CEIEG.


Archivo de la categoría "Objetivos de Desarrollo del Milenio"

Lunes, 18 de julio de 2022

Rescatemos los Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que sea demasiado tarde, pide Guterres

El Secretario General de las Naciones Unidas exhortó este miércoles a los países a sumar fuerzas para avanzar en la implementación del plan para construir un futuro más equitativo y justo para todos.

“Unámonos, a partir de hoy, con ambición, determinación y solidaridad, para rescatar los Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que sea demasiado tarde”, dijo António Guterres a los ministros de decenas de países reunidos en el Foro Político de alto Nivel que tiene lugar en la sede de la ONU en Nueva York.

“Nuestro mundo está en serios problemas, al igual que los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, advirtió Guterres, recordando que el tiempo para alcanzar esas metas se está acabando.

Guterres se refirió a los desafíos y desigualdades estructurales arraigados a nivel mundial que impiden que muchos países se suban al tren del desarrollo.

Fuente: ONU julio de 2022

Viernes, 8 de julio de 2022

La crisis climática, la pandemia y los conflictos
colocan en riesgo los Objetivos de Desarrollo Sostenible

  • Las crisis en cascada que vivimos hoy impactan la alimentación, la salud, la educación, el medio ambiente, la paz y la seguridad y alejan al mundo de la consecución de la Agenda 2030, el plan que busca sociedades más resilientes, justas, pacíficas e igualitarias para todos.

    La crisis climática, la pandemia de COVID-19 y un mayor número de conflictos en el mundo ponen en peligro la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), advirtió en su informe la ONU.

    La publicación destaca la gravedad y la magnitud de los desafíos que enfrentamos, con estas crisis en cascada que se interceptan, afectando la alimentación y la nutrición, la salud, la educación, el medio ambiente y la paz y la seguridad, y dificultando la carrera hacia el logro de los ODS, establecidos en 2015 para la construcción de sociedades más resilientes, pacíficas, justas y equitativas para todos los habitantes del planeta.

    Según los datos de la ONU, la pandemia ha causado estragos en los Objetivos y sus efectos aún están lejos de terminar. El “exceso de muertes” a nivel mundial atribuible directa e indirectamente al COVID-19 sumaba 15 millones a fines de 2021.

    Esto significa un retroceso de más de cuatro años en el alivio de la pobreza que había sumido a 93 millones de personas más en la pobreza extrema en 2020. Además, unos 147 millones de niños perdieron más de sus clases presenciales en últimos dos años.

    Para evitar los peores efectos del cambio climático, como se establece en el Acuerdo de París, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberán alcanzar su punto máximo antes de 2025 y luego disminuir en un 43% para 2030, cayendo a cero neto para 2050. Sin embargo, esas emisiones crecerán casi un 14% en la próxima década.

    Los países y grupos de población más vulnerables del mundo sufren de manera desproporcionada todas estas afectaciones, con las mujeres a la cabeza de las pérdidas de empleo y un mayor trabajo de cuidados en el hogar, además de encarar una violencia doméstica exacerbada por los confinamientos de la pandemia.

    Los países menos adelantados luchan contra un crecimiento económico débil, una inflación creciente, grandes interrupciones en la cadena de suministro, incertidumbres políticas y una deuda insostenible.

    La ONU advirtió que el mundo se encuentra frente a una disyuntiva que definirá su futuro: abandonar los compromisos de ayudar a los más vulnerables, o redoblar los esfuerzos por revitalizar la marcha hacia los Objetivos y construir un mejor porvenir para las personas y el planeta en 2030. El informe sostiene que para que el mundo salga fortalecido de la crisis y se prepare para los desafíos que se avecinen, es imperativo el financiamiento de la infraestructura de datos e información de los gobiernos nacionales y la comunidad internacional.

    Entre los datos negativos que detalla el estudio, destacan los siguientes:

  • Entre 75 y 95 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema en 2022.

  • Cerca del 10% de la población mundial padece hambre y casi un tercio no puede acceder a una alimentación adecuada.

  • La cobertura de inmunización se redujo por primera vez en una década y aumentaron las muertes por tuberculosis y paludismo.

  • En 2020, la incidencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%, afectando principalmente a los jóvenes y las mujeres.

  • En 2021, 17 millones de toneladas de plástico ingresaron al océano y el volumen de contaminación plástica en el mar se triplicaría para 2040.

  • Casi 24 millones de estudiantes de nivel preescolar a universitario corren el riesgo de no regresar a la escuela.

  • En los países de renta baja, el servicio de la deuda pública aumentó un promedio de 3,1% en 2011 a 8,8% en 2020.

    Fuente: ONU 07 de julio de 2022

  • Viernes, 8 de julio de 2022

    Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2022

    El Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2022 proporciona una visión global del progreso en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, utilizando los últimos datos y estimaciones disponibles. Realiza un seguimiento del progreso mundial y regional hacia los 17 Objetivos con análisis en profundidad de indicadores seleccionados para cada Objetivo.

    Según el Informe, las crisis en cascada e interrelacionadas están poniendo en grave peligro la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, junto con la propia supervivencia de la humanidad.

    El Informe destaca la gravedad y la magnitud de los desafíos que tenemos por delante. La confluencia de crisis, dominada por la COVID-19, el cambio climático y los conflictos, está generando efectos secundarios en la alimentación y la nutrición, la salud, la educación, el medio ambiente y la paz y la seguridad, y afecta a todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    El Informe detalla la reversión de años de progreso en la erradicación de la pobreza y el hambre, la mejora de la salud y la educación, la prestación de servicios básicos y mucho más. También señala áreas que necesitan una acción urgente para rescatar los ODS y lograr un progreso significativo para las personas y el planeta para 2030.

    Fuente: ONU 07 de julio de 2022

    Jueves, 7 de julio de 2022

    Informe de las Naciones Unidas:
    las cifras del hambre en el mundo aumentaron

  • El último informe sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo revela que se está produciendo un retroceso en los esfuerzos por eliminar el hambre y la malnutrición

    El número de personas que padecen hambre en el mundo aumentó hasta alcanzar los 828 millones de personas en 2021, lo que supone un aumento de unos 46 millones desde 2020 y de 150 millones desde el brote de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), según un informe de las Naciones Unidas en el que se aportan nuevas pruebas que muestran que el mundo se está alejando de su objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas de aquí a 2030.

    En la edición de 2022 del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) se presenta información actualizada sobre la situación de la seguridad alimentaria y la nutrición en todo el mundo, incluidas las últimas estimaciones sobre el costo y la asequibilidad de las dietas saludables. Además, en el informe se plantean las formas en que los gobiernos pueden reorientar el apoyo que actualmente prestan a la agricultura para reducir el costo de las dietas saludables, teniendo en cuenta los limitados recursos públicos disponibles en muchas partes del mundo.

    Elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), el estudio destaca también el avance de la pobreza extrema y la creciente desnutrición crónica.

    Las cifras describen un panorama desalentador:

  • Hasta 828 millones de personas han padecido hambre en 2021: 46 millones de personas más que el año anterior y 150 millones más que en 2019.

  • Tras permanecer relativamente sin cambios desde 2015, el porcentaje de personas afectadas por el hambre se disparó en 2020 y siguió aumentando en 2021, hasta alcanzar el 9,8 % de la población mundial, frente a los porcentajes del 8 % registrado en 2019 y el 9,3 % en 2020.

  • La brecha de género en relación con la inseguridad alimentaria siguió aumentando en 2021: el 31,9 % de las mujeres del mundo padecía inseguridad alimentaria moderada o grave, en comparación con el 27,6 % de los hombres, una brecha de más de 4 puntos, en comparación con los 3 puntos porcentuales registrados en 2020.

  • En 2020, casi 3 100 millones de personas no pudieron permitirse mantener una dieta saludable, es decir, 112 millones más que en 2019, lo cual refleja los efectos de la inflación de los precios de los alimentos al consumidor derivada de las repercusiones económicas de la pandemia de la COVID-19 y las medidas adoptadas para contenerla.

  • Se calcula que 45 millones de niños menores de cinco años padecían emaciación, la forma más mortífera de malnutrición, que aumenta hasta 12 veces el riesgo de mortalidad infantil. Además, 149 millones de niños menores de cinco años sufrían retraso en el crecimiento y el desarrollo debido a la falta crónica de nutrientes esenciales en su dieta, mientras que 39 millones tenían sobrepeso.

  • Se están logrando progresos en cuanto a la lactancia materna exclusiva, ya que casi el 44 % de los bebés menores de seis meses de todo el mundo fueron alimentados exclusivamente con leche materna en 2020. Esta cifra sigue estando lejos del objetivo del 50 % fijado para 2030. Un dato muy preocupante es que dos de cada tres niños carecen de la dieta diversa mínima que necesitan para crecer y desarrollarse plenamente.

  • De cara al futuro, se prevé que casi 670 millones de personas (el 8 % de la población mundial) seguirán pasando hambre en 2030, aun teniendo en cuenta una recuperación económica mundial. Se trata de una cifra similar a la de 2015, cuando se estableció el objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición para finales de esta década en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

    En el informe se destaca de manera notable que el apoyo mundial al sector alimentario y agrícola representó un promedio anual de casi 630 000 millones de USD entre 2013 y 2018. La mayor parte de ese apoyo se destina a los agricultores individualmente, a través de las políticas sobre comercio y mercados y de subvenciones fiscales. No obstante, en gran parte, este apoyo no solo distorsiona el mercado, sino que tampoco está llegando a muchos agricultores, daña el medio ambiente y no promueve la producción de alimentos nutritivos que conforman una dieta saludable. Esto se debe, entre otras cosas, al hecho de que las subvenciones suelen dirigirse a la producción de alimentos básicos, lácteos y otros alimentos de origen animal, especialmente en los países de ingresos altos y los países de ingresos medianos altos. El arroz, el azúcar y las carnes de diversos tipos son los alimentos que más incentivos reciben a nivel mundial, mientras que las frutas y las hortalizas reciben un apoyo relativamente menor, sobre todo en algunos países de ingresos bajos.

    Ante la amenaza de una recesión mundial y las consecuencias que comporta para los ingresos y gastos públicos, una forma de contribuir a la recuperación económica pasa por adaptar el apoyo a la alimentación y la agricultura para destinarlo a alimentos nutritivos allí donde el consumo per cápita aún no alcanza los niveles recomendados para una dieta saludable.

    Los datos sugieren que, si los gobiernos adaptan los recursos que están utilizando para incentivar la producción, la oferta y el consumo de alimentos nutritivos, contribuirán a hacer las dietas saludables menos costosas y más asequibles y equitativas para todas las personas.

    Por último, en el informe también se señala que los gobiernos podrían hacer más por reducir los obstáculos al comercio de alimentos nutritivos como las frutas, las hortalizas y las legumbres.

    Fuente: ONU 07 de julio de 2022

  • Viernes, 20 de mayo de 2022

    Fomentar la colaboración para facilitar el
    cumplimiento de los ODS relacionados con la salud

  • Los avances para conseguir las metas relacionadas con la salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se están retrasando, y es necesaria una mayor colaboración multilateral, siguiendo el Plan de Acción Mundial del ODS3, según un nuevo informe.

    Antes de que se celebre la 75ª Asamblea Mundial de la Salud, los 13 organismos signatarios del Plan de acción mundial para fomentar una vida saludable y el bienestar para todos (PAM ODS3 ) han publicado su tercer informe de situación, Stronger collaboration for an equitable and resilient recovery towards the health-related SDGs, incentivizing collaboration (Fortalecimiento y fomento de la colaboración en aras de una recuperación equitativa y resiliente que facilite el cumplimiento de los ODS relacionados con la salud).

    En dicho informe se pone de manifiesto que, más de dos años después del surgimiento de la pandemia de COVID-19, cuyos efectos se han visto agravados por varias crisis mundiales simultáneas, es necesario redoblar esfuerzos para facilitar el cumplimiento de los ODS relacionados con la salud. Los países han cumplido aproximadamente una cuarta parte de los requisitos necesarios para alcanzar en 2030 las metas de dichos ODS relacionadas con la salud.

    Por otro lado, se subraya la necesidad de que Plan de acción mundial del ODS3 haga hincapié en el fortalecimiento de la colaboración para facilitar a los países el cumplimiento de los ODS. En el informe se proporcionan varios ejemplos sobre la manera en que las nuevas formas de trabajo más colaborativas repercuten en la salud de las personas, y se esbozan posibles métodos para mejorar la situación al respecto, en particular mediante el establecimiento de nuevos incentivos con objeto de que los organismos colaboren de forma más estrecha.

    A lo largo del pasado año, la iniciativa ha reforzado sus estructuras de colaboración, y 52 países (15 más que en el año anterior) han recibido apoyo de organismos. En el marco de la “estrategia de recuperación ” del PAM ODS3 y a tenor de la carta conjunta del director de cada organismo dirigida a los equipos de país, incluidos los coordinadores residentes de las Naciones Unidas, se establece una hoja de ruta para ampliar a más países la labor conjunta de los organismos, así como para fortalecer la colaboración en los países a tenor de sus propias necesidades y velar por que nadie se quede atrás.

    El PAM ODS3 sigue armonizando su labor con la de varias iniciativas sanitarias internacionales, a fin de promover una estructura sanitaria más cohesionada a escala mundial. Ello tiene por objeto fomentar la coordinación de los países con los organismos, aumentar la eficiencia y propiciar avances para implantar una cobertura sanitaria universal. Por ejemplo, el PAM ODS3 ha integrado plenamente la iniciativa H6/Every Woman Every Child (cada mujer y cada niño) y desarrolla su labor en la República del Congo, entre otros países, para mejorar los servicios de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y de adolescentes, por medio de una mayor coordinación de asociados técnicos y financieros.

    Con objeto de armonizar plenamente su labor, la iniciativa también ha creado comunidades de práctica en esferas de interés, en particular, la atención sanitaria primaria, especialmente en materia de igualdad y equidad de género. Por ejemplo, el apoyo de organismos a Pakistán en esferas de interés relativas a la atención sanitaria primaria y la financiación sostenible, ha dado lugar a la puesta en marcha de un nuevo paquete experimental esencial de servicios sanitarios, así como al desarrollo de un caso de inversión para promover la ampliación sostenible a largo plazo de servicios sanitarios, incluido un acceso más equitativo a los mismos, en particular con respecto a las comunidades más vulnerables y marginadas, en las que los niños no han recibido ninguna dosis de vacunas.

    Los organismos signatarios han abordado las seis recomendaciones de la evaluación conjunta del PAM ODS3 realizada en 2020, a fin de sentar las bases de una evaluación independiente en 2023. En el marco de las actividades de supervisión del PAM ODS3, los países han evaluado la eficacia de la labor conjunta de los organismos y han propuesto varias maneras de fortalecer los mecanismos de coordinación en cada país a tenor de las prioridades a escala nacional.

    Los incentivos son esenciales para propiciar una colaboración más estrecha entre los organismos del PAM ODS3. En el nuevo informe se mencionan cuatro esferas experimentes específicas para aplicar un enfoque eficaz que permita incentivar la colaboración, a saber, la financiación, supervisión, evaluación y “gobernanza” de forma conjunta. Se prevé mejorar y ampliar ese enfoque a partir de 2022.

    Fuente: OIT 19 de mayo de 2022

  • Miércoles, 27 de abril de 2022

    Los países de la OCDE avanzan lentamente hacia
    los objetivos de desarrollo sostenible para 2030

  • A pesar de los avances logrados desde la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos (ODS), los países de la OCDE han cumplido o están cerca de cumplir solo una cuarta parte de las metas para las que se puede medir el desempeño, según a un nuevo informe de la OCDE.

    Prácticamente todos los países de la OCDE ya están asegurando las necesidades económicas básicas e implementando las herramientas y los marcos de políticas mencionados en la Agenda 2030. Pero el progreso hacia 21 objetivos en temas como garantizar que nadie se quede atrás, restaurar la confianza en las instituciones y limitar las presiones sobre el entorno natural aún está muy lejos.

    The Short and Winding Road to 2030: Miding Distance to the SDG Targets dice que si bien los países de la OCDE han erradicado la pobreza extrema, la mayoría de ellos necesita hacer más para reducir la privación de manera más amplia. Las mujeres, los adultos jóvenes y los migrantes enfrentan mayores desafíos que el resto de la población y, a pesar de algunos avances, los derechos y oportunidades de las mujeres aún son limitados tanto en la esfera pública como en la privada. Además, los comportamientos no saludables como la desnutrición y el consumo de tabaco, que parecen ser más comunes entre los grupos socioeconómicos bajos, y las disparidades en la educación desde los primeros años de vida, tienden a exacerbar las desigualdades.

    Adoptada por los líderes mundiales en 2015, la Agenda 2030 insta a todos los países a construir un futuro mejor y más sostenible centrándose en una serie de metas agrupadas en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los propios ODS se agrupan en cinco temas amplios: personas, planeta, prosperidad, paz y asociaciones. Por ejemplo, los ODS bajo el tema “Personas” apuntan a erradicar la pobreza (Objetivo 1) y el hambre (Objetivo 2), a garantizar que todos los seres humanos puedan desarrollar su potencial, en particular en términos de salud (Objetivo 3) y educación (Objetivo 3). 4), y sin ser penalizados por su género (Objetivo 5).

    El informe utiliza datos de la ONU y la OCDE para evaluar el desempeño de los países de la OCDE analizando sus logros actuales, si se han estado acercando o alejando de los objetivos, y la probabilidad de que cumplan sus compromisos para 2030. El informe también considera cómo el progreso puede verse afectado por la pandemia de COVID-19.

    El informe encuentra que, si bien la mayoría de los países de la OCDE están cerca de erradicar el hambre severa, pocos de ellos podrán prevenir por completo la exclusión social o reducir la desnutrición para 2030. En promedio, alrededor de uno de cada ocho residentes de la OCDE se considera pobre en ingresos y dietas poco saludables. y los estilos de vida sedentarios han llevado a un aumento de las tasas de obesidad en todos los países de la OCDE, con un promedio del 60% de los adultos con sobrepeso u obesidad.

    El informe también confirma que las presiones ambientales están aumentando. Se lograron avances en muchos frentes, incluida la intensidad energética, el uso del agua y la gestión de residuos municipales. Si bien algunos de estos desarrollos positivos son atribuibles a la acción política y al progreso técnico, el desplazamiento al exterior de la producción intensiva en recursos y contaminación también explica parte de este progreso. El uso de recursos materiales para respaldar el crecimiento económico sigue siendo alto y muchos materiales valiosos continúan eliminándose como desechos.

    El informe identifica una serie de otras áreas en las que la distancia que aún queda para alcanzar las metas de los ODS es insignificante o pequeña. Los países de la OCDE pueden brindar a todos acceso a algunos servicios básicos, incluidos saneamiento, agua potable y energía. Los países de la OCDE también han podido reducir la mortalidad materna e infantil, permitir el acceso a la educación de la primera infancia, proporcionar instalaciones educativas modernas y una identidad legal para todos los ciudadanos.

