultural que caracteriza a nuestro país.

    Para este año, del 24 al 31 de octubre, se llevarán a cabo más de un centenar de actividades en las distintas áreas naturales protegidas, que van desde la limpieza de playas, foros, talleres, pláticas, concurso de dibujo, recorridos, avistamientos de aves, monitoreo biológico, campañas de limpieza, exposición fotográfica, entre muchas otras.

    La Conanp te invita a participar en estas actividades que tienen la finalidad de inspirar a la sociedad al cuidado del medio ambiente.

    Fuente: SEMARNAT 25 de octubre de 2021

  • Martes, 26 de octubre de 2021

    En los países del G20, el 70% de los jóvenes
    creen que estamos en una emergencia climática

    Una importante encuesta de opinión pública sobre el cambio climático en los países del G20 publicada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Oxford, muestra cómo el apoyo público a la acción climática se fortalecerá en un futuro próximo a medida que los adolescentes conscientes de la crisis climática lleguen a la edad de votar, ingresen a la fuerza laboral y asuman posiciones de mayor influencia.

    La nueva encuesta, llamada “G20 Peoples’ Climate Vote”, entrevistó a más de 689.000 personas, incluidas más de 302.000 menores de 18 años y se publica antes del G20 en Roma (Italia) este fin de semana y la COP26, en Glasgow (Reino Unido) la semana que viene.

    Sobre la base de una primera ronda de encuestas publicada a principios de este año, los resultados brindan nuevos conocimientos sobre cómo los menores de 18 años apoyan una variedad de políticas climáticas en los países del G20.

    En todos los países encuestados del G20, la mayoría de los menores de 18 años dijeron que creían que el cambio climático es una emergencia global, desde Argentina y Arabia Saudita (63 %) hasta Italia y el Reino Unido (86 %). En la mayoría de los países, los menores de 18 años tienen más probabilidades de creer esto que los adultos y, a menudo, por grandes márgenes, como es el caso de Australia (once puntos porcentuales), Estados Unidos (diez puntos) e India (nueve puntos).

    Sin una acción valiente de los países del G20, que representan el 80 % de la economía global y el 75 % de las emisiones globales, será imposible mantener el calentamiento global a 1,5 °C, como lo exige el Acuerdo de París de 2015.

    “Esta nueva votación popular por el clima muestra que, en promedio, el 70 % de los jóvenes en los países del G20 creen que estamos en una emergencia climática global”, dice el administrador del PNUD. “Dado que están a punto de heredar esta emergencia climática, los jóvenes están enviando un mensaje alto y claro a los líderes mundiales: quieren que se lleven a cabo acciones climáticas ahora. El mundo nos está mirando con la esperanza de que los países se reunan en la COP26 en Glasgow para tomar decisiones históricas y valientes que cambiarán literalmente el futuro”.

    Las políticas climáticas más populares entre los menores de 18 años en los países del G20 encuestados fueron la conservación de los bosques y la tierra (59 %), el uso de la energía solar, eólica y renovable y el uso de técnicas agrícolas respetuosas con el clima (ambas 57 %). El apoyo a estas políticas fue mayor entre los jóvenes en tres puntos porcentuales para las dos primeras políticas y en cuatro puntos porcentuales para la agricultura respetuosa con el clima.

    La brecha entre niños y adultos fue mayor en políticas como aumentar el acceso a un seguro bueno y asequible, que permite a las personas recuperarse más rápidamente de los impactos de eventos climáticos extremos y usar autos y bicicletas eléctricos más limpios, en cinco puntos porcentuales.

    La brecha generacional en las políticas de cambio climático podría ser aún mayor en los países dependiendo de sus características particulares y destaca un posible cambio a corto plazo en la demanda de políticas climáticas a medida que los jóvenes tengan la edad suficiente para votar.

    Fuente: PNUD 25 de octubre de 2021

    Martes, 26 de octubre de 2021

    Las concentraciones de gases efecto crecieron más y
    más rápido en 2020, marcando un nuevo récord Unidas

  • La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera implica repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar.

    La abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzó una nueva cifra récord durante 2020 con una tasa de crecimiento anual por encima de la media que se promedió entre los años 2011 y 2020, según destaca el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los gases de efecto invernadero, que indica que esta tendencia se mantiene durante el año en curso.

    La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón (ppm) y se sitúa por encima del 149 % sobre los niveles preindustriales.

    La Organización advierte que, de no detenerse las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El dióxido de carbono es un gas que se caracteriza por su larga duración y, por tanto, el nivel de temperatura que observamos actualmente persistirá durante varias décadas, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar un nivel neto cero.

    Si a esta situación le añadimos el calentamiento del planeta, el resultado final que obtendremos será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, tales como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos, que implicarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance.

    Aproximadamente la mitad del CO2 emitido actualmente por las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que los océanos y ecosistemas terrestres absorben la otra mitad.

    El boletín alerta sobre la posibilidad de que, en el futuro, los océanos y los ecosistemas terrestres puedan perder su eficacia como “sumideros”, decreciendo su capacidad de absorción del CO2 y actuando como reguladores que evitan mayores aumentos de temperatura.

    Las concentraciones de otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), equivalieron, respectivamente, al 262 % y al 123 % con relación a los niveles de 1750, el año elegido para representar el momento en que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra.

    El cambio climático en curso y sus retroalimentaciones, tales como el aumento en la frecuencia de las sequías y el consiguiente incremento en la cantidad e intensidad de los incendios forestales podrían reducir la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber CO2.

    La absorción en los océanos también podría disminuir debido a varias causas como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, a la disminución del pH causada por la captación de CO2 y a la ralentización de la circulación oceánica meridional consecuencia del incremento de la fusión del hielo marino.

    El Programa de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización monitorea las futuras alteraciones en el equilibrio entre fuentes de carbono y sumideros.

    El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, y contribuye alrededor del 66 % al efecto de calentamiento del clima, principalmente a causa de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento.

    Las concentraciones medias mundiales de CO2 alcanzaron un nuevo máximo de 413,2 ppm en 2020. Los registros de la Organización señalan que el aumento en la concentración de CO2 de 2019 a 2020 fue ligeramente inferior al observado entre 2018 y 2019, pero superior a la tasa de aumento medio anual del último decenio.

    En julio de 2021, las concentraciones de CO2 observadas en la isla hawaiana de Mauna Loa y en el cabo Grim de la isla australiana de Tasmania alcanzaron, respectivamente, 416,96 ppm y 412,1 ppm, en comparación con las 414,62 ppm y las 410,03 ppm registradas en julio de 2020.

    El Metano es un potente gas de efecto invernadero permanece en la atmósfera aproximadamente una década y causa alrededor del 16% del efecto de calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

    Cerca del 40 % del metano emitido a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que cerca del 60 % proviene de fuentes de origen humano (por ejemplo, ganadería de rumiantes, cultivo de arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos y quema de biomasa).

    La reducción a corto plazo del metano en la atmósfera podría ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París y podría contribuir a alcanzar muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que la mitigación de sus emisiones conllevaría múltiples beneficios indirectos.

    El óxido nitroso es otro potente gas de efecto invernadero que actúa al mismo tiempo como una sustancia química que agota la capa de ozono.

    Cerca del 60 % de las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera provienen de fuentes naturales y aproximadamente el 40% de causas derivadas de la actividad humana, por ejemplo, en los océanos, en los suelos, por la quema de biomasa, por el uso de fertilizantes y de diversos procesos industriales.

    Las emanaciones fruto de actividades humanas, entre las que predomina la fertilización de las tierras de cultivo con nitrógeno, han aumentado un 30 % en los últimos cuatro decenios.

    Según la Organización, la agricultura es la causante del 70 % de todas las emisiones de origen humano de ese gas debido al uso de fertilizantes nitrogenados y al estiércol. El principal incremento óxido nitroso en la atmósfera se debió a ese incremento.

    Fuente: ONU 25 de octubre de 2021

  • Lunes, 25 de octubre de 2021

    Declaración de la OCDE sobre los
    niveles futuros de financiación climática

  • Es probable que los países desarrollados alcancen la meta de USD 100 mil millones en 2023

    Según un nuevo análisis de la OCDE, la financiación climática proporcionada y movilizada por los países desarrollados para la acción climática en los países en desarrollo alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2023.

    La meta anual para los países desarrollados de proporcionar y movilizar USD 100 mil millones de financiamiento climático por año para la acción climática en los países en desarrollo debía haberse cumplido en 2020 y mantenerse hasta 2025.

    La última evaluación de progreso de la OCDE, publicada en septiembre, mostró que la financiación climática proporcionada y movilizada por los países desarrollados ascendió a 79.600 millones de dólares en 2019 , solo un 2% más que en 2018. Es poco probable que se haya alcanzado la marca de 100.000 millones de dólares en 2020, aunque los datos verificados necesarios para finalizar esta determinación oficialmente no estarán disponibles antes de 2022.

    En la reunión ministerial de julio que se preparaba para la COP26, Canadá y Alemania acordaron, a solicitud de la presidencia entrante de la COP 26 del Reino Unido, desarrollar un Plan de Entrega colectivo para alcanzar la meta lo antes posible. Se solicitó a la OCDE que brinde apoyo técnico a este plan de ejecución.

    Desde esa reunión y la publicación de las cifras de la OCDE de 2019 en septiembre, se hicieron más compromisos para aumentar la financiación climática pública bilateral en alrededor de USD 10 mil millones al año en promedio durante el período 2022-2025 en relación con el período 2018-19 para esos mismos donantes. . Esto se suma a los compromisos asumidos en 2020 y antes en 2021 por otros países y al aumento de las proyecciones de financiamiento climático futuro de los bancos multilaterales de desarrollo.

    El nuevo análisis de la OCDE Escenarios prospectivos de financiación climática proporcionados y movilizados por países desarrollados en 2021-2025 establece dos escenarios para la financiación climática futura.

