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Lunes, 12 de julio de 2021

Análisis exploratorio de las afectaciones de la pandemia

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presenta el documento De la emergencia a la recuperación de la pandemia por la COVID-19: la política social frente a desastres, el cual es un análisis exploratorio de las afectaciones conocidas hasta el momento de la pandemia sobre la salud, la educación, el trabajo y el bienestar económico.

En el documento que hoy se presenta, De la emergencia a la recuperación de la pandemia por la COVID-19: la política social frente a desastres, se ponen en perspectiva los efectos conocidos, así
como las intervenciones públicas para atenderlos, lo cual es un reto en tanto que, por una parte, la pandemia se encuentra en desarrollo y la totalidad de los resultados de esta podrán documentarse una vez que haya concluido y, por otra, las intervenciones públicas implementadas surgieron en distintos momentos, con diversas limitaciones en la disponibilidad de información.

A partir de este análisis se proponen elementos de un modelo de coordinación orientado a la gestión de riesgos frente a desastres que contempla aspectos como la definición de entidades y
dependencias involucradas, así como las principales acciones por realizar en las etapas de prevención, mitigación y recuperación.

  • La evolución de los contagios de COVID-19 ha sido diferenciada en el territorio nacional y se ha concentrado en las zonas metropolitanas. Existen diferencias territoriales en las condiciones y recursos disponibles para atender la salud.

  • Con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) se identificó que el porcentaje de la población en situación de pobreza laboral pasó de 35.6% en el primer trimestre de 2020 a 39.4% en el primer trimestre de 2021.

  • La interrupción de procesos educativos presenciales y su sustitución por la educación a distancia supone riesgos de aumentar las disparidades educativas preexistentes, al reducir las oportunidades que tienen las personas para continuar con su aprendizaje.

  • La perspectiva de la Gestión Integral de Riesgos ante Desastres (GIRD) es una alternativa para la construcción de medidas oportunas en la atención gubernamental frente a desastres. Este análisis no es una valoración de la suficiencia de la respuesta gubernamental, sino un primer acercamiento a las afectaciones y los riesgos para los cuales se cuenta con intervenciones federales relacionadas y aquellas áreas
    pendientes por atender

  • Con base en el marco de análisis de la política social a partir del enfoque de la GIRD se identificaron 20 afectaciones y 76 riesgos que, con base en la evidencia disponible, se
    vinculan principalmente con los derechos a la salud, la educación y al trabajo, así como con la dimensión de bienestar económico.

  • A la par, se identificaron 44 programas de desarrollo social con alguna medida o acción para la atención de la pandemia por COVID-19, de estos se encontró que 38 pueden incidir en la disminución de los riesgos planteados, de acuerdo con los diferentes apoyos o servicios que entregan.

  • En cuanto a las intervenciones implementadas por las entidades federativas, a marzo de 2021, se identificaron 1,244 programas y acciones efectuadas para atender las afectaciones y riesgos derivados de la pandemia.

    A más de un año del desarrollo de la pandemia, se ha observado que la atención reactiva y emergente puede mejorar sus alcances a partir de una integralidad de acciones, necesarios para reducir las brechas existentes. Finalmente, también sigue siendo necesaria una reforma fiscal progresiva, con el fin de contar con los recursos suficientes para financiar intervenciones que aseguren la recuperación de la economía mexicana ante la actual crisis sanitaria.

    Fuente: CONEVAL 12 de julio de 2021

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    El hambre aumenta a nivel mundial durante la pandemia

  • Unos 811 millones de personas, la décima parte de la población, padecen subalimentación en el mundo. La emergencia del COVID-19 agudizó la precariedad en la que viven las poblaciones más pobres. África es el continente con un mayor repunte del hambre. La ONU insta a transformar los sistemas alimentarios con el fin de erradicar el hambre para 2030.

    La crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. En algunas regiones -sobre todo en África y Asia- a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU.

    El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

    El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzó 118 millones con desigualdades regionales calificadas como “persistentes y preocupantes” por los autores del informe.

    Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

    Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21% de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1%) y Asia (9%), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

    El reporte explica que el análisis del costo de los alimentos y la cantidad de personas que no pueden pagar una dieta saludable permite entender mejor la tendencia hacia la desnutrición en todas sus formas.

    Detalla que el alto costo de las dietas saludables, junto a los pronunciados niveles de desigualdad de ingresos, impidió que 3000 millones de personas pudieran acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

    Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19, se calcula que 149,2 millones (22%) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37%) y África subsahariana (37%).

    Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7% en 2012 al 13,1% en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

    El informe reconoce las dificultades de los países para garantizar que los sistemas de salud, alimentación, educación y protección social mantengan los servicios de nutrición esenciales mientras responden a la pandemia de COVID-19, y reporta que una encuesta sobre la situación de los niños durante la pandemia mostró que el 90% de las naciones (122 de 135) informaron un cambio en la cobertura de los servicios de nutrición clave en agosto de 2020.

