CEIEG.


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Jueves, 13 de enero de 2022

América Latina crecerá un 2,1% en 2022, un
año que se prevé más complejo que el anterior

  • La inflación en aumento, el manejo de la deuda y los problemas estructurales de baja inversión y productividad, pobreza y desigualdad son los principales retos para su crecimiento y generación de empleos.

    América Latina y el Caribe bajará su ritmo de crecimiento a 2,1% en 2022, luego de haber alcanzado un promedio de 6,2% el año pasado, estimó la CEPAL, explicando que la desaceleración ocurre en medio de las grandes disparidades que hay en las capacidades de los países desarrollados, emergentes y en desarrollo para implementar políticas fiscales, sociales, monetarias, de salud y de vacunación con miras a una recuperación sostenible de la crisis desatada por la pandemia de COVID-19.

    Los motores económicos de la región tendrán un desempeño bajo este año. La CEPAL estima que Brasil, la economía más grande, será la que menos crezca con apenas un 0,5%. México, por su parte avanzará 2,9%, Colombia 3,7% y Chile 1,9%.

    En la conferencia de prensa en México para la presentación del Balance Preliminar de la Economías de América Latina y el Caribe 2021, elaborado por la CEPAL, Alicia Bárcena señaló que en un escenario como el que plantea el 2022, es crucial la creatividad “para poder articular políticas fiscales y monetarias con mayor coordinación y con una mirada de mediano plazo”.

    No obstante los retrocesos, la CEPAL prevé una ligera mejoría en los niveles de pobreza y pobreza extrema, con una disminución del 1,5% de la pobreza, y del 0,7% de la pobreza extrema.

    El estudio de la CEPAL atribuye la compleja realidad de la región en 2022 a la perseverancia e incertidumbre sobre la evolución de la pandemia; la fuerte desaceleración del crecimiento mundial; la persistencia de la baja inversión, la productividad y la lenta recuperación del empleo; la persistencia de los efectos sociales provocados por la crisis; el menor espacio fiscal; los aumentos en las presiones inflacionarias; y los desequilibrios financieros.

    El informe destaca que el menor crecimiento mundial significará una menor demanda externa y un menor crecimiento del comercio mundial, lo que impactará directamente a las economías latinoamericanas. En cuanto a los precios de las materias primas, de cuyas exportaciones depende gran parte del PIB regional, las proyecciones apuntan a una disminución o, en el mejor de los casos, a que se mantengan al nivel de 2021, pero no a que suban.

    Por lo mismo, la recuperación de los países de la región dependerá, sobre todo, de la demanda interna, que en 2021 tuvo un repunte con el mayor consumo propulsado por los apoyos en efectivo implementados por los gobiernos para sortear la emergencia del COVID-19 y por las remesas, que crecieron un 30%.

    Para controlar la inflación y no frenar el crecimiento, las autoridades monetarias deben echar mano de todos los instrumentos con los que cuentan, más allá de la tasa de interés. También abogó por incrementar los niveles de recaudación y mejorar la estructura tributaria.

    Fuente: ONU 12 de enero de 2022

  • Lunes, 20 de diciembre de 2021

    Día Internacional de la Solidaridad Humana

  • Nuestro futuro se basa en nuestra solidaridad

    El programa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pone en el centro a la persona y al planeta, se apoya en los derechos humanos y está respaldado por una alianza mundial decidida a ayudar a la gente a superar la pobreza, el hambre y las enfermedades. Se forjará por tanto sobre la base de una cooperación y solidaridad mundiales.

    El Día Internacional de la Solidaridad Humana es:

  • Un día para celebrar nuestra unidad en la diversidad;

  • Un día para recordar a los gobiernos que deben respetar sus compromisos con los acuerdos internacionales;

  • Un día para sensibilizar al público sobre la importancia de la solidaridad;

  • Un día para fomentar el debate sobre las maneras de promover la solidaridad para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros, el objetivo de poner fin a la pobreza;

  • Un día para actuar y buscar nuevas iniciativas para la erradicación de la pobreza.

    La solidaridad se identifica en la Declaración del Milenio (PDF) como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo 21 y para que quienes sufren o tienen menos se beneficien de la ayuda de los más acomodados. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable.

    Convencida de que la promoción de la cultura de la solidaridad y el espíritu de compartir es importante para la lucha contra la pobreza, la Asamblea General proclamó el 20 de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana.

    A través de iniciativas como la creación del Fondo Mundial de Solidaridad para erradicar la pobreza y la proclamación del Día Internacional de la Solidaridad Humana, este concepto fue promovido como crucial en la lucha contra la pobreza y en la participación de todos los interesados pertinentes.

    La solidaridad ha definido el trabajo de las Naciones Unidas desde el nacimiento de la Organización que, desde su creación, atrajeron a los pueblos del mundo para promover la paz, los derechos humanos y el desarrollo económico y social. La organización fue fundada en la premisa básica de la unidad y la armonía entre sus miembros, expresada en el concepto de seguridad colectiva que se basa en la solidaridad de sus miembros a unirse “para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

    Así mismo, la Organización se basa en este espíritu de solidaridad para “la cooperación en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario”.

    La solidaridad es uno de los valores fundamentales y universales en que deberían basarse las relaciones entre los pueblos en el siglo XXI. Por ese motivo, la Asamblea General decidió proclamar el 20 de diciembre de cada año Día Internacional de la Solidaridad Humana, en su 60/209 (PDF) de fecha 22 de diciembre de 2005.

    Además, con el objetivo de erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, en particular entre los segmentos más pobres de sus poblaciones, la Asamblea General creó el Fondo Mundial de Solidaridad, en su resolución 57/265 (PDF).

    Fuente: ONU 20 de diciembre de 2021

  • Jueves, 16 de diciembre de 2021

    CONEVAL da a conocer la información
    de la medición de pobreza municipal 2020

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) da a conocer los resultados de la Medición de pobreza a nivel municipal 2020 y su comparativo con los años 2010 y 2015. Esta información permite, por primera vez, contar con tres estimaciones en el tiempo de los indicadores de la medición multidimensional de la pobreza a escala municipal, cuya comparabilidad permite observar la evolución de la pobreza a este nivel de desagregación.

    La publicación de los resultados de la Medición de pobreza a nivel municipal permite concluir la serie comparable 2010, 2015 y 2020; los espacios analíticos, indicadores y umbrales son los mismos con el objetivo de mantener la comparabilidad y asegurar la posibilidad de identificar los cambios ocurridos en materia de pobreza a lo largo de una década. Con este ejercicio, el CONEVAL da cumplimiento al mandato de la LGDS y a lo establecido en los Lineamientos y criterios generales para la definición, identificación y medición de la pobreza 2010.

    Principales resultados

    La diversidad social, económica y geográfica del territorio hace necesaria la existencia de información a diferentes escalas y dimensiones para comprender la dinámica del fenómeno de la pobreza al interior de las entidades federativas. A lo largo de una década, la medición de pobreza a nivel municipal ha permitido identificar las regiones en las que es necesario actuar de manera más urgente para mejorar las condiciones de vida de la población

    Con los resultados de 2020, en general, se observa una mayor concentración de la pobreza en algunas zonas específicas que, en ocasiones trasciende los límites administrativos, por ejemplo, las regiones en donde históricamente se han registrado las condiciones de mayores rezagos socioeconómicos como la del Nayar, la Tarahumara, Altos de Chiapas y la Mixteca (Oaxaca, Puebla y Guerrero), así como la aglomeración de personas en situación de pobreza en los espacios urbanos.

    Pobreza

    En 2020, los 15 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza (98.5% o más) se localizaron en las entidades de Oaxaca (8), Chiapas (6) y Guerrero (1).

    En 2020, los 15 municipios con menores porcentajes de población en situación de pobreza (hasta 11% de su población en esta condición) se localizaron en Nuevo León (11), Ciudad de México (1), Chihuahua (1), Coahuila (1) y Sonora (1).

    El grupo de 15 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza comparte algunas características en común, por ejemplo: todos se localizan en zonas altas y serranas del sur del país. Su población oscila entre 312 y 47,837 habitantes. 14 de ellos son municipios indígenas donde la población se dedica, principalmente, a las actividades del sector primario. Seis de cada diez personas residen en localidades con accesibilidad a carretera pavimentada5 baja o muy baja. Chenalhó (Chiapas) y Cochoapa el Grande (Guerrero) presentan alta dispersión de localidades, mientras que, el resto de los municipios del listado tiene una dispersión baja o media de sus localidades.

    Pobreza Extrema

    De acuerdo con los resultados de la Medición de pobreza en los municipios de México, 2020, los 15 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza extrema se localizaron en las entidades de Oaxaca (12), Chiapas (2) y Guerrero (1). Todos son municipios indígenas y en su mayoría se ubicaron en zonas de compleja orografía, y con dificultades para el acceso a carretera pavimentada: en diez de estos municipios, más de la mitad de la población presentó grado bajo o muy bajo de accesibilidad; las actividades económicas están enfocadas al sector primario, y la población oscila entre los 477 y 33,890 habitantes.

    De 2010 a 2020 solo los municipios de San Pedro Garza García (Nuevo León), Huépac (Sonora) y la demarcación territorial de Benito Juárez (Ciudad de México) se posicionaron entre los de menor porcentaje de población en situación de pobreza extrema. San Pedro Garza García y Benito Juárez son centros urbanos de más de 110,000 habitantes; mientras que, Huépac tiene poco más de 1,000 habitantes.

    En 2020 la concentración de la población en situación de pobreza extrema, al igual que en situación de pobreza se presentó, principalmente, en los espacios urbanos. En Chiapas, sus tres principales centros urbanos: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y Ocosingo se encuentran entre los de mayor número de personas en pobreza extrema (estos municipios representan 21% del total de población del estado).

    Carencias sociales

    La distribución territorial de las carencias sociales en 2020 conserva en su mayoría los mismos patrones que los mostrados en 2010 y 2015. El rezago educativo se acentuó en las regiones donde históricamente se han registrado los mayores niveles de rezagos socioeconómicos en el país. El acceso a los servicios de salud fue de las carencias que aumentó en un mayor número de municipios respecto de 2015, razón por la que su distribución en el territorio fue más generalizada; sin embargo, destacan algunas concentraciones de altos porcentajes en Jalisco, Michoacán, Chiapas, Zona Metropolitana del Valle de México y Veracruz. El acceso a la seguridad social se mantiene como una de las carencias con los porcentajes más altos, aunque es notoria su disminución en 2020 en los estados del norte del país.

    Desde 2010, el número de municipios con 50% o más de población con carencia por acceso a la alimentación ha presentado una disminución; sin embargo, en 2020, en 16 municipios sus porcentajes fueron superiores a 60%, de estos, 14 son indígenas y se localizaron, principalmente, en Oaxaca.

    Datos relevantes

  • Los municipios con mayor población en situación de pobreza se localizaron en zonas metropolitanas y con alta densidad de población. En 2020 la mitad de la población en situación de pobreza se concentró en 173 municipios de los cuales 117 pertenecen a alguna zona metropolitana. En 2015 esta cifra fue de 185 municipios y en 2010 de 199 municipios.

  • Entre 2015 y 2020, las mayores disminuciones en el porcentaje de población en situación de pobreza (mayor o igual a 5 puntos porcentuales) se observaron en 947 municipios, entre los que destacan: Rosario y Huejotitán en Chihuahua; San Antonio Acutla en Oaxaca, y Cerralvo en Nuevo León con disminuciones superiores a 37 puntos porcentuales. De estos, 258 pertenecen a la entidad de Oaxaca.

  • Entre 2015 y 2020, los mayores aumentos en el porcentaje de población en situación de pobreza (mayor o igual a 5 puntos porcentuales) se observaron en 339 municipios, entre los que destacan: Tulum en Quintana Roo; Atil en Sonora; Santa María Coyotepec en Oaxaca; Mazatecochco de José María Morelos en Tlaxcala; Huixquilucan en Estado de México, y Akil en Yucatán, con aumentos superiores a 20 puntos porcentuales.

  • En los municipios de la frontera norte los porcentajes de población en situación de pobreza en 2020 oscilan entre 13.8% y 47.8%, mientras que, en los municipios de la frontera sur el porcentaje se encontraba entre 43.8% y 95.4%.