    Estos se basan en un análisis detallado de la OCDE de los compromisos de financiación climática pública prospectivos recibidos de los países desarrollados y las proyecciones de financiación climática de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), comunicados en el contexto del plan de ejecución de los donantes.

    Tras un análisis en 2016 de la financiación climática estimada en 2020, este es el segundo resultado prospectivo de la OCDE en relación con el objetivo de 100.000 millones de dólares. Dichos análisis complementan las evaluaciones periódicas de la OCDE sobre el progreso hacia el objetivo, utilizando la misma metodología y definiciones, pero se llevan a cabo retrospectivamente cuando se dispone de los datos verificados necesarios.

    El ritmo al que se puede aumentar la financiación climática en la práctica dependerá de muchos factores, incluidas las condiciones macroeconómicas, a nivel mundial y en los países en desarrollo, así como la creación de capacidad y el desarrollo de proyectos climáticos en tramitación.

    Los dos escenarios utilizados por la OCDE proporcionan dos desarrollos distintos para los niveles futuros de financiamiento climático con el fin de ilustrar el rango de incertidumbre. No deben interpretarse como pronósticos y es posible que no cubran la gama completa de resultados potenciales.

    El primer escenario asume que las finanzas públicas se amplían de acuerdo con la información proporcionada, sujeto a controles de la OCDE para estandarizar la información y evitar el doble cómputo. También asume que el financiamiento privado movilizado por este financiamiento público aumenta en línea con el valor más bajo de la razón privado / público observado en el período 2016-19. Dados los cambios en la composición esperada de las carteras de financiamiento público, esto implica mayores tasas de movilización de financiamiento privado para proyectos relevantes durante el período y resulta en volúmenes crecientes de financiamiento privado durante el período.

    El segundo escenario tiene en cuenta cuestiones que pueden resultar en niveles de financiación climática inferiores a los previstos. Estos incluyen el impacto potencial de los riesgos macroeconómicos a corto plazo en los países en desarrollo, las limitaciones de capacidad exacerbadas por la pandemia de COVID-19 y los cambios previstos en la composición de las carteras de los proveedores en relación con el aumento de la participación del financiamiento para la adaptación, del financiamiento mediante donaciones y de financiación para los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). La naturaleza de este ejercicio no permitió una estimación agregada cuantitativa de estos cambios de cartera a lo largo del tiempo. Sin embargo, muchos proveedores han dejado en claro su intención de ampliar la financiación para la adaptación en términos relativos y absolutos dentro de sus carteras de financiación climática. Este cambio en la composición de la cartera está integrado en los cálculos.

    Fuente: OCDE 25 de octubre de 2021

  • Jueves, 21 de octubre de 2021

    Los gobiernos planean seguir produciendo combustibles fósiles en
    grandes cantidades, pese a sus compromisos en el Acuerdo de París

  • Un nuevo informe de la agencia medioambiental de la ONU revela que los países todavía tienen planes de producir grandes cantidades de combustibles fósiles durante las dos próximas décadas pese a sus promesas de trabajar para lograr la neutralidad de emisiones de carbono y así limitar el incremento de la temperatura global.

    Los gobiernos proyectan un aumento colectivo de la producción mundial de petróleo y gas a lo largo de las próximas dos décadas, a pesar de haber elevado sus compromisos climáticos para limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5°C, señaló el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

    Según el informe sobre la Brecha de producción 2021, la suma de combustibles fósiles que planean producir los países sería más de dos veces mayor de la que permitiría cumplir con los objetivos del Acuerdo de París para el cambio climático.

    Detalla que los planes y proyecciones de producción de los gobiernos supondrían un 240% más de carbón, un 57% más de petróleo y un 71% más de gas de lo que sería consistente con limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

    El estudio hecho por el PNUMA en conjunto con varios institutos de investigación, también indica que sólo se registraría una disminución modesta en la producción de carbón con respecto a los niveles de los últimos años.

    Los hallazgos del informe se basan en los perfiles de Alemania, Arabia Saudita, Australia, Brasil, Canadá, China, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, India, Indonesia, México, Noruega, Reino Unido y Rusia, 15 de los principales países productores de combustibles fósiles y cuyos datos dejan ver que sus gobiernos mantienen un gran apoyo político a la producción de combustibles fósiles.

    El documento precisa que los países del G20 han destinado casi 300.000 millones de dólares en fondos adicionales a actividades de combustibles fósiles desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, una cantidad superior a la que han asignado a energías limpias.

    En los últimos años, ha disminuido significativamente el financiamiento público internacional para la producción de combustibles fósiles. El estudio reconoce como alentadores estos esfuerzos de las instituciones de asistencia al desarrollo, pero añade que éstos deben complementarse con políticas de exclusión de esas fuentes de energía.

    Los científicos recalcaron que cuando los países se comprometen con la neutralidad de emisiones de efecto invernadero para mediados de siglo, deben ser conscientes de que sus objetivos climáticos precisan de una reducción rápida y sustancial de su producción de combustibles fósiles.

    Conclusiones

    Las principales conclusiones del informe pueden resumirse así:

    Las perspectivas globales de inversión extranjera directa para todo el año han mejorado con respecto a las previsiones anteriores.

  • Los gobiernos del mundo tienen previsto producir en 2030 alrededor de 110% más de combustibles fósiles de lo que sería coherente con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5°C, y un 45% más de lo que sería coherente con la trayectoria de 2°C. El tamaño de la brecha de producción se ha mantenido prácticamente sin cambios en comparación con las evaluaciones anteriores.

  • Los planes y proyecciones de producción de los gobiernos conducirían a una producción de 240% más de carbón, un 57% más de petróleo y un 71% más de gas en 2030 de lo que sería coherente con la limitación del calentamiento global a 1,5°C.

  • Se prevé que la producción mundial de gas será la que más aumente entre 2020 y 2040 según los planes de los gobiernos. Esta expansión mundial continuada y a largo plazo de la producción de gas es incompatible con los límites de temperatura del Acuerdo de París.

  • Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, los países han destinado nuevos fondos de más de 300.000 millones de dólares a actividades relacionadas con los combustibles fósiles, más de lo que han asignado a la energía limpia.

  • En cambio, el financiamiento público internacional para la producción de combustibles fósiles por parte de los países del G20 y de los principales bancos multilaterales de desarrollo ha disminuido considerablemente en los últimos años; un tercio de los bancos de desarrollo y de las instituciones financieras de desarrollo del G20 han excluido las actividades de producción de combustibles fósiles del financiamiento futuro.

    Fuente: ONU 20 de octubre de 2021

  • Miércoles, 20 de octubre de 2021

    Presentación del Mapa mundial de
    los suelos afectados por salinidad

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presento el Mapa mundial de los suelos afectados por salinidad, una herramienta fundamental para detener la salinización e impulsar la productividad.

    El mapa estima que hay más de 833 millones de hectáreas de suelos afectados por salinidad en todo el mundo, esto es, el 8,7 % del planeta. La mayoría de ellos se pueden encontrar en entornos naturalmente áridos o semiáridos en África, América Latina y Asia. Sin embargo, el mapa también muestra que entre un 20 % y un 50 % de los suelos irrigados en todos los continentes son demasiado salinos, lo que implica que más de 1 500 millones de personas en todo el mundo afrontan importantes desafíos para cultivar alimentos debido a la degradación del suelo.

    El mapa, un proyecto conjunto en el que participan 118 países y cientos de analistas de datos, permite a los expertos determinar dónde se deberían adoptar prácticas de gestión sostenible de los suelos a fin de prevenir la salinización y la sodización y gestionar de manera sostenible los suelos afectados por salinidad. El mapa puede orientar a los responsables de la formulación de políticas cuando aborden la adaptación al cambio climático y proyectos de riego.

    Si el agua es la fuente de la vida, entonces el suelo es la madre de todas las criaturas. Unos suelos sanos son un requisito indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y constituyen la base de las “cuatro mejoras” de la FAO (una producción, una nutrición, un medio ambiente y una vida mejores), sin dejar a nadie atrás.

    Los suelos pueden verse afectados por salinidad de forma muy rápida por varios motivos, como, por ejemplo, la mala gestión del ser humano, la utilización excesiva o inadecuada de fertilizantes, la deforestación, el aumento del nivel del mar, una capa freática poco profunda que afecte a la zona radicular o la intrusión de agua de mar en aguas subterráneas que luego se utilicen para riego. Asimismo, el cambio climático está complicando la situación y hay modelos que parecen indicar que las tierras áridas del mundo se podrían incrementar en hasta un 23 %, sobre todo en países en desarrollo, para finales de siglo.

    Los suelos “afectados por salinidad” —un término que describe los suelos salinos, sódicos y salino-sódicos— a consecuencia de la actividad humana son menos fértiles y menos productivos y, por tanto, plantean una amenaza para la lucha mundial contra el hambre y la pobreza. Asimismo, reducen la calidad del agua y la biodiversidad, al tiempo que aumentan la erosión.

    El simposio tiene como finalidad crear conciencia y combatir el problema mediante varios instrumentos. Se presentan buenas prácticas para la gestión y recuperación de suelos afectados por salinidad, mientras que un concurso fotográfico ofrece a los participantes la oportunidad de compartir sus testimonios sobre los efectos de la salinidad y la sodización de los suelos.

    Fuente: FAO 20 de octubre de 2021

    Martes, 19 de octubre de 2021

    IRENA y la OIT trabajan juntos por una transición
    justa e inclusiva hacia un futuro energético sostenible

  • Las organizaciones intensifican sus esfuerzos para trabajar por un futuro energético sostenible que promueva el trabajo decente para todos.

    Los Directores Generales de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han firmado un acuerdo para reforzar su cooperación, con el fin de promover el empleo y los trabajos decentes para mujeres y hombres en una transición energética que no deje a nadie atrás.

    “El rápido despliegue de las energías renovables es indispensable para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible . Es esencial hacer que esa transición conduzca a la creación de trabajo decente, con más y mejores empleos, al tiempo que se garantiza una transición justa para todos”, dijo el Director General de la OIT. “Trabajando juntos, la OIT e IRENA pueden promover aún más el trabajo decente y la justicia social en la transición energética, de manera integral”.