    Aunque faltan datos sobre los resultados nutricionales para 2020, las proyecciones más moderadas apuntan a un escenario en el que 11,2 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios se agregarían al total de los que padecen emaciación de 2020 a 2022 como consecuencia de la pandemia.

    Para los titulares de las agencias autoras del estudio, “los resultados de estos acontecimientos determinarán (…) la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición”, un compromiso mundial en materia de políticas todavía pendiente de concretarse.

    En su llamado a transformar los sistemas alimentarios como condición esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos, subraya la necesidad de políticas e inversiones que contrarresten los factores determinantes del hambre y la malnutrición.

    Fuente: ONU 12 de julio de 2021

  • Viernes, 9 de julio de 2021

    Día Mundial de la Población

  • Solo el 55 % de las mujeres tienen el poder de tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo.

    Los derechos y las opciones son la respuesta: priorizar los
    derechos en materia de salud reproductiva de todas las personas

    La pandemia ha dado lugar a una merma en la efectividad de los sistemas de atención sanitaria, de manera particular en la esfera de la salud sexual y reproductiva. Si bien las personas que tienen acceso a servicios de salud sexual y reproductiva históricamente retrasan la procreación en tiempos de incertidumbre o crisis económica, se prevé que las interrupciones en el suministro de anticonceptivos, combinada con los bloqueos, provoque un notable aumento de los embarazos no planificados entre las personas más vulnerables. Según las investigaciones realizadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en marzo de 2021, se estima que 12 millones de mujeres sufrieron interrupciones en los servicios de planificación familiar.

    La pandemia también expuso y exacerbó las desigualdades basadas en el género: la violencia de género aumentó durante los bloqueos, al igual que el riesgo de matrimonio infantil y de mutilación genital femenina, ya que se interrumpieron los programas para abolir las prácticas nocivas. La tasa de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo también se redujo de manera significativa. Se eliminaron sus empleos, a menudo de bajos salarios, o bien aumentaron las responsabilidades de cuidar de los niños que aprenden a distancia o de las personas mayores que viven en casa; lo cual desestabilizó su situación económica de manera inmediata, pero también a largo plazo.

    El Fondo de Población aconseja que no se ofrezcan respuestas políticas reaccionarias, que podrían ser extremadamente perjudiciales si violan los derechos, la salud y las opciones. En cambio, el organismo pide que se dé prioridad a la salud reproductiva y a los derechos de todas y todos mediante el acceso a información y a los servicios de cara a los cambios demográficos y de fecundidad.

    Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1 000 millones de habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En 2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7 000 millones de personas y se prevé que aumente hasta los 8 500 millones para 2030, 9 700 millones en 2050 y 10 900 millones en 2100.

    Este espectacular crecimiento se ha visto impulsado por el creciente número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el aumento de la urbanización y la aceleración de la migración. Estas tendencias tendrán consecuencias de largo alcance para las futuras generaciones.

    En el pasado reciente se han registrado cambios notables en las tasas de fecundidad y en la esperanza de vida. A comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019.

    Por otra parte, en el mundo se registran unos elevados niveles de urbanización y una aceleración de la migración. En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades.

    Estas megatendencias tienen consecuencias de gran alcance. Afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales. Asimismo, repercuten en los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía. Para satisfacer de manera más sostenible las necesidades de las personas, los encargados de la formulación de políticas deben saber cuántas personas viven en el Planeta, dónde se encuentran, qué edad tienen y cuántas personas habrá en el futuro.

    Fuente: ONU 09 de julio de 2021

  • Jueves, 8 de julio de 2021

    Crecimiento de América Latina y el Caribe en 2021 no
    alcanzará a revertir los efectos adversos de la pandemia

  • En un nuevo informe, la CEPAL elevó su estimación de crecimiento regional para este año a 5,2% producto de un rebote que no asegura una expansión sostenida. Advierte que los impactos sociales de la crisis se agudizan y se prolongarán durante la recuperación.

    La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elevó su estimación de crecimiento promedio para la región en 2021 a 5,2%, cifra que denota un rebote desde la profunda contracción de 6,8% anotada en 2020 como consecuencia de los efectos adversos producidos por la pandemia de COVID-19. Esta expansión no alcanzará para asegurar un crecimiento sostenido ya que los impactos sociales de la crisis y los problemas estructurales de la región se han agudizado y se prolongarán durante la etapa de recuperación, advirtió el organismo de las Naciones Unidas en un nuevo informe especial dado a conocer.

    Según las nuevas proyecciones de la CEPAL, en 2022 América Latina y el Caribe crecerá 2,9% en promedio, lo que implica una desaceleración respecto del rebote de 2021. Nada permite anticipar que la dinámica de bajo crecimiento previo a 2020 vaya a cambiar. Los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron y repercutirán negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales más allá del repunte del crecimiento de 2021 y 2022. En términos de ingresos per cápita, la región continúa en una trayectoria que conduce a una década perdida, advierte el informe.

