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Archivo de la categoría "Salud"

Viernes, 15 de octubre de 2021

CEPAL y OPS instan a acelerar los procesos de vacunación,
transformar los sistemas de salud y construir Estados de bienestar

  • La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) presentaron el informe “Perspectivas de la Agricultura y del Desarrollo Rural en las Américas, una mirada hacia América Latina y el Caribe”.

    En un nuevo informe conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instan a los gobiernos de la región a acelerar los procesos de vacunación, transformar los sistemas de salud, fortalecer la inversión pública y consolidar Estados de bienestar, entre otras medidas, para controlar la crisis sanitaria en el corto plazo y avanzar hacia una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad ambiental, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    “La pandemia ha dejado en evidencia la necesidad de construir una agenda de salud pública con una perspectiva integral e integrada en América Latina y el Caribe, que reconozca la interdependencia que existe entre las dimensiones sanitaria, social, económica y ambiental”, señala el documento La prolongación de la crisis sanitaria y su impacto en la salud, la economía y el desarrollo social, dado a conocer en una conferencia de prensa

    La pandemia de COVID-19 ha cobrado poco más de 1,5 millones de vidas en América Latina y el Caribe y ha dado lugar a más de 45,7 millones de casos confirmados desde su aparición en la región, en febrero 2020. La región acumula cerca de un quinto de los casos confirmados de COVID-19 y alrededor del 30% de las muertes en todo el mundo, a pesar de constituir solamente el 8,4% de la población mundial.

    En 2020, a raíz de la crisis sanitaria, la región de América Latina y el Caribe experimentó la mayor contracción económica de los últimos 120 años y fue la región que tuvo el peor desempeño entre todas las regiones en desarrollo. El crecimiento prácticamente nulo en el quinquenio previo a la crisis, unido a la fuerte contracción de 2020 (-6,8%), se tradujo en una caída histórica de la ocupación y un aumento sin precedentes del desempleo, junto con incrementos significativos de la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad, lo que ha exacerbado aún más los problemas estructurales de la región. Para 2021 se espera una tasa de crecimiento promedio del 5,9%, mientras que en 2022 de 2,9%. No obstante, esta expansión no será suficiente para que toda la región recupere el nivel de PIB anterior a la crisis.

    “Junto con las debilidades estructurales de los sistemas de salud para enfrentar la pandemia, la prolongación de la crisis sanitaria está estrechamente relacionada con el avance lento y desigual de los procesos de vacunación en la región y las dificultades de los países para mantener medidas sociales y de salud pública en los niveles adecuados”, sostiene el informe. En promedio, en América Latina y el Caribe un 39% de la población cuenta con esquema completo de vacunación. Si bien países como Chile y Uruguay superan el 70%, 25 de los 49 países y territorios de la región no sobrepasan el 40% del total de su población con esquema completo de vacunas.

    El documento enfatiza que la persistencia de la crisis ha evidenciado la necesidad de transformar los sistemas de salud en América Latina y el Caribe, que ya antes de la pandemia se caracterizaban por la debilidad de la capacidad de respuesta de los servicios de salud, su subfinanciamiento, con un nivel muy inferior al acuerdo regional del 6% del PIB, y la fragmentación y la segmentación del sistema de salud. Estas condiciones constituyen las causas estructurales de las inequidades en el acceso a los servicios de salud y la persistencia de un alto gasto de bolsillo, alertan la CEPAL y la OPS. De hecho, ambos organismos consignan en el informe “una alta correlación entre la vulnerabilidad socioeconómica y el nivel de gravedad y muerte por COVID-19”.

    De igual forma, los déficits de inversión pública de los sistemas de salud de la región se traducen en debilidad en la rectoría de las autoridades de salud, en una escasez relativa de recursos humanos, con una disponibilidad promedio de 20 médicos por cada 10.000 habitantes, muy por debajo de los parámetros recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en limitaciones en la capacidad resolutiva de la red de servicios de salud, en particular el primer nivel de atención.