    Ambas organizaciones ya colaboran en una serie de iniciativas conjuntas, como la Plataforma de Energía y Empleo Sostenibles (SEJP) en el marco de la Coalición para la Acción de IRENA, las Iniciativas de Transición Justa y Empleo Verde de la OIT , basadas en las Directrices Tripartitas de la OIT para una Transición Justa hacia Economías y Sociedades Ambientalmente Sostenibles para Todos , y el Marco de Colaboración de IRENA sobre Transición Energética Justa e Inclusiva.

    La mano de obra del futuro se enfrentará a muchos retos. Es necesario un marco político global y holístico que apoye la educación, la mejora de las competencias y el reciclaje profesional, reconociendo las necesidades y prioridades de las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y los grupos marginados. En este contexto, IRENA y la OIT colaborarán estrechamente en el desarrollo de productos de conocimiento y recomendaciones que apoyen los marcos políticos para impulsar el crecimiento económico inclusivo y sostenible, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 7 y 8.

    Este acuerdo permitirá a ambas organizaciones aprovechar y complementar los puntos fuertes de la otra en la realización de actividades de interés mutuo. Su colaboración incluirá, entre otras cosas, investigación e iniciativas conjuntas, desarrollo de capacidades, actividades de formación, divulgación y comunicación, así como eventos conjuntos para compartir conocimientos.

    Fuente: OIT 18 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    El mundo necesita un acelerador mundial
    para el empleo y la protección social

    A fin de garantizar una recuperación centrada en las personas y capacitarlas para afrontar los desafíos de un mundo laboral en rápida evolución, el Director General de la OIT, ha pedido a los países que respalden el Acelerador Mundial para el Empleo y la Protección Social lanzado por el Secretario General de las Naciones Unidas, conjuntamente con la OIT. Este programa aumentaría las inversiones en protección social universal, trabajo decente y una transición justa y ecológica.

    Se calcula que en 2020 se perderá el 8,8 por ciento del total de horas de trabajo en todo el mundo. El equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo.

    Los gobiernos de todo el mundo han puesto en marcha una respuesta sin precedentes en materia de empleo y protección social para proteger la salud, el empleo y los ingresos de las personas, pero estas medidas son insuficientes para mitigar todo el impacto de la crisis y han dejado sin protección al 53,1 por ciento de la población mundial, unos 4.140 millones de personas.

    El Director General de la OIT alentó a los países a tomar el “mejor camino” hacia la protección social, invirtiendo en sistemas de protección social universales, integrales, adecuados y sostenibles, en línea con los principios de los derechos humanos y las normas internacionales de seguridad social. Sin una financiación adecuada y sin voluntad política, los gobiernos podrían volver a tomar “un camino peor”, marcado por unas prestaciones mínimas y escasa cobertura.

    Los avances logrados a través de la Iniciativa de Financiación para el Desarrollo deben ser llevados adelante no sólo para hacer frente a la inminente crisis de la deuda, sino para desencadenar la inversión en una recuperación inclusiva, sostenible y resiliente, canalizando la asignación sin precedentes del FMI de Derechos Especiales de Giro (DEG) de 650.000 millones de dólares a los países y propósitos que más lo necesitan.

    También habló de la lucha contra el cambio climático mediante la creación de trabajo decente. “Una transición verde y justa tiene un enorme potencial para todos los países, en particular invirtiendo en economías más sostenibles y diversificadas, así como en la creación de nuevas oportunidades de empleo productivo”.

    Las iniciativas clave que la OIT ha tomado para liderar una recuperación que no deje a nadie atrás:

  • En la 109ª Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en junio de 2021, los representantes de los gobiernos y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los 187 Estados miembros de la OIT adoptaron un Llamamiento Mundial a la Acción para una recuperación de la crisis COVID-19 centrada en el ser humano , que sea inclusiva, sostenible y resiliente.

    Durante la Asamblea General, el Secretario General de las Naciones Unidas lanzó, conjuntamente con la OIT, un Acelerador Mundial para el Empleo y la Protección Social con el objetivo de crear al menos 400 millones de empleos para 2030, principalmente en las economías verdes y del cuidado, y extender los pisos de protección social a más de 4 mil millones de personas que actualmente no están cubiertas.

    En el primer semestre de 2022, la OIT convocará un foro multilateral con el fin de revisar los avances y ampliar los compromisos en apoyo de las estrategias de recuperación centradas en el ser humano de los Estados miembros, incluso mediante iniciativas conjuntas y acuerdos institucionales mejorados entre las instituciones internacionales y regionales.

    Fuente: OIT 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Día Mundial de la Alimentación: La crisis
    climática puede traer un hambre sin precedentes

  • Las comunidades vulnerables, que en su gran mayoría dependen de la agricultura, la pesca y la ganadería y son las que menos contribuyen a la crisis climática, seguirán soportando la peor parte de los impactos medioambientales con escasos recursos para amortiguarlos, destaca el informe.

    Un nuevo análisis conducido por el Programa Mundial de Alimentos destaca que, si la temperatura mundial acaba registrando un aumento medio de 2ºc respecto a los niveles preindustriales, unos 189 millones de personas adicionales terminarán sufriendo hambre. El hallazgo se hizo público un día antes de la celebración del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre.

    El encargado de esbozar este complejo escenario fue el director ejecutivo del Programa al afirmar que “grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están sumidas en una crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas. La crisis climática está fomentando una crisis alimentaria”.

    Los problemas para algunas de estas naciones no se detienen con las crisis climáticas y hay que sumarles un devastador elemento adicional: la aparición de conflictos. La combinación de ambos elementos agrava las vulnerabilidades existentes y magnifican los daños, la destrucción y la desesperación.

    La agencia de la ONU ha movilizado casi 300 millones de dólares para la acción climática en la última década. En 2020, puso en marcha estrategias para la gestión de riesgos climáticos en 28 naciones de las que se beneficiaron más de seis millones de personas.

    Actualmente cerca del 40 % de la humanidad, unos 3000 millones de personas, no pueden permitirse una dieta saludable y que el hambre, la subalimentación y la obesidad van en aumento.

    Una situación que ha empeorado con la aparición de la pandemia del coronavirus dejando a otros 140 millones de personas sin acceso a los alimentos que necesitan.

    Además, la forma de producir, consumir y desperdiciar la comida “supone una pesada carga para el planeta” y produce “una presión histórica sobre nuestros recursos naturales, nuestro clima y nuestro medio natural”.

    El tema de este año –Nuestras acciones son nuestro futuro-la facultad de cambiar está en nuestras manos

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Martes, 5 de octubre de 2021

    El agua, riesgo de desastre o escasez grave, según la zona del mundo

  • Una mejor gestión del vital líquido, aunada al monitoreo y las alertas tempranas, ayudaría a mitigar las crisis que desata su abundancia o su carencia, apunta un nuevo informe de la agencia mundial de meteorología.

    Las inundaciones, las sequías y otras catástrofes relacionadas con el agua están aumentando a causa del cambio climático y, dado el crecimiento demográfico y la disminución de la disponibilidad de ese recurso en muchos lugares, se incrementará la cantidad de personas que sufren por esos fenómenos, advirtió este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

    En un nuevo estudio, la OMM alerta de una gestión fragmentada e inadecuada del agua y destaca la insuficiencia de recursos para afrontar la emergencia climática que atraviesa el planeta.

    Según el documento, es urgente mejorar la gestión cooperativa del agua, adoptar políticas integradas sobre el agua y el clima, y aumentar la inversión en este preciado bien que sustenta todos los objetivos internacionales sobre desarrollo sostenible, adaptación al cambio climático y reducción de riesgos de desastres.

    El informe explica que los cambios en las precipitaciones tanto mundiales como regionales debidas al calentamiento global están transformando los patrones de lluvias y las estaciones agrícolas, impactando la seguridad alimentaria y el bienestar humano.

    La OMM cifró en 3600 millones a las personas sin un acceso adecuado al agua al menos un mes al año en 2018 y prevé que para 2050 esa cifra supere los 5000 millones.

    El total de agua en la superficie de la tierra y en el subsuelo, lo que incluye los hielos, ha decrecido un centímetro anualmente durante los últimos veinte años y la situación empeora toda vez que sólo el 0,5% de esa agua es dulce utilizable.

    Además, desde al año 2000, los desastres relacionados con las inundaciones han aumentado en un 134% en comparación con las dos décadas anteriores. La mayoría de las muertes y pérdidas económicas por inundaciones sucedieron en Asia, donde deben reforzarse los sistemas de alerta temprana.

    El informe afirma que para lograr el bienestar social, económico y ambiental a largo plazo es preciso lograr una gestión integrada de los recursos hídricos. Sin embargo -añade-, 107 países no están en la vía correcta para alcanzar el objetivo de gestionar de manera sostenible sus recursos hídricos para 2030.

    El informe de la OMM contiene aportaciones de más de 20 organizaciones internacionales, agencias de desarrollo e instituciones científicas.

    Fuente: ONU 05 de octubre de 2021

  • Lunes, 4 de octubre de 2021

    Día Mundial del Hábitat

  • Tema de 2021: Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono

    Las Naciones Unidas designaron el primer lunes de octubre de cada año como Día Mundial del Hábitat para reflexionar sobre el estado de nuestros hábitats y sobre el derecho básico de todos a una vivienda adecuada. También tiene la intención de recordar al mundo que todos tenemos el poder y la responsabilidad de moldear el futuro de nuestros hábitats.

    El tema del Día Mundial del Hábitat de este 2021 es “Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono.” Se centra en hecho de que las ciudades son responsables de alrededor del 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono. A nivel urbano, el transporte, los edificios, la energía y la gestión de residuos representan la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en las ciudades.

    En 1985 las Naciones Unidas designó el primer lunes de octubre de cada año como el Día Mundial del Hábitat con el objetivo de reflexionar sobre el estado de la estructura de nuestros pueblos y ciudades y el derecho básico de todos a una vivienda adecuada. También pretende recordar al mundo su responsabilidad colectiva en el futuro del hábitat humano.