    La Agenda 2030 es global por esencia y llama a los países desarrollados a implementar plenamente sus compromisos de asistencia oficial para el desarrollo más allá de sus fronteras. Sin embargo, la asistencia oficial total proporcionada por los países donantes del Comité de Asistencia para el Desarrollo sigue siendo menos de la mitad del objetivo previsto del 0,7% del ingreso nacional bruto.

    El informe también tiene como objetivo establecer la futura agenda estadística sobre los ODS. A pesar del progreso en la medición, todavía hay muchos puntos ciegos. Aunque los datos están actualmente disponibles para casi el 70% de los objetivos en la categoría Planeta, por ejemplo, solo uno de cada tres de los objetivos puede monitorearse de manera efectiva debido a la disponibilidad limitada de series de tiempo sólidas.

    La OCDE dice que los paquetes de recuperación implementados por la mayoría de los gobiernos de la OCDE en respuesta a la crisis de COVID-19 brindan una oportunidad para acelerar el ritmo del progreso hacia el cumplimiento de los ODS.

    Fuente: OECD 27 de abril de 2022

  • Miércoles, 23 de marzo de 2022

    Invertir el progreso hacia el trabajo decente para todos

  • La pandemia causó estragos en la vida de las personas y las sociedades, pero ¿hasta qué punto hizo retroceder a la comunidad mundial en la consecución de las metas de los ODS relacionadas con el trabajo decente y el crecimiento económico?

    La página web Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021 reveló los devastadores efectos de la crisis de la COVID-19 en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Aunque el informe señalaba que la insuficiencia de las fuentes de datos oficiales dificultaban la obtención de una imagen detallada y precisa del progreso hacia los ODS en tiempo real, identificaba una serie de áreas que requerían una acción urgente y coordinada. Ahora se dispone de más datos para evaluar el impacto de la pandemia en los mercados laborales. Aunque el panorama se va aclarando poco a poco, las perspectivas no son en absoluto más halagüeñas.

    La proporción de trabajadores pobres había disminuido de forma constante en todo el mundo, desde el 26,1% en 2000 hasta el 6,7% en 2019; sin embargo, la pandemia del COVID-19 interrumpió esta tendencia. En 2020, la proporción mundial de trabajadores que viven con sus familias por debajo del umbral internacional de pobreza aumentó por primera vez desde 2000 (año en que se inicia la serie de datos), alcanzando el 7,2%, lo que se tradujo en 8 millones de trabajadores adicionales que viven en la pobreza en comparación con 2019. Aunque la tasa de pobreza de los trabajadores se redujo ligeramente en 2021, con un 6,9% seguía siendo superior a la tasa anterior a la pandemia.

    La proporción de trabajadores pobres aumentó en todas las regiones en 2020, excepto en Europa y Asia Central, donde la baja tasa del 0,3% de 2019 se mantuvo sin cambios. Aunque las tasas disminuyeron en 2021 para algunas regiones, la mayoría aún no ha vuelto a sus niveles de 2019. Sólo Asia y el Pacífico consiguió reducir su tasa de pobreza laboral al 2,9% desde el inicio de la pandemia. Mientras tanto, las dos regiones con las tasas de pobreza laboral más altas -África y los Estados Árabes- experimentaron los mayores aumentos en los últimos dos años, en más de un punto porcentual cada una. No es de extrañar que la proporción de trabajadores pobres siga siendo alarmantemente alta en los países de bajos ingresos, donde más del 40% de los empleados viven en hogares pobres.

    En 2021, la tasa global de desocupación se redujo ligeramente hasta el 6,2%, que sigue siendo muy superior a la tasa prepandémica del 5,4%. Esto se traduce en 28 millones de desempleados más en 2021 que en 2019. La OIT proyecta que desocupación se mantendrá por encima de su nivel de 2019 al menos hasta 2023. Sin embargo, cabe señalar que el nivel de desocupación no recoge todo el impacto de la crisis en ocupación , ya que muchos de los que abandonaron la población activa no se han reincorporado posteriormente. La tasa de inactividad era del 41,0% en 2021, 1,5 puntos porcentuales por encima de la tasa de 2019. Esto se traduce en 147 millones más de personas fuera de la población activa, una cifra que se espera que siga creciendo. Además, la tasa de desocupación no refleja la reducción de las horas de trabajo de los que siguieron trabajando. En 2021, se perdió el 4,3% de las horas de trabajo mundiales en relación con el cuarto trimestre de 2019, lo que equivale a un déficit de 125 millones de puestos de trabajo a tiempo completo (suponiendo una semana laboral de 48 horas).

    Los grupos del mercado laboral que se vieron afectados de forma desproporcionada por la crisis -las mujeres y los jóvenes- son los que ahora se recuperan más lentamente. Así, la tasa de desocupación para las mujeres se situó en el 6,4% en 2021, apenas 0,1 puntos porcentuales menos que en 2020, mientras que entre los hombres disminuyó 0,6 puntos porcentuales en el mismo periodo.

    Del mismo modo, los jóvenes siguieron declarando tasas de desocupación más altas que antes de la pandemia en 40 de los 46 países con datos trimestrales disponibles para 2021. Además, ahora hay pruebas de que las personas con discapacidad también se vieron más afectadas. Esto es preocupante, ya que su tasa de desocupación ya era más alta que la de las personas sin discapacidad en la mayoría de los países. Además, tienen menos probabilidades de participar en el mercado laboral. La diferencia media (no ponderada) entre las tasas de desocupación de las personas con y sin discapacidad en los 25 países con datos disponibles saltó de 1,2 puntos porcentuales en 2019 a 2,1 puntos porcentuales en 2020.

    La proporción de jóvenes de todo el mundo que no participan en ocupación , la educación o la formación (NEET) está ahora en su nivel más alto desde 2005 (cuando comienza la serie). El plazo de la meta 8.6 de los ODS, es decir, reducir sustancialmente la tasa de NINI de los jóvenes, era 2020. Está claro que ese objetivo no se ha cumplido.

    Otra de las metas de los ODS fijadas para 2020, la meta 8.b, consistía en desarrollar y poner en marcha una estrategia mundial para los jóvenes ocupación . Según los últimos datos disponibles (de 2020 o 2021) para 137 países, el 98% de ellos tenía una estrategia para la juventud ocupación o tenía la intención de desarrollar una pronto. Alrededor del 41% de los países informantes (56 países) habían puesto en marcha su estrategia para la juventud ocupación en 2020 o 20211. Otro 34% (o 47 países) tenía una estrategia, pero no había pruebas concluyentes de que la estuvieran aplicando realmente. Por último, el 23% (o 31 países) indicaron que estaban en proceso de desarrollar una estrategia para los jóvenes ocupación . Es importante señalar que aún faltan datos de numerosos países: una mejor cobertura de datos podría alterar drásticamente el panorama general.

    En 2019, 2.000 millones de personas en todo el mundo trabajaban en la economía informal, realizando trabajos que se caracterizan por la baja calidad del empleo y la falta de protección social. En las primeras fases de la pandemia, la economía informal ocupación (en los países con mercados laborales duales) no solía desempeñar su tradicional función anticíclica de absorber a los trabajadores desplazados del sector formal.

    Las estimaciones preliminares sugieren que la producción mundial por trabajador repuntó fuertemente en 2021, aumentando un 3,2%. Sin embargo, la productividad en los países menos desarrollados disminuyó un 1,6% durante el año. Como resultado de esta dinámica, la brecha de productividad entre las economías en desarrollo y las avanzadas se amplió durante la pandemia. En 2021, el trabajador medio de un país de ingresos altos produjo 13,6 veces más que el trabajador medio de un país de ingresos bajos, frente a una proporción de 13,2 en 2019.

    Fuente: OIT 21 de marzo de 2022

  • Viernes, 18 de marzo de 2022

    Nuevo documento analiza la cohesión
    social desde una mirada regional y nacional

  • Informe elaborado por la CEPAL y AECID fue presentado en un seminario virtual en el que participaron destacados analistas internacionales.

    Un nuevo informe elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) analiza la cohesión social desde una mirada regional, pero por sobre todo a nivel de los desafíos y avances de cada país en diversas dimensiones, a fin de dilucidar prioridades y oportunidades para las políticas públicas y entregar lineamientos para su desarrollo.

    El documento Panorama de la Cohesión Social en América Latina y el Caribe fue presentado durante un seminario internacional virtual.

    El documento lanzado es el segundo Informe regional del proyecto CEPAL-AECID “Análisis de la situación de la inclusión y la cohesión social en América Latina y el Caribe a la luz del pilar social extendido de la Agenda 2030”, que ha retomado el concepto de cohesión social, sobre la base del potente trabajo previo de la CEPAL, para llevar a cabo una reformulación adaptada al contexto actual y a nuevos referentes contemporáneos como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

    Este panorama regional ofrece una doble mirada. Por un lado, a nivel regional describe y sintetiza las dimensiones y rasgos más importantes de la cohesión social en 19 países de América Latina y el Caribe. Para ello moviliza una batería de 48 indicadores, organizados en tres pilares (brechas, institucionalidad y pertenencia), que abarcan elementos habilitadores de una cohesión social orientada a la igualdad (garantías de bienestar, mecanismos de reconocimiento, participación y resolución de conflictos), así como diversas expresiones constitutivas de esta (relaciones sociales de igualdad, sentido de pertenencia y orientación al bien común).

    Una segunda mirada se vuelca hacia los países mediante breves reseñas individuales que resaltan los rasgos más notables de cada contexto. Finalmente, el documento identifica prioridades y oportunidades para las políticas públicas para la cohesión social a nivel regional, como también a nivel de los desafíos y avances de cada país.

    Este Panorama Regional de la Cohesión Social aplica el marco de análisis, de medición, y de políticas “Cohesión social y desarrollo social inclusivo en América Latina: una propuesta para una era de incertidumbres”.

    Tras su presentación, el documento recibió comentarios de parte de distinguidos académicos, representantes de gobierno y de la sociedad civil de nueve países de la región.

    Fuente: CEPAL 17 de marzo de 2022

  • Lunes, 20 de diciembre de 2021

    Día Internacional de la Solidaridad Humana

  • Nuestro futuro se basa en nuestra solidaridad

    El programa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pone en el centro a la persona y al planeta, se apoya en los derechos humanos y está respaldado por una alianza mundial decidida a ayudar a la gente a superar la pobreza, el hambre y las enfermedades. Se forjará por tanto sobre la base de una cooperación y solidaridad mundiales.

    El Día Internacional de la Solidaridad Humana es:

  • Un día para celebrar nuestra unidad en la diversidad;

  • Un día para recordar a los gobiernos que deben respetar sus compromisos con los acuerdos internacionales;

  • Un día para sensibilizar al público sobre la importancia de la solidaridad;

  • Un día para fomentar el debate sobre las maneras de promover la solidaridad para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros, el objetivo de poner fin a la pobreza;

  • Un día para actuar y buscar nuevas iniciativas para la erradicación de la pobreza.

    La solidaridad se identifica en la Declaración del Milenio (PDF) como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales en el siglo 21 y para que quienes sufren o tienen menos se beneficien de la ayuda de los más acomodados. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable.

    Convencida de que la promoción de la cultura de la solidaridad y el espíritu de compartir es importante para la lucha contra la pobreza, la Asamblea General proclamó el 20 de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana.

    A través de iniciativas como la creación del Fondo Mundial de Solidaridad para erradicar la pobreza y la proclamación del Día Internacional de la Solidaridad Humana, este concepto fue promovido como crucial en la lucha contra la pobreza y en la participación de todos los interesados pertinentes.

    La solidaridad ha definido el trabajo de las Naciones Unidas desde el nacimiento de la Organización que, desde su creación, atrajeron a los pueblos del mundo para promover la paz, los derechos humanos y el desarrollo económico y social. La organización fue fundada en la premisa básica de la unidad y la armonía entre sus miembros, expresada en el concepto de seguridad colectiva que se basa en la solidaridad de sus miembros a unirse “para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

    Así mismo, la Organización se basa en este espíritu de solidaridad para “la cooperación en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario”.

    La solidaridad es uno de los valores fundamentales y universales en que deberían basarse las relaciones entre los pueblos en el siglo XXI. Por ese motivo, la Asamblea General decidió proclamar el 20 de diciembre de cada año Día Internacional de la Solidaridad Humana, en su 60/209 (PDF) de fecha 22 de diciembre de 2005.

    Además, con el objetivo de erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, en particular entre los segmentos más pobres de sus poblaciones, la Asamblea General creó el Fondo Mundial de Solidaridad, en su resolución 57/265 (PDF).

    Fuente: ONU 20 de diciembre de 2021

  • Martes, 14 de diciembre de 2021

    Las ciudades de América Latina consumirán hasta cuatro veces más sus recursos, sino se vuelven más sostenibles

  • Si la población regional aumentase a 680 millones de personas en el año 2050, el consumo de material doméstico urbano podría aumentar hasta las 25 toneladas per cápita, muy por encima del rango de entre seis y siete toneladas per cá¬pita que el estudio del ONU Medioambiente considera sostenible

    Las ciudades de América Latina y el Caribe consumirán entre el doble y cuatro veces más recursos en 2050 si no adoptan una “planificación integral” y “aumentan la eficiencia de sus sistemas y la circularidad”, advirtió este lunes un nuevo informe del Programa de las Naciones Unida para el Medio Ambiente que destaca que ese escenario “implica la degradación severa de ecosistemas vitales.”

    Para lograr ese objetivo, el estudio del organismo de la ONU destaca que las ciudades de la región necesitarán impulsar una transformación sostenible que reduzca a la mitad el consumo de recursos tales como los combustibles fósiles, los minerales y los alimentos, al tiempo que combaten la pobreza y la desigualdad.

    El análisis del Programa traza la ruta hacia una planificación urbana deseable basándose en un paquete de medidas en cuatro ejes:

  • transporte y movilidad sostenible

  • edificaciones eficientes

  • residuos,

  • agua y saneamiento.

    Estas actuaciones servirían para reducir el consumo de recursos, los residuos, el daño ambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero.

    El consumo anual per cápita de recursos en las ciudades de América Latina en 2015 oscilaba entre las 12,5 y 14,4 toneladas. Más de la mitad del inventario de material urbano de la región se encontraba en las ciudades de Brasil (38,1%) y México (21,1%).

    Si en el año 2050 la población regional aumentase a 680 millones de personas, el consumo de material doméstico urbano podría aumentar hasta las 25 toneladas per cápita, muy por encima del rango de entre seis y ocho toneladas per cá­pita que el estudio del Programa considera sostenible.

    Si se logra implementar todas las acciones propuestas en el informe, las ciudades de la región podrían reducir su consumo material anual a entre seis y siete toneladas per cápita para 2050.

    El estudio también destaca algunas medidas que ya se están tomando en esta línea como son las mejoras del transporte público en el municipio brasileño de Fortaleza, que incluyeron un mayor espacio para bicicletas y peatones, la “cosecha” de agua de lluvia en la Ciudad de México y el proyecto de calefacción por distritos de la ciudad de Temuco, en el centro de Chile.

    Según analiza el informe, el espacio construido en la región durante 40 años creció un 99%, casi el mismo número que experimentó el aumento de la población urbana en ese período (95%). La incapacidad de la mayoría de las ciudades para absorber ese crecimiento exacerbó la inequidad social y la injusticia ambiental.

    Cerrar la brecha de desigualdad conllevará resolver la situación de precariedad a la que se enfrentan las poblaciones más vulnerables; por ejemplo, la lejanía de los servicios urbanos, la infraestructura deficiente, las condiciones de violencia y la contaminación.

    Los autores del estudio llaman a tratar estos desafíos mediante “una transformación sostenible” e invitan a “orientar mayores esfuerzos hacia las ciudades intermedias”, que crecen de una forma más acelerada que la media. También recomiendan potenciar la cooperación e implementar alianzas más sólidas a nivel subnacional, subregional y regional.

    Fuente: ONU 13 de diciembre de 2021

  • Miércoles, 1 de diciembre de 2021

    Día Mundial del Sida

  • ONUSIDA advierte que, si los dirigentes no abordan las desigualdades, el mundo podría enfrentarse a 7,7 millones* de muertes relacionadas con el sida en los próximos diez años.

    El 1 de diciembre de cada año, el mundo conmemora el Día Mundial del Sida. El mundo se une para apoyar a las personas que conviven con el VIH y para recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida.

    En este Día, ONUSIDA pone de relieve la necesidad urgente de acabar con las desigualdades que ayudan a propagar el sida y otras pandemias en todo el mundo.

    Sin poner remedio a las desigualdades mediante acciones audaces, corremos el riesgo de no alcanzar el objetivo de acabar con el sida, además de sufrir la prolongada pandemia de la COVID-19 y una crisis socioeconómica en aumento.

    Justo cuando han pasado cuatro décadas desde que se dieron a conocer los primeros casos de sida, el VIH sigue amenazando al mundo. Estamos lejos de cumplir el compromiso compartido de acabar con el sida, pero no por la falta de conocimientos o medios, sino por las grandes desigualdades estructurales que dificultan que se apliquen soluciones efectivas para la prevención y el tratamiento del VIH.

    Acabar con el sida requiere poner fin a las desigualdades económicas, sociales, culturales y legales. Aunque exista la percepción de que un momento de crisis no es el más adecuado para priorizar el tratamiento de las injusticias sociales subyacentes, ha quedado claro que no superaremos la crisis hasta que no abordemos las desigualdades.

    El mundo se comprometió en 2015 a acabar con las desigualdades y la urgencia no ha dejado de aumentar. Los países prometieron reducir la desigualdad, dentro y fuera de sus fronteras, mediante la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La “Estrategia Mundial contra el Sida 2021-2026: Poner Fin a las Desigualdades y al Sida” y la “Declaración Política sobre el Sida” tienen como objetivo acabar con las desigualdades.

    Fuente: ONU 01 de diciembre de 2021

  • Martes, 30 de noviembre de 2021

    El hambre aumenta un 30% en América Latina
    para alcanzar el mayor nivel en 20 años

  • Unos 59,7 millones de latinoamericanos y caribeños sufrieron hambre en 2020, según un informe multiagencial sobre la región, que también rebela que un 41% de la población se encuentra en situación de inseguridad alimentaria mientras que el sobrepeso y la obesidad avanzan de forma alarmante. Los organismos urgen a actuar para detener estos lastres.

    Con un incremento de 30% de personas padeciendo hambre, América Latina y el Caribe fue la región donde más creció ese flagelo entre 2019 y 2020, para llegar a su nivel más alto desde 2020, indica un nuevo estudio de cinco agencias especializadas de la ONU.

    El Panorama Regional de Seguridad Alimentaria y Nutricional 2021 detalla que en apenas un año, el número de personas con hambre aumentó en 13,8 millones, para sumar 59,7 millones.

    Los datos desagregados muestran que entre 2019 y 2020, Mesoamérica observó el mayor aumento, con 19 millones de personas padeciendo hambre, lo que significa una prevalencia de 10,6%. En tanto, el Caribe tiene la prevalencia más alta a nivel regional: 16,1% o siete millones de personas. En América del Sur el hambre afecta a 33,7 millones de personas, el 7,8% de la población.

    La prevalencia del hambre en América Latina y el Caribe se encuentra en 9,1% y es la más alta de los últimos 15 años, aunque está por debajo del promedio mundial de 9,9%. Entre 2019 y 2020 aumentó en 2 puntos porcentuales.

