
Se proyecta que América Latina y el Caribe (ALC) crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, según la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe. El crecimiento para 2027 se proyecta en un 2,4%. Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo.
El gasto de los consumidores continúa apoyando el crecimiento, aunque de manera modesta. La inversión sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelera, y la incertidumbre en la política comercial persiste. Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria. Estos factores ejercen una presión adicional sobre gobiernos que ya operan bajo estrictas restricciones fiscales. Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo.
Restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad son tareas esenciales. La región cuenta con fortalezas estratégicas sobre las cuales construir: aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un impulso reformador que va ganando terreno. Aprovechar estos activos para impulsar el crecimiento y crear empleos de calidad requerirá construir bases técnicas y empresariales para una competitividad sostenida.
El informe destaca cuatro recomendaciones para construir esta base:
cerrar las brechas de habilidades mediante la educación, la formación técnica y el desarrollo gerencial;
ampliar el acceso al financiamiento y fortalecer los marcos de insolvencia para que las empresas puedan asumir riesgos y crecer;
profundizar la integración comercial para impulsar la competitividad y la adopción de tecnología;
fortalecer la capacidad institucional para diseñar políticas que puedan identificar fallas del mercado, ajustar el rumbo y mantener los resultados.