
Según estimaciones de la UNESCO, la cantidad de estudiantes matriculados en la educación superior en todo el mundo se ha más que duplicado en las últimas dos décadas, pasando de unos 100 millones en 2000 a 269 millones en 2024. Actualmente, un promedio del 43 % de la población en edad de cursar estudios superiores participa en la educación terciaria. Se trata de la mayor cifra jamás registrada.
Además, el número de estudiantes de educación superior con movilidad internacional se ha triplicado con creces en las últimas dos décadas, hasta alcanzar casi los 7 millones en 2024.
El sector de la educación superior también ha crecido de manera significativa. Hoy en día, más de 22 000 instituciones de educación superior en todo el mundo están acreditadas y disponen de una garantía de calidad, lo que propicia un panorama educativo a escala mundial cada vez más diverso e interconectado.
La hoja de ruta propone siete principios rectores que están interrelacionados y se refuerzan unos a otros:
Dedicar recursos a la equidad y el pluralismo.
Promover la libertad para aprender, enseñar, investigar y cooperar a escala internacional.
Fomentar la investigación, el pensamiento crítico y la creatividad.
Establecer un papel que se centre en el ser humano en los relativo a las tecnologías digitales y la inteligencia artificial.
Adoptar una ética de colaboración y solidaridad.
Centrarse en la sostenibilidad, la gestión responsable y la regeneración.
Apoyar una comprensión más amplia de la calidad, la excelencia y la relevancia.
El mensaje central de la hoja de ruta es que las reformas graduales y los lentos cambios políticos deben dar paso a transformaciones más ambiciosas en los sistemas, las políticas y las prácticas de educación superior.