    El informe refiere, por otra parte, que la inseguridad alimentaria afecta al 41% de la población y precisa que golpeó en grado moderado o grave a 267 millones de personas, o 25% de la población, en 2020, lo que implica 60 millones de individuos y nueve puntos porcentuales más que el año anterior y constituye el incremento más pronunciado del mundo a nivel regional.

    Los casos de inseguridad alimentaria grave, definida como las personas que se quedan sin alimentos o pasan un día o más sin comer, subieron un 14% en 2020, a 92,8 millones. En 2014 se situaban en 47,6 millones de personas.

    Sudamérica fue la subregión donde más creció la inseguridad alimentaria: 20,5% de 2014 a 2020. En Mesoamérica el incremento fue de 7,3 puntos porcentuales durante el mismo periodo.

    La publicación subraya que en 2020 fueron más las mujeres que los hombres que experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave: 41,8% frente 32,2%. Destaca, asimismo que la disparidad se ha agudizado en los últimos seis años y que de 2019 a 2020 pasó de 6,4% a 9,6%.

    Paradójicamente, América Latina y el Caribe es una región con un creciente problema de obesidad que alcanza a uno de cada cuatro adultos para totalizar 106 millones de personas.

    Entre 2000 y 2016, la obesidad subió 9,5% en el Caribe, 8,2% en Mesoamérica y 7,2% en Sudamérica.

    La agencia panamericana sonó la alarma en cuanto al sobrepeso infantil, que afectó en 2020 a 3,9 millones de niños, casi 2 puntos por encima del promedio mundial. El 7,5% de los menores de cinco años tienen sobrepeso.

    Por subregiones, América del Sur registra la mayor prevalencia de sobrepeso infantil, con 8,2%, seguida por el Caribe con 6,6% y Mesoamérica con 6,3%.

    Las agencias de las Naciones Unidas urgieron a los países de la región a tomar medidas inmediatas para detener el aumento del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas.

    El Panorama Regional de Seguridad Alimentaria y Nutricional 2021 es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la Organización Panamericana de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

    Fuente: ONU 30 de noviembre de 2021

  • Viernes, 26 de noviembre de 2021

    Primer acuerdo mundial sobre la ética de la inteligencia artificial

  • Este marco ético define valores y principios comunes que guiarán y garantizarán un desarrollo saludable de esta tecnología. Afirma que todos los individuos deberían poder acceder a sus registros de datos personales o incluso borrarlos y prohíbe explícitamente el uso de sistemas de inteligencia artificial para la calificación social y la vigilancia masiva.

    Los 193 Estados miembros de la UNESCO han aprobado el primer marco ético sobre inteligencia artificial. Este histórico texto establece valores y principios comunes que guiarán la construcción de la infraestructura jurídica necesaria para garantizar un desarrollo saludable de la inteligencia artificial.

    La inteligencia artificial es omnipresente, hace posibles muchas de nuestras rutinas diarias y está dando resultados notables en ámbitos muy especializados, como la detección del cáncer y la construcción de entornos inclusivos para personas con discapacidad. También puede ayudar a combatir problemas como el cambio climático y el hambre en el mundo y a reducir la pobreza.

    Pero esta tecnología también está trayendo consigo nuevos retos sin precedentes. Por ejemplo, se está produciendo un aumento de los prejuicios de género y étnicos, amenazas significativas contra la privacidad o peligros de la vigilancia masiva. Hasta ahora, no había normas universales que dieran respuesta a estos problemas.

    La Recomendación tiene como objetivo hacer realidad las ventajas que la inteligencia artificial aporta a la sociedad y reducir los riesgos que conlleva. Garantiza que las transformaciones digitales promuevan los derechos humanos y contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, abordando cuestiones relativas a la transparencia, la rendición de cuentas y la privacidad, con capítulos políticos orientados a la acción sobre la gobernanza de los datos, la educación, la cultura, el trabajo, la atención sanitaria y la economía.

    La Recomendación pide que se actúe más allá de lo que hacen las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar a las personas una mayor protección, asegurando la transparencia, la capacidad de actuar y el control de sus datos personales. Afirma que todos los individuos deberían poder acceder a sus registros de datos personales o incluso borrarlos. También incluye acciones para mejorar la protección de los datos y el conocimiento y derecho del individuo a controlar sus propios datos. Asimismo, aumenta la capacidad de los organismos reguladores de todo el mundo para hacerla cumplir.

    La Recomendación prohíbe explícitamente el uso de sistemas de inteligencia artificial para la calificación social y la vigilancia masiva. Este tipo de tecnologías son muy invasivas, vulneran los derechos humanos y las libertades fundamentales y se utilizan de forma generalizada.

    La Recomendación también sienta las bases de las herramientas que ayudarán a su aplicación y evaluar el impacto de esos sistemas en las personas, la sociedad y el medio ambiente. La metodología de evaluación del grado de preparación ayuda a los Estados Miembros a evaluar su grado de preparación en términos de infraestructura jurídica y técnica.

    La Recomendación subraya que se deben favorecer métodos que ayuden a garantizar que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta más destacada en la lucha contra el cambio climático y en el tratamiento de los problemas medioambientales.

    Fuente: ONU 25 de noviembre de 2021

  • Viernes, 5 de noviembre de 2021

    Día para la Prevención de la Explotación del Medio
    Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados

    La humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de muertos y heridos, de ciudades destruidas, de medios de vida arruinados. Sin embargo, el medio ambiente ha sido con frecuencia la víctima olvidada. Pozos de agua contaminados, cultivos quemados, bosques talados, suelos envenenados y animales sacrificados, todo se ha dado por válido para obtener una ventaja militar.

    Además, como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), al menos el 40% de los conflictos internos registrados en los últimos 60 años han tenido relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por su «gran valor», como la madera, los diamantes, el oro, los minerales o el petróleo, como por su escasez, como la tierra fértil y el agua. El riesgo de recaída de este tipo de conflicto por los recursos naturales se duplica con respeto a otros casos.

    Para las Naciones Unidas es primordial garantizar que la preservación del medio ambiente forme parte de las estrategias para la prevención de conflictos y para el mantenimiento de la paz y su consolidación, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.

    Para concienciar sobre este importante asunto, la Asamblea General declaró el 6 de noviembre de 2001 como Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados en su (resolución 56/4).

    Quince años más tarde, el 27 de mayo de 2016, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente aprobó la resolución UNEP/EA.2/Res.15, en la que reconoce que unos ecosistemas saludables y unos recursos naturales gestionados de manera sostenible contribuyen a reducir el riesgo de los conflictos armados. Esa misma Asamblea reafirmó su firme compromiso con la plena aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que figuran en la resolución 70/1 de la Asamblea General, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

    Seis agencias y departamentos de las Naciones Unidas (el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa para el Desarrollo (PNUD), ONU HÁBITAT, la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales), coordinados por el Equipo del marco interinstitucional para la Adopción de Medidas Preventivas, se han asociado con la Unión Europea para ayudar a los países a reducir las tensiones sobre los recursos naturales y el uso de la gestión ambiental para la construcción de la paz y la prevención de los conflictos armados.

    El Instituto de Derecho Ambiental (ELI), el PNUMA y las Universidades de Tokio y McGill iniciaron un programa mundial de investigación para recoger las lecciones aprendidas y las buenas prácticas en la gestión de recursos naturales durante la consolidación de la paz después de conflictos. Este proyecto de investigación de cuatro años ha dado más de 150 estudios de casos revisados por más de 230 académicos, profesionales y responsables políticos de 55 países. Contiene la colección más significativa hasta la fecha de experiencias, análisis y lecciones en la gestión de recursos naturales para apoyar la consolidación de la paz después de conflictos.

    El PNUMA, la Entidad para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), el PNUD y la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz (PBSO) han establecido una alianza para contribuir a una mejor comprensión de la compleja relación que hay entre las mujeres y los recursos naturales en zonas de conflicto, y para establecer las condiciones para la consecución de la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la gestión sostenible de los recursos naturales para el apoyo en conjunto de la consolidación de la paz. El primer resultado de esta colaboración es un informe conjunto publicado el 6 de noviembre de 2013.

    https://youtu.be/Tsz5Jgjd2x8

    Fuente: ONU 05 de noviembre de 2021

    Martes, 26 de octubre de 2021

    Las concentraciones de gases efecto crecieron más y
    más rápido en 2020, marcando un nuevo récord Unidas

  • La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera implica repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar.

    La abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzó una nueva cifra récord durante 2020 con una tasa de crecimiento anual por encima de la media que se promedió entre los años 2011 y 2020, según destaca el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los gases de efecto invernadero, que indica que esta tendencia se mantiene durante el año en curso.

    La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón (ppm) y se sitúa por encima del 149 % sobre los niveles preindustriales.

    La Organización advierte que, de no detenerse las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El dióxido de carbono es un gas que se caracteriza por su larga duración y, por tanto, el nivel de temperatura que observamos actualmente persistirá durante varias décadas, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar un nivel neto cero.

    Si a esta situación le añadimos el calentamiento del planeta, el resultado final que obtendremos será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, tales como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos, que implicarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance.

    Aproximadamente la mitad del CO2 emitido actualmente por las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que los océanos y ecosistemas terrestres absorben la otra mitad.

    El boletín alerta sobre la posibilidad de que, en el futuro, los océanos y los ecosistemas terrestres puedan perder su eficacia como “sumideros”, decreciendo su capacidad de absorción del CO2 y actuando como reguladores que evitan mayores aumentos de temperatura.

    Las concentraciones de otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), equivalieron, respectivamente, al 262 % y al 123 % con relación a los niveles de 1750, el año elegido para representar el momento en que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra.

    El cambio climático en curso y sus retroalimentaciones, tales como el aumento en la frecuencia de las sequías y el consiguiente incremento en la cantidad e intensidad de los incendios forestales podrían reducir la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber CO2.

    La absorción en los océanos también podría disminuir debido a varias causas como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, a la disminución del pH causada por la captación de CO2 y a la ralentización de la circulación oceánica meridional consecuencia del incremento de la fusión del hielo marino.

    El Programa de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización monitorea las futuras alteraciones en el equilibrio entre fuentes de carbono y sumideros.

    El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, y contribuye alrededor del 66 % al efecto de calentamiento del clima, principalmente a causa de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento.

    Las concentraciones medias mundiales de CO2 alcanzaron un nuevo máximo de 413,2 ppm en 2020. Los registros de la Organización señalan que el aumento en la concentración de CO2 de 2019 a 2020 fue ligeramente inferior al observado entre 2018 y 2019, pero superior a la tasa de aumento medio anual del último decenio.

    En julio de 2021, las concentraciones de CO2 observadas en la isla hawaiana de Mauna Loa y en el cabo Grim de la isla australiana de Tasmania alcanzaron, respectivamente, 416,96 ppm y 412,1 ppm, en comparación con las 414,62 ppm y las 410,03 ppm registradas en julio de 2020.

    El Metano es un potente gas de efecto invernadero permanece en la atmósfera aproximadamente una década y causa alrededor del 16% del efecto de calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

    Cerca del 40 % del metano emitido a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que cerca del 60 % proviene de fuentes de origen humano (por ejemplo, ganadería de rumiantes, cultivo de arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos y quema de biomasa).

    La reducción a corto plazo del metano en la atmósfera podría ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París y podría contribuir a alcanzar muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que la mitigación de sus emisiones conllevaría múltiples beneficios indirectos.

    El óxido nitroso es otro potente gas de efecto invernadero que actúa al mismo tiempo como una sustancia química que agota la capa de ozono.

    Cerca del 60 % de las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera provienen de fuentes naturales y aproximadamente el 40% de causas derivadas de la actividad humana, por ejemplo, en los océanos, en los suelos, por la quema de biomasa, por el uso de fertilizantes y de diversos procesos industriales.

    Las emanaciones fruto de actividades humanas, entre las que predomina la fertilización de las tierras de cultivo con nitrógeno, han aumentado un 30 % en los últimos cuatro decenios.

    Según la Organización, la agricultura es la causante del 70 % de todas las emisiones de origen humano de ese gas debido al uso de fertilizantes nitrogenados y al estiércol. El principal incremento óxido nitroso en la atmósfera se debió a ese incremento.

    Fuente: ONU 25 de octubre de 2021

  • Lunes, 25 de octubre de 2021

    Declaración de la OCDE sobre los
    niveles futuros de financiación climática

  • Es probable que los países desarrollados alcancen la meta de USD 100 mil millones en 2023

    Según un nuevo análisis de la OCDE, la financiación climática proporcionada y movilizada por los países desarrollados para la acción climática en los países en desarrollo alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2023.

    La meta anual para los países desarrollados de proporcionar y movilizar USD 100 mil millones de financiamiento climático por año para la acción climática en los países en desarrollo debía haberse cumplido en 2020 y mantenerse hasta 2025.

    La última evaluación de progreso de la OCDE, publicada en septiembre, mostró que la financiación climática proporcionada y movilizada por los países desarrollados ascendió a 79.600 millones de dólares en 2019 , solo un 2% más que en 2018. Es poco probable que se haya alcanzado la marca de 100.000 millones de dólares en 2020, aunque los datos verificados necesarios para finalizar esta determinación oficialmente no estarán disponibles antes de 2022.

    En la reunión ministerial de julio que se preparaba para la COP26, Canadá y Alemania acordaron, a solicitud de la presidencia entrante de la COP 26 del Reino Unido, desarrollar un Plan de Entrega colectivo para alcanzar la meta lo antes posible. Se solicitó a la OCDE que brinde apoyo técnico a este plan de ejecución.

    Desde esa reunión y la publicación de las cifras de la OCDE de 2019 en septiembre, se hicieron más compromisos para aumentar la financiación climática pública bilateral en alrededor de USD 10 mil millones al año en promedio durante el período 2022-2025 en relación con el período 2018-19 para esos mismos donantes. . Esto se suma a los compromisos asumidos en 2020 y antes en 2021 por otros países y al aumento de las proyecciones de financiamiento climático futuro de los bancos multilaterales de desarrollo.

    El nuevo análisis de la OCDE Escenarios prospectivos de financiación climática proporcionados y movilizados por países desarrollados en 2021-2025 establece dos escenarios para la financiación climática futura.

    Estos se basan en un análisis detallado de la OCDE de los compromisos de financiación climática pública prospectivos recibidos de los países desarrollados y las proyecciones de financiación climática de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), comunicados en el contexto del plan de ejecución de los donantes.

    Tras un análisis en 2016 de la financiación climática estimada en 2020, este es el segundo resultado prospectivo de la OCDE en relación con el objetivo de 100.000 millones de dólares. Dichos análisis complementan las evaluaciones periódicas de la OCDE sobre el progreso hacia el objetivo, utilizando la misma metodología y definiciones, pero se llevan a cabo retrospectivamente cuando se dispone de los datos verificados necesarios.

    El ritmo al que se puede aumentar la financiación climática en la práctica dependerá de muchos factores, incluidas las condiciones macroeconómicas, a nivel mundial y en los países en desarrollo, así como la creación de capacidad y el desarrollo de proyectos climáticos en tramitación.

    Los dos escenarios utilizados por la OCDE proporcionan dos desarrollos distintos para los niveles futuros de financiamiento climático con el fin de ilustrar el rango de incertidumbre. No deben interpretarse como pronósticos y es posible que no cubran la gama completa de resultados potenciales.

    El primer escenario asume que las finanzas públicas se amplían de acuerdo con la información proporcionada, sujeto a controles de la OCDE para estandarizar la información y evitar el doble cómputo. También asume que el financiamiento privado movilizado por este financiamiento público aumenta en línea con el valor más bajo de la razón privado / público observado en el período 2016-19. Dados los cambios en la composición esperada de las carteras de financiamiento público, esto implica mayores tasas de movilización de financiamiento privado para proyectos relevantes durante el período y resulta en volúmenes crecientes de financiamiento privado durante el período.

    El segundo escenario tiene en cuenta cuestiones que pueden resultar en niveles de financiación climática inferiores a los previstos. Estos incluyen el impacto potencial de los riesgos macroeconómicos a corto plazo en los países en desarrollo, las limitaciones de capacidad exacerbadas por la pandemia de COVID-19 y los cambios previstos en la composición de las carteras de los proveedores en relación con el aumento de la participación del financiamiento para la adaptación, del financiamiento mediante donaciones y de financiación para los países menos adelantados (PMA) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). La naturaleza de este ejercicio no permitió una estimación agregada cuantitativa de estos cambios de cartera a lo largo del tiempo. Sin embargo, muchos proveedores han dejado en claro su intención de ampliar la financiación para la adaptación en términos relativos y absolutos dentro de sus carteras de financiación climática. Este cambio en la composición de la cartera está integrado en los cálculos.

    Fuente: OCDE 25 de octubre de 2021

  • Lunes, 25 de octubre de 2021

    Amenazas de las enfermedades animales: la FAO
    presenta un nuevo sistema mundial de información

    El mundo debe estar atento a las nuevas amenazas derivadas de las enfermedades animales, habida cuenta de la necesidad de aumentar la vigilancia que se evidenció con la enfermedad por coronavirus (COVID-19), según instó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al presentar un nuevo sistema mundial de información sobre enfermedades animales.

    El mundo globalizado e hiperconectado de hoy en día permite la rápida propagación de enfermedades a través de las fronteras. En este contexto, los sistemas de información sobre enfermedades han de ser mucho más eficientes a la hora de recopilar macrodatos, ser más sensibles para detectar hechos inusuales y tener la capacidad de compartir información con rapidez.

    El sistema EMPRES-i+ sustituye a una versión anterior, el EMPRES-i, que se puso en funcionamiento en 2004 y ha sido utilizada ampliamente por cientos de partes interesadas que abarcan desde comunidades locales hasta asociados mundiales para el desarrollo.

    La plataforma mejorada presenta las siguientes características, entre otras:

  • una plataforma alojada en la nube con capacidad para conectarse a otras plataformas de datos de los sectores de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente. Esto ayudará a los usuarios a acceder con facilidad a datos de otros sectores y utilizar la información que necesiten para su posterior análisis;

  • análisis avanzado de datos a fin de que los usuarios determinen fácilmente episodios de enfermedades y tendencias. Además, también ayudará a los países a planificar sus enfoques de control de enfermedades y orientar las intervenciones;

  • funciones de previsión y alerta temprana para permitir a los países hacer un seguimiento de la propagación de enfermedades y el riesgo de nuevos brotes. Gracias a esta función, los países podrán prepararse para posibles brotes de enfermedades con mucha antelación.

    La FAO considera la sanidad animal un aspecto fundamental para la seguridad alimentaria y nutricional, así como para lograr muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente aquellos relacionados con la mejora de la producción, la erradicación de la pobreza, el fin del hambre y el logro de una vida sana para todos. Su labor en materia de sanidad animal forma parte de un enfoque integrado “Una salud” y se centra en la gestión de los riesgos en las interfaces entre animales, seres humanos y plantas.

