
A pesar de la creciente participación de las mujeres en la vida pública, los datos muestran que siguen estando significativamente infrarrepresentadas en los puestos de toma de decisiones. De hecho, el número de mujeres que han sido juezas, en particular, que han ocupado cargos directivos superiores de la judicatura, a todos los niveles, es relativamente pequeño. La representación de las mujeres en el poder judicial es fundamental para garantizar que los tribunales representen a sus ciudadanas y ciudadanos, aborden sus preocupaciones y dicten sentencias sólidas. Con su mera presencia, las juezas aumentan la legitimidad de los tribunales, enviando una poderosa señal de que están abiertos y son accesibles para quienes buscan recurrir a la Justicia.
La entrada de las juezas en espacios de los que históricamente habían sido excluidas, ha sido un paso positivo en la dirección de que los poderes judiciales sean percibidos como más transparentes, inclusivos y representativos de las personas cuyas vidas afectan. Con la celebración de este día, reafirmamos nuestro compromiso de formular y aplicar estrategias y planes nacionales apropiados y eficaces para el adelanto de la mujer en los sistemas judiciales y las instituciones en los niveles directivos y de gestión y otros niveles.
La representación de las mujeres en la judicatura es importante por muchas razones. Garantiza que el sistema jurídico se desarrolle teniendo en cuenta a toda la sociedad e inspira y motiva a la próxima generación de juezas para que continúen y quieran alcanzar sus objetivos. Pero además, las mujeres en el sistema de justicia penal pueden actuar como agentes de cambio y contribuir a una mayor rendición de cuentas. Con sus diferentes perspectivas y experiencias, enriquecen la judicatura y, en roles de liderazgo, ayudan a desmontar las redes de colusión, asestando así un golpe contra la corrupción.
De hecho, la representación de las mujeres en las instituciones judiciales y de aplicación de la ley se ha relacionado con respuestas al delito más eficaces y centradas en las víctimas. Al invertir en el avance de los derechos de las mujeres y en las mujeres líderes judiciales, podemos ayudar a garantizar que se haga mejor justicia y que las mujeres y todos los miembros de nuestras sociedades gocen de justicia e igualdad ante la ley, en beneficio de todos. Por eso la participación activa de la mujer, en pie de igualdad con el hombre, a todos los niveles en la adopción de decisiones, es indispensable para el logro de la igualdad, el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.