
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo.
Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.
En la actualidad, 250 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos. Su derecho a la educación está siendo violado y es inaceptable. Es hora de transformar la educación.
Los jóvenes menores de 30 años constituyen más de la mitad de la población mundial. Son una fuerza motriz para el desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social, pero siguen viéndose afectados de manera desproporcionada por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo dignas.
A la hora de configurar el futuro de la educación, los jóvenes tienen un papel fundamental que desempeñar: son los beneficiarios de los programas educativos y su futuro depende de ellos. Por esta razón, es esencial involucrar de manera significativa a los estudiantes y a los jóvenes en la creación conjunta de la educación que desean para satisfacer sus aspiraciones y ambiciones. Esto es especialmente cierto en un momento de transformación radical inducida por la revolución tecnológica, que exige replantearse el propósito y las modalidades de la enseñanza y el prandiale.
"En este Día Internacional de la Educación, reafirmamos una convicción sencilla y firme: los jóvenes deben ocupar un lugar en la mesa de la adopción de decisiones, no solo como beneficiarios, sino también como asociados de pleno derecho."