    El Día Mundial del Hábitat se celebró por primera vez en 1986 con el tema «La vivienda es mi derecho». Nairobi fue la ciudad anfitriona para la celebración de ese año. Otros temas anteriores han incluido: «Vivienda para las personas sin hogar» (1987, Nueva York), «Vivienda y urbanización» (1990, Londres), «Ciudades futuras» (1997, Bonn), »Ciudades más seguras» (1998, Dubai); «La mujer en la gobernanza urbana» (2000, Jamaica), «Ciudades sin tugurios» (2001, Fukuoka), «Agua y saneamiento para las ciudades» (2003, Río de Janeiro), «Los objetivos de la Declaración del Milenio y la Ciudad» (2005), «Las ciudades, imanes de esperanza» (2006), «Ciudades armoniosas» (2008) y «Planificando nuestro futuro urbano» (2009, Washington, DC), «Mejores ciudades, mejor vida» (2010, Shanghai, China) y «Las Ciudades y el Cambio Climático» (2011, Aguascalientes, México).

    Para obtener más información sobre la situación de nuestros asentamientos, puedes visitar el sitio Octubre Urbano, una iniciativa de ONU-Hábitat que fue lanzada en 2014 para poner de relieve los desafíos urbanos mundiales e involucrar a la comunidad internacional en el desarrollo de la Nueva Agenda Urbana, aprobada en octubre de 2016 en la ciudad de Quito durante la Conferencia de Hábitat III. Esta Nueva Agenda Urbana es la brújula para hacer frente a los desafíos de las ciudades en las próxima dos décadas y ha de ser vista como una extensión del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11 de la Agenda 2030.

    El premio Premio Pergamino de Honor (Scroll of Honor) de ONU-Hábitat fue lanzado por el Programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas en 1989. Actualmente es el premio de asentamientos humanos más prestigioso del mundo. Su objetivo es reconocer las iniciativas que han realizado contribuciones sobresalientes en diversos campos, como la provisión de viviendas, destacando la difícil situación de las personas sin hogar, el liderazgo en la reconstrucción posterior a los conflictos y el desarrollo y mejora de los asentamientos humanos y la calidad de la vida urbana. El premio, una placa grabada con el nombre del ganador y su logro, se entrega a los ganadores durante la Observancia del Día Mundial del Hábitat.

    Fuente: ONU 04 de octubre de 2021

  • Lunes, 4 de octubre de 2021

    Día Mundial del Hábitat 2021

  • La invitación a todos y todas es a reflexionar en qué estado se encuentran nuestros pueblos y ciudades y si todos sus habitantes disfrutamos del derecho básico a una vivienda adecuada.

    Es apremiante para la humanidad “Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono”, tal como lo expresa el lema que este año da sentido al Día Mundial del Hábitat de las Naciones Unidas (ONU) que se celebra anualmente el primer lunes de octubre, esta año el día 4, para reflexionar sobre el estado que guardan los asentamientos humanos y el derecho de todas las personas a una vivienda digna en un espacio suficiente.

    El lema que se adoptó este año alude al reconocimiento de que las ciudades son responsables de alrededor del 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono porque a nivel urbano el transporte, los edificios, la energía y la gestión de residuos representan la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en estos conglomerados.

    El mes de octubre abre con el Día Mundial del Hábitat y cierra con el Día Mundial de las Ciudades, bajo el lema “Adaptando las ciudades para la resiliencia climática”, dos conmemoraciones de indudable importancia para motivar a gobiernos, sociedades e individuos a emprender acciones para mitigar los efectos del calentamiento global.

    En 1985, la Asamblea General de la ONU proclamó el primer lunes de octubre de cada año como Día Mundial del Hábitat o Día Mundial de las Personas sin Hogar, con lo que apuntala a diversos movimientos y organizaciones defensoras de los derechos humanos de todo el mundo para que reclamen con fuerza a los gobiernos nacionales, regionales y locales el respeto, la protección y el cumplimiento de esos derechos.

    En esta fecha, la Coalición Internacional del Hábitat (CIH) y sus miembros redoblan los esfuerzos individuales y colectivos para hacer realidad la justicia social, el derecho a la tierra y a la vivienda, así como el derecho a la ciudad para todos y todas. En América Latina, este día es celebrado por la CIH, con el nombre “Día de los Sin Techo”.

    ONU Hábitat, punto focal para la urbanización sostenible en el sistema de las Naciones Unidas, coordina la celebración del Día Mundial del Hábitat en todo el mundo desde que se proclamó en 1985 para inspirar a los gobiernos de todos los niveles y a otras partes interesadas a compartir las mejores prácticas y acciones para mejorar la calidad de vida en las ciudades.

    Esta visión incluye acciones para promover la Nueva Agenda Urbana y las dimensiones urbanas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 11, que busca hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean lugares seguros, inclusivos, resilientes y sostenibles.

    Fuente: SEMARNAT 04 de octubre de 2021

  • Lunes, 4 de octubre de 2021

    Día Mundial de los Animales

  • Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

    El 4 de octubre de 1929 se declaró Día Mundial de los Animales, por iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal en un congreso celebrado en Viena. El objetivo principal era generar una solución al problema de las especies en peligro de extinción.

    Con esta conmemoración se recuerda también a San Francisco de Asís, conocido como el santo o patrono de los animales, quien nació en 1182 en Italia y dejó como enseñanza a la humanidad que debemos comprender cuál es nuestro lugar en la Tierra, ya que el bienestar de nosotros está integrado al bienestar de todos los animales y el medio ambiente.

    Posteriormente, tras la 3ª Reunión sobre los derechos del Animal, en Londres, en septiembre de 1977, la Liga Internacional de los Derechos del Animal y las Ligas Nacionales afiliadas adoptaron la Declaración Universal de los Derechos del Animal, la cual fue proclamada y aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y, posteriormente, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1978.

    La Declaración contiene 14 artículos, de los que citamos las siguientes proclamaciones:

    Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia; todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre; todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir en libertad en su propio ambiente natural terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse; ningún animal será explotado para esparcimiento del hombre; los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, al igual que los derechos del hombre.

    La edición 2018 del Informe del Planeta Vivo, de WWF, que monitorea las tendencias en la abundancia mundial de vida silvestre, indica que las poblaciones globales de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles disminuyeron en promedio un 60% entre 1970 y 2014, el año más reciente con datos disponibles.

    Señala que América Latina ha sufrido la disminución más dramática de vertebrados en el mundo con un 89% de pérdida. Estas poblaciones han tenido un declive de 4.8% anual en un área que corresponde a la región biogeográfica del Neotropical, que se extiende desde el centro de México hasta la Patagonia y donde se encuentran tres de los países más biodiversos del mundo: Brasil, Colombia y México.

    A diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea, en América Latina no se ha encontrado regulación relativa al bienestar animal a nivel regional, solo a nivel interno, es decir, dentro de la legislación de cada país, como es el caso de Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, Honduras, República Dominicana y Chile. En el caso de México, la mayoría de las entidades federativas cuentan con una ley de protección animal, pero están más bien enfocadas a los animales de compañía y no contemplan todos los aspectos que incluye el bienestar animal.

    Algunas legislaturas locales han comenzado a mostrar avances significativos al reformar sus códigos penales con el propósito de tipificar los crímenes de zoofilia, maltrato, crueldad animal y abandono, castigando dichos delitos con multas y, en algunos casos, hasta con años de prisión. Como ejemplo de ello, Veracruz y Colima prohibieron las corridas de toros y el maltrato animal está tipificado como delito en más de la mitad de las entidades de la República.

    En el ámbito federal, la Ley General de Vida Silvestre, decretada en el año 2000, responde al objetivo de conservar la vida silvestre mediante su protección y aprovechamiento sustentable. Contempla la sanidad de la vida silvestre, el manejo de ejemplares y poblaciones exóticas, trato digno y respetuoso a la fauna silvestre, unidades de manejo para la conservación de fauna silvestre, entre otros aspectos.

    Los investigadores ya mencionados hacen referencia a una encuesta de parametría, en la que se muestra que el porcentaje de la población mexicana que considera que las personas que maltratan a los animales deben ser sancionadas ha aumentado de 74% en 2007a 95% en 2013. Lo que parece un indicador positivo; no obstante, de acuerdo con datos de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados, México ocupa el tercer lugar mundial en cifras de maltrato animal. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que al año mueren aproximadamente 60,000 animales por maltrato.

    Fuente: SEMARNAT 04 de octubre de 2021

  • Miércoles, 22 de septiembre de 2021

    Día Mundial sin Automóvil

  • Caminar o transportarse en bicicleta son alternativas que benefician a nuestra salud y al medio ambiente.

    Una de las iniciativas ciudadanas que recobra fuerza es la del Día Mundial sin Automóvil (22 de septiembre), que surgió en la década de los setenta para reducir el uso del vehículo ante la crisis petrolera que llevó a la necesidad de buscar alternativas a los combustibles fósiles,y que se concretó en 1990 cuando algunas ciudades de Europa la pusieron en marcha.

    Actualmente, en el contexto de pandemia causada por la COVID-19, es más evidente la necesidad de cambiar hábitos y conductas para tener una mejor calidad de vida.

    Ante la emergencia sanitaria, una de las medidas que obligó a la población mundial fue resguardarse en su casa , lo que trajo entre otras consecuencias favorables la mejora en la calidad del aire por la disminución de la actividad económica y el uso del transporte público y privado.

    Más allá de dedicar un día a no usar nuestro automóvil, resulta de la mayor importancia reflexionar y tomar acciones para tener un aire más limpio y lograr una mejor movilidad en nuestras ciudades. Optar por caminar o transportarse en bicicleta son formas efectivas de contribuir a la mejora de nuestra salud y la del medio ambiente.

    Beneficios de usar la bicicleta:

  • Oxigena el cerebro y ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

  • Reduce las posibilidades de enfermedades cardiovasculares. Se fortalece nuestro corazón.