    El documento explica que la tasa de crecimiento actual no es sostenible y existe un riesgo de retorno a trayectorias mediocres, con insuficiente inversión y empleo, y mayor deterioro ambiental. La crisis derivada de la pandemia ha aumentado la desigualdad y la pobreza, afectando principalmente a las mujeres, escolares y personas mayores. Además llegó en un momento donde la región estaba estancada, sin enfrentar la crisis de largo plazo de la inversión, el empleo y la diversificación productiva sostenible. Reconoce asimismo que las medidas fiscales adoptadas por los países han sido importantes, pero insuficientes en monto y duración.

    Al 30 de junio, la región acumulaba más de 1.260.000 muertos por causa del COVID-19 (32% del total mundial, a pesar de que su población representa el 8,4% a nivel global) y presenta grandes brechas en la vacunación respecto a los países desarrollados. Para cerrarlas se requiere cooperación e integración. En América Latina y el Caribe (30 países) el porcentaje de la población total con esquema de vacunación completo llega a solo 13,6%, mientras que en la Unión Europea es de 34,9% y en América del Norte 46,3%.

    En el último año, la tasa de pobreza extrema habría alcanzado el 12,5% y la de pobreza el 33,7%. Las transferencias de emergencia a los sectores más vulnerables permitieron atenuar el alza de la pobreza en la región en 2020 (pasó de 189 millones en 2019 a 209 millones pudiendo haber sido de 230 millones, y de 70 millones en 2019 a 78 millones pudiendo haber sido 98 millones en el caso de la pobreza extrema). Estas transferencias beneficiaron a 326 millones de personas, el 49,4% de la población. Sin embargo, la desigualdad en la distribución del ingreso aumentó (2,9% del índice de Gini). En tanto, la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó a 40,4% de la población en 2020, 6,5 puntos porcentuales más que en 2019. Esto significa que hubo 44 millones de personas más en inseguridad alimentaria moderada o grave en la región, y 21 millones pasaron a sufrir inseguridad alimentaria grave.

    El informe indica que en el período enero-abril de 2021, 20 países anunciaron o extendieron transferencias de emergencia por 10 mil millones de dólares (0,26% del PIB de 2020). De mantenerse este nivel de gasto en los restantes ocho meses de 2021, el gasto en transferencias anual sería de solo 0,78% del PIB de 2020, es decir, la mitad del gasto de 2020: 1,55% del PIB. De esta forma la cobertura sería mucho menor y alcanzaría a 60 millones de hogares (231 millones de personas y 29% de la población, comparado con los 326 millones y 49,4% de la población alcanzada en 2020).

    Por otro lado, la CEPAL indica que la pandemia deja a 2021 en un peor estado ambiental que es difícil de revertir. Si bien hubo mejoras temporales en la calidad del aire y redución de la emisiones de gases de efecto invernadero, las emisiones repuntarían 5% este año, mientras que en 11 países de la región se observó una caída de 35% en el presupuesto o gasto de protección ambiental en 2019-2020.

    En materia de comercio exterior el panorama es más favorable, ya que se prevé que las exportaciones regionales se incrementen 22% en 2021 (luego de experimentar un descenso de 10% en 2020), lo que se explica por el aumento de los precios de las materias primas, la recuperación de la demanda en China, Estados Unidos y la Unión Europea, y la recuperación de la actividad económica en la región. En tanto, en el período enero-abril de 2021, el valor del comercio intrarregional se expandió un 19% respecto de igual período de 2020, con lo que recuperaría valores cercanos a los de 2019 (que ya eran muy bajos).

    Con relación al financiamiento, el informe de la CEPAL advierte que América Latina es la región con el mayor peso de la deuda externa en el PIB (56,3%) y con el mayor servicio de la deuda externa en términos de exportaciones de bienes y servicios (59%). Esos niveles de endeudamiento reducen el espacio fiscal y ponen en peligro la recuperación y el crecimiento futuro. En el caso de los pequeños Estados insulares del Caribe (PEID), la situación es aún más insostenible, ya que en algunos países el nivel de deuda pública supera el 100% del PIB.

    En materia fiscal, el estudio de la CEPAL reafirma que es imprescindible mantener las políticas fiscales para apoyar las transferencias sociales de emergencia, apoyar a los sectores productivos y revertir la persistente caída de la inversión para continuar mitigando los efectos de la pandemia y avanzar en una recuperación transformadora con igualdad. Además, las políticas fiscales deben tener un enfoque de género en todo el ciclo fiscal. “El espacio fiscal se debe aumentar vía crecimiento de los ingresos tributarios y reducción de gastos innecesarios. También hay que consolidar los impuestos sobre la renta, extender el alcance de los impuestos a la propiedad y al patrimonio (riqueza), revisar y actualizar de forma progresiva las regalías a la explotación de recursos no renovables, y considerar impuestos a la economía digital, ambientales y relacionados a la salud pública”, precisa el informe.

