
Cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una oportunidad para visibilizar una enfermedad prevenible y tratable que aún representa un importante desafío de salud pública en la región de las Américas.
En la región de las Américas se estima que unas 350.000 personas enfermaron de tuberculosis y alrededor de 30.000 fallecieron por esta causa en 2024. De estas muertes, cerca del 29% se atribuyeron a la coinfección entre tuberculosis y VIH.
Todavía existe una brecha importante en el diagnóstico: se estima que unas 77.000 personas con tuberculosis (alrededor de 1 de cada 4) no fueron diagnosticadas en 2024, lo que significa que muchas siguen sin recibir tratamiento y pueden continuar transmitiendo la enfermedad.
La tuberculosis sigue estando estrechamente vinculada a la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y las dificultades para acceder a servicios de salud. Muchas personas con síntomas no son diagnosticadas a tiempo o interrumpen el tratamiento, lo que permite que la transmisión continúe en la comunidad.
La tuberculosis forma parte de la lista de enfermedades priorizadas para su eliminación en el marco de la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades, y la Organización trabaja junto a los Estados Miembros brindando cooperación técnica para fortalecer la respuesta nacional frente a la tuberculosis. Esto incluye apoyar la adopción de recomendaciones basadas en evidencia, la implementación de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas, y el desarrollo de capacidades nacionales para mejorar la vigilancia y la eliminación de la enfermedad.