    Entre las principales enfermedades de los animales que actualmente amenazan la seguridad alimentaria y los medios de vida figura la peste porcina africana, que según el Banco Asiático de Desarrollo ha supuesto ya pérdidas en la región de entre 55 000 y 130 000 millones de USD y recientemente también ha llegado a las Américas.

    “El nuevo EMPRES-i+ subraya el valor de los sistemas de información de alerta temprana para mejorar la vida y los medios de subsistencia. Pero esto solo se puede alcanzar mediante el intercambio colectivo de información y la acción temprana”.

    Fuente: FAO 22 de octubre de 2021

  • Miércoles, 20 de octubre de 2021

    La inversión extranjera directa creció el
    primer semestre de 2021, pero de forma desigual

  • Los países de renta alta duplicaron sus entradas trimestrales de ese tipo de inversión respecto a los niveles mínimos de 2020, las economías de renta media crecieron el 30% y las de renta baja sufrieron un nuevo descenso del 9%. La confianza de los inversores en la industria y en las cadenas de valor mundiales continúa siendo inestable.

    Los flujos mundiales de inversión extranjera directa en el primer semestre de 2021 alcanzaron una cifra estimada de 852.000 millones de dólares, evidenciando una recuperación más sólida de lo esperada, destaca un nuevo informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

    El crecimiento de los flujos durante los dos primeros trimestres sirvió para recuperar más del 70% de las pérdidas ocasionadas por la pandemia de COVID-19 durante 2020.

    Las economías desarrolladas registraron el mayor aumento, con inversión extranjera estimada en 424.000 millones de dólares durante el primer semestre de 2021, lo que supone más del triple respecto al nivel excepcionalmente bajo de 2020.

    Los flujos de inversión extranjera directa también crecieron significativamente en las economías en desarrollo al sumar un total de 427.000 millones de dólares en el primer semestre de 2021, con una aceleración del crecimiento en Asia oriental y sudoriental, una recuperación a niveles cercanos a los anteriores a la pandemia en América Central y del Sur, y repuntes en varias otras economías de África y Asia occidental y central.

    Entre el total del “aumento de recuperación” de los flujos mundiales de inversión extranjera directa en el primer semestre de 2021, que fue de 373.000 millones de dólares, el 75% se registró en las economías desarrolladas.

    Los países de renta alta duplicaron con creces las entradas trimestrales de inversión extranjera directa respecto a los niveles mínimos de 2020, las economías de renta media experimentaron un aumento del 30% y las de renta baja un nuevo descenso del 9%.

    La creciente confianza de los inversores se manifiesta sobre todo en las infraestructuras, impulsada por las favorables condiciones de financiación a largo plazo, los paquetes de estímulo para la recuperación y los programas de inversión en el extranjero.

    La recuperación de los flujos de inversión en los sectores relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los países en desarrollo, que bajaron durante la pandemia en registros de dos dígitos en casi todos los sectores, sigue siendo frágil.

    La financiación internacional de proyectos en energías renovables y servicios públicos sigue siendo el sector de mayor crecimiento. Sin embargo, el número de planes de inversión relativos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los países menos desarrollados sigue disminuyendo precipitadamente.

    Las perspectivas globales de inversión extranjera directa para todo el año han mejorado con respecto a las previsiones anteriores.

    Aunque las tendencias señalan unas tasas de crecimiento más moderadas que las del primer semestre del 2021, es probable que el impulso actual y el crecimiento de la financiación internacional de proyectos hagan que los flujos de inversión extranjera directa vuelvan a superar los niveles anteriores a la epidemia de COVID-19.

    Otros factores de riesgo importantes, como los cuellos de botella de la mano de obra y la cadena de suministro, los precios de la energía y las presiones inflacionistas, también afectarán a los resultados del último año.

    Fuente: ONU 19 de octubre de 2021

  • Martes, 19 de octubre de 2021

    IRENA y la OIT trabajan juntos por una transición
    justa e inclusiva hacia un futuro energético sostenible

  • Las organizaciones intensifican sus esfuerzos para trabajar por un futuro energético sostenible que promueva el trabajo decente para todos.

    Los Directores Generales de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han firmado un acuerdo para reforzar su cooperación, con el fin de promover el empleo y los trabajos decentes para mujeres y hombres en una transición energética que no deje a nadie atrás.

    “El rápido despliegue de las energías renovables es indispensable para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible . Es esencial hacer que esa transición conduzca a la creación de trabajo decente, con más y mejores empleos, al tiempo que se garantiza una transición justa para todos”, dijo el Director General de la OIT. “Trabajando juntos, la OIT e IRENA pueden promover aún más el trabajo decente y la justicia social en la transición energética, de manera integral”.

    Ambas organizaciones ya colaboran en una serie de iniciativas conjuntas, como la Plataforma de Energía y Empleo Sostenibles (SEJP) en el marco de la Coalición para la Acción de IRENA, las Iniciativas de Transición Justa y Empleo Verde de la OIT , basadas en las Directrices Tripartitas de la OIT para una Transición Justa hacia Economías y Sociedades Ambientalmente Sostenibles para Todos , y el Marco de Colaboración de IRENA sobre Transición Energética Justa e Inclusiva.

    La mano de obra del futuro se enfrentará a muchos retos. Es necesario un marco político global y holístico que apoye la educación, la mejora de las competencias y el reciclaje profesional, reconociendo las necesidades y prioridades de las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y los grupos marginados. En este contexto, IRENA y la OIT colaborarán estrechamente en el desarrollo de productos de conocimiento y recomendaciones que apoyen los marcos políticos para impulsar el crecimiento económico inclusivo y sostenible, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 7 y 8.

    Este acuerdo permitirá a ambas organizaciones aprovechar y complementar los puntos fuertes de la otra en la realización de actividades de interés mutuo. Su colaboración incluirá, entre otras cosas, investigación e iniciativas conjuntas, desarrollo de capacidades, actividades de formación, divulgación y comunicación, así como eventos conjuntos para compartir conocimientos.

    Fuente: OIT 18 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Día Internacional de las Mujeres Rurales

  • Reducir la brecha en las tasas de participación de la fuerza laboral entre hombres y mujeres en un 25% para el año 2025 podría aumentar el PIB mundial en un 3,9%.

    Las mujeres rurales, clave para un mundo sin hambre ni pobreza

    Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres no solo es lo correcto, sino que es un ingrediente fundamental en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la desnutrición.

    En promedio, las mujeres representan algo más del 40% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo, pudiendo llegar a más del 50% en determinadas partes de África y Asia.

    Sin embargo, se enfrentan a una discriminación significativa en lo que respecta a la propiedad de la tierra y el ganado, la igualdad de remuneración, la participación en la toma de decisiones de entidades como las cooperativas agrarias, y el acceso a recursos, crédito y mercado para que sus explotaciones y granjas prosperen.

    Todo ello se traduce no solo en el empeoramiento de su calidad de vida, sino en un obstáculo mundial para acabar con la pobreza y el hambre ya que, si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, la producción agrícola en los países en desarrollo aumentaría entre 2,5 y 4% y el número de personas desnutridas en el mundo disminuiría aproximadamente entre un 12% y un 17% (FAO, 2011).

    Este Día Internacional, bajo el tema “Las mujeres rurales cultivan alimentos de calidad para todas las personas”, apreciemos la labor de estas heroínas en la lucha contra el hambre, tal cual marca el reto 2 de nuestros Objetivos de Desarrollo Sostenible (Hambre Cero), y reivindiquemos unas zonas rurales en las que estas agricultoras y ganaderas, muchas de ellas parte de la economía informal y simultáneamente mantenedoras de sus hogares, puedan contar con las mismas oportunidades que los hombres.

    Las mujeres rurales-una cuarta parte de la población mundial- trabajan como agricultoras, asalariadas y empresarias. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras. Además, garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones y ayudan a preparar a sus comunidades frente al cambio climático.

    Sin embargo, como señala ONU Mujeres, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.

    Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que las tareas aumentan y se endurecen debido a la migración de los hombres. Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.

    Fuente: ONU 15 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Sin salud no habrá recuperación
    económica sostenible en América Latina

  • La prioridad sigue siendo controlar la crisis sanitaria con un enfoque integral y acelerar los procesos de vacunación contra el COVID-19, dicen dos agencias regionales de la ONU, recordando que la pandemia ha costado más de 1,5 millones de vidas en esa zona del mundo. Debemos ser solidarios y entender a la salud como parte de la economía, recalcan.

    En América Latina y el Caribe vive el 8,4% de la población mundial; sin embargo, es una región que acumula la quinta parte de los casos de COVID-19 y el 30% de las muertes por esa enfermedad (1,5 millones), además de que su economía ha sido la más afectada por la pandemia, con una contracción del 6,8% de su Producto Interno Bruto en 2020.

    Estos datos hacen evidente la necesidad de construir una agenda de salud pública integral “que reconozca la interdependencia entre las dimensiones sanitaria, social, económica y ambiental”, subraya un informe conjunto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

    El estudio La prolongación de la crisis sanitaria y su impacto en la salud, la economía y el desarrollo social insta a los gobiernos de la región a acelerar los procesos de vacunación, transformar los sistemas de salud, fortalecer la inversión pública y consolidar Estados de bienestar para controlar la crisis sanitaria en el corto plazo y avanzar hacia una recuperación con igualdad y sostenibilidad ambiental, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    La prioridad sigue siendo controlar la crisis sanitaria desde un enfoque integral y mediante la aceleración de los procesos de vacunación de la población, apuntan los organismos.

    La pandemia de COVID-19 hizo evidentes las limitaciones de los países del bloque para el abastecimiento de vacunas y medicamentos, y probó las debilidades de los sistemas de salud, la desigualdad frente al acceso a atención primaria universal y la carencia de una planificación anticipatoria.

    Además, la falta crónica de financiamiento a la investigación y el desarrollo tecnológico y las débiles políticas industriales impidieron desarrollar las capacidades existentes para producir vacunas oportunamente y construir un mercado de escala de medicamentos.

    La OPS y la CEPAL indicaron que la lentitud y desigualdad de la vacunación en la región, así como las dificultades de los países para mantener medidas sociales y de salud pública en los niveles adecuados, son consecuencia directa de la debilidad estructural de los sistemas sanitarios para encarar la pandemia y la prolongación de la crisis.

    El informe da cuenta también de la falta de acceso a los servicios de salud que ha padecido gran parte de la población debido a la saturación de los sistemas sanitarios por la pandemia. Según datos oficiales, en 2021 un 35% de los países habría registrado algún tipo de interrupción en la provisión de servicios integrados de salud, lo que llegó a un 55% en el caso de los países que declararon interrupciones en servicios prestados en el primer nivel de atención.

    Frente a este escenario, es imperativo entender la salud como parte de la economía y trabajar en la construcción de sistemas sanitarios “universales, solidarios y resilientes”, lo que requiere inversiones públicas y privadas.

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Día Mundial de la Alimentación: La crisis
    climática puede traer un hambre sin precedentes

  • Las comunidades vulnerables, que en su gran mayoría dependen de la agricultura, la pesca y la ganadería y son las que menos contribuyen a la crisis climática, seguirán soportando la peor parte de los impactos medioambientales con escasos recursos para amortiguarlos, destaca el informe.

    Un nuevo análisis conducido por el Programa Mundial de Alimentos destaca que, si la temperatura mundial acaba registrando un aumento medio de 2ºc respecto a los niveles preindustriales, unos 189 millones de personas adicionales terminarán sufriendo hambre. El hallazgo se hizo público un día antes de la celebración del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre.

    El encargado de esbozar este complejo escenario fue el director ejecutivo del Programa al afirmar que “grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están sumidas en una crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas. La crisis climática está fomentando una crisis alimentaria”.

    Los problemas para algunas de estas naciones no se detienen con las crisis climáticas y hay que sumarles un devastador elemento adicional: la aparición de conflictos. La combinación de ambos elementos agrava las vulnerabilidades existentes y magnifican los daños, la destrucción y la desesperación.

    La agencia de la ONU ha movilizado casi 300 millones de dólares para la acción climática en la última década. En 2020, puso en marcha estrategias para la gestión de riesgos climáticos en 28 naciones de las que se beneficiaron más de seis millones de personas.

    Actualmente cerca del 40 % de la humanidad, unos 3000 millones de personas, no pueden permitirse una dieta saludable y que el hambre, la subalimentación y la obesidad van en aumento.

    Una situación que ha empeorado con la aparición de la pandemia del coronavirus dejando a otros 140 millones de personas sin acceso a los alimentos que necesitan.

    Además, la forma de producir, consumir y desperdiciar la comida “supone una pesada carga para el planeta” y produce “una presión histórica sobre nuestros recursos naturales, nuestro clima y nuestro medio natural”.

    El tema de este año –Nuestras acciones son nuestro futuro-la facultad de cambiar está en nuestras manos

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    El transporte sostenible es clave
    para el cambio hacia la energía verde

  • Con el transporte mundial en una encrucijada, los líderes gubernamentales, los expertos de sector industrial y los grupos de la sociedad civil se reúnen en Pekín en una conferencia de la ONU para trazar el camino hacia un futuro más sostenible para el sector y una mayor acción para afrontar el cambio climático.

    El transporte, que representa más de una cuarta parte de los gases de efecto invernadero a nivel mundial, es clave para ir por el buen camino. Debemos descarbonizar todos los medios de transporte para llegar a cero emisiones netas en 2050 en todo el mundo.

    El cambio hacia un transporte sostenible podría suponer un ahorro de 70 billones de dólares para 2050, según el Banco Mundial.

    Un mejor acceso a las carreteras podría ayudar a África a autoabastecerse de alimentos y crear un mercado regional de alimentos por valor de 1 billón de dólares para finales de la década.

    El transporte es fundamental para la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático, que estaban ya “muy mal encaminados” antes de la crisis sanitaria.

    La descarbonización del transporte requiere que los países aborden las emisiones del transporte marítimo y la aviación, ya que los compromisos actuales no están en línea con el Acuerdo de París.

    Las prioridades en este sentido incluyen la eliminación progresiva de la producción de vehículos con motor de combustión interna para 2040, mientras que los buques con cero emisiones “deben ser la opción por defecto” para el sector del transporte marítimo.

    La recuperación pospandémica también debe conducir a sistemas de transporte resilientes, con inversiones destinadas al transporte sostenible y a la generación de empleos decentes y oportunidades para las comunidades que viven aisladas.

    Dado que muchas de las infraestructuras de transporte existentes, como los puertos, son vulnerables a los fenómenos climáticos extremos, es necesario mejorar el análisis de riesgos y la planificación, así como aumentar la financiación para la adaptación al clima, especialmente en los países en desarrollo.

    El informe sobre el transporte sostenible sostiene que, cuando se aplican adecuadamente, las nuevas tecnologías emergentes resultan claves para resolver muchos de los retos urgentes; al acelerar las soluciones existentes, como los vehículos con emisiones de carbono bajas o nulas y los sistemas de transporte inteligentes, y al crear nuevas infraestructuras de combustible, energía y digitales que mitigan las consecuencias perjudiciales.

    Aunque la ciencia puede ser clave para encaminarnos hacia la sostenibilidad, algunas de las nuevas tecnologías también pueden afianzar al mismo tiempo las desigualdades, imponer limitaciones a ciertos países o presentar retos adicionales para el medio ambiente.

    Por lo tanto, el uso de estas nuevas tecnologías debe ir acompañado de medidas que mantengan y amplíen el acceso equitativo a los servicios de transporte, así como de aquellas que mitiguen el impacto medioambiental en todo el ciclo de producción de los vehículos.

    El informe anima a los gobiernos y a los organismos internacionales a regular el desarrollo y el despliegue de todas las nuevas tecnologías de transporte.

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Miércoles, 13 de octubre de 2021

    Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres

  • No existen los desastres naturales como tal, se trata de peligros naturales.

    Cooperación internacional para los países en desarrollo

    El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres es una oportunidad para revisar y reconocer los progresos realizados en la reducción del riesgo de desastres y las pérdidas de vidas, medios de vida y salud. Este 2021 hacemos hincapié en la “Cooperación internacional para que los países en desarrollo reduzcan su riesgo de desastres y sus pérdidas por desastres.” Este es el sexto de los siete objetivos de Sendai.

    Este 2021 es un año decisivo para el cumplimiento de la agenda política acordada en 2015. Sin una acción real sobre el clima en los próximos diez años, los fenómenos meteorológicos extremos serán abrumadores, especialmente para los países en desarrollo.

    Los desastres afectan de manera desproporcionada a los países de ingresos bajos y medianos. Les afecta sobre todo en lo que respecta a la mortalidad, el número de heridos, desplazados y personas sin hogar, las pérdidas económicas (como porcentaje del PIB) y los daños a la infraestructura crítica. No podemos erradicar la pobreza y el hambre si no aumentamos las inversiones en la reducción del riesgo de desastres. La cooperación internacional para los países en desarrollo a través de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) y el fomento de la capacidad es esencial para crear mayor resiliencia frente a los fenómenos meteorológicos extremos y otros peligros naturales y provocados por el hombre.

    La Asamblea General de la ONU decidió designar el 13 de octubre como “Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres” (resolución 44/236) con el propósito de concienciar a los gobiernos y a la opinión pública para que tomen medidas encaminadas a minimizar los riesgos. Asimismo, los desastres, muchos de los cuales se han agravado con el cambio climático, generan un impacto negativo en el desarrollo sostenible y en los resultados deseados.

    En 2016, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR, anteriormente UNISDR) lanzó la nueva campaña “Sendai siete” centrada en los siete objetivos del Marco de Sendai, el primero de los cuales es reducir la mortalidad de desastres. La campaña busca crear un nuevo grado de sensibilización en torno a las acciones que tienen emprender todos los actores implicados, incluidos los gobiernos nacionales y locales, los grupos comunitarios, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones internacionales y la ONU.

    Como los efectos de los desastres son más devastadores en el ámbito local, los gobiernos municipales y regionales son los que deben trabajar urgentemente en la preparación y respuesta a las catástrofes. El enfoque del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres se centra en proteger la vida de las personas y en las acciones que se deben tomar. Es pertinente tanto para los riesgos a pequeña como a gran escala, y tanto para los ocasionados por el ser humano como los producidos por las amenazas naturales. Abarca, además, los riesgos ambientales, tecnológicos y biológicos afines.

    Fuente: ONU 13 de octubre de 2021

  • Lunes, 11 de octubre de 2021

    Día Internacional de la Niña

  • A nivel mundial, el porcentaje de mujeres graduadas en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) es inferior al 15% en más de dos tercios de los países.

    La generación digital es nuestra generación

    Las niñas conocen sus realidades digitales y las soluciones que necesitan para destacar como tecnólogas gracias a su capacidad de ejercer la libertad de expresión, su entusiasmo y su potencial ilimitado. Amplifiquemos la diversidad de estas pioneras de la tecnología y, al mismo tiempo, ampliemos los caminos para que todas las niñas de esta generación, independientemente de su raza, género, idioma, capacidad, situación económica y origen geográfico, exploren todo su potencial.

    Casi 1 de cada 4 niñas de entre 15 y 19 años en todo el mundo no recibe educación, empleo o capacitación, en comparación con 1 de cada 10 niños.