    Fuente: CEPAL 08 de julio de 2021

  • Miércoles, 7 de julio de 2021

    El COVID-19 agranda el desafío para lograr
    la Agenda 2030 de desarrollo sostenible

  • El mundo no estaba en camino de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que golpeara el COVID-19, y ahora el desafío se ha magnificado muchas veces, según un nuevo informe de la ONU que indica que los países deben tomar medidas ‘críticas’ para salir de la pandemia, durante los próximos 18 meses.

    El Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021, presentado en la Sede de la ONU en Nueva York, muestra el exorbitante peaje que la pandemia de COVID-19 se ha cobrado de la Agenda 2030.

    Además de los casi cuatro millones de muertes por coronavirus, entre 119 y 124 millones de personas volvieron a la pobreza y al hambre crónica, y se perdió el equivalente a 255 millones de empleos a tiempo completo, indica el informe.

    Las interrupciones de los servicios de salud esenciales han amenazado años de progreso en la mejora de la salud materno infantil, el aumento de la cobertura de inmunización y la reducción de las enfermedades transmisibles y no transmisibles. Alrededor del 90% de los países todavía informan sobre una o más interrupciones importantes de los servicios de salud esenciales.

    El informe también indica que la pandemia ha puesto de manifiesto e intensificado las desigualdades dentro y entre países.

    El informe también confirma lo que agencias de la ONU como la Organización Meteorológica Mundial han estado dando la alarma: la desaceleración económica en 2020 hizo poco para frenar la crisis climática, que continúa en gran medida sin cesar.

    El mundo también se quedó corto en los objetivos de 2020 para detener la pérdida de biodiversidad y la reversión de los 10 millones de hectáreas de bosque que se perdieron cada año, entre 2015-2020.

    La pandemia de COVID-19 también ha afectado negativamente el progreso hacia la igualdad de género. La violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado, se espera que aumente el matrimonio infantil y las mujeres han sufrido una parte desproporcionada de la pérdida de puestos de trabajo y mayores responsabilidades de cuidado en el hogar.

    Mientras tanto, los flujos globales de inversión extranjera directa cayeron un 40% en 2020 en comparación con 2019. El documento muestra que la pandemia ha traído inmensos desafíos financieros, especialmente para los países en desarrollo, con un aumento significativo del sobreendeudamiento.

    Según el informe, para volver a encarrilar la Agenda 2030, los gobiernos, las ciudades, las empresas y las industrias deben utilizar la recuperación para adoptar vías de desarrollo bajas en carbono, resilientes e inclusivas que reducirán las emisiones de carbono, conservarán los recursos naturales y crearán mejores empleos, avanzar en la igualdad de género y abordar las crecientes desigualdades.

    La Agenda 2030, adoptada por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015, proporciona un plan común para la paz y la prosperidad de las personas y el planeta, ahora y en el futuro.

    En su esencia, los 17 Objetivos suponen mejorar la salud y la educación, reducir la desigualdad y estimular el crecimiento económico, todo mientras se aborda el cambio climático y se trabaja para preservar nuestros océanos y bosques.

    La reunión pondrá el foco en nueve Objetivos Globales de este año: poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, mejorar la salud, lograr un trabajo decente, reducir las desigualdades, hacer un consumo y una producción responsables; tomar medidas para frenar el cambio climático y mantener la paz.

    Fuente: ONU 06 de julio de 2021

  • Jueves, 1 de julio de 2021

    Miles de millones de personas se quedarán sin acceso a
    servicios de agua potable, saneamiento e higiene antes de 2030

  • Las últimas estimaciones revelan que tres de cada 10 personas de todo el mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en su hogar durante la pandemia de COVID-19

    Miles de millones de personas de todo el mundo se quedarán sin acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene en el hogar gestionados de manera segura antes 2030 a menos que el índice de progreso se multiplique por cuatro, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

    El informe del Programa Conjunto de Monitoreo Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000 – 2020 (“Progresos en materia de agua para el consumo, el saneamiento y la higiene en los hogares”) presenta las estimaciones relativas al acceso de los hogares a servicios de agua potable, saneamiento e higiene gestionados de manera segura a lo largo de los últimos cinco años, y evalúa los avances en la consecución de los seis Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con vistas a “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos antes de 2030”. Además, el informe presenta por primera vez nuevos datos por países relacionados con la salud menstrual.

    En 2020, alrededor de una de cada cuatro personas carecía de una fuente de agua potable gestionada de forma segura en su hogar y casi la mitad de la población mundial no tenía acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura. La COVID-19 ha puesto de relieve la urgente necesidad de garantizar que todo el mundo tenga acceso a una higiene de manos adecuada. Cuando comenzó la pandemia, tres de cada 10 personas del mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en sus hogares.

    El informe revela que se han registrado algunos avances para conseguir un acceso universal a los servicios básicos de agua, saneamiento e higiene (WASH). Entre 2016 y 2020, el porcentaje de la población mundial que disponía de una fuente de agua potable gestionada de manera segura en su hogar aumentó de un 70% a un 74%; los servicios de saneamiento gestionados de manera segura se incrementaron de un 47% a un 54%; y las instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón aumentaron de un 67% a un 71%.