  • En 9 de cada 10 municipios indígenas más de 60% de la población se encontraba en situación de pobreza en 2020.

  • En 2020, la mitad de la población en situación de pobreza extrema se concentraba en 204 municipios. Entre estos resaltan: Acapulco de Juárez en Guerrero, León en Guanajuato, Iztapalapa en Ciudad de México y Toluca en Estado de México

  • De 2015 a 2020, en 233 municipios se observó un aumento de al menos cinco puntos porcentuales en pobreza extrema. Entre los municipios con más de cien mil habitantes y en este rango de aumento, destacan algunos que pertenecen a zonas metropolitanas, como: Chilpancingo de los Bravo (Guerrero); Santa Cruz Xoxocotlán (Oaxaca); Milpa Alta y Xochimilco (Ciudad de México); San Martín Texmelucan (Puebla), y Almoloya de Juárez (Estado de México).

  • En 683 municipios se observó una disminución de al menos 5 puntos porcentuales en el porcentaje de población en situación de pobreza extrema para el periodo 2015-2020, de los cuales 296 son municipios indígenas principalmente localizados en Oaxaca.

  • En 2020, la mitad de la población no pobre y no vulnerable se concentra en 46 municipios urbanos, principalmente de Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León.

  • En 2020, en 527 de los 623 municipios indígenas, 5% o menos de su población se encontraba en situación de no pobre y no vulnerable.

    Fuente: CONEVAL 15 de diciembre de 2021

  • Martes, 7 de diciembre de 2021

     

    realiza un llamamiento de financiación de
    emergencia de 9.400 millones de dólares

  • Los fondos apoyarán programas esenciales para más de 177 millones de niños necesitados en 145 países y territorios hasta 2022

    UNICEF ha realizado un llamamiento de financiación de emergencia sin precedentes por valor de 9.400 millones de dólares para atender a más de 327 millones de personas –entre ellas 177 millones de niños– afectadas por las crisis humanitarias y la pandemia de COVID-19 en todo el mundo.

    El llamamiento es un 31% mayor que el del año pasado, ya que las necesidades humanitarias siguen aumentando.

    El llamamiento incluye 2.000 millones de dólares para la respuesta de UNICEF en Afganistán, donde 13 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente. Entre ellos hay un millón de niños que corren el peligro de sufrir desnutrición aguda grave en un momento en que el sistema sanitario está al borde del colapso. El llamamiento para Afganistán es el mayor de la historia de UNICEF para un solo país.

    UNICEF también necesitará 909 millones de dólares para la crisis de los refugiados de Siria, otros 334 millones de dólares para la crisis en el interior de Siria, 484 millones de dólares para la respuesta en Yemen y más de 356 millones de dólares para los programas en la República Democrática del Congo.

    El llamamiento de financiación de este año, el mayor de la historia de UNICEF, se produce también en un momento en el que la escalada de conflictos ha llevado a millones de niños y a sus comunidades al borde del abismo. Los ataques a los niños que viven en países en conflicto, incluidos los ataques contra las infraestructuras civiles fundamentales para la supervivencia de los niños, continúan a un ritmo alarmante. El año pasado se confirmaron cerca de 24.000 violaciones graves contra los niños, es decir, 72 violaciones al día.

    Como parte de su Acción Humanitaria para la Infancia, que establece el llamamiento de la organización para 2022, UNICEF tiene previsto llegar a:

  • 7,2 millones de niños con tratamiento para la desnutrición aguda grave;

  • 21,3 millones de niñas, niños y mujeres con acceso a intervenciones de mitigación, prevención o respuesta ante el riesgo de violencia de género;

  • 51,9 millones de personas con cauces seguros y accesibles para denunciar la explotación y los abusos sexuales por parte de los trabajadores humanitarios;

  • 23,6 millones de hogares con asistencia en efectivo.

    Gracias al apoyo de los asociados, los principales resultados en 2021 fueron los siguientes:

  • 5 millones de niños y cuidadores recibieron acceso a salud mental y apoyo psicosocial;

  • 22,4 millones de niños y mujeres recibieron servicios esenciales de atención sanitaria en centros apoyados por UNICEF;

  • Más de 812,2 millones de personas recibieron mensajes sobre la prevención de enfermedades y el acceso a los servicios de salud con el fin de que modificaran su comportamiento;

  • 14,9 millones de hogares recibieron transferencias de dinero en efectivo para fines humanitarios.

    El Informe de Acción Humanitaria para la Infancia de este año se presenta en el marco del CY21, un Foro Mundial para la Infancia y la Juventud que reúne a líderes, expertos, promotores del cambio y personas influyentes, junto con niños, niñas y jóvenes. El foro tiene como objetivo acelerar soluciones nuevas y de eficacia probada, inspirar compromisos para impulsar el cambio y movilizar conocimientos y recursos para promover los derechos de la infancia con el fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030.

    Fuente: UNICEF 07 de diciembre de 2021

  • Miércoles, 24 de noviembre de 2021

    CONEVAL presenta información referente a
    la pobreza laboral al tercer trimestre de 2021

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estima los datos referentes al porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al valor monetario de la canasta alimentaria (pobreza laboral) a partir de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Después de haberse interrumpido la ENOE del segundo trimestre 2020 debido a la contingencia sanitaria por la COVID19,1 en septiembre de 2020 el INEGI dio a conocer la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo denominada Nueva Edición (ENOEN) que incorpora dos estrategias de levantamiento —entrevistas cara a cara y vía telefónica—, en el marco del mismo diseño conceptual, estadístico y metodológico de la ENOE tradicional.

    De acuerdo con el ajuste en las proyecciones poblacionales de la ENOE y ENOEN anunciados por el INEGI, y la agenda permanente de actualización del CONEVAL, se dan a conocer adecuaciones en los indicadores del ITLP y la pobreza laboral: la incorporación de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) actualizadas, y la actualización del periodo base del ITLP al primer trimestre 2020.

    El cambio anual en el porcentaje de la pobreza laboral, entre el tercer trimestre 2020 y el tercer trimestre de 2021, presenta una disminución a nivel nacional de 5.3 puntos porcentuales al pasar de 46.0% a 40.7%, respectivamente.

    Diversos indicadores muestran señales de recuperación en comparación con el tercer trimestre 2020, periodo afectado por el cierre de actividades debido a la COVID-19. El ingreso laboral real per cápita presentó un aumento de 12.5% al pasar de $2,460.50 a $2,769.23. Mientras que la masa salarial real aumentó 13.5%, es decir, $37,745.45 millones de pesos al pasar de $279,373.56 a $317,119.01 millones de pesos en este periodo, por lo que en el último año ha presentado una recuperación, aunque su nivel aún es inferior al inicio de la contingencia sanitaria.

    Entre los factores que explican el aumento trimestral de la pobreza laboral se encuentra el aumento de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingreso, que fue superior al incremento del ingreso real per cápita, el cual fue de 0.8%. En específico, en los ámbitos rural y urbano las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos presentaron aumentos superiores a la inflación promedio del tercer trimestre del 20201 (1.3%) de 3.1% y 2.9%, respectivamente.

    Entre el segundo y tercer trimestre 2021, se observa un aumento del ITLP de 2.2% al pasar de 1.0882 a 1.1116 entre el segundo trimestre 2021 y el tercer trimestre 2021.

    En términos anuales, el ITLP mostró una disminución en las zonas urbanas de 12.5%, mientras que en las zonas rurales dicha disminución fue de 9.0%. Lo anterior, se acompaña de un aumento de 12.7% en el ingreso laboral real de las zonas urbanas, y de 10.8% en zonas rurales.

    Entre el segundo y tercer trimestre 2021, se observó una disminución real del ingreso laboral por persona en los hogares de los primeros tres quintiles de ingresos. Estas disminuciones se concentran en el primer y segundo quintil, es decir, en el 20.0% y 40.0% de la población de menor ingreso.

    De manera anual, se observa una recuperación en todos los quintiles de ingreso al comparar con el tercer trimestre de 2020, periodo en el cual se presentó un deterioro a partir de la emergencia sanitaria; sin embargo, los niveles de ingreso aún son inferiores a los del primer trimestre 2020 (previo al inicio de la emergencia sanitaria), excepción del quinto decil, el cual supera los niveles del primer trimestre 2020 en $198.56 pesos en promedio.

    Entre el segundo trimestre 2021 y tercer trimestre 2021, las tres entidades que tuvieron la mayor disminución en pobreza laboral fueron: Quintana Roo con una disminución de 4.3; Baja California Sur con 4.2, y Ciudad de México con 2.4 puntos porcentuales. En contraste, las tres entidades que presentaron el mayor aumento trimestral fueron: Veracruz con un aumento de 6.6; Sinaloa con 6.1, y Chiapas con 3.2 puntos porcentuales.

    En el tercer trimestre de 2021, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de $6,390.60 al mes. Durante este periodo, los hombres ocupados reportaron un ingreso laboral mensual de $6,916.17 y las mujeres $5,581.78. Esto indica que el ingreso de los hombres ocupados es aproximadamente 1.2 veces el de las mujeres.

    Durante el tercer trimestre de 2021, los ocupados en situación formal reportaron un ingreso laboral mensual de $9,211.04 y los ocupados en situación de informalidad $4,405.22. Lo que indica que el ingreso de los ocupados en situación formal es aproximadamente 2.1 veces el los ocupados en situación de informalidad.

    Entre el segundo trimestre 2021 y el tercer trimestre 2021, el ingreso laboral real de los ocupados en municipios indígenas disminuyó 6.1%; en contraste, el ingreso laboral real promedio de los ocupados que residen en municipios no indígenas aumentó 0.3%. En el tercer trimestre estos ingresos se ubicaron en $3,095.64 y $6,720.99 pesos, respectivamente.

    Fuente: CONEVAL 23 de noviembre de 2021

    Martes, 9 de noviembre de 2021

    El hambre sigue en aumento y, en algunos países, empuja
    a comer langostas del desierto o cactus para sobrevivir

  • Con 45 millones de personas al borde la inanición, cuando eran 42 millones a principios de año y 27 millones en 2019, la agencia de la ONU calcula que el coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de 2021.

    El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advirtió que sigue creciendo el número de personas que se encuentran al borde de la hambruna, mientras el número de personas que sufren un problema de hambre aguda se ha disparado y ha crecido en alrededor de tres millones de personas desde el inicio de año.

    La cifra de quienes pasan hambre de forma aguda ha aumentado desde los 42 millones de principios de año, y los 27 millones de 2019, hasta los actuales 45 millones en 43 países.

    El Programa Mundial de Alimentos y sus socios humanitarios continúan intensificando sus esfuerzos para ayudar a millones de personas que se enfrentan al hambre. Sin embargo, las necesidades superan ampliamente los recursos disponibles en un momento en el que las fuentes de financiación tradicionales están sobrecargadas.

    El coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de año.

    Un análisis de vulnerabilidad de la agencia de la ONU en 43 países demuestra que las familias se ven obligadas a comer menos, o a saltarse las comidas por completo, a alimentar a los niños en lugar de a los adultos y, en algunos casos extremos, a comer langostas, hojas silvestres o cactus para sobrevivir, como en Madagascar.

    En otras zonas, las familias se ven obligadas a casar a los niños a una edad temprana o a sacarlos de la escuela, a vender sus bienes como el ganado o lo poco que les queda. Un caso extremo es el reportado por los medios de comunicación de Afganistán que señalan que las familias se ven obligadas a vender a sus hijos en un intento desesperado por sobrevivir.

    La subida de los precios de los alimentos recientemente anunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación no solo provoca que los alimentos estén fuera del alcance de millones de las personas más pobres del mundo, sino que también aumenta el coste de la adquisición de la comida en los mercados mundiales.

    A esta coyuntura se suman los altos precios del combustible, que aumentan los costes de transporte y suponen una mayor presión sobre las cadenas de suministro mundiales: cuando hace un año el envío de un contenedor costaba 1000 dólares ahora cuesta 4000 o incluso más.

    Durante este año, el Programa Mundial de Alimentos se ha embarcado en la mayor operación de su historia dirigida a 139 millones de personas en los 85 países en los que opera.