    En el documento también se manifiesta la preocupación por la falta de acceso a los servicios de salud que ha experimentado una parte de la población durante la pandemia debido a la saturación observada. De acuerdo con información oficial, en 2021, un 35% de los países habría registrado algún tipo de interrupción en la provisión de servicios integrados de salud, lo que llegó a un 55% en el caso de los países que declararon interrupciones en servicios prestados en el primer nivel de atención.

    Entre sus recomendaciones específicas, ambas instituciones señalan la necesidad de: incorporar el enfoque intersectorial en las políticas de salud; transformar los sistemas de salud teniendo en cuenta la centralidad de la atención primaria de salud, fortalecer el ejercicio de las funciones esenciales de salud pública, la equidad en salud, la sostenibilidad financiera y el papel del Estado; acelerar los procesos de vacunación masiva y mantener las medidas sociales y de salud pública en niveles adecuados para controlar la crisis sanitaria; lograr avances tecnológicos para la salud y el desarrollo sostenible a nivel regional; acelerar los procesos de transformación digital del sector salud; mantener políticas fiscales expansivas y fortalecer la inversión pública para avanzar hacia una recuperación transformadora; y consolidar Estados de bienestar con políticas universales, redistributivas y solidarias con enfoque de derechos.

    Fuente: CEPAL 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Sin salud no habrá recuperación
    económica sostenible en América Latina

  • La prioridad sigue siendo controlar la crisis sanitaria con un enfoque integral y acelerar los procesos de vacunación contra el COVID-19, dicen dos agencias regionales de la ONU, recordando que la pandemia ha costado más de 1,5 millones de vidas en esa zona del mundo. Debemos ser solidarios y entender a la salud como parte de la economía, recalcan.

    En América Latina y el Caribe vive el 8,4% de la población mundial; sin embargo, es una región que acumula la quinta parte de los casos de COVID-19 y el 30% de las muertes por esa enfermedad (1,5 millones), además de que su economía ha sido la más afectada por la pandemia, con una contracción del 6,8% de su Producto Interno Bruto en 2020.

    Estos datos hacen evidente la necesidad de construir una agenda de salud pública integral “que reconozca la interdependencia entre las dimensiones sanitaria, social, económica y ambiental”, subraya un informe conjunto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

    El estudio La prolongación de la crisis sanitaria y su impacto en la salud, la economía y el desarrollo social insta a los gobiernos de la región a acelerar los procesos de vacunación, transformar los sistemas de salud, fortalecer la inversión pública y consolidar Estados de bienestar para controlar la crisis sanitaria en el corto plazo y avanzar hacia una recuperación con igualdad y sostenibilidad ambiental, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    La prioridad sigue siendo controlar la crisis sanitaria desde un enfoque integral y mediante la aceleración de los procesos de vacunación de la población, apuntan los organismos.

    La pandemia de COVID-19 hizo evidentes las limitaciones de los países del bloque para el abastecimiento de vacunas y medicamentos, y probó las debilidades de los sistemas de salud, la desigualdad frente al acceso a atención primaria universal y la carencia de una planificación anticipatoria.

    Además, la falta crónica de financiamiento a la investigación y el desarrollo tecnológico y las débiles políticas industriales impidieron desarrollar las capacidades existentes para producir vacunas oportunamente y construir un mercado de escala de medicamentos.

    La OPS y la CEPAL indicaron que la lentitud y desigualdad de la vacunación en la región, así como las dificultades de los países para mantener medidas sociales y de salud pública en los niveles adecuados, son consecuencia directa de la debilidad estructural de los sistemas sanitarios para encarar la pandemia y la prolongación de la crisis.

    El informe da cuenta también de la falta de acceso a los servicios de salud que ha padecido gran parte de la población debido a la saturación de los sistemas sanitarios por la pandemia. Según datos oficiales, en 2021 un 35% de los países habría registrado algún tipo de interrupción en la provisión de servicios integrados de salud, lo que llegó a un 55% en el caso de los países que declararon interrupciones en servicios prestados en el primer nivel de atención.