    En 2020, por primera vez, más personas utilizaron servicios de saneamiento mejorados sobre el terreno (como letrinas de pozo y tanques sépticos, que pueden contener y tratar los residuos de manera efectiva) que conexiones de alcantarillado. Es necesario que los gobiernos garanticen las ayudas necesarias para proporcionar servicios de saneamiento sobre el terreno gestionados de manera segura, entre ellos la gestión de los lodos fecales.

    El informe explica claramente que, si se mantienen las tendencias actuales, miles de millones de niños y familias se quedarán sin servicios esenciales de WASH que salvan vidas. En concreto, el informe señala que antes de 2030:

  • Solo un 81% de la población mundial tendrá acceso a agua potable salubre en su hogar, un bien del que no podrán disfrutar 1.600 millones de personas;

  • Solo un 67% dispondrá de servicios de saneamiento adecuados, a diferencia de 2.800 millones de personas;

  • Solo un 78% contará con instalaciones básicas para lavarse las manos, lo que significa que 1.900 millones de personas no tendrán acceso a ellas.

    Asimismo, el informe pone de manifiesto las profundas desigualdades que afectan especialmente a los niños y las familias vulnerables. Si queremos conseguir el acceso universal a fuentes de agua potable gestionadas de manera segura antes de 2030, será necesario multiplicar por 10 el índice actual de progreso en los países menos adelantados. En los contextos frágiles en los que existe el doble de probabilidades de que la gente no tenga acceso a agua potable salubre, ese índice debería multiplicarse por 23.

    Para ampliar la cobertura de WASH será preciso darle prioridad a este asunto en los niveles más altos del proceso de adopción de decisiones por parte de los organismos internacionales, los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. Con este propósito, WASH deberá ser un tema indispensable de la agenda de las reuniones políticas de alto nivel, de forma que se garantice que los estados miembros lleven un seguimiento de los avances conseguidos. Esto resulta importante en el contexto del próximo examen de mitad de periodo del Decenio para la Acción sobre el Agua en 2023, la primera conferencia celebrada por las Naciones Unidas en materia de agua y saneamiento en casi 50 años.

    Fuente: OMS 01 de julio de 2021

  • Jueves, 1 de julio de 2021

    Mejores medidas de bienestar
    necesarias para políticas infantiles eficaces

    Mejorar el bienestar infantil beneficia a la sociedad en su conjunto y es clave para fomentar la prosperidad. Sin embargo, mejorar las políticas para ayudar a los niños a prosperar requerirá mejores datos sobre sus necesidades y experiencias vividas, según un nuevo informe de la OCDE.

    La medición de lo que importa para el bienestar y las políticas del niño desarrolla un nuevo marco de medición del bienestar del niño, identifica las brechas clave en los datos del niño y describe cómo pueden subsanarse.

    Un enfoque multidimensional es fundamental porque interactúan las dificultades o fortalezas en diferentes áreas. El informe cita, por ejemplo, cómo la regulación emocional en la primera infancia tiene un impacto positivo en el aprendizaje y en la calidad de las amistades y las habilidades sociales a medida que los niños crecen.

    El marco trata las diferentes dimensiones del bienestar infantil (bienestar material, social, emocional, cultural y educativo, así como la salud física y el desarrollo cognitivo) como interconectados. También tiene como objetivo captar la distribución del bienestar a través de medidas que reflejen la falta de oportunidades y las disparidades entre los diferentes grupos de niños, por ejemplo, por sexo, arreglo de vida y origen migrante.

    El informe dice que aunque los datos internacionales comparables han mejorado, su alcance sigue siendo limitado. Algunos niños, a menudo los más vulnerables, con frecuencia faltan o no son fácilmente identificables en los datos existentes, mientras que la información es limitada sobre el bienestar de los más pequeños y sobre las propias opiniones de los niños sobre aspectos importantes de sus vidas.

    Se necesita una acción coordinada de los gobiernos, las organizaciones internacionales y la comunidad en general para mejorar la disponibilidad de datos sobre la infancia entre países. Esta es una tarea considerable, dice. Requerirá una inversión significativa y un compromiso a medio y largo plazo.

    El informe ha sido elaborado por el nuevo Centro de Bienestar, Inclusión, Sostenibilidad e Igualdad de Oportunidades (WISE) de la OCDE . El Centro está generando nuevos datos y soluciones para mejorar el bienestar de las personas y reducir las desigualdades, y para comprender mejor el impacto de las políticas y acciones comerciales en la vida de las personas.

    Fuente: OECD 01 de julio de 2021

    Viernes, 25 de junio de 2021

    Día Internacional de la Lucha contra el
    Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

    Mediante la resolución 42/112, aprobada el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General decidió conmemorar el “Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas” cada 26 de junio para reforzar la acción y la cooperación con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas. En la resolución se recomiendan medidas adicionales al informe y las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas de 1987.