    Esta labor abarca tanto las necesidades alimentarias y nutricionales de emergencia, como el trabajo con los socios para fortalecer la resiliencia y aumentar la autonomía de las personas más pobres y vulnerables del planeta.

    Fuente: ONU 08 de noviembre de 2021

  • Jueves, 28 de octubre de 2021

    El bienestar se debilita en América Latina a
    causa de la pandemia, según muestran los datos

    La pandemia de COVID-19 corre el riesgo de revertir muchas de las mejoras en el bienestar de las personas logradas en las últimas dos décadas en América Latina, así como de profundizar los desafíos existentes, según un nuevo informe de la OCDE.

    ¿Cómo va la vida en América Latina? dice que la pandemia afectó duramente a la región de América Latina y el Caribe (ALC), en particular a los grupos más vulnerables de la sociedad. COVID-19 ha causado un gran número de muertes y ha tocado todos los aspectos del bienestar de las personas.

    La pandemia golpeó en un momento de creciente vulnerabilidad en varias áreas: el crecimiento de los ingresos y la reducción de la pobreza ya se estaban debilitando; el empleo estaba cayendo y el desempleo aumentando; y la satisfacción de las personas con sus condiciones de vida y su confianza en las instituciones públicas estaban disminuyendo. El informe dice que las fuertes caídas en la satisfacción con la vida y las conexiones sociales entre 2019 y 2020 subrayan el costo humano de la crisis.

    Utilizando el marco de bienestar de la OCDE, que se centra en las personas y sus comunidades más que en la economía como un objetivo en sí mismo, el informe analiza 11 aspectos del bienestar actual: ingresos y consumo, trabajo y calidad del empleo, vivienda, salud, conocimientos y habilidades, calidad del medio ambiente, bienestar subjetivo, seguridad, equilibrio entre la vida laboral y personal, las conexiones sociales y el compromiso civil. También analiza los recursos para el bienestar futuro: capital natural, económico, humano y social.

    Las personas de la región de ALC experimentaron en general mejoras en el bienestar material en varias áreas en las dos décadas anteriores a la pandemia. El gasto en consumo de los hogares aumentó en promedio un tercio entre 2000 y 2019. La esperanza de vida mejoró al igual que el nivel de educación secundaria y el número de hogares con acceso a agua potable.

    Pero junto con estos desarrollos positivos, el fin del auge de los precios de las materias primas hizo que el progreso en las condiciones de vida material se estancara, o incluso empeorara, después de 2014. Las propias percepciones de las personas sobre sus niveles de vida se debilitaron mientras que el ritmo de reducción de la desigualdad de ingresos también se desaceleró. La reducción de la pobreza en varios países se estancó después de 2015, mientras que los niveles de empleo cayeron entre las personas de 25 años o más. El desempleo ya estaba aumentando antes de la pandemia, muestra el informe.

    Una vez que golpeó la pandemia, la satisfacción con la vida en general cayó más drásticamente en América Latina que en los países de la OCDE, y particularmente entre los más vulnerables: mujeres, jóvenes, personas que viven en áreas rurales y personas con menor nivel educativo.

    A raíz de la pandemia, se estima que el número de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza absoluta en toda la región aumentó en 22 millones a 209 millones en 2020, según la definición de la Comisión de la CEPAL de la ONU. Los cierres y las medidas de contención para mitigar la pandemia han sido particularmente difíciles para los trabajadores informales y con salarios bajos. Hasta el 38% de todos los trabajadores (y el 61% de los trabajadores informales vulnerables) en la región no tienen acceso a ningún tipo de protección social, dice el informe.

    Dado que las escuelas permanecieron cerradas durante más de 41 semanas en muchos de los países, se implementaron soluciones de aprendizaje remoto en toda la región. Sin embargo, su efectividad se vio obstaculizada por el hecho de que el 46% de los niños de 5 a 12 años viven en hogares sin conectividad y menos del 14% de los estudiantes pobres (aquellos que viven con menos de USD 5,5 al día) en la educación primaria tienen una computadora conectada. a Internet en casa.

    La pandemia ha subrayado la importancia del acceso a la atención médica, tanto para las condiciones de salud física como mental. Ya alrededor del 25% de la población de América Latina no tenía acceso a la atención médica esencial antes de la pandemia.

    El informe dice que la mejora del bienestar debe estar en el centro de los planes de recuperación para abordar los desafíos nuevos y preexistentes que han surgido. También sugiere que las medidas de éxito más amplias, más allá de las puramente macroeconómicas, deberían informar el diseño y la evaluación de las políticas. Se avanzó en esta dirección gracias a la adopción e implementación de los ODS en los últimos años. Sin embargo, es necesario hacer más para garantizar que las consideraciones de bienestar orienten las prioridades de las políticas.

    Fuente: OECD 28 de octubre de 2021

    Jueves, 14 de octubre de 2021

    Estadísticas a Propósito del Día Mundial
    para la Erradicación de la Pobreza

    Datos nacionales

  • De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020, el ingreso corriente promedio trimestral en los hogares en México es de 53 798 pesos, esto significa una disminución de casi 6 puntos porcentuales con respecto a 2018 (57 065 pesos).
  • Los servicios de educación y gastos de esparcimiento son el rubro de gasto con mayor cambio entre 2018 y 2020. Disminuyó de 12% a 8 por ciento.
  • En el rubro de cuidados de la salud, el gasto corriente trimestral de los hogares aumentó de 3% en 2018 a 4% en 2020.
  • La conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se remonta al 17 de octubre de 1987 y se ha conmemorado cada año a partir de 1993, desde su declaración por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este día tiene el propósito de promover una mayor conciencia sobre la necesidad de erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, en particular en los países en desarrollo, necesidad que se ha convertido en una de las prioridades del desarrollo.

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ofrece información sobre las fuentes principales de ingresos en los hogares, así como las principales características del gasto de los hogares en México de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020.

    Ingreso en los hogares

    De acuerdo con la ENIGH 2020 el promedio del ingreso total trimestral en los hogares de México es de 53 798 pesos por hogar; esto significa una disminución de 5.7 puntos porcentuales con respecto al promedio de la ENIGH 2018 (57 065 pesos).

    El ingreso corriente promedio trimestral por hogar según la ENIGH 2020 es de 50 309 pesos, esta cifra representa una disminución de 3 110 pesos trimestrales con respecto al ingreso de 2018 (53 419 pesos).

    La principal fuente de ingreso de los hogares la constituye el ingreso por trabajo, que en 2020 representó 64%, tres puntos porcentuales menos que en 2018 (67%). Estos ingresos corresponden a un monto de 32 106 pesos, cifra menor a los 35 951 pesos que reportó la ENIGH 2018, es decir, una disminución de 10.7 por ciento.

    La segunda fuente de ingresos son las transferencias con 18 por ciento. Estas reflejan un aumento de tres puntos porcentuales con respecto a 2018 que fue de 15 por ciento.

    Fuente: INEGI 14 de octubre de 2021

    Jueves, 7 de octubre de 2021

    La pobreza multidimensional es un
    problema más étnico que geográfico

  • En América Latina, por ejemplo, los pueblos indígenas se encuentran entre los más pobres. En Bolivia, las comunidades indígenas representan alrededor del 44% de la población, pero representan el 75% de los pobres multidimensionales.

    El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) mundial, elaborado por el Programa para el Desarrollo de la ONU y la Iniciativa de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano, muestra también que en nueve grupos étnicos específicos encuestados, más del 90% de su población está atrapada en la pobreza.

    Además de los ingresos, el Índice mide la pobreza mediante varios indicadores, como la salud deficiente, la educación insuficiente y el bajo nivel de vida.

    La investigación para el informe se ha llevado a cabo en 109 países y abarca 5900 millones de personas. Presenta, además, un desglose por etnia, raza y casta, en 41 naciones.

    En América Latina, por ejemplo, los pueblos indígenas se encuentran entre los más pobres. En Bolivia, las comunidades indígenas representan alrededor del 44% de la población, pero representan el 75% de los pobres multidimensionales.

    Las cifras son también muy reveladoras en la India, donde cinco de cada seis personas en situación de pobreza pertenecen a “tribus o castas inferiores”, según el citado Programa.

    En los 109 países estudiados, un total de 1300 millones de personas son multidimensionalmente pobres.

    Aproximadamente la mitad de estas personas, 644 millones, son menores de 18 años, y casi el 85% vive en el África subsahariana o en el sur de Asia. Más del 67% vive en países de renta media.

    Alrededor de 788 millones de personas viven en hogares con al menos una persona desnutrida, y unos 568 millones carecen de fuentes de agua potable en un radio de 30 minutos a pie.

    De las 80 naciones y 5000 millones de personas de las que hay datos, 70 naciones redujeron su Índice de pobreza multidimensional en al menos un período. Los cambios más rápidos se produjeron en Sierra Leona y Togo.

    La directora de la Iniciativa de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford, Sabina Alkire, insistió en la necesidad de arreglar las desigualdades estructurales que oprimen y obstaculizan el progreso.

    Para ella, el desglose de los datos de pobreza multidimensional por etnia, raza, casta y género “desenmascara las disparidades y constituye una guía vital para que los responsables políticos no dejen a nadie atrás en la última década de acción”.

    Fuente: ONU 07 de octubre de 2021

  • Jueves, 7 de octubre de 2021

    El Índice de pobreza revela profundas
    desigualdades entre grupos étnicos

    Las disparidades en la pobreza multidimensional entre grupos étnicos se mantienen consistentemente altas en muchos países y en nueve grupos étnicos más del 90 % de la población se encuentra atrapada en la pobreza, según revela el nuevo análisis sobre pobreza multidimensional a nivel mundial.

    El Índice global de Pobreza Multidimensional (IPM), producido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI), mide la pobreza a partir de la valoración de diversas privaciones experimentadas por las personas en sus vidas cotidianas, como la falta de buena salud, una educación insuficiente, y un bajo nivel de vida. El informe, examina el grado y la composición de la pobreza multidimensional en 109 países, donde viven 5.900 millones de personas, además de ofrecer datos desglosados por etnia, raza y casta de 41 países en los que existen datos disponibles.

    El informe concluye que, en algunos casos, las disparidades en la pobreza multidimensional entre grupos étnicos y raciales son aún mayores que las disparidades entre territorios geográficos subnacionales. De hecho, al efectuar un desglose del IPM por grupos étnicos, el rango de los valores es mayor que el obtenido entre los 109 países y en todas las demás variables de desagregación aplicadas.

    Asimismo, el informe muestra la enorme variación en pobreza multidimensional que puede existir dentro de un mismo país entre diversos grupos étnicos. Por ejemplo, la diferencia en el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional en los distintos grupos étnicos en Gabón y Nigeria supera los 70 puntos porcentuales.

    En América Latina, las poblaciones indígenas se encuentran entre las más pobres. Así, en Bolivia, las comunidades indígenas constituyen el 44 % de la población pero representan el 75 % de las personas en situación de pobreza multidimensional. Las cifras son también abrumadoras en India, donde cinco de cada seis personas en pobreza multidimensional proceden de tribus o castas más bajas.

    El informe incluye también un análisis de la pobreza multidimensional intrafamiliar centrado en el género. En los 109 países incluidos, alrededor de dos tercios de la población en situación de pobreza multidimensional (836 millones) viven en hogares en los que no hay ninguna mujer o niña con, al menos, seis años de escolarización completa. Una sexta parte de la población en situación de pobreza multidimensional (215 millones) vive en hogares en los que al menos un niño o un hombre han completado seis o más años de escolarización pero ninguna mujer o niña lo ha hecho. El informe pone de manifiesto también que las mujeres y niñas que viven en situación de pobreza multidimensional corren un mayor riesgo de sufrir violencia a manos de sus parejas.

    A nivel mundial, en 109 países con una población de 5.900 millones de personas:

  • 1.300 millones de personas sufren la pobreza en múltiples dimensiones.

  • Aproximadamente la mitad (644 millones) son menores de 18 años.

  • Casi el 85 % vive en el África subsahariana (556 millones) y Asia meridional (532 millones).