  • Fortalece el sistema inmunológico.

    Beneficios de caminar:

  • Quema más grasa y calorías que otros ejercicios.

  • Ayuda a que el sistema cardiovascular se active y fortifique.

  • Ayuda a eliminar el colesterol perjudicial para el organismo.

    Fuente: SEMARNAT 22 de septiembre de 2021

  • Lunes, 20 de septiembre de 2021

    El financiamiento climático en 2019

  • El financiamiento climático para los países en desarrollo aumentó a USD 79.6 mil millones en 2019

    La financiación climática proporcionada y movilizada por los países desarrollados para los países en desarrollo ascendió a 79.600 millones de dólares en 2019, un 2% más que los 78.300 millones de 2018, según nuevas cifras de la OCDE.

    El pequeño aumento fue impulsado por un aumento en la financiación climática pública proporcionada por las instituciones multilaterales, mientras que los compromisos de financiación climática pública bilateral disminuyeron, al igual que la financiación climática movilizada de fuentes privadas.

    Financiamiento climático proporcionado y movilizado por países desarrollados: Tendencias agregadas actualizadas con datos de 2019 es la cuarta evaluación de la OCDE del progreso hacia el objetivo de la CMNUCC de movilizar USD 100 mil millones por año para 2020 para ayudar a los países en desarrollo a enfrentar y adaptarse al cambio climático.

    El informe concluye que la financiación pública para el clima de los países desarrollados alcanzó los 62.900 millones de dólares en 2019. La financiación pública bilateral para el clima representó 28.800 millones de dólares, un 10% menos que en 2018, y la financiación pública multilateral para el clima atribuida a los países desarrollados representó 34.100 millones de dólares, un aumento de 15% con respecto a 2018. El nivel de financiación climática privada movilizada se redujo un 4% a USD 14.000 millones en 2019, después de USD 14.600 millones en 2018. Los créditos a la exportación relacionados con el clima se mantuvieron bajos en USD 2.600 millones, lo que representa solo el 3% del clima total Finanzas.

    El informe también muestra que del financiamiento climático general en 2019, el 25% se destinó a la adaptación (frente al 21% en 2018), el 64% se destinó a actividades de mitigación del cambio climático (frente al 70% en 2019) y el resto a actividades transversales. ocupaciones. Más de la mitad de la financiación climática total se destinó a la infraestructura económica, principalmente energía y transporte, y la mayor parte del resto se destinó a la agricultura y la infraestructura social, en particular el agua y el saneamiento.

    Asia ha sido el principal beneficiario de la financiación climática durante 2016-19 con un 43% del total en promedio, seguida de África (26%) y las Américas (17%). La financiación para el clima para los países menos adelantados aumentó con fuerza en 2019 (un 27% más que en 2018), pero la financiación para los pequeños Estados insulares en desarrollo retrocedió a los niveles de 2017 (de 2.100 millones de dólares a 1.500 millones de dólares) después de un aumento temporal en 2018.

    Estos datos confirman que los PEID enfrentan desafíos específicos para acceder a la financiación climática. La comunidad internacional debe considerar el financiamiento para el clima que sea apropiado para los desafíos que enfrentan los PEID, menos fragmentado, más fácil de acceder, predecible y de largo plazo.

    En cuanto a los instrumentos de finanzas públicas, la financiación mediante subvenciones públicas aumentó un 30% con respecto a 2018 para alcanzar los USD 16.700 millones en 2019, después de haberse mantenido estable los tres años anteriores. Por el contrario, el volumen de préstamos públicos, que había aumentado significativamente hasta 2018, se redujo un 5% en 2019. Como resultado, la proporción de subvenciones en la financiación pública climática general fue del 27% en 2019, mientras que los préstamos (tanto concesionales como no concesionales). -concesionario) representó el 71%.

    Fuente: OECD 17 de septiembre de 2021

  • Martes, 14 de septiembre de 2021

    La ONU pide redirigir US$ 470.000 millones en ayudas agrícolas

  • La FAO, el PNUD y el PNUMA estiman que el 87% de las ayudas agrícolas otorgadas por los gobiernos distorsionan los precios del mercado o son perjudiciales para la naturaleza y la salud humana.

    Las ayudas destinadas a los productores del sector agrícola en el mundo ascienden a US$ 540.000 millones al año, lo que representa 15% del valor total de la producción agrícola. Para 2030, se prevé que esta cifra aumente más de tres veces hasta llegar a los US$ 1.759 billones. El 87% de estas ayudas, aproximadamente US$ 470 mil millones, distorsiona los precios y es perjudicial para el medio ambiente y la sociedad.

    Estos son los hallazgos de un nuevo informe de la ONU el cual pide redirigir los incentivos dañinos para contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las metas del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas.

    El informe, Una oportunidad multimillonaria: La readaptación del apoyo agrícola para transformar los sistemas alimentarios, es lanzado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

    De acuerdo con el informe, el apoyo actual a los productores agrícolas consiste principalmente en incentivos de precios, como aranceles de importación y subsidios a la exportación, así como subsidios fiscales que están vinculados a la producción de una materia o insumo específico. Estos son ineficientes, distorsionan los precios de los alimentos, dañan la salud de las personas, degradan el medio ambiente y, a menudo, no son equitativos, pues colocan a las grandes empresas agrícolas por delante de los pequeños agricultores, una gran parte de los cuales son mujeres.

    En 2020, alrededor de 811 millones de personas en el mundo luchaban contra el hambre crónica y casi una de cada tres personas (2.370 millones) no tenía acceso a una alimentación adecuada durante todo el año. En 2019, alrededor de 3.000 millones de personas no podían permitirse una dieta saludable en todas las regiones del mundo.

    Si bien la mayor parte de la ayuda agrícola en la actualidad tiene efectos negativos, alrededor de US$ 110.000 millones contribuyen a la infraestructura, la investigación y el desarrollo, y benefician al sector de la alimentación y la agricultura en general.

    Redirigir las ayudas a los productores agrícolas, en lugar de eliminarlas, ayudaría a acabar con la pobreza, erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición, promover la agricultura sostenible, fomentar el consumo y la producción sostenibles, mitigar la crisis climática, restaurar la naturaleza, limitar la contaminación y reducir las desigualdades.

    La agricultura es uno de los principales motores del cambio climático a través de las emisiones de gases de efecto invernadero de diferentes fuentes, incluido el estiércol en los pastizales, los fertilizantes sintéticos, el cultivo de arroz, la quema de residuos de cultivos y el cambio de uso de la tierra. Al mismo tiempo, los productores agrícolas son particularmente vulnerables a los impactos de la crisis climática, como el calor extremo, el aumento del nivel del mar, la sequía, las inundaciones y las plagas de langostas.

    Continuar con el apoyo de siempre empeorará la triple crisis planetaria y, en última instancia, dañará el bienestar humano. Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París se requiere un cambio en las ayudas que dan los países de altos ingresos a la gran industria cárnica y láctea, que es responsabe de 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En los países de bajos ingresos, los gobiernos deben considerar reorientar su apoyo a los pesticidas y fertilizantes tóxicos o al crecimiento de monocultivos.

    El informe destaca casos en los que se inició un proceso de este tipo: el estado indio de Andhra Pradesh, que adoptó una política de agricultura natural de presupuesto cero; la reforma de 2006 de las políticas agrícolas en China que apoya la disminución del uso de fertilizantes minerales y pesticidas químicos; el régimen de pago único en el Reino Unido que eliminó las subvenciones en acuerdo con el Sindicato Nacional de Agricultores; la Unión Europea, donde se ha incentivado la diversificación de cultivos mediante la reforma de la Política Agrícola Común (PAC); y el programa senegalés. Al optimizar el apoyo al sector agrícola mediante un enfoque transparente, personalizado y basado en evidencias, nuestro planeta se beneficiará de un sistema agroalimentario mundial más saludable, sostenible, equitativo y eficiente.

    Fuente: FAO 14 de septiembre de 2021

  • Martes, 14 de septiembre de 2021

    El cambio climático podría obligar a 216 millones de
    personas a migrar dentro de sus propios países para 2050

  • Una acción colectiva enérgica contribuiría a reducir la migración por cuestiones climáticas hasta en un 80 %

    En la versión actualizada del informe Groundswell del Banco Mundial, se señala que el cambio climático —un factor de migración cada vez más determinante— podría obligar a 216 millones de personas de seis regiones de todo el mundo a desplazarse dentro de sus países para 2050. Ya en 2030, podrían generarse zonas críticas de migración interna debido al clima y estas se seguirían ampliando e intensificando hasta 2050. En el informe también se explica que, con medidas rápidas y concertadas para reducir las emisiones mundiales y respaldar un desarrollo verde, inclusivo y resiliente, se podría reducir la escala de la migración por cuestiones climáticas hasta en un 80 %.

    El cambio climático es un factor decisivo de la migración interna debido a sus impactos en los medios de subsistencia de las personas y en la pérdida de habitabilidad en lugares altamente expuestos. Para 2050, África al sur del Sahara podría llegar a tener 86 millones de migrantes internos por razones climáticas; Asia oriental y el Pacífico, 49 millones; Asia meridional, 40 millones; Norte de África, 19 millones; América Latina, 17 millones, y Europa oriental y Asia central, 5 millones.

    El informe actualizado incluye proyecciones y análisis de tres regiones: Asia oriental y el Pacífico, Norte de África, y Europa oriental y Asia central. Se basa en el enfoque de modelos novedoso e innovador utilizado en la edición anterior del informe Groundswell en 2018, que abarcó África al sur del Sahara, Asia meridional y América Latina.

    Mediante un enfoque de diferentes escenarios, en el informe se analizan los posibles resultados futuros que pueden ayudar a los responsables de la toma de decisiones a planificar con antelación. El enfoque permite identificar zonas internas críticas de llegada y de salida por motivos climáticos, es decir, las áreas que se espera que abandonen las personas debido a la creciente escasez de agua, la disminución de la productividad de los cultivos y el aumento del nivel del mar, y las áreas urbanas y rurales con mejores condiciones para generar nuevos medios de subsistencia.