    Con el tema de este 2021, “Hablemos de drogas, la información salva vidas”, queremos combatir la desinformación. Debemos tratar y compartir alto y claro los hechos reales sobre las drogas. Es fundamental conocer los riesgos que tienen para nuestra salud y buscar las soluciones para abordar el problema mundial de las drogas, desde la prevención, el tratamiento y la atención basados en pruebas y el cuidado de las personas con adicción a las drogas.

    La campaña de este año quiere mostrar los datos claves que provienen del Informe Mundial sobre las Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

    De esta manera, con hechos fibasados en la ciencia y soluciones prácticas al actual problema mundial de las drogas, podremos tener una visión clara de este problema de salud.

    El Día Mundial de las Drogas es un día para compartir hallazgos de investigación, datos basados en la evidencia e información verídica que salve vidas. Debemos mantener el espíritu común de solidaridad, reinante durante esta crisis mundial sanitaria. La campaña de este año nos invita a participar, a posicionarnos firmemente contra la desinformación y las fuentes poco fiables. Todo el mundo debe comprometerse a distribuir solo datos reales sobre las drogas respaldados por la ciencia, y a salvar vidas.

    Fuente: ONU 25 de junio de 2021

    Viernes, 25 de junio de 2021

    Los consumidores de drogas en el mundo
    sumaron 275 millones en el último año

  • La potencia del cannabis se ha cuadruplicado, pero cada vez menos adolescentes lo perciben como una droga perjudicial para la salud, según un nuevo informe.

    Alrededor de 275 millones de personas consumieron drogas durante el último año a nivel global, un 22% más que en 2010, revela el informe anual de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC).

    Según el Informe Mundial sobre Drogas 2021, la potencia del cannabis se ha cuadruplicado en ciertas partes del mundo durante las últimas dos décadas. Sin embargo, la proporción de adolescentes que percibe dicha droga como perjudicial se redujo hasta en un 40%.

    Esta brecha conceptual persiste a pesar de que los estudios han demostrado que el consumo de cannabis conlleva perjuicios para la salud, especialmente entre los consumidores habituales de la droga a largo plazo. Por otra parte, la mayoría de los países han informado de un aumento del consumo de cannabis durante la pandemia.

    El estudio pone de manifiesto los cambios observados en los patrones de consumo de drogas durante la pandemia, entre ellos el aumento del consumo de cannabis y el uso no médico de sedantes farmacéuticos. También es probable que los factores socioeconómicos subyacentes contribuyan a acelerar la expansión del mercado de sustancias ilícitas.

    El acceso a las drogas también se ha simplificado más que nunca a través de las ventas en línea, y los principales mercados de drogas en la red de internet oculta (también llamada web oscura) tienen hoy en día un valor estimado de 315 millones de dólares anuales. Las transacciones de drogas sin necesidad de contacto, como por ejemplo a través del correo, también están en aumento, probablemente como resultado de la pandemia.

    El tráfico de cocaína entre Sudamérica y Europa es la segunda mayor ruta del mundo de esa droga y continúa evolucionando, lo que conlleva una mayor competencia entre los grupos de traficantes. Dicha competencia termina por elevar la calidad de la droga y reduce los precios, agravando así el daño causado por la droga en Europa.

    La superficie de cultivo de la coca disminuyó globalmente un 5% en 2019, en gran parte debido a la primera caída significativa del cultivo en Colombia en los últimos seis años. A pesar de ello, ese país sigue siendo la mayor fuente de cocaína del mundo, apunta el informe.

    El aumento del uso de la tecnología durante la pandemia también ha generado innovación en los servicios de prevención y tratamiento de la drogadicción, a través de modelos más flexibles de atención sanitaria como la telemedicina, que permite a los profesionales de la salud ampliar su alcance y prestar cuidados médicos o preventivos a más pacientes.

    El tema este año de la campaña liderada por la UNODC es “Hablemos de drogas, la información salva vidas” y tiene la intención de lograr un mundo libre de drogas.

    Fuente: ONU 24 de junio de 2021

  • Miércoles, 23 de junio de 2021

    Atrapados: alta desigualdad y bajo
    crecimiento en América Latina y el Caribe

    La región se encuentra en una trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento. La concentración de poder, la violencia, y las políticas de protección social ineficientes alimentan ese círculo vicioso y limitan el desarrollo humano.

    La brecha entre extrema riqueza y extrema pobreza y vulnerabilidad que caracteriza a la región quedó en evidencia como nunca y se profundizó aún más a raíz de la pandemia de la COVID-19. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, lanzado de forma virtual por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analiza la trampa en la que se encuentra sumida la región, que impide el avance hacia el logro de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    A pesar de los avances de las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe son más desiguales que los de otras regiones con niveles similares de desarrollo, y sus indicadores sociales aún se encuentran por debajo de los esperados para su nivel de ingreso promedio.

    El informe explora tres factores que se repiten y retroalimentan el círculo vicioso de alta desigualdad y bajo crecimiento: la concentración de poder, la violencia en todas sus formas y las políticas de protección social que no funcionan bien.