  • Más del 67 % vive en países de renta media

    Pero ¿cuál es la realidad cotidiana de las personas en situación de pobreza multidimensional? Los datos dibujan un panorama sombrío:

  • 1.000 millones de personas están expuestas a combustibles de cocina sólidos, 1.000 millones viven con sistemas de saneamiento inadecuados y 1.000 millones carecen de una vivienda digna.

  • 788 millones viven en hogares donde, al menos, una persona sufre desnutrición.

  • 568 millones carecen de agua potable o tienen que caminar más de 30 minutos (ida y vuelta) para poder acceder a ella.

    Aunque todavía no contamos con datos completos sobre el impacto de la COVID-19 en el IPM, la pandemia ha desnudado las grietas existentes en los sistemas de protección social, en la educación y la vulnerabilidad de los trabajadores en todo el mundo. Estas grietas, señala el informe, son más profundas en los países con mayores tasas de pobreza multidimensional. Por ejemplo, millones de niños y niñas vieron interrumpida su escolarización presencial durante la pandemia en todo el mundo, pero la alteración en la educación formal fue más acentuada en los países con los índices de pobreza multidimensional más elevados. Un ejemplo es Zambia, donde la diferencia entre el porcentaje de hogares con niños que iban a la escuela antes de la pandemia y los que utilizaron la educación a distancia durante la misma fue de alrededor de 80 puntos porcentuales. Si nos atenemos a la experiencia de emergencias sanitarias anteriores, es posible que muchos de estos niños y niñas ya no vuelvan a la escuela.

    Fuente: PNUD 07 de octubre de 2021

  • Jueves, 7 de octubre de 2021

    Se necesitan reformas urgentes para impulsar el crecimiento
    y evitar otra década perdida en América Latina y el Caribe

    Las secuelas de la crisis de COVID-19 llevarán años en desaparecer si los países de América Latina y el Caribe no toman medidas inmediatas para impulsar un deslucido proceso de recuperación de la pandemia, con la pobreza en su mayor nivel en décadas, de acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial, Recobrar el crecimiento: Reconstruyendo economías dinámicas pos-COVID con restricciones presupuestarias.

    Si bien se prevé que el crecimiento regional se recupere un 6,3 por ciento en 2021, junto a una aceleración de la vacunación y una caída en las muertes por COVID-19, la mayoría de los países no logrará revertir del todo la contracción de 6,7 por ciento que tuvo lugar el año pasado. Más aún, las previsiones de crecimiento para los próximos dos años caen por debajo del 3 por ciento, un regreso a las tasas de crecimiento bajas de la década de 2010, generando preocupación de una nueva década perdida en términos de desarrollo.

    Para alcanzar el ritmo de crecimiento necesario para hacer avanzar a la región y reducir las tensiones sociales, esta debe llevar a cabo de forma urgente reformas muy postergadas aunque viables en el ámbito de la infraestructura, la educación, la salud, la política energética y la innovación, además de encarar los nuevos desafíos planteados por el cambio climático, según el informe.

    No obstante, la recuperación a nivel regional enfrenta múltiples obstáculos. Cualquier resurgimiento del virus impactará sobre el crecimiento, mientras que la persistencia de las presiones inflacionarias a nivel mundial podría derivar en tasas de interés más elevadas, reduciendo la demanda. A su vez, el elevado nivel de endeudamiento del sector privado podría acotar su capacidad de liderar la recuperación, mientras que los crecientes niveles de déficit público y endeudamiento limitan el potencial de cualquier intervención pública futura.

    Mediante un aumento de la transparencia y la rendición de cuentas en el sector público, y aprovechando la disciplina del sector privado, el informe insta a promover el crecimiento sostenible y equitativo en tres grandes áreas:

    Replantear las prioridades de gasto público: acercándose a niveles mundiales de eficiencia y fijando nuevas prioridades para el gasto, los sistemas de salud pueden obtener ganancias rápidas que alargarían la esperanza de vida promedio en cuatro años. La educación puede mejorarse centrándose en las escuelas más afectadas, con un mejor uso de tecnologías y promoviendo las carreras terciarias cortas capaces de alinear mejor las habilidades disponibles con las necesidades de la industria. El gasto en investigación y desarrollo, que es la mitad del porcentaje observado en los países de ingreso medio, puede ser usado de manera más eficiente asegurando la existencia de vínculos entre los centros de investigación y el sector privado, mientras que un mayor nivel de transferencias públicas e inversión en infraestructura puede servir para impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad. La generación y el consumo de energía pueden volverse más sostenibles en términos ambientales y fiscales focalizando mejor los subsidios hacia los segmentos más vulnerables (entre el 40 y el 60 por ciento de los subsidios eléctricos se dirige al 20 por ciento más alto de la escala de ingreso).

    Gasto más eficiente: en lugar de recortar el gasto, reducir la ineficiencia en el sistema de contrataciones públicas y en los programas de transferencias, que representan pérdidas promedio de 4,4 por ciento del PIB, podría liberar recursos para otros fines. Solamente en las contrataciones se estima que el uso de mejores prácticas tendientes a reducir la corrupción, la ineficiencia y aumentar la competitividad de las licitaciones podría resultar en un ahorro del 22 por ciento del gasto sin cambios en las actuales leyes de contratación pública.

    Potenciar los ingresos: hay espacio para aumentar los impuestos sin afectar el crecimiento de manera significativa. Las áreas a explorar incluyen ampliar los impuestos sobre la propiedad y en menor medida sobre la renta de las personas, elevar los gravámenes sobre alimentos no saludables y las emisiones de carbono, y mejorar la capacidad de recaudación en una región donde el nivel de evasión del impuesto sobre la renta de las sociedades es prácticamente del 50 por ciento.

    Fuente: UNCTAD 06 de octubre de 2021

    Miércoles, 25 de agosto de 2021

    La seguridad alimentaria y la COVID-19

    Cada vez más países se enfrentan a crecientes niveles de inseguridad alimentaria grave, que echan por tierra años de avances de desarrollo. Incluso antes de que la COVID-19 redujera los ingresos e interrumpiera las cadenas de suministro, el hambre crónica y el hambre aguda estaban aumentando por diversos factores, como los conflictos, las condiciones socioeconómicas, los peligros naturales, el cambio climático y las plagas.

    El índice de precios de los productos básicos agrícolas se mantuvo cercano al nivel máximo registrado desde 2013, y el 16 de julio de 2021 era aproximadamente un 30 % más alto que en enero de 2020. Los precios del maíz, el trigo y el arroz superaban en alrededor del 43 %, el 12 % y el 10 %, respectivamente, los de enero de 2020. Las alzas reflejan la fuerte demanda, junto con la incertidumbre respecto del clima, las condiciones macroeconómicas y las alteraciones de la oferta relacionadas con la COVID-19, aun cuando las perspectivas de la producción mundial de los cereales más importantes siguen siendo buenas.

    Los principales riesgos para la seguridad alimentaria se plantean a nivel nacional: los mayores precios minoristas, combinados con la disminución de los ingresos, implica que más y más hogares están reduciendo la cantidad y la calidad de su consumo de alimentos.

    Numerosos países están experimentando una elevada inflación de precios de los alimentos a nivel minorista, lo que obedece a la persistencia de las alteraciones de la oferta derivadas de las medidas de distanciamiento social impuestas debido a la COVID-19, las devaluaciones monetarias y otros factores. El alza del precio de los alimentos afecta más a la población de los países de ingreso bajo y mediano, que gasta en alimentos un porcentaje mayor de sus ingresos que la de los países de ingreso alto.

    Según encuestas telefónicas rápidas realizadas por el Banco Mundial en 48 países, un número considerable de personas se está quedando sin alimentos o está reduciendo su consumo. La disminución de la ingesta de calorías y la nutrición deficiente amenazan los avances obtenidos en materia de salud y reducción de la pobreza, y podrían tener efectos duraderos en el desarrollo cognitivo de los niños pequeños. Entre 720 millones y 811 millones de personas padecieron hambre en el mundo en 2020, de acuerdo con el informe de las Naciones Unidas El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (i). Si se toma en cuenta el valor medio de las proyecciones (768 millones), se desprende que alrededor de 118 millones de personas más que en 2019 sufrían hambre crónica en 2020. Al utilizar otro indicador que refleja el acceso a alimentos suficientes a lo largo del año, se llega a la conclusión de que casi 2370 millones de personas (el 30 % de la población mundial) carecieron de acceso a alimentos suficientes en 2020, lo que representa un aumento de 320 millones en apenas un año.

    El hambre presentaba una tendencia al alza incluso antes de la pandemia de COVID-19, que intensificó los efectos de los fenómenos climáticos extremos, los conflictos y otras crisis que ya menoscababan las oportunidades económicas.

    A nivel de los países, el Grupo Banco Mundial trabaja con los Gobiernos y los asociados internacionales para vigilar de cerca las cadenas nacionales de suministro alimentario y agrícola, analizar de qué forma la pérdida de empleo y de ingresos está afectando la capacidad de las personas para comprar alimentos, y asegurar que los sistemas alimentarios continúen funcionando pese a las dificultades que plantea la COVID-19.

    Fuente: UNCTAD 24 de agosto de 2021

    Lunes, 23 de agosto de 2021

    CONEVAL presenta información referente a la
    pobreza laboral al segundo trimestre de 2021

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), estima los datos referentes a la pobreza laboral a partir de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En 2020, debido a la contingencia sanitaria, se interrumpió la recolección de la información de la ENOE durante el segundo trimestre de 2020. De esta forma, INEGI incorporó dos estrategias de levantamiento en el marco del mismo diseño conceptual, estadístico y metodológico de la ENOE tradicional, con la finalidad de contar con información relevante para monitorear la situación de la ocupación y empleo en el periodo de contingencia de la COVID-19.1,2,3 De manera que, a partir de septiembre de 2020, el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo denominada Nueva Edición(ENOEN).

    El poder adquisitivo del ingreso laboral real per cápita tuvo un aumento de 2.9% entre el primer trimestre 2021 y el segundo trimestre 2021, al pasar de $1,827.39 a $1,879.53. Este cambio trimestral del ingreso laboral representa un incremento de $52.15 pesos respecto al primer trimestre de 2021.

    En cuanto al tercer trimestre de 2020, el poder adquisitivo del ingreso laboral real per cápita del segundo trimestre 2021 presentó un aumento de 11.7%; sin embargo, este aún se encuentra por debajo del que se reportó en el primer trimestre de 2020, previo a la crisis sanitaria derivada del virus SARS-CoV-2 (COVID-19), cuando se ubicó en $1,919.84 pesos.

    En el segundo trimestre 2021, en promedio, las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) rural y urbana, es decir, el valor monetario de las canastas alimentarias, mostraron un incremento trimestral de 3.2% y 2.6%, respectivamente, ambos aumentos son superiores a la inflación trimestral promedio que fue de 1.4%. Cabe señalar que estos aumentos son los más altos desde el primer trimestre 2020.

    El porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria disminuyó de forma trimestral al pasar de 39.4% en el primer trimestre de 2021 a 38.5% en el segundo trimestre de 2021. Entre los factores que explican esta disminución se encuentra el incremento trimestral de 2.9% en el ingreso laboral real, el aumento en la masa salarial de 3.1% y de los ocupados (4.9%) durante el mismo periodo.

    La recuperación paulatina de la economía mexicana también se refleja en el registro de ocupados en el IMSS. Este comportamiento se observa a partir del tercer trimestre 2020 donde se mostró una recuperación de las plazas registradas. De tal forma que, entre el primer y segundo trimestre de 2021, el número de trabajadores permanentes y eventuales en el IMSS reflejó una recuperación de 149,671 empleos (0.7%), donde los trabajadores permanentes presentaron un aumento de 195,676 empleos (1.1%), mientras que, en los trabajadores eventuales se dio una disminución de 46,005 empleos (-1.6%). De manera similar, se registró este comportamiento en las plazas tanto para hombres (0.5%) como para las mujeres (1.2%).