    En 1995, en la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, los países adoptaron por unanimidad la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing – el plan más progresista jamás realizado para promover los derechos no solo de las mujeres sino también de las niñas. La Declaración de Beijing es la primera en llamar específicamente a los derechos de las niñas.

    El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 66/170 para declarar el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña y reconocer los derechos de las mismas y los desafíos únicos a los que enfrentan en todo el mundo, así como promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos.

    Las adolescentes tienen derecho a una vida segura, educada y saludable, no solo durante estos años críticos de formación, sino también a medida que maduran y se convierten en mujeres. Si reciben apoyo efectivo durante la adolescencia, las niñas tienen el potencial de cambiar el mundo, tanto como niñas empoderadas de hoy como trabajadoras, madres, emprendedoras, mentoras, jefas de hogar y líderes políticas del mañana. La inversión para ello pasa por la defensa de sus derechos en por de un futuro más equitativo y próspero, en el que la mitad de la humanidad sea un socio igualitario para resolver los problemas del cambio climático, los conflictos políticos, el crecimiento económico, la prevención de enfermedades y sostenibilidad global.

    Las niñas están rompiendo los límites y las barreras que plantean los estereotipos y la exclusión, incluidos los dirigidos a los niños con discapacidad y los que viven en comunidades marginadas. Como emprendedoras, innovadoras e iniciadoras de movimientos globales, las niñas están creando un mundo que es relevante para ellas y las generaciones futuras.

    La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ( ODS ) adoptados por los líderes mundiales en 2015, incorporan una hoja de ruta para que el progreso que sea sostenible y no deje a nadie atrás.

    Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es parte integral de cada uno de los 17 objetivos. Solo garantizando los derechos de las mujeres y las niñas en todos los objetivos llegaremos a la justicia y la inclusión, a economías que funcionen para todos y a mantener nuestro entorno compartido ahora y para las generaciones futuras.

    Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

    https://youtu.be/mkkhkN3Mqms

    Fuente: ONU 11 de octubre de 2021

  • Jueves, 7 de octubre de 2021

    La pobreza multidimensional es un
    problema más étnico que geográfico

  • En América Latina, por ejemplo, los pueblos indígenas se encuentran entre los más pobres. En Bolivia, las comunidades indígenas representan alrededor del 44% de la población, pero representan el 75% de los pobres multidimensionales.

    El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) mundial, elaborado por el Programa para el Desarrollo de la ONU y la Iniciativa de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano, muestra también que en nueve grupos étnicos específicos encuestados, más del 90% de su población está atrapada en la pobreza.

    Además de los ingresos, el Índice mide la pobreza mediante varios indicadores, como la salud deficiente, la educación insuficiente y el bajo nivel de vida.

    La investigación para el informe se ha llevado a cabo en 109 países y abarca 5900 millones de personas. Presenta, además, un desglose por etnia, raza y casta, en 41 naciones.

    En América Latina, por ejemplo, los pueblos indígenas se encuentran entre los más pobres. En Bolivia, las comunidades indígenas representan alrededor del 44% de la población, pero representan el 75% de los pobres multidimensionales.

    Las cifras son también muy reveladoras en la India, donde cinco de cada seis personas en situación de pobreza pertenecen a “tribus o castas inferiores”, según el citado Programa.

    En los 109 países estudiados, un total de 1300 millones de personas son multidimensionalmente pobres.

    Aproximadamente la mitad de estas personas, 644 millones, son menores de 18 años, y casi el 85% vive en el África subsahariana o en el sur de Asia. Más del 67% vive en países de renta media.

    Alrededor de 788 millones de personas viven en hogares con al menos una persona desnutrida, y unos 568 millones carecen de fuentes de agua potable en un radio de 30 minutos a pie.

    De las 80 naciones y 5000 millones de personas de las que hay datos, 70 naciones redujeron su Índice de pobreza multidimensional en al menos un período. Los cambios más rápidos se produjeron en Sierra Leona y Togo.

    La directora de la Iniciativa de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford, Sabina Alkire, insistió en la necesidad de arreglar las desigualdades estructurales que oprimen y obstaculizan el progreso.

    Para ella, el desglose de los datos de pobreza multidimensional por etnia, raza, casta y género “desenmascara las disparidades y constituye una guía vital para que los responsables políticos no dejen a nadie atrás en la última década de acción”.

    Fuente: ONU 07 de octubre de 2021

  • Miércoles, 6 de octubre de 2021

    El comercio internacional ha vuelto, pero no para todos

    El comercio internacional de mercancías está en auge. Las exportaciones de muchos países están creciendo a tasas de dos dígitos y el comercio mundial ya superó los niveles prepandémicos de 2019. Sin embargo, la recuperación del comercio mundial esconde una importante asimetría: las pequeñas economías y los países más pobres se están quedando atrás. Su recuperación aún no está a la vista.

    En abril de 2020, la pandemia de COVID-19 paralizó la economía mundial. La producción y el consumo se redujeron rápidamente en todo el mundo y el comercio internacional parecía estar en camino de un declive duradero. Sin embargo, para el verano de 2020, el comercio mundial de mercancías comenzó a recuperarse, impulsado por las exportaciones de productos relacionados con COVID-19, en gran parte de las economías del este de Asia. A finales de año, el comercio se estaba recuperando con fuerza en muchos países y sectores . El comercio mundial siguió creciendo en la primera mitad de 2021, a medida que se recuperaban las cadenas de valor mundiales y aumentaba la demanda en las economías avanzadas.

    Se espera que el comercio mundial continúe creciendo durante 2021. Los datos preliminares para el primer semestre de 2021 indican un aumento en el valor del comercio de mercancías de alrededor del 30% en comparación con 2020 y de alrededor del 15% en comparación con 2019. La UNCTAD proyecta que el comercio se recuperará aún más durante la segunda mitad de 2021. En general, para 2021 se prevé que el valor del comercio mundial sea ​​aproximadamente un 20% y un 28% más alto que en 2019 y 2020 , respectivamente.

    Esta fuerte y rápida recuperación comercial fue en gran medida inesperada. Sin embargo, una preocupación significativa ha sido que las diferencias en los recursos financieros podrían resultar en una recuperación desigual . Esto podría exacerbar aún más las desigualdades existentes.

    Con el paso del tiempo, esta preocupación se ha convertido en una realidad: hay una recuperación desigual en el comercio internacional de mercancías. Si bien en la primera mitad de 2021 muchas economías vieron que sus exportaciones superaron los niveles prepandémicos, para muchas otras, las exportaciones aún estaban sustancialmente por debajo de los niveles prepandémicos. Curiosamente, las diferencias en los patrones de recuperación del comercio internacional no se manifiestan como la mayoría hubiera imaginado: el tamaño económico parece tener una influencia más fuerte en la recuperación del comercio que los niveles de ingresos.

    Los niveles de exportación de los países más pobres siguen siendo inferiores a los niveles prepandémicos en una media de casi un 5%. Esto es digno de mención porque el primer decil incluye a muchos de los países menos adelantados (PMA), lo que parece confirmar la hipótesis de que los países más pobres tienen una senda de recuperación más difícil. Sin embargo, los niveles de ingresos no explican la recuperación diferencial de las exportaciones del resto de países, y un análisis más profundo no encuentra una correlación global significativa. En otras palabras, no hay un patrón que sugiera que los niveles de exportación de los países más ricos se hayan recuperado más rápido que otros, con la excepción de los PMA. Esto último es un duro golpe para la meta 17.11 de los ODS de duplicar la participación de los PMA en las exportaciones mundiales.

    Sin embargo, un patrón claro es que la recuperación de las exportaciones ha sido sustancialmente más débil para las economías más pequeñas. Los niveles de exportaciones de bienes de las economías más pequeñas del mundo están en promedio todavía un 25% por debajo de los niveles prepandémicos. De manera más general, los datos muestran que cuanto más pequeña es la economía, más débil es la recuperación de las exportaciones hacia los niveles prepandémicos, con una correlación estadísticamente significativa.

    Es importante destacar que la relación positiva entre la recuperación de las exportaciones y el tamaño económico no está impulsada por la geografía. La correlación positiva sigue siendo válida también cuando se consideran las economías dentro de las regiones. Ya sea en África, Asia o América Latina, las exportaciones de las economías más pequeñas se han recuperado en menor medida que las de sus vecinos más grandes.

    Se necesitan más análisis, pero una de las razones de estas tendencias podría ser que las economías pequeñas tienden a ser más frágiles y menos diversificadas que las economías más grandes. El impacto de la pandemia en sus frágiles economías fue a menudo peor, dejándolos rezagados en la recuperación. Otra razón podría ser que, dado que la recuperación del comercio ha sido impulsada en gran medida por las cadenas de valor mundiales vinculadas a las economías avanzadas y emergentes, los niveles de recuperación del comercio de las economías más pequeñas han estado por debajo de los promedios mundiales.

    La fuerte recuperación del comercio mundial es una buena noticia para la economía mundial. Pero esto no debería eclipsar el hecho de que las exportaciones de muchos de los países más pequeños y pobres se mantienen muy por debajo de los niveles prepandémicos. Dado que las tendencias de las exportaciones son generalmente buenos predictores del desempeño económico y muchos de estos países dependen de las exportaciones para sostener sus economías y procesos de desarrollo, la lenta recuperación de las exportaciones de las pequeñas economías es motivo de preocupación.

    Fuente: UNCTAD 06 de octubre de 2021

    Jueves, 9 de septiembre de 2021

    FAO presenta unas herramientas prácticas para
    alentar la captación del carbono orgánico del suelo

  • El Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO, señala que los suelos sanos son vitales para unos sistemas agroalimentarios sostenibles

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó dos instrumentos prácticos destinados a alentar el mantenimiento y captación del carbono orgánico del suelo, una herramienta fundamental para la acción por el clima.

    La captación del carbono implica la eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera en forma de carbono orgánico del suelo, estando considerada la captura del CO2 en el suelo un modo eficaz de reducir los gases de efecto invernadero. Puesto que el suelo rico en carbono también es más sano y fértil, puede beneficiar a los agricultores, contribuyendo al mismo tiempo a la consecución de las metas del Acuerdo de París sobre el cambio climático y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Los dos productos dados a conocer, en el marco de la iniciativa de Recarbonización de los Suelos del Mundo (RECSOIL), son un mapa mundial donde se ilustra cuánto CO2 pueden captar los suelos y en qué lugares (GSOCseq), así como un manual técnico de buenas prácticas para capturar y mantener en los suelos las reservas de carbono orgánico.

    La degradación de un tercio de los suelos del mundo ya ha provocado que se liberen a la atmósfera hasta 78 gigatoneladas de carbono, por lo que un mayor daño a las reservas de carbono del suelo debido a una mala gestión de los suelos menoscabaría los esfuerzos para frenar la subida de la temperatura mundial.

    A medida que el clima cambie, es probable que se pierda más carbono en la atmósfera del que se captura en el suelo si se mantienen las prácticas agrícolas de siempre, lo que produciría un bucle de retroalimentación entre el carbono del suelo y el clima que podría acelerar más el cambio climático. Preocupan especialmente las zonas críticas, como las turberas, los suelos negros, el permafrost y los pastos, que contienen la mayor cantidad de carbono orgánico del suelo.

    La herramienta GSOCseq constituye la primera estimación mundial promovida por los países del potencial de captación del carbono orgánico del suelo en todo el mundo. El mapa resultante ofrece diversos niveles de información, lo que ayuda a los usuarios a visualizar datos cruciales, como las reservas iniciales y previstas de carbono orgánico del suelo conforme a varios supuestos habituales y de gestión sostenible de los suelos, así como las tasas relativas de captación en función de cada supuesto.

    Según este mapa, los suelos, si se gestionan de forma sostenible, pueden captar hasta 0,56 petagramos de carbono -o, lo que es lo mismo, 2,05 gigatoneladas de equivalente de CO2- anuales, lo que permitiría compensar anualmente hasta un 34 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de origen agrícola.

    El segundo producto presentado por la FAO es un compendio de buenas prácticas para los agricultores sobre la forma de mantener las reservas de carbono orgánico del suelo y de capturar CO2. Fruto de tres años de trabajo colectivo con más de 400 especialistas de todo el mundo, el manual técnico, compuesto por seis tomos, constituye el primer esfuerzo por recopilar buenas prácticas de manejo de suelos, fundamentado en datos científicos fiables sobre las repercusiones de esas prácticas en el contenido de carbono orgánico del suelo en una gran variedad de entornos y usos del suelo.

    Desde métodos de rotación de cultivos perfeccionados a lo largo de miles de años hasta técnicas modernas de gestión de los nutrientes, el manual técnico ofrece soluciones prácticas para todo tipo de terrenos y situaciones.

    Aunque los suelos y su salud estén bien afianzados en la agenda mundial, los efectos tangibles siguen constituyendo un desafío importante para lograr “una producción, una nutrición, un medio ambiente y una vida mejores para todos, sin dejar a nadie atrás”.

    Fuente: FAO 08 de septiembre de 2021

  • Lunes, 6 de septiembre de 2021

    Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul

    Aire saludable, planeta saludable

    El tema de 2021 para el Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul es “Aire saludable, planeta saludable” que hace hincapié en los aspectos aspectos relacionados con la salud de la contaminación atmosférica, sobre todo en lo que se refiere a la pandemia por COVID-19.

    Este año reclamos con especial énfasis aire saludable para todas las personas. Asimismo, la conversación retoma otros grandes problemas como el cambio climático, la salud humana y del planeta, así como la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Día sirve para hacer un llamamiento a la acción para aúnar esfuerzos y reclamar aire limpio para todas las personas. #AireLimpioParaTodos

    La contaminación atmosférica es el mayor riesgo ambiental para la salud humana y una de las principales causas evitables de muertes y enfermedades en todo el mundo, responsable de aproximadamente 6,5 millones de muertes prematuras en todo el mundo (en 2016) atribuidas a la contaminación atmosférica en interiores y al aire libre. En los países en desarrollo, este tipo de contaminación afecta de manera desproporcionada a las mujeres, los niños y los ancianos, y en particular a las poblaciones de bajos ingresos que a menudo están expuestas a altos niveles de contaminación del aire en interiores y en espacios abiertos resultante de los métodos de cocina y calefacción que utilizan leña y queroseno.

    La contaminación atmosférica es un problema mundial que tiene repercusiones de largo alcance debido a su vasta propagación, y porque, si no se produce una intervención agresiva, el número de muertes causadas por la contaminación del aire en espacios abiertos va camino de aumentar en más de un 50 por ciento antes de 2050.

    La mala calidad del aire plantea un problema en el contexto del desarrollo sostenible para todos los países, en particular en las ciudades y las zonas urbanas de los países en desarrollo, donde los niveles de contaminación atmosférica son superiores a los límites establecidos en las directrices sobre calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud.

    La contaminación atmosférica es un problema mundial que tiene repercusiones de largo alcance debido a su vasta propagación, y porque, si no se produce una intervención agresiva, el número de muertes causadas por la contaminación del aire en espacios abiertos va camino de aumentar en más de un 50 por ciento antes de 2050.

    En el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, titulado “El futuro que queremos”, los países se comprometieron a promover políticas de desarrollo sostenible que contribuyeran a la buena calidad del aire en el contexto de las ciudades y los asentamientos humanos sostenibles. Asimismo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce —en su hoja de ruta para lograr el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la prosperidad para todos—que reducir la contaminación atmosférica es importante para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    https://youtu.be/XYLCH-Oi8FE

    Fuente: ONU 06 de septiembre de 2021

    Viernes, 3 de septiembre de 2021

    Día Internacional de la Beneficencia

    Solidaridad mundial para acabar con la pobreza

    En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada en septiembre de 2015, las Naciones Unidas reconocen que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor desafío mundial y un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. La Agenda también pide un espíritu de solidaridad global reforzada, centrado en particular en las necesidades de los más pobres y vulnerables. También reconoce el papel de los diversos sectores privados, que van desde las microempresas a las cooperativas y las multinacionales, y el de las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones filantrópicas.

    Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible incluidos en dicha agenda —que pueden agruparse en seis “elementos esenciales”: la dignidad, los seres humanos, el planeta, la prosperidad, la justicia y las alianzas— tienen el potencial de transformar nuestras vidas y nuestro planeta a través de la armonización y, de esa forma, hacer frente a los desafíos a los que se enfrenta la humanidad. También proporcionan el marco necesario para que las instituciones filantrópicas permitan a todas las personas contribuir al mejoramiento de nuestro mundo.

    Antecedentes

    En reconocimiento del papel de la caridad a la hora de mitigar el sufrimiento humano, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución A/RES/67/105, decidió designar el 5 de septiembre como Día Internacional de la Beneficencia.

    La fecha fue elegida para conmemorar el aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979 por su trabajo en la lucha contra la pobreza y la angustia.

    Durante 45 años ejerció su ministerio entre pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, mientras las Misioneras de la Caridad se extendían, primero por la India y luego por otros países, con la creación de hospicios y residencias para los pobres y desamparados. Su labor obtuvo el reconocimiento y la alabanza del mundo entero y le granjeó numerosos premios y distinciones, entre otros el Premio Nobel de la Paz en 1979. Para ella, “la pobreza y la angustia constituyen una amenaza a la paz”. La Madre Teresa murió el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años de edad.

    Fuente: ONU 03 de septiembre de 2021

    Jueves, 26 de agosto de 2021

    La gestión de los bosques del
    mundo debe centrarse en el agua

  • Un nuevo informe dirigido por la FAO, presentado en la Semana Mundial del Agua, brinda orientación sobre la gestión integrada de los bosques y el agua

    Los bosques y los árboles desempeñan un papel fundamental para satisfacer la creciente demanda mundial de agua, y deben ser gestionados en favor de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, según una nueva guía publicada conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO), el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el Servicio Forestal de los Estados Unidos y otros asociados, y presentada en la Semana Mundial del Agua.

    La guía, titulada A Guide to Forest-Water Management (Guía para la gestión de los bosques y el agua) es la primera publicación mundial completa que ofrece orientación sobre la contribución de los bosques a un enfoque holístico de la gestión de los recursos hídricos, que incluye la gestión, el seguimiento y la valoración de los bosques para la prestación de servicios ecosistémicos relacionados con el agua.

    Las cuencas hidrográficas boscosas contribuyen sustancialmente al agua dulce accesible en el mundo para usos agrícolas, industriales, ambientales y domésticos, y las principales ciudades del mundo dependen cada vez más del agua de estas cuencas. Dos tercios del suministro de agua de las ciudades se beneficiarían de contar con una mayor calidad del agua gracias a una mejor gestión forestal, lo que incluye protección, restauración o reducción de la carga de combustible en los bosques a fin de reducir al mínimo el riesgo de incendios.

    La conexión entre los bosques y el agua es esencial para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, especialmente los Objetivos 6 (Agua limpia y saneamiento), 14 (Vida submarina), 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y 13 (Acción por el clima).

    Según la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2020 de la FAO, solo el 12 % de los bosques del mundo se gestionan con la protección del suelo y el agua como objetivo principal.

    La guía insta a mejorar la gestión forestal, dando prioridad a la prestación de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua. Esto es necesario para garantizar que los bosques también alcancen su pleno potencial como solución basada en la naturaleza para abordar la seguridad hídrica, ayudando a garantizar agua de calidad suficiente para sostener comunidades y ecosistemas resilientes.