    En el informe se presentan recomendaciones sobre políticas que pueden ayudar a desacelerar los factores que impulsan la migración climática y a prepararse para los flujos migratorios previstos, incluidas las siguientes:

  • Reducir las emisiones mundiales y hacer todo lo posible por alcanzar las metas de temperatura del Acuerdo de París;

  • Integrar la migración interna por motivos climáticos en la planificación de un desarrollo verde, resiliente e inclusivo con visión de futuro;

  • Prepararse para cada etapa de la migración, de modo que la migración interna por motivos climáticos pueda emplearse como estrategia de adaptación y genere resultados de desarrollo positivos;

  • Realizar inversiones para mejorar los conocimientos sobre los factores de la migración interna por razones climáticas, con el objeto de contribuir a la formulación de políticas adecuadamente orientadas.

    Fuente: UNCTAD 13 de septiembre de 2021

  • Lunes, 6 de septiembre de 2021

    Día Mundial de las Aves Playeras

  • Ante la disminución de sus poblaciones, destaca el trabajo de la sociedad organizada y de los gobiernos.

    Viajeras infatigables, las aves playeras vuelan miles de kilómetros en busca de alimento y sitios de reproducción donde el clima es benigno y menos estresante para ellas.

    Las aves playeras conforman un grupo diverso del orden Charadriiformes, con aproximadamente 217 especies conocidas en el mundo, 81 de las cuales se encuentran en el continente Americano durante todo o alguna parte de su ciclo de vida; 52 especies se reproducen en Norteamérica y 35 en Centroamérica, el Caribe y América del Sur, de acuerdo con la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (WHSRN, por sus siglas en inglés).

    Sin embargo, la población de estas especies está disminuyendo a consecuencia de la perturbación de los recursos naturales por la acción humana: pérdida y degradación de hábitats, sobreexplotación, depredación creciente y cambio climático, principalmente.

    Ante esta situación, destaca la labor de la WHSRN, creada en 1985 por un grupo de expertos, organizaciones y gobiernos, y de la cual México forma parte, con el fin de proteger la integridad ecológica de los hábitats críticos para las aves playeras en el continente Americano.

    Precisamente el Día Mundial de las Aves Playeras es una iniciativa de esta red que hoy cuenta con más de un centenar de sitios, de los cuales al menos 16 se ubican en nuestro país. El más reciente fue anunciado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se trata de las lagunas Yavaros-Moroncarit, en el estado de Sonora, las cuales fueron reconocidas por su alto valor como hábitat de gran importancia para las aves playeras.

    En este lugar se encuentran especies como el picopando canelo (Limosa fedoa), incluida en la categoría de Amenazada según la NOM-059-SEMARNAT-2010, así como el chorlo nevado (Charadrius nivosus), el playerito occidental (Calidris mauri) y el ostrero americano del Pacífico (Haematopus palliatus frazari), este último en la categoría Peligro de Extinción.

    Otro de los sitios reconocidos como de Importancia Regional por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras es el Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado que, de acuerdo con esta red, alberga más de 16 mil aves playeras al año. Durante la migración de primavera se pueden encontrar de 6 mil a 9 mil playeros rojizos (Roselaari red knots) y 10 mil playeros areneros (sanderlings) en las playas del sur del Golfo de Santa Clara, en Sonora.

    La Bahía de Todos Santos es otro de esos sitios pues tiene más del 4% de la población del Pacífico de la subespecie denominada chorlito nevado (Charadrius nivosus), la cual está en la categoría de Amenazada por la NOM-059-SEMARNAT-2010 en Méxicoy Estados Unidos y casi amenazada a nivel mundial.

    Marismas Nacionales es otro, estáubicado en la costa del Pacífico noroeste del país y alberga especies como la avoceta americana (Recurvirostra americana), una de las más abundantes, con casi 61 mil individuos.

    A propósito de este día tan importante para la biodiversidad mundial, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) te invita, del 1 al 7 de septiembre, a contar aves playeras y registrar tus observaciones en aVerAves.

    Fuente: SEMARNAT 06 de septiembre de 2021

  • Lunes, 6 de septiembre de 2021

    Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul

    Aire saludable, planeta saludable

    El tema de 2021 para el Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul es “Aire saludable, planeta saludable” que hace hincapié en los aspectos aspectos relacionados con la salud de la contaminación atmosférica, sobre todo en lo que se refiere a la pandemia por COVID-19.

    Este año reclamos con especial énfasis aire saludable para todas las personas. Asimismo, la conversación retoma otros grandes problemas como el cambio climático, la salud humana y del planeta, así como la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Día sirve para hacer un llamamiento a la acción para aúnar esfuerzos y reclamar aire limpio para todas las personas. #AireLimpioParaTodos

    La contaminación atmosférica es el mayor riesgo ambiental para la salud humana y una de las principales causas evitables de muertes y enfermedades en todo el mundo, responsable de aproximadamente 6,5 millones de muertes prematuras en todo el mundo (en 2016) atribuidas a la contaminación atmosférica en interiores y al aire libre. En los países en desarrollo, este tipo de contaminación afecta de manera desproporcionada a las mujeres, los niños y los ancianos, y en particular a las poblaciones de bajos ingresos que a menudo están expuestas a altos niveles de contaminación del aire en interiores y en espacios abiertos resultante de los métodos de cocina y calefacción que utilizan leña y queroseno.

    La contaminación atmosférica es un problema mundial que tiene repercusiones de largo alcance debido a su vasta propagación, y porque, si no se produce una intervención agresiva, el número de muertes causadas por la contaminación del aire en espacios abiertos va camino de aumentar en más de un 50 por ciento antes de 2050.

    La mala calidad del aire plantea un problema en el contexto del desarrollo sostenible para todos los países, en particular en las ciudades y las zonas urbanas de los países en desarrollo, donde los niveles de contaminación atmosférica son superiores a los límites establecidos en las directrices sobre calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud.

    La contaminación atmosférica es un problema mundial que tiene repercusiones de largo alcance debido a su vasta propagación, y porque, si no se produce una intervención agresiva, el número de muertes causadas por la contaminación del aire en espacios abiertos va camino de aumentar en más de un 50 por ciento antes de 2050.

    En el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, titulado “El futuro que queremos”, los países se comprometieron a promover políticas de desarrollo sostenible que contribuyeran a la buena calidad del aire en el contexto de las ciudades y los asentamientos humanos sostenibles. Asimismo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce —en su hoja de ruta para lograr el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la prosperidad para todos—que reducir la contaminación atmosférica es importante para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Fuente: ONU 06 de septiembre de 2021

    Lunes, 30 de agosto de 2021

    Semana Mundial del Agua 2021

  • El pez más grande del mundo cuenta con hábitats seguros en aguas nacionales; el Caribe mexicano es el más privilegiado.

    Hasta hace relativamente poco tiempo, tres décadas, al tiburón ballena (Rhincodon typus) se le temía por su gran tamaño, de 18 a 20 metros de envergadura, y su enorme boca, pero largos estudios comprobaron no sólo la inocuidad, sino la docilidad de esta carismática criatura marina que hoy es uno de los peces más buscados del mundo por el turismo de nado y observación, y es centro de importantes empresas ecoturísticas que obtienen ganancias millonarias de esa actividad.

    Aunque en todo el planeta se reconocen alrededor de 30 sitios de agregación de tiburón ballena, como Qatar, a donde llegan poco más de 100 individuos, México es verdaderamente privilegiado pues tiene presencia frecuente del gran pez en todas sus costas, lo mismo sobre el Océano Pacífico que sobre el mar Caribe.

    Pero la agregación de la especie ocurre principalmente al norte del Caribe mexicano, al noreste de la Península de Yucatán, entre Isla Contoy, Isla Mujeres e Isla Holbox, en el estado de Quintana Roo, uno de los sitios de mayor importancia a nivel global, a donde se han identificado fotográficamente al menos 1,100 tiburones ballena, la agregación más numerosa reportada en todo el mundo.

    Aunque el tiburón ballena es una especie solitaria, forma agrupaciones estacionales de algunos cuantos hasta centenares de individuos, según la disponibilidad de alimento. Estudios recientes han concluido que, además de consumir una gran variedad de organismos del zooplancton, también puede comer pequeños peces como sardinas, anchovetas y pequeños calamares.

    Especie migratoria, los individuos regresan año con año al mismo lugar, y mediante rastreo satelital se ha descubierto que algunos tiburones realizan largas migraciones. Entre 2007 y 2008 se registró el movimiento de una hembra que recorrió 7,213 km en aproximadamente 150 días, desde el Caribe hasta la parte central del Atlántico sur.

    Un tema que permanece en el misterio es la reproducción y apareamiento del tiburón ballena. En 1995 fue estudiada una hembra capturada en Taiwán cuyo vientre gestaba 304 embriones en distinto estado de desarrollo, con lo cual se supo que es una especie ovovivípara. Pero no se ha podido observar ni sus ritos de cortejo ni su apareamiento ni sus zonas de crianza que se supone son oceánicas y profundas.

    Desde 2016 la especie Rhincodon typus está catalogada en Peligro de Extinción, según la lista roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, y como especie Amenazada), y enlistada en la Norma Oficial Mexicana 059 bajo la categoría de “Amenazada”, por lo cual la pesca del tiburón ballena es una actividad ilegal en todos los sitios de agregación de la especie.

    La disminución en el número de avistamientos de estos escualos a nivel mundial generó la preocupación global que llevó a proclamar en 2008 el Día Internacional del Tiburón Ballena, durante la II Conferencia Internacional del Tiburón Ballena realizada en México, y se conmemora cada 30 de agosto con el fin de emprender acciones para conservar esta maravillosa criatura marina amigable con el ser humano. 40 países se comprometieron a poner todo su esfuerzo en proteger y ayudar a este espécimen a no extinguirse.

