
Las bebidas azucaradas y alcohólicas son cada vez más baratas, como consecuencia de los bajos tipos impositivos vigentes en la mayoría de los países, lo que alimenta la obesidad, la diabetes, las cardiopatías, los cánceres y las lesiones, especialmente en niños y adultos jóvenes.
En dos nuevos informes mundiales, la Organización Mundial de la Salud pide a los gobiernos que endurezcan sustancialmente los impuestos que gravan las bebidas azucaradas y alcohólicas. En los informes se advierte de que la laxitud de los sistemas tributarios está permitiendo que estos productos nocivos sigan siendo baratos, en un momento en que los sistemas de salud se enfrentan a una presión financiera cada vez mayor a causa de unas enfermedades no transmisibles y unas lesiones que se pueden prevenir.
En conjunto, el mercado mundial de bebidas azucaradas y alcohólicas genera miles de millones de dólares de los Estados Unidos en beneficios, fomentando el consumo generalizado y engordando los beneficios empresariales. Sin embargo, los gobiernos solo captan una parte relativamente pequeña de este valor a través de impuestos motivados por la salud, dejando que las sociedades soporten los costes a largo plazo en términos económicos y de salud.
La OMS constató que en todas las regiones:
la proporción de impuestos sobre el alcohol sigue siendo baja, con medias mundiales del 14 % para la cerveza y del 22,5 % para los licores;
los impuestos sobre las bebidas azucaradas son bajos y están mal orientados, ya que el impuesto medio supone únicamente el 2 % aproximadamente del precio de un refresco azucarado común y a menudo solo se aplica a un subconjunto de bebidas, pasando por alto grandes segmentos del mercado; y
pocos países ajustan los impuestos a la inflación, lo que permite que los productos nocivos para la salud sean cada vez más asequibles.
La OMS hace un llamamiento a los países para que aumenten y reformulen los impuestos en el marco de su nueva Iniciativa «3 para el 35», cuyo objetivo es aumentar los precios reales de tres productos, a saber, el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, de aquí a 2035, a fin de hacerlos menos asequibles con el tiempo y contribuir así a proteger la salud de las personas.