    La nueva guía está dirigida a los profesionales de los recursos naturales con el objetivo de mantener y gestionar activamente los bosques en favor de la prestación de servicios hídricos y de hacer participar en este compromiso a la comunidad, los responsables de la formulación de políticas y los inversionistas.

    En la guía se revisan técnicas y metodologías emergentes, se ofrecen orientación práctica y recomendaciones sobre cómo gestionar los bosques en favor de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, y se presentan estudios de casos de ecosistemas en los que los dos recursos están fuertemente conectados, como los manglares, las turberas, las tierras secas y los bosques tropicales de zonas nubosas.

    En la publicación, también se plantea que la ciencia ciudadana -la participación del público en la investigación científica y el seguimiento– y las nuevas herramientas de Internet pueden ayudar a mejorar la evaluación de los bosques y el agua y, a su vez, influir positivamente en las decisiones en materia de políticas y de gestión. En particular, el Sistema de acceso, procesamiento y análisis de datos de observación de la Tierra para el monitoreo de la superficie terrestre (SEPAL) de la FAO, que se basa en tecnologías de procesamiento de imágenes fáciles de utilizar, y sus herramientas relacionadas con los Servicios ecosistémicos del agua en los bosques y paisajes (FL-WES), se destacan como nuevas formas de seguimiento y presentación de informes sobre el nexo entre los bosques y el agua. También se describe un mecanismo de distribución de beneficios y cooperación entre los sectores de los bosques y del agua, denominado sistema de pago por servicios ambientales en cuencas hidrográficas.

    Fuente: FAO 25 de agosto de 2021

  • Martes, 13 de julio de 2021

    México entrega ante ONU informe sobre Agenda 2030

    La secretaria de Economía entregó ante el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible el Informe Nacional Voluntario 2021 sobre la Agenda 2030 en México.

    El Informe hace un recuento de los logros, desafíos y visiones de futuro de distintos sectores de la sociedad mexicana para el avance de la Agenda 2030 en el marco de los impactos de la pandemia de COVID-19, y propone que la Agenda 2030 en México se adapte al nuevo contexto nacional y global con responsabilidad compartida entre todos los sectores de la sociedad, perspectiva de recuperación sostenible que privilegie los derechos, y una mirada reflexiva que considere alternativas de acción siempre guiadas bajo el principio de que por el bien de todos primero los pobres.

    El trabajo del Gobierno de México para avanzar en la Agenda 2030 se ha enfocado en tres ámbitos principales:

  • Las dimensiones social y económica de la Agenda, con énfasis en el combate a las desigualdades.

  • Las carencias que vulneran desde la raíz a la paz social, y que se ven agravadas por el dispendio y la corrupción.

  • Las alianzas internacionales para hacer frente a retos regionales y globales como la migración, el cambio climático y la vacunación universal contra el COVID-19.

    El Informe se redactó en diálogo con una comisión conformada por representantes de sociedad civil, sector privado, academia, Ejecutivo y Legislativo federal y estatales, cooperación bilateral y Sistema de las Naciones Unidas, quienes realizaron sus propias consultas y elaboraron estudios independientes que alimentan al Informe.

    En 2015, los Estados miembros de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unida adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para avanzar en un periodo de 15 años hacia la consecución de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en términos sociales, ambientales, económicos, de gobernanza, de alianzas y de combate a las desigualdades.

    En ella también se establecieron mecanismos para su seguimiento, particularmente con la presentación periódica de Informes Nacionales Voluntarios para compartir los avances y retos de cada país. El Informe entregado a Naciones Unidas es el tercero entregado por México desde que se comprometió con la Agenda 2030 en 2015.

    Fuente: SECRETARÍA DE ECONOMÍA 12 de julio de 2021

     

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    El hambre aumenta a nivel mundial durante la pandemia

  • Unos 811 millones de personas, la décima parte de la población, padecen subalimentación en el mundo. La emergencia del COVID-19 agudizó la precariedad en la que viven las poblaciones más pobres. África es el continente con un mayor repunte del hambre. La ONU insta a transformar los sistemas alimentarios con el fin de erradicar el hambre para 2030.

    La crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. En algunas regiones -sobre todo en África y Asia- a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU.

    El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

    El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzó 118 millones con desigualdades regionales calificadas como “persistentes y preocupantes” por los autores del informe.

    Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

    Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21% de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1%) y Asia (9%), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

    El reporte explica que el análisis del costo de los alimentos y la cantidad de personas que no pueden pagar una dieta saludable permite entender mejor la tendencia hacia la desnutrición en todas sus formas.

    Detalla que el alto costo de las dietas saludables, junto a los pronunciados niveles de desigualdad de ingresos, impidió que 3000 millones de personas pudieran acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

    Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19, se calcula que 149,2 millones (22%) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37%) y África subsahariana (37%).

    Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7% en 2012 al 13,1% en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

    El informe reconoce las dificultades de los países para garantizar que los sistemas de salud, alimentación, educación y protección social mantengan los servicios de nutrición esenciales mientras responden a la pandemia de COVID-19, y reporta que una encuesta sobre la situación de los niños durante la pandemia mostró que el 90% de las naciones (122 de 135) informaron un cambio en la cobertura de los servicios de nutrición clave en agosto de 2020.

    Aunque faltan datos sobre los resultados nutricionales para 2020, las proyecciones más moderadas apuntan a un escenario en el que 11,2 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios se agregarían al total de los que padecen emaciación de 2020 a 2022 como consecuencia de la pandemia.

    Para los titulares de las agencias autoras del estudio, “los resultados de estos acontecimientos determinarán (…) la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición”, un compromiso mundial en materia de políticas todavía pendiente de concretarse.

    En su llamado a transformar los sistemas alimentarios como condición esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos, subraya la necesidad de políticas e inversiones que contrarresten los factores determinantes del hambre y la malnutrición.

    Fuente: ONU 12 de julio de 2021

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    Informe de las Naciones Unidas: El año de la
    pandemia, dominado por un repunte del hambre mundial

  • El mayor aumento se registra en África. El mundo, que se encuentra en una coyuntura crítica, debe actuar ahora para invertir la situación para 2030.

    El hambre mundial empeoró de forma espectacular en 2020, según informaron las Naciones Unidas, y es probable que ello se deba en gran parte a la repercusión de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Aunque todavía no se ha cartografiado por completo el impacto de la pandemia*, en un informe preparado por varios organismos se estima que el año pasado estaba subalimentada cerca de la décima parte de la población mundial, lo cual puede suponer hasta 811 millones de personas. La cifra es indicio de que será preciso un esfuerzo tremendo para que el mundo cumpla su promesa de poner fin al hambre para 2030.

    La edición del año en curso de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo es la primera evaluación mundial en su género realizada en tiempos de pandemia. La publicación del informe es obra conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

    Ya a mediados del decenio de 2010 el hambre había empezado a aumentar sigilosamente, frustrando las esperanzas de una disminución irreversible. Resulta perturbador que en 2020 el hambre se disparara en términos tanto absolutos como relativos superando al crecimiento demográfico: se estima que el año pasado padeció subalimentación cerca del 9,9 % de la población total, frente al 8,4 % registrado en 2019.

    Más de la mitad de la población subalimentada (418 millones de personas) vive en Asia; más de un tercio (282 millones) vive en África, y una proporción inferior (60 millones) vive en América Latina y el Caribe. Sin embargo, el aumento más acusado del hambre se registró en África, donde la prevalencia estimada de la subalimentación (21 % de la población) supera en más del doble a la de cualquier otra región.

    El año 2020 también fue sombrío en relación con otras mediciones. Globalmente, más de 2 300 millones de personas (el 30 % de la población mundial) carecieron de acceso a alimentos adecuados durante todo el año: este indicador, conocido como prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave, se disparó en un año tanto como en los cinco años anteriores combinados. La desigualdad de género se agudizó: en 2020, por cada 10 hombres que padecían inseguridad alimentaria, había 11 mujeres que la padecían (frente a 10,6 en 2019).

    Persistió la malnutrición en todas sus formas, que se cobró un precio alto entre los niños: se estima que en 2020 más de 149 millones de menores de 5 años padecieron retraso del crecimiento (su estatura era demasiado baja para su edad); más de 45 millones padecieron emaciación (su delgadez era excesiva para su altura), y casi 39 millones sufrieron sobrepeso***. No menos de 3 000 millones de adultos y niños seguían sin poder acceder a dietas saludables, en gran parte a causa de los costos excesivos. Casi un tercio de las mujeres en edad reproductiva padece anemia. A escala mundial, pese a los avances en algunos aspectos (por ejemplo, se alimenta a más niños pequeños exclusivamente con leche materna), el mundo no va camino de cumplir para 2030 las metas correspondientes a ninguno de los indicadores en materia de nutrición.

    A partir de las tendencias actuales, en El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo se estima que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre cero de aquí a 2030) quedará incumplido por un margen de casi 660 millones de personas. De esta cifra total, puede que unos 30 millones se deban a los efectos duraderos de la pandemia.

    Como se indicaba en el informe del año pasado, la transformación de los sistemas alimentarios es esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos. En la edición del año en curso se pasa a exponer seis “vías de transformación” que, según afirman los autores, se basan en “un conjunto coherente de carteras de políticas e inversiones” dirigidas a contrarrestar los factores que determinan el hambre y la malnutrición.

    Fuente: FAO 12 de julio de 2021

  • Miércoles, 7 de julio de 2021

    El COVID-19 agranda el desafío para lograr
    la Agenda 2030 de desarrollo sostenible

  • El mundo no estaba en camino de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que golpeara el COVID-19, y ahora el desafío se ha magnificado muchas veces, según un nuevo informe de la ONU que indica que los países deben tomar medidas ‘críticas’ para salir de la pandemia, durante los próximos 18 meses.

    El Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021, presentado en la Sede de la ONU en Nueva York, muestra el exorbitante peaje que la pandemia de COVID-19 se ha cobrado de la Agenda 2030.

    Además de los casi cuatro millones de muertes por coronavirus, entre 119 y 124 millones de personas volvieron a la pobreza y al hambre crónica, y se perdió el equivalente a 255 millones de empleos a tiempo completo, indica el informe.

    Las interrupciones de los servicios de salud esenciales han amenazado años de progreso en la mejora de la salud materno infantil, el aumento de la cobertura de inmunización y la reducción de las enfermedades transmisibles y no transmisibles. Alrededor del 90% de los países todavía informan sobre una o más interrupciones importantes de los servicios de salud esenciales.

    El informe también indica que la pandemia ha puesto de manifiesto e intensificado las desigualdades dentro y entre países.

    El informe también confirma lo que agencias de la ONU como la Organización Meteorológica Mundial han estado dando la alarma: la desaceleración económica en 2020 hizo poco para frenar la crisis climática, que continúa en gran medida sin cesar.

    El mundo también se quedó corto en los objetivos de 2020 para detener la pérdida de biodiversidad y la reversión de los 10 millones de hectáreas de bosque que se perdieron cada año, entre 2015-2020.

    La pandemia de COVID-19 también ha afectado negativamente el progreso hacia la igualdad de género. La violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado, se espera que aumente el matrimonio infantil y las mujeres han sufrido una parte desproporcionada de la pérdida de puestos de trabajo y mayores responsabilidades de cuidado en el hogar.

    Mientras tanto, los flujos globales de inversión extranjera directa cayeron un 40% en 2020 en comparación con 2019. El documento muestra que la pandemia ha traído inmensos desafíos financieros, especialmente para los países en desarrollo, con un aumento significativo del sobreendeudamiento.

    Según el informe, para volver a encarrilar la Agenda 2030, los gobiernos, las ciudades, las empresas y las industrias deben utilizar la recuperación para adoptar vías de desarrollo bajas en carbono, resilientes e inclusivas que reducirán las emisiones de carbono, conservarán los recursos naturales y crearán mejores empleos, avanzar en la igualdad de género y abordar las crecientes desigualdades.

    La Agenda 2030, adoptada por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015, proporciona un plan común para la paz y la prosperidad de las personas y el planeta, ahora y en el futuro.

    En su esencia, los 17 Objetivos suponen mejorar la salud y la educación, reducir la desigualdad y estimular el crecimiento económico, todo mientras se aborda el cambio climático y se trabaja para preservar nuestros océanos y bosques.

    La reunión pondrá el foco en nueve Objetivos Globales de este año: poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, mejorar la salud, lograr un trabajo decente, reducir las desigualdades, hacer un consumo y una producción responsables; tomar medidas para frenar el cambio climático y mantener la paz.

    Fuente: ONU 06 de julio de 2021

  • Lunes, 5 de julio de 2021

    Las Perspectivas agrícolas de la OCDE-FAO presentan tendencias
    producción, consumo, comercio y precios para el próximo decenio

  • Los sistemas agroalimentarios mundiales deben transformarse para alcanzar los ODS para 2030

    A menos de 10 años de la fecha límite de 2030 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, los gobiernos deben redoblar sus esfuerzos para alcanzar las metas mundiales relativas a la seguridad alimentaria y el medio ambiente, según un nuevo informe presentado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

    En las Perspectivas agrícolas 2021-2030 de la OCDE-FAO se ofrece a los responsables de la formulación de políticas una evaluación de consenso de las perspectivas a lo largo de los próximos 10 años para 40 productos agrícolas y pesqueros principales en los planos regional, nacional y mundial, y se analizan los factores del rendimiento de los mercados agroalimentarios, lo que ayuda a fundamentar los análisis y la planificación prospectivos en materia de políticas. Las proyecciones de referencia de las Perspectivas describen las tendencias previstas sobre la base de las políticas existentes, destacando las esferas en las que se requiere un esfuerzo adicional para cumplir los ODS.

    Garantizar la seguridad alimentaria y una dieta saludable para una población mundial creciente seguirá siendo un desafío. Se prevé que la demanda mundial de productos agrícolas -lo que incluye aquellos utilizados como alimentos, piensos, combustibles e insumos industriales- crezca un 1,2 % anual durante el próximo decenio, aunque a un ritmo anual más lento que durante el decenio anterior. Según las previsiones, las tendencias demográficas, la sustitución de la carne de ave por carnes rojas en los países ricos y en muchos países de ingresos medianos, y el auge del consumo per capita de productos lácteos en Asia meridional determinarán la demanda futura.

    La mejora de la productividad será fundamental para alimentar de forma sostenible a una población mundial cada vez mayor, que se prevé que alcanzará los 8 500 millones de personas en 2030. De los incrementos de la producción mundial de cultivos previstos para 2030, se estima que el 87 % procederá del aumento del rendimiento, mientras que el 6 % se deberá a la expansión del uso de las tierras y el 7 % al aumento de la intensidad de los cultivos. Del mismo modo, se espera que una gran parte de la expansión prevista de la producción ganadera y pesquera sea el resultado de aumentos de la productividad. Sin embargo, también se espera que la ampliación de los rebaños contribuya significativamente al crecimiento de la producción ganadera en las economías emergentes y en los países de ingresos bajos.

    El comercio seguirá siendo fundamental para la seguridad alimentaria, la nutrición, los ingresos agrícolas y la lucha contra la pobreza rural a nivel mundial. En promedio en todo el mundo, alrededor del 20 % de lo que se consume en cada país es importado. De cara a 2030, se prevé que las importaciones representen el 64 % del consumo interno total en la región de Cercano Oriente y África del Norte, mientras que se espera que la región de América Latina y el Caribe exporte más de un tercio de su producción agrícola total.

    Se prevé que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura aumenten un 4 % en los próximos 10 años, sobre todo debido al aumento de la producción ganadera, a pesar de que se espera que las emisiones por unidad de producción -la intensidad de carbono de la producción- disminuyan en gran medida durante el período.

    A nivel mundial, se prevé que la disponibilidad total de alimentos aumente un 4 % en el próximo decenio, hasta alcanzar algo más de 3 000 calorías por persona y día. Se prevé que el consumo per capita de grasas sea el que más crezca entre los principales grupos de alimentos, debido al mayor consumo de alimentos elaborados y de fácil preparación y a la creciente tendencia a comer fuera de casa, ambos relacionados con la urbanización continua y el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo. La escasez de ingresos y la inflación de los precios de los alimentos tras la pandemia de la COVID-19 están reforzando esta tendencia.

    En los países de ingresos altos, no se prevé que la disponibilidad de alimentos per capita aumente significativamente respecto a sus niveles ya elevados. Sin embargo, el crecimiento de los ingresos y las cambiantes preferencias de los consumidores darán paso a una mayor sustitución de los alimentos básicos y edulcorantes por alimentos de mayor valor, como frutas y hortalizas y, en menor medida, productos de origen animal.

    En los países de ingresos bajos, se prevé que la disponibilidad de alimentos aumente en un 3,7 %, lo que equivale a 89 calorías por persona y día, constituidas principalmente por alimentos básicos y edulcorantes. Las restricciones económicas limitarán el aumento del consumo de productos de origen animal, frutas y hortalizas. Debido a las limitaciones de ingresos, se prevé que el consumo per capita de proteínas de origen animal disminuya ligeramente en África subsahariana, una región cuya autosuficiencia en cuanto a los principales productos alimentarios se prevé que disminuya para 2030, según las tendencias actuales.

    A medio plazo, las condiciones meteorológicas, el crecimiento económico y la distribución de los ingresos, los factores demográficos y los cambios en los hábitos alimentarios, los avances tecnológicos y las tendencias en materia de políticas determinarán los precios de los alimentos y los productos agrícolas. Aunque el Índice de precios de los alimentos de la FAO ha registrado un importante aumento en el último año, se espera que estos aumentos vayan seguidos de un período de ajuste a la baja. Según las previsiones de las Perspectivas, los precios de los alimentos retomarán una trayectoria gradualmente descendente en valores reales, en consonancia con la desaceleración del crecimiento de la demanda y los aumentos de productividad previstos.

    Fuente: FAO 05 de julio de 2021

  • Lunes, 5 de julio de 2021

    Cómo les está yendo a los países con los
    objetivos globales en medio de COVID-19

  • La actualización de 2021 de UNCTAD SDG Pulse ilustra en números el progreso y los desafíos de los países para lograr los objetivos de desarrollo sostenible para 2030.

    El SDG Pulse actualizado de la UNCTAD , muestra cómo la crisis de salud del COVID-19 exacerbó muchos desequilibrios en 2020 y retrasó el progreso hacia la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

    Presenta un análisis de una serie de indicadores de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y otros relacionados con el comercio, la inversión, la financiación para el desarrollo, la deuda, el transporte y la tecnología.

    SDG Pulse también ayuda a ilustrar la importante contribución que hace la UNCTAD a la implementación de los ODS, respondiendo directamente a una solicitud de los países.

    Las políticas y estrategias de recuperación de COVID-19 deben enfocarse en reconstruir la resiliencia a los impactos abordando los desafíos de desarrollo persistentes y emergentes que enfrentan los países en desarrollo, según varios líderes.

    A medida que el comercio disminuyó en la primavera de 2020, muchos gobiernos impusieron barreras a las exportaciones de productos médicos y redujeron los aranceles a las importaciones de productos agrícolas para maximizar el suministro de bienes críticos a los mercados internos.