    Afortunadamente, hoy se reconoce que el tiburón ballena vale más vivo que muerto, y en muchos sitios donde antes era cazado, ahora se le protege y se desarrolla exitosamente el turismo con la especie, actividad que reporta ganancias multimillonarias.

    El Programa de Acción para la Conservación del Tiburón Ballena (Rhincodon typus) tiene como objetivo establecer una estrategia integral de conservación del pez más grande del mundo en aguas mexicanas, que permita incrementar el conocimiento de la especie, robustecer las medidas de manejo para su aprovechamiento no extractivo sustentable y prevenir y mitigar las posibles amenazas para la especie y su hábitat.

    Fuente: SEMARNAT 30 de agosto de 2021

  • Jueves, 26 de agosto de 2021

    La gestión de los bosques del
    mundo debe centrarse en el agua

  • Un nuevo informe dirigido por la FAO, presentado en la Semana Mundial del Agua, brinda orientación sobre la gestión integrada de los bosques y el agua

    Los bosques y los árboles desempeñan un papel fundamental para satisfacer la creciente demanda mundial de agua, y deben ser gestionados en favor de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, según una nueva guía publicada conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO), el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el Servicio Forestal de los Estados Unidos y otros asociados, y presentada en la Semana Mundial del Agua.

    La guía, titulada A Guide to Forest-Water Management (Guía para la gestión de los bosques y el agua) es la primera publicación mundial completa que ofrece orientación sobre la contribución de los bosques a un enfoque holístico de la gestión de los recursos hídricos, que incluye la gestión, el seguimiento y la valoración de los bosques para la prestación de servicios ecosistémicos relacionados con el agua.

    Las cuencas hidrográficas boscosas contribuyen sustancialmente al agua dulce accesible en el mundo para usos agrícolas, industriales, ambientales y domésticos, y las principales ciudades del mundo dependen cada vez más del agua de estas cuencas. Dos tercios del suministro de agua de las ciudades se beneficiarían de contar con una mayor calidad del agua gracias a una mejor gestión forestal, lo que incluye protección, restauración o reducción de la carga de combustible en los bosques a fin de reducir al mínimo el riesgo de incendios.

    La conexión entre los bosques y el agua es esencial para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, especialmente los Objetivos 6 (Agua limpia y saneamiento), 14 (Vida submarina), 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y 13 (Acción por el clima).

    Según la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2020 de la FAO, solo el 12 % de los bosques del mundo se gestionan con la protección del suelo y el agua como objetivo principal.

    La guía insta a mejorar la gestión forestal, dando prioridad a la prestación de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua. Esto es necesario para garantizar que los bosques también alcancen su pleno potencial como solución basada en la naturaleza para abordar la seguridad hídrica, ayudando a garantizar agua de calidad suficiente para sostener comunidades y ecosistemas resilientes.

    La nueva guía está dirigida a los profesionales de los recursos naturales con el objetivo de mantener y gestionar activamente los bosques en favor de la prestación de servicios hídricos y de hacer participar en este compromiso a la comunidad, los responsables de la formulación de políticas y los inversionistas.

    En la guía se revisan técnicas y metodologías emergentes, se ofrecen orientación práctica y recomendaciones sobre cómo gestionar los bosques en favor de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, y se presentan estudios de casos de ecosistemas en los que los dos recursos están fuertemente conectados, como los manglares, las turberas, las tierras secas y los bosques tropicales de zonas nubosas.

    En la publicación, también se plantea que la ciencia ciudadana -la participación del público en la investigación científica y el seguimiento– y las nuevas herramientas de Internet pueden ayudar a mejorar la evaluación de los bosques y el agua y, a su vez, influir positivamente en las decisiones en materia de políticas y de gestión. En particular, el Sistema de acceso, procesamiento y análisis de datos de observación de la Tierra para el monitoreo de la superficie terrestre (SEPAL) de la FAO, que se basa en tecnologías de procesamiento de imágenes fáciles de utilizar, y sus herramientas relacionadas con los Servicios ecosistémicos del agua en los bosques y paisajes (FL-WES), se destacan como nuevas formas de seguimiento y presentación de informes sobre el nexo entre los bosques y el agua. También se describe un mecanismo de distribución de beneficios y cooperación entre los sectores de los bosques y del agua, denominado sistema de pago por servicios ambientales en cuencas hidrográficas.

    Fuente: FAO 25 de agosto de 2021

  • Martes, 24 de agosto de 2021

    Día Internacional de los Parques Nacionales

  • México posee 67 de estos sitios naturales que por su enorme valor biológico, cultural y recreativo, tienen la más alta protección.

    Por su belleza escénica, valor científico, educativo, recreativo e histórico, además de ser reservorios de una gran biodiversidad, tener aptitud para el desarrollo del ecoturismo, entre otras razones análogas de interés general, los parques nacionales merecen la protección más alta, y así lo establece la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental (LGEEPA).

    Como parte de la protección a esas superficies terrestres y marinas, en los parques nacionales sólo se permiten actividades relacionadas con la preservación de los ecosistemas y sus elementos, la investigación, la recreación, el turismo de naturaleza y la educación ecológica.

    Por todo ello, y porque nuestro país cuenta con 67 de esas áreas naturales protegidas (ANP) que en total abarcan 62 millones 952 mil 864 hectáreas, es importante que los mexicanos los celebremos cada, 24 de agosto, Día Internacional de los Parques Nacionales, y que los visitemos con el propósito de conocerlos, pero también de protegerlos y conservarlos para el disfrute de las generaciones venideras.

    A estas extensas áreas llamadas parques nacionales se les define técnicamente como representaciones biogeográficas a nivel nacional donde se encuentra uno o más ecosistemas. Destacan entre las 182 áreas naturales protegidas (ANP) marinas y terrestres de México porque resguardan los más variados ecosistemas de asombrosa riqueza biológica, geográfica, climática y de valor cultural, científico y turístico, y porque la superficie que ocupa cada parque los coloca como la segunda ANP en importancia después de las reservas de la biósfera.

    En México, la historia de los parques nacionales es también de larga data. Nuestra primera ANP fue declarada en 1899 por el entonces presidente Porfirio Díaz: el Bosque Nacional Monte Vedado del Mineral del Chico, en Hidalgo, considerada la primera ANP del subcontinente. Muchos años después, en 1982, se decretó como parque nacional con una superficie de 2,739 hectáreas.

    En 1917, el presidente Venustiano Carranza le confirió el rango de Parque Nacional al Desierto de los Leones, al bosque de coníferas ubicado en terrenos de Santa Fe de la hoy alcaldía de Cuajimalpa. Pero mucho antes se comenzó a tejer la historia de esta ANP que fue sede del convento de los monjes carmelitas descalzos de 1611 a 1814, instalaciones que después fueron campo de maniobras y cuartel del Cuerpo Nacional de Artillería (1845), e incluso abrigó una supuesta fábrica de vidrio que alimentaba sus hornos con madera del bosque, pero donde en realidad se acuñaba moneda falsa.

    La política de conservación ambiental de México tiene raíces en el Desierto de los Leones que, siendo un denso bosque de coníferas recibió el nombre de desierto por lo despoblado que se encontraba entonces. Numerosos manantiales de agua pura nacían ahí y abastecían a la Ciudad de México a través del acueducto de Santa Fe, por lo que fue protegido desde 1786, como lo documenta la Cédula Real del 18 de noviembre de 1803 que otorgó a la capital mexicana la propiedad exclusiva de esos manantiales.

    En los parques nacionales, el visitante encuentra espectaculares escenarios naturales que conforman un valioso patrimonio de los mexicanos. Biólogos, geólogos y otros especialistas tienen ahí un vasto campo de investigación, y los paseantes una oportunidad para conocer la flora y la fauna y estar en contacto con la naturaleza, actividad que mucho aporta a la salud física, mental y espiritual.

    Fuente: SEMARNAT 24 de agosto de 2021

  • Lunes, 23 de agosto de 2021

    Reducir la brecha para fomentar un mejor
    comercio para el desarrollo sostenible

    Incluso antes de la pandemia de COVID-19, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU no se estaba produciendo lo suficientemente rápido como para lograr los objetivos y metas para 2030.

    Como indica el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático , “es inequívoco” que persisten los impactos adversos de los seres humanos sobre el medio ambiente, que han desencadenado varias crisis ambientales. Las conclusiones del informe son claras y revelan la conmoción que el calentamiento global está desatando actualmente en el mundo.

    Además, está bien establecido que el crecimiento económico impulsado por el comercio internacional por sí solo no es suficiente para garantizar la equidad y el progreso social. Los lugares de trabajo peligrosos continúan existiendo y la discriminación sigue siendo un desafío. Según las últimas estimaciones mundiales , 152 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil y 25 millones de adultos y niños están en situación de trabajo forzoso.

    El comercio es reconocido como un factor vital para la Agenda 2030. Se destaca como un instrumento político clave para contribuir al desarrollo sostenible.

    En la actualidad, el comercio se realiza principalmente a través de cadenas de valor mundiales (CGV). Hoy en día, alrededor de $ 8 billones de dólares en comercio mundial pasa por las cadenas de valor mundiales , lo que representa casi el 70% de la participación total del comercio mundial.

    La participación de las cadenas de valor mundiales ha provocado un desequilibrio en las experiencias de los países en materia de creación de empleo, lucha contra las desigualdades y logro de los beneficios sociales deseados. Además, las expansiones comerciales aparentemente han sido la causa de impactos negativos en el medio ambiente al aumentar la contaminación o degradar los recursos naturales.

    El comercio y las cadenas de valor sostenibles tienen lugar cuando se mitigan los impactos adversos del comercio y el intercambio internacional de bienes y servicios produce beneficios sociales, económicos y ambientales positivos.

    Un informe de la UNCTAD publicado recientemente titulado “Mejor comercio para el desarrollo sostenible” avanza cómo las normas voluntarias de sostenibilidad (VSS) se han considerado como herramientas e instrumentos que contribuyen a esta transformación.