    Entre el primer trimestre de 2021 y segundo trimestre de 2021 se observa un aumento de la pobreza laboral para las personas ocupadas según su situación de formalidad: informales y formales. Durante este periodo, el porcentaje de ocupados informales con un ingreso laboral promedio por debajo de la canasta alimentaria pasó de 19.8% a 21.2%. Por otro lado, el porcentaje de trabajadores formales en esta situación se mantuvo aproximadamente en los mismos niveles, alrededor del 0.9% entre los mismos periodos. Asimismo, se observó una disminución de 0.3% y 1.2% en el ingreso laboral real promedio tanto de los trabajadores informales y los formales, respectivamente.

    Entre el primer y el segundo trimestre de 2021, se observa un aumento en el número de trabajadores subordinados y remunerados al pasar de 36.6 millones a 38.1 millones. Este aumento representa la incorporación al mercado laboral como trabajadores subordinados y remunerados de 1.5 millones de personas. En el caso de empleadores, trabajadores por cuenta propia y trabajadores sin pago, durante estos trimestres se observa un aumento de 98.6 mil, 559.6 mil y 249.5 mil trabajadores, respectivamente.

    En cuanto a la relación de dependientes económicos, que indica el promedio del número de dependientes económicos que hay en los hogares por cada residente ocupado, entre el primer trimestre de 2021 y el segundo trimestre de 2021 se observa que esta relación disminuyó en 5.7%, al pasar de 1.5 a 1.4, respectivamente.

    Respecto al total de los desocupados según la clasificación de los antecedentes laborales, del primer al segundo trimestre de 2021 hubo una disminución de 5.6 puntos porcentuales en el porcentaje de personas que perdieron o terminaron su empleo anterior (es decir, pasó de 67.6% a 62.1% en cada trimestre).

    En relación con el tiempo de las personas que se encuentran desempleadas, entre el primer trimestre de 2021 y el segundo trimestre de 2021, hubo una disminución de 1.9 puntos porcentuales en la población que permaneció más de un mes y hasta tres meses desempleado (de 32.0% a 30.1%, respectivamente); mientras que, en la población de más de tres meses hasta seis meses, se presentó un incremento de 5.6 puntos porcentuales en el mismo periodo (11.0% a 16.6%). De igual manera, se observa una disminución en las personas con una duración de desempleo de más de seis meses hasta un año, de 4.8 puntos porcentuales, al pasar de 10.2% a 5.4% entre el primer y segundo trimestre de 2021, respectivamente.

    Entre el primer trimestre de 2021 y el segundo trimestre de 2021, el número de trabajadores domésticos con alguna remuneración aumentó en 5.2%, al pasar de 2.0 a 2.1 millones de personas. Este incremento derivó en una mayor incorporación de trabajadores del hogar para ambos sexos, aunque los hombres presentaron un mayor aumento, en comparación con las mujeres (11.4% y 4.6% respectivamente).

    Del total de trabajadores del hogar remunerados en el segundo trimestre de 2021, 16.2% se encontraban en situación de pobreza laboral, es decir, su ingreso laboral fue inferior al valor monetario de la canasta alimentaria; esto representa un aumento de 2.0 puntos porcentuales con respecto al primer trimestre 2021.

    Este aumento fue provocado por la caída del 12.5% del ingreso promedio real de los trabajadores domésticos hombres. De manera contraria, las mujeres presentaron un incremento de 2.2%; sin embargo, la brecha salarial entre hombres y mujeres se mantiene en $995.69 pesos reales.

    Entre el primer trimestre de 2021 y el segundo trimestre de 2021, se observó un aumento real del ingreso laboral per cápita en los hogares en todos los quintiles de ingresos. Estos incrementos se concentran principalmente en el primer quintil, es decir, en el 20.0% de la población de menores ingresos, ya que se observa que su ingreso laboral real per cápita promedio pasó de $92.69 a $118.78 pesos reales entre el primer y el segundo trimestre de 2021, lo cual corresponde a un incremento trimestral de 28.1%. Por otra parte, el ingreso laboral per cápita promedio del resto de la población mostró una recuperación de menor magnitud. Por ejemplo, el 20.0% de la población con mayores ingresos (quinto quintil) presentó un aumento trimestral de 1.6% en este periodo.

    la población ocupada con ingreso laboral menor al salario mínimo presentó el mayor aumento (758,449 personas), al pasar de 15,185,382 ocupados en el primer trimestre 2021 a 15,943,831 ocupados en el segundo trimestre de 2021. En contraste, la población con ingreso laboral mayor a 5 salarios mínimos y hasta 10, fue el único rango que presentó una disminución durante este periodo (14,201 personas ocupadas) al pasar de 973,598 a 959,397, respectivamente.

    La masa salarial real (monto de las remuneraciones totales de los ocupados) aumentó 3.1% entre el primer trimestre 2021 y el segundo trimestre 2021, al pasar de $209,821.71 a $216,255.28 millones de pesos. Lo anterior representa un aumento de $6,433.57 millones de pesos entre estos periodos.

    El porcentaje de población que no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral entre el primer trimestre 2021 y el segundo trimestre 2021 disminuyó a nivel nacional 0.9 puntos porcentuales. Destacan los estados de Hidalgo con una disminución de 6.8; Quintana Roo con 3.7 y Baja California con 3.5 puntos porcentuales.

    Por otra parte, entre el tercer trimestre 2020 y el segundo trimestre 2021, el porcentaje de población que no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral disminuyó 5.8 puntos porcentuales a nivel nacional, lo cual se vio reflejado en una disminución de la pobreza laboral en la mayoría de las entidades federativas.

    En el segundo trimestre de 2021 el ingreso laboral real de los trabajadores a nivel nacional fue de $1,879.53, lo que representa un aumento de 2.9% con respecto al trimestre anterior, en el que el ingreso total fue de $1,827.39.

    En el segundo trimestre 2021, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de $4,380.71 al mes. Los hombres ocupados reportaron un ingreso laboral mensual de $4,755.36 y las mujeres $3,803.92; la brecha de los ingresos laborales entre hombres y mujeres el segundo trimestre fue de $951.45, la cual es $94.91 mayor que la del primer trimestre 2021 ($856.54). En términos relativos en el segundo trimestre 2021 el ingreso de los hombres ocupados es aproximadamente 1.3 veces el de las mujeres, lo que indica una proporción mayor al del trimestre anterior (1.2 veces más).

    En el segundo trimestre 2021, el ingreso laboral real promedio del total de la población ocupada que reside en municipios no indígenas fue de $4,585.36 al mes, aproximadamente el doble del ingreso real de los ocupados residentes en municipios indígenas, que en promedio fue de $2,256.05.

    En el segundo trimestre de 2021, la población adulta (30 a 64 años), los jóvenes (12 a 29 años), y los adultos mayores (65 años o más) recibieron en promedio por su trabajo $4,801.09, $3,630.72, y $3,212.42, respectivamente. Es decir, durante este periodo, la población de 30 a 64 años recibió aproximadamente 1.3 veces el ingreso de los jóvenes y 1.5 veces el de los adultos mayores, proporciones similares a las del trimestre anterior.

    Fuente: CONEVAL 20 de agosto de 2021

    Jueves, 19 de agosto de 2021

     

    Chiapas. Pobreza 2020

    La Secretaría de Hacienda, en el marco del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica, presenta el documento Chiapas. Pobreza 2020.

    Este documento pretende mostrar un panorama general de la Población Hablante de Lengua Indígena (PHLI) residente en el Estado de Chiapas en el año 2020, tomando como fuente de información los datos publicados por el INEGI como resultado del reciente Censo de Población y Vivienda 2020.

    A nivel nacional se registro que 43.9% de la población se encontraba en condición de pobreza.

    El estado de Chiapas tuvo el mayor porcentaje de población en condición de pobreza ya que representa tres cuartas partes de su población total, es decir 75.5%.

    A nivel nacional se registró un aumento de 2 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza entre los años 2018 y 2020. Lo anterior representó un aumento de 3 millones 763 mil personas.

    En lo que respecta a Chiapas, se ubicó dentro de las 13 entidades que redujeron su porcentaje de población en condición de pobreza, registrando 2.5 puntos porcentuales menos en el año 2020 en relación al año 2018, en términos absolutos fue una disminución de 52 mil personas.

    En lo que respecta al porcentaje de población en condición de pobreza moderada en el año 2020, a nivel nacional se obtuvo el valor de 35.4% del total de la población.

    El estado de Chiapas, ocupó la tercera posición a nivel nacional con un valor de 46.4%, que representa 2 millones 594 mil personas con esta condición en el año 2020.

    A nivel nacional se registró un aumento de 0.5 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza moderada, entre los años 2018 y 2020, lo anterior representó un aumento de 1 millón 666 mil personas.

    Chiapas, se ubicó dentro de las 19 entidades que redujeron su porcentaje de población en condición de pobreza moderada, registrando 1 punto porcentual menos en el año 2020 en relación al año 2018, en términos absolutos fue una disminución de 61 mil personas.

    En lo que respecta al porcentaje de población en condición de pobreza extrema en el año 2020, a nivel nacional se obtuvo el valor de 8.5% del total de la población.

    En este aspecto, el estado de Chiapas registro el valor más alto a nivel nacional con 29%; que representa 1 millón 623 mil personas en esta condición.

    A nivel nacional se registró un aumento de 1.5 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza extrema, entre los años 2018 y 2020, lo anterior representó un aumento de poco más de 2 millones de personas.

    Chiapas se ubicó como la tercer entidad con la mayor reducción del porcentaje de población en condición de pobreza extrema con 1.5 puntos porcentuales menos, lo que en términos absolutos representó una disminución de poco menos de 10 mil personas.

    A nivel nacional el porcentaje de población vulnerable por carencias sociales alcanzó la cifra de 23.7%.

    Chiapas se ubicó como la entidad con el menor porcentaje de población en esta condición al registrar 14.1%, cifra que representa a 788 mil personas.

    A nivel nacional el porcentaje de población vulnerable por ingresos alcanzó la cifra de 8.9% en el año 2020.

    La entidad con el menor porcentaje de población en esta condición es Oaxaca con 2.4%, en segundo lugar se ubica Chiapas al registrar 3.3% de su población, esta cifra representa a 183 mil personas.

    El porcentaje de población no pobre y no vulnerable a nivel nacional registró un valor de 23.5% en el año 2020.

    La entidad con el menor porcentaje de población en esta condición es Chiapas con 7.1%, que en términos absolutos representa 397 mil personas.

    El porcentaje de población con rezago educativo a nivel nacional registró un valor de 19.2% en el año 2020.

    Para el mismo año, Chiapas fue la entidad que registró el mayor porcentaje de población en esta condición con 32.5%, dicho valor representó un aumento de 1.3 puntos porcentuales en relación al valor registrado en 2018.

    En lo que se refiere a la carencia por acceso a los servicios de salud, se tiene que a nivel nacional se registró que 28.2% de la población se encontraba en esta condición en el año 2020.

    Para el año 2020, en el estado de Chiapas se registró que 37.1% de su población padecía esta condición, dicho valor posicionó al estado como la segunda entidad con el mayor porcentaje registrado.

    Cabe mencionar que el incremento del valor estatal entre el año 2018 y el 2020 fue de poco más del doble, es decir 19.7 puntos porcentuales más.

    El porcentaje de población con carencia por acceso a la seguridad social a nivel nacional en 2020 registró el valor de 52% de la población.

    Para el mismo año, Chiapas fue el estado con el mayor porcentaje de población en esta condición con 78.9%, dicho valor fue 4.2 puntos porcentuales menos que el registrado en el 2018 (83.1%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con carencia por calidad y espacios de la vivienda en 2020 registró el valor de 9.3% de la población con esta carencia.

    Chiapas ocupó la tercera posición a nivel nacional como las entidades con mayo porcentaje de su población con esta carencia, dicho valor fue 20%; mismo que registro un descenso de 3.6 puntos porcentuales en relación al año 2018 (23.6%).

    La dotación de servicios básicos ha sido contemplada en todo momento por los diferentes niveles de gobierno, para el año 2020 a nivel nacional, el porcentaje de población con carencia por acceso a estos servicios en la vivienda registró el valor de 17.9%.

    Chiapas ocupó la segunda posición a nivel nacional como las entidades con mayor porcentaje de su población con esta carencia, dicho valor fue 55.8%; registrando una disminución de 1.3 puntos porcentuales en relación al año 2018 (57.1%).

    El porcentaje de población con carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad a nivel nacional se ubicó en 22.5% para el año 2020.