    El impacto económico resultante tuvo muchas consecuencias. La deuda externa, por ejemplo, creció a un nivel récord en 2020, alcanzando el 31% del PIB en las economías en desarrollo, según SDG Pulse.

    Los contratiempos de la economía en 2020, particularmente en la demanda de energía, el turismo y el transporte, provocaron una caída del 7% en las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), la mayor disminución jamás registrada.

    Según la UNCTAD , las ventas de comercio electrónico ascendieron a 26,7 billones de dólares en 2019, alrededor del 30% del PIB mundial. Esto incluye las ventas de empresa a empresa (B2B) y de empresa a consumidor (B2C).

    El índice de comercio electrónico B2C de la UNCTAD ayuda a los países a comprender mejor su preparación para el comercio electrónico. De las 20 economías con las puntuaciones más bajas en 2020, 18 eran PMA, lo que sugiere que no están preparadas para la adopción del comercio electrónico y otras oportunidades de desarrollo derivadas de las TIC.

    El ODS Pulse muestra que la mayor parte del gasto en proyectos de la UNCTAD respalda el ODS 17 sobre asociaciones, el ODS 9 sobre industria, innovación e infraestructura, el ODS 15 sobre la vida en la tierra y el ODS 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico.

    El informe también comparte el progreso en los indicadores de los ODS de los que la UNCTAD es custodio. Junto con socios y estados miembros, la organización ha desarrollado conceptos y metodologías acordados para todos sus indicadores custodios, incluido el indicador 16.4.1 de los ODS sobre flujos financieros ilícitos. En 2021, 12 países africanos y seis asiáticos son métodos de prueba piloto para este indicador.

    Fuente: UNCTAD 02 de julio de 2021

  • Miércoles, 30 de junio de 2021

    Día Internacional del Parlamentarismo

    Todos los países del mundo tienen alguna forma de gobierno representativo.

    Las generaciones futuras están destinadas a vivir con las decisiones políticas tomadas ahora. Solo por esa razón resulta justo que la juventud tenga un asiento en la mesa de toma de decisiones. Sin embargo, los jóvenes están subrepresentados en los parlamentos de todo el mundo.

    En 2021, la Unión Interparlamentaria (UIP) y sus parlamentos miembros marcarán el Día Internacional del Parlamentarismo con una serie de eventos centrados en el empoderamiento de los jóvenes tras el reciente lanzamiento de la campaña de la Unión Interparlamentaria: “¡Digo sí a la juventud en el parlamento!”

    El Día Internacional del Parlamentarismo se celebra cada año el 30 de junio, el mismo día que se creó, en 1889, la Unión Interparlamentaria (UIP). Dicho día internacional se estableció en 2018 a través de una Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

    El Día Internacional del Parlamentarismo es un momento para revisar el progreso que los parlamentarios han conseguido en algunos objetivos clave para ser más representativos y adaptarse a los tiempos, incluida la realización de autoevaluaciones, trabajar para incluir a más mujeres y jóvenes parlamentarios y adaptarse a las nuevas tecnologías.

    La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución A/RES/72/278 de mayo de 2018, reconoce la función y la responsabilidad de los parlamentos nacionales en lo que respecta a los planes y estrategias nacionales, así como a asegurar una mayor transparencia y rendición de cuentas tanto a nivel nacional como mundial.

    Los parlamentos son responsables de hacer cuadrar las agendas internacionales y nacionales, de asegurarse de que los gobiernos apliquen los tratados y acuerdos internacionales que han suscrito. Asimismo, desempeñan un papel vital en la implementación de la Agenda 2030, para el Desarrollo Sostenible y la Unión Interparlamentaria trabaja con estos estrechamente para ayudarles en la realización de sus tareas.

    Los parlamentos y las organizaciones parlamentarias desempeñaron un papel activo en las negociaciones sobre el marco para el desarrollo después de 2015, promoviendo con firmeza, por ejemplo, la inclusión de objetivos relacionados con la gobernanza democrática, que se corresponde con el actual objetivo de desarrollo sostenible número 16. Dicho objetivo es promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas para un desarrollo sostenible; para ello, este objetivo se centra en la promoción de un acceso universal a la justicia y la construcción de instituciones responsables y eficaces a todos los niveles. Para cumplir con la 2030 Agenda, el enfoque de la cooperación entre las Naciones Unidas, los parlamentos nacionales y las organizaciones parlamentarias ha pasado a centrarse decididamente en la aplicación de esta.

    https://youtu.be/8xthOfzqiT0

    Fuente: ONU 30 de junio de 2021

    Miércoles, 30 de junio de 2021

     

    México, en ruta hacia el consumo sostenible

    Cambiar la forma en que consumimos —desde la alimentación y la vivienda, hasta el transporte y el ocio— es indispensable para sanar al planeta. Sin embargo, para la gran mayoría de la población, las alternativas más sostenibles son limitadas, poco atractivas o inaccesibles.

    La Hoja de Ruta Rumbo a Estilos de Vida Sostenibles – Curso de Acción para el Desarrollo de un Consumo Responsable en México al 2030 presenta un plan estratégico para impulsar la ecologización del consumo.

    La guía, realizada en el marco de la iniciativa Impulsando el Consumo Sostenible en América Latina (ICSAL) del PNUMA, con financiamiento de la Comisión Europea, reúne el análisis de expertos nacionales e internacionales, quienes muestran el camino para fomentar estilos de vida más responsables, deseables, beneficiosos y accesibles para los ciudadanos de México.

    Fuentes Lara, y los ganadores de las otras dos ediciones del concurso, recibirán US$3.000 en asistencia técnica para ejecutar sus proyectos y participarán en un campamento virtual organizado por el Centro de Emprendimiento de la Universidad de los Andes, en Colombia, donde expertos en ecoinnovación les ayudarán en la implementación de sus ideas.

    El concurso en México recibió 50 propuestas de más de 100 estudiantes de licenciaturas y posgrados en 20 universidades. Un panel de expertos evaluó los proyectos, entre los cuales se incluyeron iniciativas como campañas de comunicación, bocetos de patentes, propuestas de ley y prototipos tecnológicos.

     

    https://youtu.be/-Ykf_BlXypY

    ver documento “Rumbo a Estilos de Vida Sostenibles – Curso de Acción para el Desarrollo de un Consumo Responsable en México al 2030”

     

    Fuente: UNEP 30 de junio de 2021

     

    Martes, 29 de junio de 2021

    Día Internacional de los Trópicos

    29 de junio

    El futuro le pertenece a las zonas tropicales

    Celebramos el Día Internacional de los Trópicos para reconocer su gran diversidad y dar a conocer los retos y las oportunidades a los que se enfrentan los pueblos que los habitan. Asimismo, nos brinda la ocasión de evaluar los progresos realizados, compartir historias y experiencias del trópico y reconocer la diversidad y el potencial de la región.

    Los trópicos son la región de La Tierra comprendida entre los paralelos denominados trópico de Cáncer, en el hemisferio boreal, y trópico de Capricornio, en el austral, equidistantes del ecuador, situados a 23° 27′ de latitud norte y sur respectivamente. Si bien la topografía y otros factores contribuyen a la variación climática, por lo general, podemos decir que las regiones tropicales son cálidas y las estaciones están poco marcadas por el cambio de las temperaturas. Una característica de las zonas más próximas al ecuador es la prevalencia de las lluvias. Las zonas tropicales se enfrentan a diversos desafíos que requieren una atención especial, como el cambio climático, la deforestación, la explotación maderera, la urbanización y los cambios demográficos.

    Las naciones tropicales han realizado progresos importantes, aunque se enfrentan a diversos desafíos que requieren una atención especial en una serie de indicadores y datos sobre desarrollo para alcanzar el desarrollo sostenible.

  • Se calcula que para 2050 en los trópicos vivirá la mayor parte de los habitantes del planeta y, en concreto, casi dos tercios de la población infantil.

  • En concordancia con los altos niveles de pobreza de la región, en los trópicos hay más personas malnutridas que en otras partes del mundo.

  • La proporción de población urbana que vive en barrios marginales es mayor que en otras regiones del planeta.

    El 29 de junio de 2014, la laureada con el premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, lanzó el primer Informe sobre el Estado de los Trópicos. Este documento es producto de la colaboración entre doce centros de investigación líderes en las cuestiones de los trópicos y ofrece una perspectiva única sobre esta cada vez más importante región. Coincidiendo con el aniversario de la publicación del mencionado informe, la Asamblea General designó el 29 de junio como el Día Internacional de los Trópicos mediante su resolución A/RES/70/267 aprobada el 14 de junio de 2017.

    El objetivo es sensibilizar sobre los desafíos específicos a los que se enfrentan las zonas tropicales, las consecuencias de gran alcance que tienen los problemas que afectan a la zona tropical del mundo y la necesidad, a todos los niveles, de crear conciencia al respecto y subrayar el importante papel que desempeñarán los países de los trópicos en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Fuente: ONU 29 de junio de 2021

  • Miércoles, 23 de junio de 2021

    Día Internacional de las Viudas

  • Se estima que hay 258 millones de viudas en todo el mundo, y casi una de cada diez vive en la pobreza extrema.

    Para muchas mujeres, la devastadora pérdida de su pareja se ve magnificada por una lucha a largo plazo por sus derechos básicos y su dignidad. A pesar de que hay más de 258 millones de viudas en todo el mundo, históricamente estas mujeres han pasado desapercibidas, sin apoyo ni medidas en nuestras sociedades.

    En el Día Internacional de las Viudas, el 23 de junio, descubramos los problemas a los que se enfrentan para salvaguardar y promover sus derechos.

    Las Naciones Unidas conmemoran el 23 de junio como el Día Internacional de las Viudas (A/RES/65/189) desde 2011 con el fin de dar voz a las experiencias de las viudas y para reactivar cuanto antes el apoyo especial que necesitan.

    Esto incluye proporcionarles información sobre el acceso a una parte justa de su herencia, tierras y recursos productivos; pensiones y protección social que no se basen únicamente en el estado civil; trabajo decente e igualdad de remuneración; y oportunidades de educación y formación. Capacitar a las viudas para que se mantengan a sí mismas y a sus familias también significa abordar los estigmas sociales que crean la exclusión y las prácticas discriminatorias o perjudiciales.

    Asimismo, los gobiernos deben tomar medidas para mantener sus compromisos para garantizar los derechos de las viudas tal como los consagra el derecho internacional, lo que incluye la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño. Incluso cuando existen leyes que protegen los derechos de las viudas, la debilidad de los sistemas judiciales de gran cantidad de estados compromete la forma en la que se defienden los sus derechos en la práctica. La falta de concienciación y la discriminación por parte de los funcionarios judiciales puede provocar que las viudas eviten acudir al sistema judicial para reclamar la restitución de sus derechos.

    En definitiva, deben emprenderse programas y políticas para terminar con la violencia contra las viudas y sus hijos, mitigar su pobreza, ofrecerles educación y otras formas de ayuda. Estos programas deben incluirse en el contexto de los planes de acción para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Fuente: ONU 23 de junio de 2021

  • Miércoles, 23 de junio de 2021

    Día de las Naciones Unidas para la Administración Pública

  • Innovar la futura administración pública: nuevos modelos de gobierno para una nueva era

    El Día de las Naciones Unidas para la Administración Pública (23 de junio) reconoce la labor de los trabajadores públicos en nuestras comunidades y alienta a los jóvenes a seguir carreras en el sector público.

    Para alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se necesita una prestación efectiva de servicios públicos, incluso en la respuesta a la pandemia de COVID-19.

    El servidor público es clave para garantizar una respuesta efectiva a la crisis, ya sea como trabajador de primera línea en el cuidado de la salud, o al diseñar estrategias y planes para mitigar su impacto.

    Para reforzar el reconocimiento del Día y el valor del servicio público, las Naciones Unidas establecieron el programa de Premios de Servicio Público de la ONU en 2003. En 2016, la premiación se alineó con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la implementación de su Agenda 2030, para promover y recompensar la innovación y la excelencia de los servicios públicos que apoyan la aplicación efectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, bajo el principio de no dejar a nadie atrás.

    Las instituciones eficaces, responsables e inclusivas son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible ( ODS ). Así lo contempla el ODS 16 y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible . La Agenda también reconoció que los gobiernos tienen la responsabilidad principal de implementar los ODS y garantizar el seguimiento y la revisión en los próximos 15 años, a nivel nacional, regional y global. Uno de los primeros pasos que toman los gobiernos para implementar la Agenda es a menudo dar forma a los arreglos institucionales para dirigir la implementación de los ODS y revisar el progreso.

    La administración pública, piedra angular del trabajo de los gobiernos, juega un papel esencial y crítico en la mejora de la vida de las personas. Reinventar la administración pública es una forma positiva y necesaria de avanzar. Sin la modernización y transformación de la administración pública para adaptarse a las necesidades de hoy, será imposible lograr un futuro mejor para todos. Donde faltan administraciones capaces, los gobiernos están incapacitados; y donde los gobiernos están incapacitados, el desarrollo sostenible se queda corto.

    Fuente: ONU 22 de junio de 2021

  • Miércoles, 23 de junio de 2021

    Atrapados: alta desigualdad y bajo
    crecimiento en América Latina y el Caribe

    La región se encuentra en una trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento. La concentración de poder, la violencia, y las políticas de protección social ineficientes alimentan ese círculo vicioso y limitan el desarrollo humano.

    La brecha entre extrema riqueza y extrema pobreza y vulnerabilidad que caracteriza a la región quedó en evidencia como nunca y se profundizó aún más a raíz de la pandemia de la COVID-19. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, lanzado de forma virtual por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analiza la trampa en la que se encuentra sumida la región, que impide el avance hacia el logro de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    A pesar de los avances de las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe son más desiguales que los de otras regiones con niveles similares de desarrollo, y sus indicadores sociales aún se encuentran por debajo de los esperados para su nivel de ingreso promedio.

    El informe explora tres factores que se repiten y retroalimentan el círculo vicioso de alta desigualdad y bajo crecimiento: la concentración de poder, la violencia en todas sus formas y las políticas de protección social que no funcionan bien.

    El documento señala que la concentración de poder en manos de unos pocos que defienden sus intereses privados es uno de los factores que conectan la alta desigualdad con el bajo crecimiento. A través de su influencia política, el poder mal utilizado distorsiona las políticas públicas y debilita las instituciones. Un ejemplo que se explora en el informe es el rol de las élites económicas en el bloqueo a reformas fiscales que apoyarían una forma más progresiva de redistribución. Para balancear la distribución de poder, el organismo sugiere explorar líneas de acción como la regulación del lobby y el financiamiento de las campañas políticas.

    También se destaca que la región es la más violenta del planeta, y advierte que si bien la desigualdad causa mayor violencia, la violencia también aumenta la desigualdad porque afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, contribuyendo a perpetuar su estado de privación. La violencia limita también el crecimiento a través de su impacto sobre el capital humano (y la productividad) y sobre la inversión pública y privada que se ve distorsionada, así como por el gasto en seguridad y por la incertidumbre acerca de los derechos de propiedad.

    Entre las líneas de acción que propone el documento para abordar este tema, figuran el fortalecimiento de los sistemas de justicia local y la expansión de la atención en salud mental para las víctimas de violencia.

    El informe también se detiene en la fragilidad de los sistemas de protección social de la región, evidenciada en su limitada capacidad de respuesta durante la pandemia. La vinculación de los sistemas de aseguramiento frente a los riesgos con el empleo formal ha motivado a los gobiernos a crear sistemas paralelos, de menor calidad, para cubrir a las personas que quedan excluidas, que en la región son la mayoría. Los países de ALC tienen mercados laborales segmentados y sistemas de protección social que reproducen desigualdades e incentivan la organización de la producción en negocios muy pequeños y poco productivos. Para ello, el documento sugiere repensar la protección social para asegurar universalidad.

    Finalmente, el reporte plantea que las soluciones deben llevar a un mayor crecimiento con sostenibilidad ambiental, y a una mayor inclusión y movilidad social. Se trata de soluciones que requieren balancear el poder en el área de la definición de reglas y políticas, erradicar la violencia en todas sus formas y redefinir del ambiente institucional que constituye la esencia del contrato social: las oportunidades en el mercado laboral, la fiscalidad y la protección social.

    Fuente: PNUD 22 de junio de 2021

    Lunes, 7 de junio de 2021

    El acceso universal a la energía
    sostenible seguirá siendo inalcanzable

  • Las soluciones sostenibles deben dirigirse a los países africanos que han quedado rezagados en la búsqueda del acceso mundial a la energía

    Durante la última década, un mayor porcentaje de la población mundial obtuvo acceso a la electricidad; sin embargo, la cantidad de personas que no tienen electricidad en África al sur del Sahara de hecho aumentó. Si no se intensifican considerablemente los esfuerzos en los países con los mayores déficits, el mundo seguirá sin poder garantizar el acceso universal a energía asequible, confiable, sostenible y moderna para 2030, de acuerdo con el documento Tracking SDG 7: The Energy Progress Report (Seguimiento del ODS 7: El informe de progreso en materia de energía) que dieron a conocer hoy el Organismo Internacional de Energía, la Agencia Internacional de Energías Renovables, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud.

    Según el informe, desde el año 2010, se ha avanzado significativamente en varios aspectos del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, pero el progreso no ha sido equitativo en todas las regiones. Aunque más de mil millones de personas obtuvieron acceso a la electricidad a nivel mundial a lo largo de la última década, el impacto financiero de la COVID-19 ha hecho que 30 millones más de personas, la mayoría de ellas situadas en África, no puedan afrontar el costo de los servicios básicos de electricidad. Nigeria, la República Democrática del Congo y Etiopía tuvieron los mayores déficits de acceso a la electricidad, con lo cual Etiopía ha desplazado a la India y ocupa el tercer lugar.

    En el mundo, la cantidad de personas sin acceso a la electricidad disminuyó de 1200 millones en 2010 a 759 millones en 2019. Se aceleró especialmente la electrificación mediante soluciones descentralizadas basadas en energías renovables. La cantidad de personas conectadas a minirredes aumentó más del doble entre 2010 y 2019, y subió de 5 millones a 11 millones de personas. Sin embargo, habida cuenta de las políticas actuales y planificadas, y debido a los impactos de la crisis provocada por la COVID-19, se estima que 660 millones de personas, la mayoría de ellas en África al sur del Sahara, seguirán sin tener acceso a la electricidad en 2030.

    Al mismo tiempo, en 2019, alrededor de 2600 millones de personas seguían sin tener acceso a formas limpias de cocinar, lo que equivale a un tercio de la población mundial. Este progreso que en gran medida está paralizado desde 2010, provoca millones de muertes cada año debido a la inhalación de humos de cocina, y si no se toman medidas rápidas para ampliar el acceso a formas limpias de cocinar, el mundo no alcanzará su meta por un 30 % para el año 2030. La situación de acceso en la región de África al sur del Sahara se caracteriza por un crecimiento demográfico que supera los logros en cuanto a la cantidad de personas con acceso, de modo que 910 millones de personas en la región no tienen acceso a formas limpias de cocinar. Los 20 principales países con déficit de acceso representan el 81 % de la población mundial sin acceso a tecnologías y combustibles limpios. Entre estos, la República Democrática del Congo, Etiopía, Madagascar, Mozambique, Níger, Uganda y Tanzania tenían el 5 % o menos de sus poblaciones con acceso a formas limpias de cocinar. La buena noticia es que Indonesia, Camboya y Myanmar registraron progresos todos los años durante el período de declaración.