    El informe dice que el potencial de VSS para hacer que el comercio sea más sostenible depende de dos componentes cruciales: deben generar un impacto sobre el terreno y ser ampliamente utilizados y adoptados.

    Los principales desafíos incluyen los costos de cumplimiento, la falta de incentivos y las “brechas de gobernabilidad”. Existen posibles mecanismos para superar estas barreras y se han discutido en el informe, que describe cómo construir cadenas de valor sostenibles (CVS).

    Además de estos desafíos preexistentes, la pandemia de COVID-19 crea más complicaciones para los países en desarrollo. Los impactos socioeconómicos de la pandemia son principalmente graves en los países en desarrollo estructuralmente vulnerables.

    La pregunta clave es cómo equilibrar la velocidad y la magnitud de la recuperación pospandémica al tiempo que se logra un crecimiento inclusivo y sostenible.

    Es decir, las estrategias de recuperación económica no deben centrarse solo en ayudar a los países a recuperarse, sino también en ayudarlos a avanzar hacia un futuro más sostenible. Por lo tanto, las SVC desempeñan actualmente un papel aún más esencial.

    Fuente: UNCTAD 23 de agosto de 2021

    Viernes, 20 de agosto de 2021

    Cambio climático: Alrededor de 1000 millones de
    niños están gravemente expuestos a sus efectos

    Alrededor de 1000 millones de niños, casi la mitad del total de 2200 millones que hay en el mundo, viven en alguno de los 33 países considerados de “muy alto riesgo” por su exposición a los efectos del cambio climático, un fenómeno que pone en peligro su salud, su educación y su protección, y los expone a enfermedades mortales.

    Esa estimación se recoge en el Índice de Riesgo Climático de la Infancia de UNICEF, el primer análisis exhaustivo de los riesgos climáticos desde la perspectiva de los niños.

    En el índice, los países se clasifican en función de la exposición de los niños a las perturbaciones climáticas y medioambientales, como los ciclones y las olas de calor, así como su vulnerabilidad a esas perturbaciones según su acceso a los servicios esenciales.

    El Índice revela que unos 1000 millones niños se enfrentan a la combinación letal al estar expuestos a múltiples perturbaciones climáticas y medioambientales y ser altamente vulnerables debido a la precariedad de los servicios esenciales que reciben, como el agua y el saneamiento, la atención médica y la educación.

    Algunos datos importantes del informe

    El Índice de riesgo climático de la infancia revela los siguientes datos:

  • 240 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones costeras.

  • 330 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones fluviales.

  • 400 millones de niños están muy expuestos a los ciclones.

  • 600 millones de niños están muy expuestos a las enfermedades transmitidas por vectores.

  • 815 millones de niños están muy expuestos a la contaminación por plomo.

  • 820 millones de niños están muy expuestos a las olas de calor.

  • 920 millones de niños están muy expuestos a la escasez de agua.

  • 1000 millones de niños están muy expuestos a niveles cada vez más elevados de contaminación atmosférica.

    Si bien casi todos los niños del mundo corren el riesgo de sufrir alguna de estas amenazas climáticas y medioambientales, los datos revelan que los países más afectados se enfrentan a crisis múltiples y a menudo solapadas que podrían mermar el progreso en materia de desarrollo y aumentar las carencias de la infancia.

    Se estima que 850 millones de niños (uno de cada tres en todo el mundo) viven en zonas donde se solapan al menos cuatro de las perturbaciones climáticas y medioambientales anteriormente citadas.

    Además, nada menos que 330 millones de niños (uno de cada siete en todo el mundo) viven en zonas afectadas como mínimo por cinco peligros considerables.

    UNICEF exige a los gobiernos, las empresas y los actores relevantes que tomen medidas como las siguientes:

    1.- Aumentar las inversiones destinadas a la adaptación y la resiliencia al clima en los servicios más importantes para la infancia. Si queremos proteger a los niños, a las comunidades y las personas más vulnerables de los efectos más graves del cambio climático que ya están comenzando a surgir es necesario adaptar los servicios más importantes, como los sistemas de agua, saneamiento e higiene y los servicios de salud y educación

    2.- Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. A fin de evitar los peores efectos de la crisis climática, es necesario emprender acciones contundentes de inmediato. Antes de 2030, los países deben reducir sus emisiones un 45% como mínimo (en comparación con los niveles de 2010) para impedir que la temperatura aumente más de 1,5 grados centígrados.

    3.- Proporcionar a los niños educación sobre el clima y competencias ecológicas, ya que son fundamentales para su adaptación y su preparación ante los efectos del cambio climático. A pesar de ser los menos responsables, los niños y los jóvenes sufrirán las desastrosas consecuencias de la crisis del clima y la inseguridad del abastecimiento de agua. Tenemos el deber de actuar en defensa de todos los jóvenes y de las generaciones futuras

    4.- Incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y las decisiones relacionadas con el clima a nivel nacional, regional e internacional, incluida la COP26. Los niños y los jóvenes deben participar en todos los procesos de formulación de decisiones relacionadas con el clima

    5.- Garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea respetuosa con el medioambiente, genere bajas emisiones de carbono y beneficie a todo el mundo, de una forma que no ponga en peligro la capacidad de las generaciones futuras para abordar y responder a la crisis climática

    Fuente: ONU 20 de agosto de 2021

  • Lunes, 9 de agosto de 2021

    El ser humano ha calentado el planeta a un
    nivel nunca visto en los últimos 2000 años

  • Todos los científicos coinciden en observar que el clima está cambiando en todos los rincones del planeta a una escala sin precedentes.

    Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático demuestra que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de un calentamiento del planeta en un 1,1° grados centígrados desde el periodo 1850-1900 hasta la actualidad.

    Más alarmante es el hecho de que el estudio predice que se espera que la temperatura global alcance o supere los 1,5 °C o más de calentamiento en los próximos 20 años.

    Esta evaluación se basa en los conjuntos de datos recogidos por todos los científicos del mundo dedicados a observar el clima.

    Todos ellos son unánimes en observar que el clima está cambiando en todos los rincones del planeta a una escala no vista en miles y hasta cientos de miles de años. Y coinciden que algunos de esos cambios en marcha serán irreversibles por miles y hasta cientos de miles de años.

    Muchas de las características del clima, se explica en el informe, dependen directamente del nivel del calentamiento global, pero lo que las personas y las regiones experimentan es muy diferente de ese promedio. Por ejemplo, el calentamiento de la superficie terrestre es mayor que el del promedio del planeta y en el Ártico es hasta dos veces mayor.

    Así, con un aumento de 1,5°C, habrá más olas de calor, las estaciones cálidas serán más largas y las frías más cortas. Y con un aumento de 2° C, los eventos extremos de calor serán más frecuentes y se llegará a niveles de tolerancia crítica para la salud y la agricultura.

    Por primera vez, este informe de seis entregas, suministra una valoración regional más detallada del cambio climático, incluyendo información útil para los impactos de riesgo, la adaptación y la toma de decisiones. También facilita un nuevo marco que ayuda a traducir los cambios físicos que producirá el cambio climático -el calor, el frío, la lluvia, la nieve, la sequía, el viento, las inundaciones costeras y más- en términos de su repercusión en las sociedades y os ecosistemas.

    El nuevo informe también refleja importantes avances en la ciencia de la atribución, es decir, la comprensión del papel del cambio climático en la intensificación de los fenómenos meteorológicos y climáticos, como las olas de calor extremas y las lluvias torrenciales.

    Los científicos que han participado en la redacción del informe también han querido mostrar como la acción humana todavía tiene el potencial de determinar el futuro del clima.

    Fuente: ONU 09 de agosto de 2021

  • Jueves, 8 de julio de 2021

    Día del Árbol en México

  • Los recursos y ecosistemas forestales son un bien público esencial para el desarrollo sostenible.

    Mediante el Decreto Presidencial del 1 de julio de 1959 se instauró oficialmente en el país la celebración del Día del Árbol el segundo jueves del mes de julio de cada año. En 2021 la conmemoración corresponde al jueves 8 del séptimo mes. El mismo documento instituye de manera permanente la Fiesta del Bosque durante todo el mes.

    Los bosques y selvas forman parte de la identidad y cultura de México al ser nuestro país una de las naciones con mayor diversidad biológica en el mundo. De acuerdo con el Inventario Nacional Forestal y de Suelos. Informe 2009-2014, cerca del 70% del territorio mexicano, 137.8 millones de hectáreas (ha), está cubierto por algún tipo de vegetación forestal: matorrales xerófilos (41%), bosques templados (25%), selvas (22%), manglares y otras asociaciones de vegetación (1%), y otras áreas forestales (11%).

    De manera contradictoria, en una zona de tanta riqueza natural habitan 11 millones de personas, más de la tercera parte indígenas en condiciones de pobreza y marginación, según lo reporta el Programa Nacional Forestal 2020-2024.

    Los recursos y ecosistemas forestales constituyen un bien público esencial para el desarrollo sostenible: proveen servicios ambientales vitales para los seres humanos, como son la regulación del ciclo hidrológico, la disponibilidad de agua, el control de la erosión y el secuestro de carbono, así como bienes maderables y no maderables, alimentos y productos medicinales estratégicos para el desarrollo colectivo social y económico, en armonía con el medio ambiente.

    Además, son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y se prevé que contribuyan con el 22% de la meta total de reducción de emisiones de gases efecto invernadero (GEI), correspondientes al compromiso de mitigación de México 2030, adoptado en el marco del Acuerdo de París.

    El cambio de uso del suelo, la tala ilegal, los incendios, las plagas y enfermedades, así como el cambio climático son los principales retos que enfrentamos en la conservación de nuestros recursos forestales.

    México reconoce la importancia de conservar, manejar y restaurar activamente los ecosistemas boscosos, así como los invaluables bienes y servicios ambientales que ofrecen estos ecosistemas, por lo que ha desarrollado políticas públicas específicas para promover que las comunidades que los habitan obtengan mejores oportunidades de bienestar a través de su manejo sostenible.

    Fuente: SEMARNAT 08 de julio de 2021