    En lo que respecta al estado de Chiapas, se tiene que 24.5% de su población presenta esta carencia, dicho valor presentó una disminución de 1.2 puntos porcentuales en relación al año 2018 (25.7%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos fue de 17.2 para el año 2020.

    Chiapas fue el estado con el mayor porcentaje de población con esta carencia al registrar 44.1%, a pesar de lo anterior también fue el estado con la mayor disminución de dicho porcentaje al registrar 5.2 puntos porcentuales menos en relación al año 2018 (49.4%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos alcanzó un valor de 52.8% para el año 2020.

    Chiapas, al igual que en el indicador anterior, fue el estado con el mayor porcentaje de población con esta carencia al registrar 78.8%, aún con lo anterior se ubicó dentro de las entidades que lograron reducir dicho porcentaje con 2.2 puntos porcentuales menos en relación al año 2018 (81%).

    Fuente: SH 19 de agosto de 2021

    Jueves, 12 de agosto de 2021

    Valor de la canasta alimentaria, julio 2021

    El valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) urbana pasó de $1,688.57 (julio de 2020) a $1,810.09 (julio de 2021), incrementó 7.2%, mientras que el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) rural pasó de $1,287.59 (julio de 2020) a $1,383.84 (julio de 2021), incrementó 7.5%.

    Respecto a la variación mensual, el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) urbana pasó de $1,793.40 (junio de 2021) a $1,810.09 (julio de 2021), incrementó 0.9%, mientras que el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) rural pasó de $1,370.74 (junio de 2021) a $1,383.84 (julio de 2021), incrementó 1.0%.

    Fuente: CONEVAL 11 agosto de 2021

    Jueves, 5 de agosto de 2021

    CONEVAL presenta las estimaciones de
    pobreza multidimensional 2018 y 2020

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en cumplimiento con las disposiciones establecidas en los Lineamientos y criterios generales para la definición, identificación y medición de pobreza, publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 30 de octubre de 2018,8 y derivado de cambios normativos y de investigaciones que fundamentan la incorporación de adecuaciones técnicas para reflejar los cambios sociales del país, actualizó la Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México.

    La tercera edición de la actualización de la Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México responde a dos elementos centrales: 1) cambios normativos aprobados por el Poder Legislativo a partir de 2010 y 2) cambios técnicos producto de los procesos de investigación realizados por el CONEVAL. Con ello, a partir de los resultados de 2020 y los presentados para 2018 comienza una nueva serie de medición de pobreza.

    Cabe señalar que, aunque dicha actualización implicó cambios en los criterios adoptados para la definición de los umbrales o la construcción de los indicadores, la metodología conserva los mismos fundamentos, criterios generales y la definición de pobreza multidimensional presentada en 2009.

    El CONEVAL en el marco de sus atribuciones y con base en información contenida en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 28 de julio del presente año, da a conocer las estimaciones de pobreza multidimensional 2020 y su comparativo con 2018, con base en los Lineamientos 2018 iniciando con ello una nueva serie.

  • Entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población en situación de pobreza aumentó de 41.9% a 43.9%, mientras que el número de personas en esta situación pasó de 51.9 a 55.7 millones de personas.

  • El porcentaje de la población en situación de pobreza extrema presentó un incremento de 7.0% a 8.5% entre 2018 y 2020 y el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó de 8.7 a 10.8 millones de personas.

  • En términos de carencias sociales, el mayor cambio entre 2018 y 2020 es un aumento de 12.0 puntos porcentuales en la carencia por acceso a los servicios de salud, que pasó de 16.2% a 28.2%. Otras carencias que aumentaron en menor medida son el rezago educativo con un incremento de 0.25 puntos porcentuales y la carencia por acceso a alimentación nutritiva y de calidad (0.31 puntos porcentuales).

  • Por otro lado, entre 2018 y 2020, se observa una disminución a nivel nacional de los indicadores de la carencia por calidad y espacios de la vivienda y de la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda con 1.7 puntos porcentuales cada una; así como de la carencia por acceso a la seguridad social, con 1.4 puntos porcentuales.

  • Entre 2018 y 2020, 19 entidades federativas presentaron un aumento en el porcentaje de la población en situación de pobreza. 4 Las tres entidades con mayores incrementos fueron: Quintana Roo (de 30.2% a 47.5%), Baja California Sur (de 18.6% a 27.6%) y Tlaxcala (de 51.0% a 59.3%), con 17.3, 9.0 y 8.3 puntos porcentuales más, respectivamente.

  • Entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población hablante de lengua indígena en situación de pobreza aumentó de 75.8% a 76.8%7 y el de la población no hablante de lengua indígena en situación de pobreza cambió de 39.3% a 41.5%.

  • Entre 2018 y 2020, el ingreso corriente total per cápita disminuyó 6.9%. Esta reducción es producto de la caída de todas las fuentes de ingreso, salvo las transferencias monetarias totales, que aumentaron 16.2%, al pasar de $639.67 a $743.51.

  • Ante dicho contexto, los resultados de la medición de pobreza multidimensional 2020 permiten guiar y fortalecer la implementación de programas o acciones de política de desarrollo social enfocadas en alentar la recuperación del ingreso de las personas y la atención del conjunto de carencias sociales, con la coordinación interinstitucional de los tres niveles de gobierno.

    Fuente: CONEVAL 05 de agosto de 2021

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    Valor de la canasta alimentaria junio de 2021

    El valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) urbana pasó de $1,679.08 (junio de 2020) a $1,793.40 (junio de 2021), incrementó 6.8%, mientras que el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) rural pasó de $1,279.09 (junio de 2020) a $1,370.74 (junio de 2021), incrementó 7.2%.

    Respecto a la variación mensual, El valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) urbana pasó de $1,778.98 (mayo de 2021) a $1,793.40 (junio de 2021), incrementó 0.8%, mientras que el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) rural pasó de $1,360.83 (mayo de 2021) a $1,370.74 (junio de 2021), incrementó 0.7%.

    Fuente: CONEVAL 12 julio de 2021

    Lunes, 12 de julio de 2021

    Informe de las Naciones Unidas: El año de la
    pandemia, dominado por un repunte del hambre mundial

  • El mayor aumento se registra en África. El mundo, que se encuentra en una coyuntura crítica, debe actuar ahora para invertir la situación para 2030.

    El hambre mundial empeoró de forma espectacular en 2020, según informaron las Naciones Unidas, y es probable que ello se deba en gran parte a la repercusión de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Aunque todavía no se ha cartografiado por completo el impacto de la pandemia*, en un informe preparado por varios organismos se estima que el año pasado estaba subalimentada cerca de la décima parte de la población mundial, lo cual puede suponer hasta 811 millones de personas. La cifra es indicio de que será preciso un esfuerzo tremendo para que el mundo cumpla su promesa de poner fin al hambre para 2030.

    La edición del año en curso de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo es la primera evaluación mundial en su género realizada en tiempos de pandemia. La publicación del informe es obra conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

    Ya a mediados del decenio de 2010 el hambre había empezado a aumentar sigilosamente, frustrando las esperanzas de una disminución irreversible. Resulta perturbador que en 2020 el hambre se disparara en términos tanto absolutos como relativos superando al crecimiento demográfico: se estima que el año pasado padeció subalimentación cerca del 9,9 % de la población total, frente al 8,4 % registrado en 2019.

    Más de la mitad de la población subalimentada (418 millones de personas) vive en Asia; más de un tercio (282 millones) vive en África, y una proporción inferior (60 millones) vive en América Latina y el Caribe. Sin embargo, el aumento más acusado del hambre se registró en África, donde la prevalencia estimada de la subalimentación (21 % de la población) supera en más del doble a la de cualquier otra región.

    El año 2020 también fue sombrío en relación con otras mediciones. Globalmente, más de 2 300 millones de personas (el 30 % de la población mundial) carecieron de acceso a alimentos adecuados durante todo el año: este indicador, conocido como prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave, se disparó en un año tanto como en los cinco años anteriores combinados. La desigualdad de género se agudizó: en 2020, por cada 10 hombres que padecían inseguridad alimentaria, había 11 mujeres que la padecían (frente a 10,6 en 2019).

    Persistió la malnutrición en todas sus formas, que se cobró un precio alto entre los niños: se estima que en 2020 más de 149 millones de menores de 5 años padecieron retraso del crecimiento (su estatura era demasiado baja para su edad); más de 45 millones padecieron emaciación (su delgadez era excesiva para su altura), y casi 39 millones sufrieron sobrepeso***. No menos de 3 000 millones de adultos y niños seguían sin poder acceder a dietas saludables, en gran parte a causa de los costos excesivos. Casi un tercio de las mujeres en edad reproductiva padece anemia. A escala mundial, pese a los avances en algunos aspectos (por ejemplo, se alimenta a más niños pequeños exclusivamente con leche materna), el mundo no va camino de cumplir para 2030 las metas correspondientes a ninguno de los indicadores en materia de nutrición.

    A partir de las tendencias actuales, en El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo se estima que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre cero de aquí a 2030) quedará incumplido por un margen de casi 660 millones de personas. De esta cifra total, puede que unos 30 millones se deban a los efectos duraderos de la pandemia.

    Como se indicaba en el informe del año pasado, la transformación de los sistemas alimentarios es esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos. En la edición del año en curso se pasa a exponer seis “vías de transformación” que, según afirman los autores, se basan en “un conjunto coherente de carteras de políticas e inversiones” dirigidas a contrarrestar los factores que determinan el hambre y la malnutrición.

    Fuente: FAO 12 de julio de 2021

  • Viernes, 2 de julio de 2021

    Gasto en ayuda social mitigó la pobreza generada por la pandemia,
    pero la brecha entre los países ricos y los pobres aumentó

  • Los países ricos gastaron hasta 212 veces más por persona que las naciones pobres en ayudas sociales para mitigar los efectos económicos sin precedentes de la pandemia.

    Un nuevo informe divulgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestra que las políticas de asistencia en efectivo redujeron sustancialmente el número de personas que de otra forma habrían caído en la pobreza durante la pandemia de la COVID-19.

    Mitigación de la pobreza’. El informe incluye nuevos datos de cómo el gasto en ayudas sociales impidió que las personas quedaran en la pobreza.

    En los 41 países para los cuales hay datos, las medidas de ayuda social ayudaron a escapar de la pobreza a un 80% de las personas —12 millones de un total de 15 millones— que podrían haber quedado por debajo del umbral de pobreza de USD 1,90.

    Cuando los beneficios de las políticas de asistencia social se miden según umbrales de pobreza más altos en los mismos 41 países —por ejemplo, las personas que viven con USD 5,50 por día o menos en esas naciones —, desde marzo de 2020 se evitó que 31 millones de un total de 42 millones de personas cayeran en la pobreza.

    Si bien los beneficios generales de las estrategias de mitigación fueron sólidos, el estudio también revela que estos efectos se limitaron en gran medida a los países de ingresos altos e ingresos medianos altos, que pudieron destinar más dinero a las medidas de protección social.

    En el caso de los países de ingresos medianos, el gasto en ayuda social no alcanzó para impedir que el número de pobres aumentara, y en los países de ingresos bajos, fue imposible impedir la pérdida de ingresos.

    Los datos disponibles revelan diferencias abismales entre los países ricos y los pobres en lo referido a los fondos movilizados para preservar los ingresos y mitigar la pobreza. A nivel mundial, se invirtieron USD 2,9 billones en políticas de protección social, pero apenas USD 379 000 millones se destinaron a los países en desarrollo.

    Mientras que los países de ingresos altos han destinado una media de USD 847 per cápita a las políticas de protección social (asistencia social y seguros), los países de ingresos bajos e ingresos medianos han gastado apenas un promedio de USD 124 por persona. Si se consideran solo los países de ingresos bajos, la suma promedio per cápita destinada a la protección social alcanza a solo USD 4.

    El estudio también señala que haber destinado un ingreso temporal básico a todos los hogares pobres y vulnerables del mundo en desarrollo podría haber reducido el número de personas que cayeron en la pobreza extrema a nivel mundial.

    Las proyecciones del informe muestran que eso habría sido posible destinando apenas un 0,5% del PIB de los países en desarrollo a medidas de apoyo a los ingresos durante seis meses.