    El documento señala que la concentración de poder en manos de unos pocos que defienden sus intereses privados es uno de los factores que conectan la alta desigualdad con el bajo crecimiento. A través de su influencia política, el poder mal utilizado distorsiona las políticas públicas y debilita las instituciones. Un ejemplo que se explora en el informe es el rol de las élites económicas en el bloqueo a reformas fiscales que apoyarían una forma más progresiva de redistribución. Para balancear la distribución de poder, el organismo sugiere explorar líneas de acción como la regulación del lobby y el financiamiento de las campañas políticas.

    También se destaca que la región es la más violenta del planeta, y advierte que si bien la desigualdad causa mayor violencia, la violencia también aumenta la desigualdad porque afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, contribuyendo a perpetuar su estado de privación. La violencia limita también el crecimiento a través de su impacto sobre el capital humano (y la productividad) y sobre la inversión pública y privada que se ve distorsionada, así como por el gasto en seguridad y por la incertidumbre acerca de los derechos de propiedad.

    Entre las líneas de acción que propone el documento para abordar este tema, figuran el fortalecimiento de los sistemas de justicia local y la expansión de la atención en salud mental para las víctimas de violencia.

    El informe también se detiene en la fragilidad de los sistemas de protección social de la región, evidenciada en su limitada capacidad de respuesta durante la pandemia. La vinculación de los sistemas de aseguramiento frente a los riesgos con el empleo formal ha motivado a los gobiernos a crear sistemas paralelos, de menor calidad, para cubrir a las personas que quedan excluidas, que en la región son la mayoría. Los países de ALC tienen mercados laborales segmentados y sistemas de protección social que reproducen desigualdades e incentivan la organización de la producción en negocios muy pequeños y poco productivos. Para ello, el documento sugiere repensar la protección social para asegurar universalidad.

    Finalmente, el reporte plantea que las soluciones deben llevar a un mayor crecimiento con sostenibilidad ambiental, y a una mayor inclusión y movilidad social. Se trata de soluciones que requieren balancear el poder en el área de la definición de reglas y políticas, erradicar la violencia en todas sus formas y redefinir del ambiente institucional que constituye la esencia del contrato social: las oportunidades en el mercado laboral, la fiscalidad y la protección social.

    Fuente: PNUD 22 de junio de 2021

    Martes, 22 de junio de 2021

    Evolución de las carencias sociales 1990-2020

    Cada diez años el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) lleva a cabo el Censo de población y vivienda. De manera intermedia, también levanta instrumentos intercensales, como son los conteos de población o encuestas como la encuesta intercensal realizada en 2015. De tal forma que, con esta información, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) cuenta con datos censales e intercensales valiosos sobre las características sociodemográficas de la población mexicana, que le permite estimar una aproximación de algunas carencias sociales contempladas para la medición multidimensional de la pobreza.

    Con la finalidad de dar cuenta a la ciudadanía del panorama social del país, así como de presentar a los tomadores de decisiones herramientas para la implementación eficaz de estrategias y programas sociales que ayuden a combatir la pobreza, el CONEVAL, a partir de la información que provee el Censo de Población y Vivienda 2020, presenta la evolución de las carencias sociales desde 1990 hasta 2020, con lo que se integra un panorama sobre estas carencias para los últimos treinta años, en los que se han atestiguado diversas transformaciones demográficas, sociales, económicas y políticas del país.

    Mediante un comparativo de las carencias sociales para los años 2000, 2010, 2015 y 2020, a nivel nacional se puede observar una disminución consistente en todos los indicadores de carencias sociales, respecto a 1990. En este sentido, la mayor disminución en puntos porcentuales en relación con 1990 fue en el porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de drenaje, el cual pasó de 40.3% a 6.0% durante este periodo; mientras que la menor disminución entre 1990 y 2020 se presentó en el porcentaje de la población en viviendas con carencia por material de muros al pasar de 7.4% a 1.3%.

    Asimismo, destaca la disminución en el porcentaje de la población con carencia por acceso a los servicios de salud de 2000 a 2020, el cual pasó de 58.6% a 21.5%2 , lo que representa una disminución de 37.2 puntos porcentuales; sin embargo, es importante mencionar que de 2015 a 2020, se observa un incremento de 4.8 puntos porcentuales para este indicador.

    Por su parte, el porcentaje de la población con rezago educativo presentó una disminución entre 1990 y 2020, al pasar de 26.6% a 17.3%, es decir, un decremento de 9.3 puntos porcentuales, convirtiéndolo en el segundo indicador con la menor disminución en los últimos treinta años.

    Respecto a los componentes de la carencia por calidad y espacios de la vivienda, la mayor disminución para los cuatro componentes de esta carencia se observó entre 1990 y 2020; en este sentido, el que presentó una mayor disminución para dicho periodo fue el porcentaje de la población en viviendas con carencia por hacinamiento, el cual pasó de 28.7% a 8.3%, lo que representa una disminución de 20.4 puntos porcentuales, seguido de los componentes por material de pisos; de techos, y de muros, con disminuciones de 17.6, 11.4 y 6.1 puntos porcentuales, respectivamente.