    Las mejoras en materia de uso intensivo de energía (como indicador sustitutivo de eficiencia energética) se están alejando de la meta establecida en el ODS 7 para 2030. En 2018, la tasa de mejora en el uso intensivo de energía primaria mundial fue de 1,1 % en comparación con 2017, la tasa de mejora anual promedio más baja desde 2010. Para alcanzar el objetivo, la mejora anual deberá ser del 3 % en promedio hasta el 2030.

    La aceleración del ritmo de avance en todas las regiones y los indicadores requerirá de un compromiso político más firme, planificación en materia de energía a largo plazo y políticas e incentivos a escala que sean adecuados para estimular la rápida aceptación de las soluciones de energía sostenible. Aunque las inversiones en energía limpia siguen proviniendo principalmente del sector privado, el sector público sigue siendo una importante fuente de financiamiento y desempeña una función central en cuanto al aprovechamiento del capital privado, especialmente en los países en desarrollo y en el contexto posterior a la COVID-19. Uno de los indicadores más recientes del informe, los flujos financieros públicos internacionales hacia los países en desarrollo, muestra que el apoyo financiero internacional sigue concentrándose en unos pocos países y no llega a muchos otros más necesitados. Los flujos hacia los países en desarrollo para respaldar la adopción de energías limpias y renovables alcanzó los USD 14 000 millones en 2018, y solo un 20 % se destinó a los países menos adelantados, que están más lejos de alcanzar las diversas metas del ODS 7. En los próximos años, se deberá poner mayor énfasis en “no dejar a nadie atrás”.

    Fuente: OMS 7 de junio de 2021

  • Jueves, 19 de noviembre de 2020

     

    Día Mundial del Retrete… ¡Todos deben tener un saneamiento sostenible que ayude a combatir el cambio climático!

  • La reutilización segura de los desechos humanos ayuda a ahorrar agua, reduce y captura las emisiones de gases de efecto invernadero para la producción de energía y proporciona a la agricultura una fuente fiable de agua y nutrientes.

    El cambio climático se está acelerando. Las inundaciones, las sequías y el aumento del nivel del mar amenazan a los sistemas de saneamiento, desde los retretes hasta las fosas sépticas y las plantas de tratamiento. El agua de las inundaciones puede contaminar los pozos utilizados para abastecerse de agua potable. Las inundaciones también pueden dañar los retretes y esparcir los desechos humanos en las comunidades y los cultivos alimentarios, causando enfermedades mortales y crónicas y planteando riesgos para la seguridad de los cultivos y la inocuidad de los alimentos.

    Hoy en día, 4 200 millones de personas carecen de acceso a servicios de saneamiento gestionados de forma segura. En cambio, a menudo utilizan retretes poco fiables e inadecuados o defecan al aire libre. La defecación al aire libre y la falta de saneamiento mejorado se encuentran entre los principales factores que conducen a la malnutrición, siendo los principales contribuyentes a la contaminación del agua y el suelo. En las zonas rurales, las aguas contaminadas se utilizan para regar cultivos y para otras actividades agrícolas como abrevar el ganado, lo que pone en contacto a los cultivos y los animales con patógenos y otros contaminantes.

    A nivel mundial, el 80 % de las aguas residuales generadas por la sociedad vuelven al ecosistema sin ser tratadas ni reutilizadas y desechos humanos no tratados se vierten en el medio ambiente y propagan enfermedades mortales y crónicas. Cuando el agua se expone a excrementos humanos no tratados, se convierte en un caldo de cultivo para parásitos y enfermedades transmitidas por el suelo y el agua, como el cólera, la disentería, la E. coli, la salmonela y los gusanos intestinales transmitidos por el suelo (helmintiasis).

    Todos deben tener un saneamiento sostenible que ayude a combatir el cambio climático y preservar tanto la salud como el funcionamiento de las comunidades. Los sistemas de saneamiento sostenibles también hacen un uso productivo de las aguas residuales y los biosólidos que contienen agua, nutrientes y energía de gran valor, para impulsar la agricultura de manera segura y, al mismo tiempo, reducir y capturar las emisiones de gases de efecto invernadero.

    La FAO presta apoyo a los Estados Miembros para que adopten el enfoque de la economía circular aplicado a la agricultura, haciéndola más respetuosa con el medio ambiente, sostenible y resistente a crisis como la de la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

    Se trata de adoptar medidas para hacer frente a la crisis mundial del saneamiento y alcanzar el sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 6), relativo al agua y el saneamiento para todos para 2030.

     

    Fuente: FAO 19 de noviembre de 2020

  • Miércoles, 18 de noviembre de 2020

    La ONU presenta un nuevo mecanismo global
    para financiar programas de saneamiento e higiene

  • La pandemia de COVID-19 ha evidenciado el papel clave del saneamiento y la higiene para detener la propagación de enfermedades. Con un nuevo fondo, la ONU busca canalizar millones de dólares a la creación de infraestructura útil para resolver los grandes problemas de salud pública en los países de renta baja.

    La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos lanzó un nuevo mecanismo de financiamiento global para apoyar los programas orientados a hacer accesible el saneamiento y la higiene para todos.

    El objetivo del Fondo de Saneamiento e Higiene es la inversión público-privada de 2000 millones de dólares en los próximos cinco años para dar una solución a la crisis de larga data en materia de saneamiento, higiene y salud menstrual.

    El Fondo ayudará a los países con menor capacidad de respuesta a esta crisis y tendrá cuatro metas estratégicas:

  • Ampliar el saneamiento doméstico.

  • Garantizar la salud e higiene menstrual.

  • Proporcionar servicios de saneamiento e higiene en las escuelas y las instalaciones sanitarias.

  • Apoyar las soluciones innovadoras de saneamiento

    Según datos de la ONU, la mitad de la población mundial no tiene acceso a un saneamiento seguro:

  • 620 millones de niños asisten a escuelas sin baños.

  • 1 de cada 3 escuelas no tiene ni siquiera servicios básicos de saneamiento e higiene.

  • 1 de cada 5 establecimientos de salud no tiene ningún servicio de saneamiento.

    Esta falta de servicios cuesta unos 222.000 millones de dólares anuales en productividad perdida, aumento del gasto en salud y producción económica.

    Los Objetivos de Desarrollo Sostenible plantean garantizar el agua limpia y el saneamiento sustentables para todos los habitantes del planeta para 2030; sin embargo, al ritmo actual, esa meta se alcanzaría hasta el próximo siglo.

    La falta de inversión en ese sector durante las últimas décadas ha tenido un profundo impacto negativo en la salud, la educación y los resultados económicos de los países y las comunidades.

    Fuente: ONU 17 de noviembre de 2020

  • Martes, 17 de noviembre de 2020

    Por un futuro sin cáncer del cuello uterino: por primera
    vez el mundo se ha comprometido a eliminar un cáncer

    La Estrategia Mundial de la OMS para Acelerar la Eliminación del Cáncer del Cuello Uterino, se basa en tres pilares fundamentales: la vacunación, la detección y el tratamiento. La aplicación con éxito de los tres podría llevar a una reducción de más del 40% de los nuevos casos de la enfermedad y evitar 5 millones de muertes relacionadas con ella para el año 2050.

    Esto constituye un hito histórico, ya que por primera vez 194 países se comprometen a eliminar un cáncer, como resultado de la adopción de una resolución en la Asamblea Mundial de la Salud de este año. .‎

    El logro de las siguientes metas para el año 2030 pondrá a todos los países en el camino hacia la eliminación:‎

  • 90% de las niñas totalmente vacunadas antes de cumplir los 15 años con la vacuna contra el virus del papiloma humano‎

  • 70% de las mujeres examinadas antes de los 35 y nuevamente antes de los 45 años mediante una prueba de alta precisión‎

  • 90% de las mujeres diagnosticadas con cáncer del cuello uterino reciben tratamiento (90% de las mujeres con lesiones precancerosas y 90% de las mujeres con cáncer invasivo).

    En la estrategia también se destaca que la inversión en las intervenciones para alcanzar esas metas puede generar considerables beneficios económicos y sociales. Se estima que por cada dólar que se invierta en la estrategia hasta 2050 y más allá, volverán a la economía US$ 3,20 gracias al aumento de la participación de la mujer en la fuerza de trabajo. La cifra se eleva a US$ 26 si se consideran los beneficios que reporta la mejora de la salud de las mujeres a las familias, las comunidades y las sociedades.‎

    El cáncer del cuello uterino es una enfermedad que se puede prevenir. También se puede curar, si se detecta a tiempo y se trata adecuadamente. A pesar de ello, es el cuarto cáncer más común entre las mujeres de todo el mundo. Si no se adoptan medidas adicionales, se prevé que la cifra anual de nuevos casos de cáncer del cuello uterino aumente de 570 000 a 700 000 entre 2018 y 2030, y que la cifra anual de muertes aumente de 311 000 a 400 000. La incidencia de este cáncer es casi el doble en los países de ingresos bajos y medianos, y sus tasas de mortalidad son tres veces superiores a las de los países de ingresos altos.‎

    El lanzamiento se está celebrando con un día de movilización a escala mundial, en el que los ministerios de salud, las entidades asociadas y las activistas contra el cáncer participan en actividades dirigidas a mejorar el acceso de las niñas y las mujeres a la prevención y el tratamiento del cáncer.

    Monumentos de todo el mundo se están iluminando con el color verde turquesa asociado al cáncer del cuello uterino, desde las Cataratas del Niágara en América del Norte hasta el Marco de Dubai, al igual que los contornos de ciudades de toda Australia. (En el sitio web de la OMS dedicado al evento se publicará más información sobre la iluminación de monumentos y los actos organizados en países de todo el mundo.

    Fuente: OMS 17 de noviembre 2020

  • Lunes, 16 de noviembre de 2020

    Atlas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2020: historias
    y conocimientos presentados mediante gráficas innovadoras

    El Banco Mundial publicó el Atlas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2020 (i). El Atlas de este año es una publicación en la web que, mediante narraciones interactivas y visualizaciones de datos innovadoras, presenta a los lectores la situación y los avances de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    Los ODS procuran servir de guía para la acción global destinada a abordar muchos de los mayores desafíos mundiales, tales como poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, ampliar el acceso a la educación, lograr la igualdad de género y enfrentar la crisis climática. El propósito del Atlas es aumentar el conocimiento de los principales indicadores y tendencias de los ODS, lo cual es importante para medir los avances y orientar las acciones. La edición de 2020 incluye maneras nuevas y creativas de expandir la información relativa a cada uno de los 17 objetivos.

    El Atlas se basa en los conocimientos y la experiencia de expertos en distintas materias, científicos de datos y profesionales de la estadística que trabajan en el Banco Mundial, así como de un equipo talentoso de diseñadores especializados en la visualización de datos. Este Atlas no sería posible sin la labor en curso del Banco con los países asociados y los organismos de Naciones Unidas dirigida a hacer un seguimiento de los ODS y mejorar las formas de medir los avances.

    El Atlas de este año, mediante narraciones, explora metas específicas para cada objetivo y destaca las tendencias hacia el logro de los ODS. También incorpora información conceptual para los lectores sobre cómo se miden algunos de los ODS. Cuando hay disponibilidad de datos, en los capítulos del Atlas se destacan algunos de los impactos de la pandemia de COVID-19 en los indicadores y tendencias presentadas.

    Los lectores podrán explorar los ODS a través de una experiencia interactiva. Por ejemplo, en el capítulo sobre el ODS 10 (i), explicamos un tema conceptualmente complejo —la desigualdad de ingresos—, utilizando gráficos dinámicos e historias para mostrar ejemplos de diferentes países.

    En el capítulo 3 (Buena salud y bienestar) (i) permite a los lectores ver rápidamente la tendencia en la vacunación contra el sarampión dentro de un grupo de ingreso y en cada país durante un período de 40 años.

    En el capítulo 4 (Educación de calidad) (i), los lectores pueden comparar de manera rápida las tendencias relativas y absolutas en materia de ‘pobreza de aprendizajes’ (i), ya que los datos se visualizan simplemente en un gráfico de barras regular (Marimekko [i]).

    En el capítulo 14 (Vida bajo el agua) (i), el mapa del mundo se focaliza en los océanos en vez de los continentes, facilitando la visualización de la distribución de la vida marina en peligro de extinción, como los corales.

    Estas son solo algunas de las historias y gráficas que el Atlas 2020 pone a disposición de los lectores. Los datos incluidos en el Atlas se extrajeron de los Indicadores del Desarrollo Mundial (i) del Banco Mundial, y se incorporan además nuevos datos generados por científicos e investigadores de todo el mundo.

    Esperamos que la última edición del Atlas resulte atractiva e informativa para los lectores, y que estos se sientan motivados a descubrir, conocer y visualizar los avances hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Nota: Por el momento el Atlas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2020 se encuentra disponible solo en inglés.

    Fuente: BANCO MUNDIAL noviembre 2020

    Jueves, 12 de noviembre de 2020

    La crisis del COVID-19 amenaza el financiamiento
    de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

    Según la última Perspectiva mundial sobre la financiación para el desarrollo sostenible de la OCDE , los países en desarrollo se enfrentan a un déficit de 1,7 billones de dólares en la financiación que necesitarían este año para mantenerse encaminados hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2030. ), mientras los gobiernos y los inversores se enfrentan a los impactos económicos, sociales y en la salud de la crisis del COVID-19.

    El informe dice que los países en desarrollo están preparados para ver una caída de USD 700 mil millones en la financiación privada externa en 2020 y una brecha de USD 1 billón en el gasto público en medidas de recuperación del coronavirus en comparación con lo que se está gastando en las economías avanzadas, donde los gobiernos tienen una mayor capacidad. pedir prestado. La caída de las finanzas privadas proviene de una caída en las inversiones de cartera, la inversión extranjera directa y una disminución en las remesas enviadas a casa por los trabajadores migrantes.

    “La financiación para el desarrollo sostenible corre el riesgo de colapsar cuando se necesita más que nunca. COVID-19 está borrando años de progreso en el desarrollo y provocando importantes contratiempos en todas las fuentes de financiación de los países en desarrollo bajo tensión, muchos de los cuales entraron en la crisis con impedimentos estructurales ya graves ”, dijo el Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, al presentar el informe en un reunión de alto nivel del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE. “Con COVID-19 ya revirtiendo los avances en desarrollo y muchos desafíos aún por delante, es urgente que rediseñemos las finanzas globales para incentivar la inversión sostenible y redoblar nuestros esfuerzos para ayudar a los países en desarrollo a recuperarse de la crisis de una manera inclusiva, resiliente y sostenible”.

    El déficit proyectado de 1,7 billones de dólares para 2020 se suma a la brecha existente de 2,5 billones de dólares en financiamiento anual para que los países en desarrollo logren los 17 ODS para 2030. Mientras tanto, 90 de 122 países en desarrollo se encuentran ahora en recesión económica debido a que el virus afecta a sectores como turismo, manufactura y materias primas. La pandemia también corre el riesgo de ejercer presión sobre los flujos de ayuda al desarrollo de las economías avanzadas a las economías en desarrollo.

    Con 379 billones de dólares, los activos financieros globales están en su valor más alto desde antes de la crisis financiera mundial, sin embargo, el 80% de estos activos se encuentran en economías avanzadas y la falta de criterios universalmente aceptados significa que se sabe poco sobre su desarrollo sostenible y su impacto climático. , dice el informe. Solo el 20% de los activos financieros se encuentran en países en desarrollo, donde vive más del 80% de las personas del planeta. Según el informe, la reasignación de solo el 1,1% de los activos totales en poder de los bancos, inversores institucionales o administradores de activos (4,2 billones de dólares estadounidenses) sería suficiente para llenar el vacío en el financiamiento de los ODS.

    Arreglar las ineficiencias en los sistemas financieros y tributarios que permiten que el dinero se drene de los países en desarrollo a través de la evasión y elusión fiscal y las altas tarifas de transferencia de remesas (que promediaron el 7% en 2017-19) ayudaría a mejorar la distribución geográfica de los activos. El informe también pide mejores incentivos para orientar el financiamiento, mayor transparencia y responsabilidad de los flujos financieros y una solución sistémica a la deuda de los países en desarrollo para evitar problemas de liquidez, garantizar el acceso a los mercados de capital y preservar la estabilidad bancaria. Sobre la base de los hallazgos de Global Outlook, la OCDE está trabajando con las Naciones Unidas para diseñar un marco para mejorar la alineación de las finanzas globales con los ODS.

    Fuente: OECD 11 de noviembre de 2020

    Viernes, 23 de octubre de 2020

    Día de las Naciones Unidas, 24 de octubre

    75 años trabajando por la paz

    https://youtu.be/gmjvJlU9diE

    El Día de la ONU marca el aniversario de la entrada en vigor en 1945 de la Carta de las Naciones Unidas. Con la ratificación de este documento fundacional de la mayoría de sus signatarios, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas entraron oficialmente en vigor.

    El 24 de octubre se ha celebrado como Día de las Naciones Unidas desde 1948. En 1971, la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que el día se observase por los Estados miembros como un día festivo.

    Para conmemorar el 75º aniversario de la Organización, el Centro Regional de Información para Europa Occidental ha puesto en marcha una iniciativa para “Pintar Europa de azul” con el apoyo de Fabrizio Hochschild, Asesor Especial del Secretario General para la conmemoración del 75º aniversario de las Naciones Unidas.

    Para esta campaña paneuropea, en un continente donde se encuentran muchos de los miembros fundadores de la ONU, muchos de los edificios y monumentos más emblemáticos de Europa, aeropuertos, museos y otros lugares de interés se iluminarán de azul – el color oficial de las Naciones Unidas – el 24 de octubre de 2020.

    La iniciativa supone un esfuerzo simbólico para unir a los ciudadanos del mundo, promover el lenguaje universal de la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

    “El futuro que queremos, las Naciones Unidas que necesitamos”

    La pandemia de COVID-19 nos ha recordado de la manera más elocuente posible que estamos estrechamente interconectados y únicamente trabajando juntos y con espíritu de solidaridad podremos crear resiliencia contra futuras pandemias y otros problemas mundiales.

    En línea y fuera de línea, en diálogos formales e informales, ONU75 involucró a tantas personas como fue posible, y juntas compartieron sus esperanzas y temores, evaluaron los riesgos y oportunidades actuales y futuros, y buscaron soluciones para la cooperación mundial.

    Las opiniones e ideas consolidadas a raíz de esas conversaciones han sido tenidas en cuenta por los líderes mundiales y han dado lugar a la adopción de una declaración política con visión de futuro que se negociará a través de un proceso intergubernamental sobre el tema “El futuro que queremos, las Naciones Unidas que necesitamos: reafirmación de nuestro compromiso colectivo con el multilateralismo”.

    Fuente: ONU 23 de octubre de 2020

    |