    “En el informe se incluyen algunas reflexiones sobre cómo la pandemia afectó a los hogares pobres y vulnerables en los países en desarrollo, pero también sobre la importancia de las opciones de política para mitigar los aumentos en la pobreza. La conclusión es que los países de ingresos bajos fueron incapaces de poner en marcha programas sólidos de asistencia social, lo que implica que no todos los países lograrán recuperarse de la pandemia al mismo ritmo”.

    Fuente: PNUD 01 de julio de 2021

  • Viernes, 25 de junio de 2021

    La crisis de la pandemia provoca una reducción
    de la clase media en América Latina y el Caribe

    La pandemia de COVID-19 empujó el año pasado a 4,7 millones de personas de la clase media a la vulnerabilidad o la pobreza en América Latina y el Caribe (ALC), posiblemente revirtiendo décadas de avances sociales, de acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial. El impacto es aún más dramático si el efecto de un programa de transferencias sociales de carácter masivo y temporal en Brasil es excluido de las proyecciones. Sin ese efecto brasileño, un total de 12 millones de personas en la región perdieron su lugar en la clase media en 2020.

    Lo mismo ocurre con la pobreza. A nivel regional, hubo 400.000 menos pobres en 2020, pero sin el efecto compensador de Brasil se calcula que unas 20 millones de personas cayeron en la pobreza en 2020, con un aumento adicional de 1,4 millones a causa del crecimiento poblacional, de acuerdo con El lento ascenso y súbita caída de la clase media en América Latina y el Caribe.

    En las últimas dos décadas, el número de personas que viven en la pobreza en la región se redujo a la mitad. La clase media (ingreso per cápita de entre US$13 y US$70 al día) superó a los vulnerables (ingreso de entre US$5,50 y US$13 al día) y pobres (por debajo de la línea de pobreza de US$5,50 al día) para pasar a ser el grupo más grande en 2018, pero ese crecimiento se estancó en los últimos años y la región fue una de las más afectadas por la pandemia del coronavirus en términos de costos sanitarios y económicos. En 2020, la clase media se redujo a 37,3% de la población, la clase vulnerable creció a 38,5% y los pobres representaron el 21,8% de la población de ALC.

    Si bien las medidas paliativas como los programas de protección social ayudaron a contener el impacto negativo en el corto plazo, sin una recuperación acelerada e inclusiva y niveles similares de medidas de mitigación, la pobreza podría crecer nuevamente en 2021. Garantizar un acceso amplio a las vacunas, implantar sistemas eficientes y efectivos para distribuirlas y administrarlas, y fortalecer los sistemas de salud en toda la región será clave para la recuperación.

    Asimismo, la crisis amplificó los efectos nocivos de la desigualdad en la región. Más de la mitad (54,4%) de los trabajadores de la región opera en el sector informal, nueve de cada diez trabajadores que viven en la pobreza se encuentran en el sector informal, y casi un tercio son empleados autónomos.

    No obstante, menos de uno de cada cuatro hogares cuenta con saneamiento adecuado, 9% carece de electricidad y apenas el 25% utiliza Internet en casa. De cara a la pandemia y la incertidumbre en curso, los gobiernos deben priorizar el acceso equitativo a los servicios esenciales.

    Los confinamientos subrayaron la importancia de un acceso amplio a Internet y métodos alternativos para adquirir bienes y servicios. Los países deben seguir invirtiendo en infraestructura digital para acelerar estos cambios y promulgar leyes para expandir la economía digital.

    Por otra parte, los programas de protección social deben reevaluarse para ajustar su alcance e incorporar nuevos beneficiarios. Las transferencias de ingreso son útiles para brindarles a los grupos vulnerables algún tipo de seguridad financiera durante los períodos de confinamiento, pero son temporales y podrían no ser suficientes para evitar una caída fuerte de la clase media.

    Fuente: BANCO MUNDIAL 24 de junio de 2021

    Miércoles, 23 de junio de 2021

    Atrapados: alta desigualdad y bajo
    crecimiento en América Latina y el Caribe

    La región se encuentra en una trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento. La concentración de poder, la violencia, y las políticas de protección social ineficientes alimentan ese círculo vicioso y limitan el desarrollo humano.

    La brecha entre extrema riqueza y extrema pobreza y vulnerabilidad que caracteriza a la región quedó en evidencia como nunca y se profundizó aún más a raíz de la pandemia de la COVID-19. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, lanzado de forma virtual por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analiza la trampa en la que se encuentra sumida la región, que impide el avance hacia el logro de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    A pesar de los avances de las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe son más desiguales que los de otras regiones con niveles similares de desarrollo, y sus indicadores sociales aún se encuentran por debajo de los esperados para su nivel de ingreso promedio.

    El informe explora tres factores que se repiten y retroalimentan el círculo vicioso de alta desigualdad y bajo crecimiento: la concentración de poder, la violencia en todas sus formas y las políticas de protección social que no funcionan bien.

    El documento señala que la concentración de poder en manos de unos pocos que defienden sus intereses privados es uno de los factores que conectan la alta desigualdad con el bajo crecimiento. A través de su influencia política, el poder mal utilizado distorsiona las políticas públicas y debilita las instituciones. Un ejemplo que se explora en el informe es el rol de las élites económicas en el bloqueo a reformas fiscales que apoyarían una forma más progresiva de redistribución. Para balancear la distribución de poder, el organismo sugiere explorar líneas de acción como la regulación del lobby y el financiamiento de las campañas políticas.

    También se destaca que la región es la más violenta del planeta, y advierte que si bien la desigualdad causa mayor violencia, la violencia también aumenta la desigualdad porque afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, contribuyendo a perpetuar su estado de privación. La violencia limita también el crecimiento a través de su impacto sobre el capital humano (y la productividad) y sobre la inversión pública y privada que se ve distorsionada, así como por el gasto en seguridad y por la incertidumbre acerca de los derechos de propiedad.

    Entre las líneas de acción que propone el documento para abordar este tema, figuran el fortalecimiento de los sistemas de justicia local y la expansión de la atención en salud mental para las víctimas de violencia.

    El informe también se detiene en la fragilidad de los sistemas de protección social de la región, evidenciada en su limitada capacidad de respuesta durante la pandemia. La vinculación de los sistemas de aseguramiento frente a los riesgos con el empleo formal ha motivado a los gobiernos a crear sistemas paralelos, de menor calidad, para cubrir a las personas que quedan excluidas, que en la región son la mayoría. Los países de ALC tienen mercados laborales segmentados y sistemas de protección social que reproducen desigualdades e incentivan la organización de la producción en negocios muy pequeños y poco productivos. Para ello, el documento sugiere repensar la protección social para asegurar universalidad.

    Finalmente, el reporte plantea que las soluciones deben llevar a un mayor crecimiento con sostenibilidad ambiental, y a una mayor inclusión y movilidad social. Se trata de soluciones que requieren balancear el poder en el área de la definición de reglas y políticas, erradicar la violencia en todas sus formas y redefinir del ambiente institucional que constituye la esencia del contrato social: las oportunidades en el mercado laboral, la fiscalidad y la protección social.

    Fuente: PNUD 22 de junio de 2021

    Miércoles, 2 de junio de 2021

    Daños de la COVID-19 a largo plazo: Lenta
    recuperación del empleo y riesgo de mayor desigualdad

  • Las proyecciones de la OIT destacan el peligro de que la COVID-19 deje en el mercado laboral mayor desigualdad geográfica y demográfica, más pobreza y menos trabajos dignos.

    Según una nueva evaluación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la crisis del mercado de trabajo provocada por la pandemia de COVID-19 dista mucho de haber terminado, y al menos hasta 2023 el crecimiento del empleo no logrará compensar las pérdidas sufridas.

    Las proyecciones de la OIT recogidas en Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: Tendencias 2021 indican que el déficit de puestos de trabajo derivado de la crisis mundial llegará a los 75 millones en 2021 para luego reducirse a 23 millones en 2022. El correspondiente déficit en horas de trabajo, que abarca el déficit de puestos de trabajo y la reducción de horas, equivale a 100 millones de empleos a tiempo completo en 2021 y a 26 millones de empleos a tiempo completo en 2022. Esta insuficiencia de puestos y horas de trabajo viene a añadirse a los persistentes niveles de desocupación, subutilización de la mano de obra y condiciones de trabajo deficientes anteriores a la crisis.

    En consecuencia, se prevé que en 2022 el número de personas desempleadas en el mundo se sitúe en 205 millones, muy por encima de los 187 millones de 2019. Esta cifra equivale a una tasa de desocupación del 5,7 por ciento. Antes del periodo de crisis de la COVID-19, solo se había registrado una tasa similar en 2013.

    Las regiones más afectadas en el primer semestre de 2021 han sido América Latina y el Caribe, y Europa y Asia Central. En ambas, la pérdida estimada de horas de trabajo superó el 8 por ciento en el primer trimestre, y el 6 por ciento en el segundo, mientras que a nivel mundial y en los mismos periodos las tasas fueron de 4,8 y 4,4 por ciento.

    La caída del empleo y de las horas de trabajo se ha traducido en una reducción drástica de los ingresos laborales y el consiguiente aumento de la pobreza. En comparación con 2019, a nivel mundial, la categoría de trabajadores pobres o sumamente pobres (es decir, que esas personas y sus familias viven con una suma inferior a 3,20 dólares de los Estados Unidos por persona al día) se ha engrosado con 108 millones de personas. Según el informe, “los cinco años de avance hacia la erradicación de la pobreza laboral se han perdido”, y ello empaña el horizonte de la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible de haber erradicado la pobreza en 2030.

    El informe concluye que la crisis de la COVID-19, ha afectado con más dureza a los trabajadores más vulnerables, de ahí que también haya agravado las desigualdades preexistentes. Dada la falta de protección social generalizada –por ejemplo, la de los 2000 millones de trabajadores del sector informal– las perturbaciones laborales relacionadas con la pandemia han tenido consecuencias catastróficas para los ingresos y los medios de subsistencias de las familias.

    Fuente: OIT 02 de junio de 2021

  • Jueves, 27 de mayo de 2021

    Líneas de Pobreza por Ingresos: estimación
    del bienestar económico de la población

    Las Líneas de Pobreza por Ingresos son una referencia monetaria que establece el CONEVAL para medir el bienestar económico de la población como parte de la medición multidimensional de la pobreza.

    Son dos las líneas que el CONEVA utiliza: Línea de Pobreza por Ingresos (LPI) y Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), las cuales nos permiten conocer si los ingresos de los hogares mexicanos, tanto en el ámbito rural como en el urbano, posibilitan que las familias adquieran los productos de la canasta alimentaria y la no alimentaria.

    La canasta alimentaria se compone de los víveres que al mes consumen las familias y su costo lo conforma la LPEI. El proceso para su construcción consiste en establecer los nutrientes que aportan los alimentos consumidos por los hogares; obtener el Coeficiente de Adecuación Energética; comparar el consumo real de calorías con el mínimo indispensable; seleccionar un Estrato Poblacional de Referencia (EPR), quiénes consumen lo requerido, así como conocer qué alimentos consumen y con qué frecuencia para determinar los alimentos en la canasta y el costo de esta.

    En tanto, las canastas alimentaria y no alimentaria forman el valor monetario de la LPI; esta se establece cuando se elige un EPR; se estipulan sus gastos en bienes o servicios no alimentarios como transporte, cuidado personal, vivienda, entre otros, y se contempla el gasto para tener esos productos y servicios después de cubrir el costo de la canasta alimentaria.

    Cada mes, el CONEVAL actualiza el valor monetario de las Líneas de Pobreza por Ingreso tanto para zonas rurales como urbanas. Para su construcción, retoma la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI. Es importante destacar que no deben considerarse como un patrón de consumo sugerido porque este depende de ciertos factores en cada hogar.

    Para conocer más sobre este tema, consulta Construcción de las Líneas de Pobreza por Ingresos. Documento metodológico.