    Por otro lado y referente a los componentes de la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, al igual que los referentes a la carencia por calidad y espacios de la vivienda, la mayor disminución para estos se presentó entre 1990 y 2020. El porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de drenaje fue el que tuvo una mayor disminución en dicho periodo, al pasar de 40.3% a 6.0%, lo que representa un decremento de 34.3 puntos porcentuales; por su parte, el porcentaje de la población que reside en viviendas con carencias por acceso al agua entubada pasó de 24.2% a 3.8% y el porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de electricidad pasó de 13.1% a 0.6%, lo que significa una disminución de 20.4 y 12.5 puntos porcentuales, respectivamente.

    Fuente: CONEVAL 22 de junio de 2021

    Lunes, 21 de junio de 2021

    Día Internacional del Yoga

    ¡Namasté!

    El Día Internacional del Yoga llega a su séptima edición en un momento en que la pandemia de COVID-19 continúa alterando las vidas y los medios de subsistencia de las personas en todo el mundo.

    El mensaje del yoga para promover el bienestar físico y mental de la humanidad nunca ha sido más relevante. Durante la pandemia se ha observado una tendencia creciente de personas de todo el mundo que adoptan esta práctica para mantenerse saludables y rejuvenecidos y para luchar contra el aislamiento social y la depresión. El yoga también está desempeñando un papel importante en la atención psicosocial y la rehabilitación de los pacientes con COVID-19 en cuarentena y aislamiento. Son particularmente útiles para aliviar sus miedos y ansiedad.

    Reconociendo este importante papel del yoga, la conmemoración de este año se titula “Yoga para el bienestar”, o lo que es lo mismo, cómo la práctica del yoga puede promover la salud integral de cada individuo.

    En reconocimiento de su popularidad universal, el 11 de diciembre de 2014, las Naciones Unidas proclamaron el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga, con la resolución 69/131.

    La India propuso el proyecto de resolución para crear el Día Internacional del Yoga y recibió el apoyo de 175 Estados Miembros. El primer ministro indio, Narendra Modi, presentó el texto en un discurso pronunciado en la 69 sesión de la Asamblea General, en el que dijo: «el yoga es un don inestimable de nuestra antigua tradición. El yoga representa la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y la acción. Es importante coordinar todos esos aspectos. Ese enfoque holístico es valioso para nuestra salud y nuestro bienestar. El yoga no se trata solo de ejercicios, se trata de una manera de descubrir el sentido de identidad de uno mismo, el mundo y la naturaleza».

    La resolución señala «la importancia de que las personas y las poblaciones adopten decisiones más saludables y modos de vida que propicien la buena salud». La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha pedido a los Estados miembros que fomenten la actividad física de los ciudadanos. El sedentarismo es una de las diez causas más frecuentes de muerte en el mundo, y un factor clave de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

    Fuente: ONU 21 de junio de 2021

    Viernes, 18 de junio de 2021

    El suicidio contó por una de cada cien muertes en 2019

  • “Según un nuevo estudio de la agencia de salud de la ONU la tasa de suicidios masculina dobla a la femenina y representa la cuarta causa de muertes entre jóvenes de 15 a 29 años tras los traumatismos por accidentes de tráfico, la tuberculosis y la violencia interpersonal. El organismo critica la falta de estrategias nacionales de prevención y publica una nueva serie de orientaciones para prevenirlo.

    Una de cada cien muertes ocurridas durante el año 2019 – o 700.000 en cifras exactas- fue por suicidio, una de las principales causas de fallecimiento en el mundo, según estima una publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Este elevado número de decesos, ligado al hecho de que anualmente pierden la vida más personas por suicidio que por VIH, paludismo, cáncer de mama, o incluso por guerras y homicidios, ha conducido a la OMS a preparar una nueva serie de orientaciones para ayudar a los países a mejorar la prevención del suicidio.

    Un análisis más detallado del fenómeno indica que la tasa de suicidios masculina dobla a la femenina con 12,6 por 100.000 hombres frente a 5,4 por 100.000 mujeres, y que representa el cuarto motivo de muertes entre jóvenes de 15 a 29 años tras los traumatismos por accidentes de tráfico, la tuberculosis y la violencia interpersonal.

    Pese a que las tasas de suicidio a nivel mundial disminuyeron un 36% entre 2000 y 2019, con un rango del 17% en el Mediterráneo oriental al 49% en el Pacífico Occidental, se incrementaron un 17% en América.

    La OMS subraya que, aunque algunos países han situado la prevención del suicidio en un lugar destacado en sus programas, actualmente solo 38 naciones tienen una estrategia nacional de prevención del suicidio y que es necesario impulsar este tipo de actuación de cara a cumplir con la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de reducir en un tercio la tasa mundial de suicidios para 2030.

    Fuente: ONU 17 de junio de 2021

  • Jueves, 17 de junio de 2021

    Una de cada 100 muertes es por suicidio