Inteligencia artificial al servicio del bien común

Desde sus primeros pasos a mediados del siglo XX hasta nuestros días, la inteligencia artificial (IA) ha experimentado una rápida evolución, transformando diversos aspectos de nuestro mundo.

 

La IA abarca una amplia gama de tecnologías que pueden definirse como "sistemas adaptativos de autoaprendizaje". Puede clasificarse en función de las tecnologías, los propósitos (como el reconocimiento facial o de imágenes), las funciones (como la comprensión del lenguaje y la resolución de problemas) o los tipos de agentes (incluidos los robots y los coches auto conducidos).

 

Además, engloba diversos métodos y disciplinas como la visión, el reconocimiento de voz y la robótica, y sirve para mejorar las capacidades humanas tradicionales. Los recientes avances en inteligencia artificial se han visto impulsados por los avances en capacidad de procesamiento informático y el desarrollo de técnicas de manejo de datos.

 

La inteligencia artificial podría contribuir al avance de los ODS mediante el diagnóstico y análisis predictivo en la atención sanitaria (ODS 3); el seguimiento de los cultivos y la resiliencia climática en la agricultura (ODS 2 y ODS 15); el aprendizaje personalizado en la educación (ODS 4), y el mapeo de crisis y distribución de ayuda para la respuesta humanitaria.

 

Si bien la inteligencia artificial tiene la capacidad de abordar algunos de los mayores desafíos globales —como el impulso al crecimiento económico y la transformación social—, el rápido avance de esta tecnología emergente conlleva inevitablemente una serie de riesgos y desafíos, entre ellos, las amenazas a la veracidad de la información y a los derechos humanos.

 

 

 

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