    Fuente: CONEVAL 26 mayo de 2021

    Miércoles, 19 de mayo de 2021

    Un año en pandemia: Más de 5 millones de
    personas se sumaron a la pobreza laboral

  • El aumento observado en el año de la emergencia sanitaria por la covid-19 equivale a la población de Michoacán o Chiapas. El 30% de las nuevas personas con ingresos laborales ínfimos vive en la CDMX.

    México cerró el primer trimestre del año con 5 millones más de personas en pobreza laboral respecto al mismo periodo de 2020. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en el arranque del 2021 este indicador llegó a un nivel de 39.4%, un incremento anual de 3.8 puntos porcentuales, espacio en el que pasamos de ver a la covid-19 en las noticias internacionales a vivirla en nuestras casas.

    El Coneval dio a conocer los resultados del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) para el periodo enero-marzo de 2021. De acuerdo con esta información, la población cuyos ingresos no le permiten cubrir el costo de una canasta básica alimentaria aumentó de 45.1 a 50.1 millones de personas en un año. La tercera parte de quienes se sumaron a esta condición viven en la Ciudad de México.

    En su reporte, el organismo señala que la brecha en la distribución del ingreso también se amplió, y con ello la desigualdad. Las personas con menores percepciones son ahora más pobres. Las mujeres y las personas jóvenes e indígenas son las más afectadas. En cambio, quienes tienen los mejores ingresos en el país se han visto mínimamente afectados.

    Para efectos de esta medición, la población está dividida en cinco grupos o quintiles según sus ingresos laborales. La población en el primero de ellos percibía apenas 156.46 pesos en el primer trimestre de 2020. Pero para este trimestre sus ganancias bajaron 40% y llegaron a 92.69 pesos en promedio. Esa cifra ni siquiera equivale a un salario mínimo actual, que es de 141.7 pesos diarios.

    En el otro extremo, la población que más gana, y que se ubica en el quinto quintil, tuvo una reducción de 1.5% respecto a lo que obtenía a inicios del año pasado.

    La pandemia es la principal explicación de este aumento en la precariedad laboral, según el Coneval. En ello coincide Rogelio Gómez, pero para el exconsultor del Banco Mundial (BM), la reacción del gobierno federal también tiene gran relevancia en estos resultados.

    El país ha recuperado más de 10 millones de empleos de los 12 millones que perdió en el momento más álgido de la pandemia. Sin embargo, “es trabajo de menor calidad, con bajos salarios, sin contrato y seguridad social”.

    En su informe previo, correspondiente al periodo octubre-diciembre de 2020, el Coneval señaló que 40.7% de la población se encontraba en pobreza laboral. Es decir, si comparamos la situación de finales del año pasado con el primer trimestre de éste, la proporción de personas con ingresos ínfimos se redujo 1.3 puntos.

    El nuevo reporte del Consejo detalla que en 26 de las 32 entidades federativas aumentó la pobreza laboral. Sólo Nayarit, Chiapas, Oaxaca, Zacatecas, Tamaulipas y Campeche quedaron fuera de los números rojos. De hecho, reportaron que en este primer trimestre del año tienen a menos personas en esta condición que las que tenían a inicios de 2020.

    En contraparte, entre las entidades que más resultaron afectadas destaca principalmente la Ciudad de México. La capital del país tuvo un incremento de 14.9 puntos en su población que trabaja, invierte esfuerzo e incluso dinero y arriesga su salud en un momento como éste de pandemia, pero que lo que obtiene a cambio no le alcanza ni para lo más básico. En esta entidad la población en pobreza laboral aumentó de 28.3 a 43.2 por ciento.

    En los primeros meses de este año el ingreso laboral real fue de 2,039 pesos a nivel nacional. A la par que los ingresos de las personas tuvieron una disminución anual de 4.8%, los precios de los artículos que componen una canasta alimentaria aumentaron, señala el Coneval.

    Lo anterior tuvo efectos diferentes en las zonas rurales y urbanas. Y fue en las ciudades donde aumentó más el porcentaje de personas cuyo ingreso no alcanza para comprar los alimentos básicos. En el primer trimestre de 2020, el 31.7% de la población ocupada en una urbe estaba en pobreza laboral. Para enero-marzo de este 2021 ya eran 36.4 por ciento. Es decir, el incremento fue de 4.8 puntos.

    Había muchas más personas pobres por ingreso en las zonas rurales antes de la pandemia, y las sigue habiendo. Sin embargo, a inicios del año pasado el 48% de la población estaba en esa situación y ahora lo está el 48.9%, un aumento fue de 0.9 puntos.

    Fuente:EL ECONOMISTA 18 de mayo de 2021

  • Miércoles, 19 de mayo de 2021

    El Coneval presenta información referente a
    la pobreza laboral al primer trimestre de 2021

  • A partir de la información publicada por el INEGI, el CONEVAL da a conocer únicamente los resultados de la pobreza laboral para el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021.

  • El CONEVAL cuenta con información de la evolución de la pobreza laboral y el ITLP en forma trimestral desde el 2005, con base en la información proveniente de la Encuesta Nacional de Ocupación de Empleo (ENOE) realizada por el INEGI.

  • La pobreza laboral (porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria) aumentó 3.8 puntos porcentuales a nivel nacional, al pasar de 35.6% a 39.4% entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre 2021.

  • Entre los factores que explican el incremento anual de la pobreza laboral se encuentran la disminución anual de 4.8% en el ingreso laboral real y el aumento de las líneas de pobreza extrema por ingresos (valor monetario de la canasta alimentaria), de 3.7% en zonas urbanas y de 4.0% en zonas rurales.

  • La pobreza laboral aumentó en 26 de las 32 entidades federativas. Destacan Ciudad de México con un incremento de 14.9 puntos porcentuales; Quintana Roo con 10.1 y Baja California Sur con 8.3 puntos.

  • La disminución del ingreso laboral real promedio se concentra en el primer y segundo quintil de ingreso, con disminuciones del 40.8% y 11.5%, respectivamente, mientras que en el 20.0%
    de la población con mayores ingresos (quinto quintil) esta disminución es de 1.5%. Esto se tradujo en un aumento de la desigualdad del ingreso laboral que, medido a partir del coeficiente de Gini, el cual pasó de 0.490 a 0.512 en el mismo periodo.

  • En el primer trimestre 2021, el ingreso laboral real promedio de la población ocupada a nivel nacional fue de $4,456.58 al mes. El ingreso laboral mensual de los hombres ocupados durante este periodo fue $4,787.40 y el de las mujeres, $3,930.86. Lo que indica una brecha entre los ingresos laborales en este trimestre de $856.54.

  • Por otra parte, el ingreso laboral real de los ocupados indígenas fue de $2,173.14, menos de la mitad del ingreso laboral real de los ocupados no indígenas ($4,619.90); es decir, una brecha de $2,446.76.

    El poder adquisitivo del ingreso laboral real per cápita tuvo una disminución de 4.8% entre el primer trimestre 2020 y el primer trimestre 2021, al pasar de $1,919.84 a $1,827.39. Esta variación anual del ingreso laboral representa una pérdida de $92.46 pesos respecto al primer trimestre de 2020, antes del inicio de la pandemia por COVID-19.

    Durante el primer trimestre 2021, se observó un aumento del Índice de Precios al Consumidor (INPC) respecto al registrado en el mismo periodo del año anterior. La inflación promedio anual se ubicó en 4.0%, 0.6 puntos porcentuales superior a la del primer trimestre 2020 (3.4%). Este comportamiento en el nivel de precios se podría deber, en parte, al aumento en las variaciones anuales de los precios de los energéticos que se observaron en marzo 2021.

    En el primer trimestre 2021, en promedio, las líneas de pobreza extrema por ingresos (valor monetario de la canasta alimentaria) aumentaron anualmente 3.7% en zonas urbanas y 4.0% en zonas rurales.

    Asimismo, la variación de la línea de pobreza extrema por ingresos urbana fue inferior a la inflación anual promedio del trimestre (4.0%), mientras que la variación de la línea de pobreza extrema por ingresos rural fue similar a esta última.

    El porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria aumentó al pasar de 35.6% en el primer trimestre 2020 a 39.4% en el primer trimestre 2021. Entre los factores que explican este incremento se encuentra la disminución anual de 4.8% en el ingreso laboral real y el aumento en los precios del valor monetario de la canasta alimentaria durante el mismo periodo.

    Este mismo comportamiento se da en los ámbitos rural y urbano; sin embargo, destaca el incremento en el ámbito urbano de 4.8 puntos porcentuales al pasar de 31.7% a 36.4%, mientras que en el rural
    dicho incremento fue de 0.9 puntos porcentuales, al pasar de 48.0% a 48.9% durante este periodo

    El impacto generalizado de la emergencia sanitaria y las medidas adoptadas para mitigar la contingencia provocaron la contracción de la economía. No obstante, en periodos recientes diversos
    indicadores económicos han mostrado signos de recuperación. Por ejemplo, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) con cifras desestacionalizadas, pasó de tener una variación anual promedio de -8.2% durante el tercer trimestre 2020 a -4.1% en el cuarto trimestre 2020. Sin embargo, para el primer trimestre 2021, la variación anual de enero y febrero de la actividad económica mostró disminuciones similares al trimestre inmediato anterior: -4.3% y -4.0%, dicho comportamiento podría estar relacionado en parte con el aumento de casos por COVID-19 durante estos periodos.

    Fuente: CONEVAL 18 mayo de 2021

  • Jueves, 13 de mayo de 2021

    Presenta el Coneval la Segunda Fase de la
    Plataforma para el Análisis Territorial de la Pobreza

  • La Plataforma para el Análisis Territorial de la Pobreza (PATP) es una herramienta que permite el análisis y divulgación de información geoespacial sobre la pobreza desde una perspectiva territorial.

  • La segunda fase de la PATP incorpora nuevos indicadores a la dimensión gobierno relacionados con programas sociales y la actualización de indicadores en las dimensiones económicas, sociodemográficas y geográficas.

  • Los nuevos indicadores en la dimensión gobierno refieren a la presencia de algunos programas sociales prioritarios del Gobierno federal en 2020 y su vínculo con la población en situación de pobreza en los municipios de México.

  • El programa Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez tuvo beneficiarios en 9 de cada 10 municipios del país. Y aunque en 1,203 municipios no se identificó población objetivo en situación de pobreza, sí existieron beneficiarios del programa.

  • En 2020, el programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores presenta en 3 de cada 4 municipios la relación de las participaciones de programas sociales y de la subpoblación en situación de pobreza con resultado menor a 1, lo que indica que hay mayor proporción de población adulta mayor en situación de pobreza, que personas beneficiarias en el municipio.

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) pone a disposición de la ciudadanía la segunda fase de la Plataforma para el Análisis Territorial de la Pobreza (PATP), herramienta que permite el análisis y la divulgación de información geoespacial sobre la pobreza desde una perspectiva territorial

    La PATP es un proyecto a largo plazo de actualización constante, en función de la disponibilidad de la información, y está organizada en cinco dimensiones: económica, sociodemográfica, infraestructura, geográfica y gobierno. Para cada dimensión, hay una serie de indicadores que están disponibles mediante visores geoespaciales que destacan las características y contextos específicos de los municipios orientados principalmente al análisis de la pobreza.

    La presentación de la segunda fase está enfocada, principalmente, en la incorporación de nuevos indicadores a la dimensión gobierno relacionados con programas sociales. De manera adicional, se realizó la actualización de algunos indicadores, lo cual fue posible por la reciente publicación de fuentes de información utilizadas para cada uno de estos.

    Los 14 nuevos indicadores que se integraron a la dimensión gobierno refieren a la presencia de algunos programas sociales prioritarios del Gobierno federal en 2020 y su vínculo con la población en situación de pobreza en los municipios de México. Para esto, se generaron dos tipos de indicadores: El primero es la Relación de las participaciones de programas sociales y de la población en situación de pobreza que es una comparación entre los beneficiarios de un programa y las personas en situación de pobreza de un municipio donde opera el programa. Este indicador se estimó para los siguientes programas sociales:

    La constante actualización de la PATP permite contar con una herramienta que facilita el análisis de las características específicas de los municipios de México a partir de cruces de información entre los distintos indicadores, en su versión más reciente, y las estimaciones de pobreza a nivel municipal generadas por el CONEVAL

    Fuente: CONEVAL 12 mayo de 2021