    Frente a este escenario, es imperativo entender la salud como parte de la economía y trabajar en la construcción de sistemas sanitarios “universales, solidarios y resilientes”, lo que requiere inversiones públicas y privadas.

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 15 de octubre de 2021

    Hacer ejercicio puede evitar hasta
    cinco millones de muertes al año

  • En todos los países, las mujeres, los grupos étnicos minoritarios, las comunidades desfavorecidas y las personas con discapacidades o enfermedades crónicas tienen más probabilidades de permanecer inactivas.

    La actividad física mejora la salud física, mental y social y el bienestar general; ayuda a prevenir enfermedades y reduce la carga sobre los sistemas de salud. Según los responsables de la Organización Mundial de la Salud, se podrían evitar hasta 5 millones de muertes al año si la población mundial fuera más activa.

    La práctica del deporte “es un componente esencial de la ‘Salud para todos’, que es el credo de la Organización Mundial de la Salud para lograr poblaciones más sanas y un planeta más saludable. En resumen, es tiempo de velar por que la actividad física sea imprescindible”.

    Las estadísticas muestran que uno de cada cuatro adultos de todo el mundo no realiza la actividad física suficiente que le permita aprovechar sus beneficios y revelan que, en todos los países, las mujeres, los grupos étnicos minoritarios, las comunidades desfavorecidas y las personas con discapacidades o enfermedades crónicas tienen más probabilidades de permanecer inactivas.

    Por ejemplo, Las mujeres son menos activas que los hombres, con una diferencia de más del 8% a nivel mundial (32% hombres frente a 23%, mujeres). Los países de renta alta son más inactivos (37%) en comparación con los de renta media (26%) y los de renta baja (16%).

    Las directrices de la Organización Mundial de la Salud recomiendan que todo el mundo sea activo con regularidad para obtener beneficios para la salud mental y física. Los adultos deben realizar al menos entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada y vigorosa a la semana, y una media de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.

    Los niveles de inactividad entre los adolescentes son también alarmantes, dado que al menos las tres cuartas partes de ellos no observan las directrices y, de esa proporción, en la mayoría de los países, las muchachas son más propensas a la inactividad que los muchachos.

    En un documento para promocionar la práctica del ejercicio físico, titulado Juego Limpio: Crear un sólido sistema de actividad física para personas más activas, los expertos de salud pública de la OMS explican cómo puede lograrse ese objetivo.

    El informe recuerda que la actividad física contribuye a la integración social, la igualdad de género, la empleabilidad y la educación, destaca los principales retos y oportunidades de cómo los países pueden construir un sistema de actividad física y deporte más justo, y hace un llamamiento para apoyar a los países a ampliar las acciones de promoción de la actividad física en todas sus formas, para todas las edades y capacidades.

    Para lograr avances reales en la esfera de la actividad física se requiere un enfoque de sistemas estratégicos coordinados, según se describe en el Plan de acción mundial sobre Actividad Física 2018-2030 de la Organización Mundial de la Salud.

    El Plan incluye datos probatorios y recomendaciones normativas basadas en la práctica sobre la manera de incrementar la actividad física en todos los países.

    Además, insta a todos los países a proporcionar educación pública constante, entornos propicios y programas diversos que permitan a las personas mantenerse activas de manera segura y placentera a través de:

  • Campañas constantes de comunicación sobre actividad física, realizadas a través de una amplia gama de medios de comunicación, con mensajes e imágenes adaptadas a la diversidad de comunidades, a fin de llegar eficazmente a las personas y darles participación.

  • Entornos que proporcionen un acceso seguro y asequible a establecimientos, lugares y espacios en los que las personas puedan ser más activas de diferentes maneras.

  • Programas, productos y servicios que ofrezcan oportunidades asequibles e integradoras para realizar ejercicio.

    Fuente: ONU 14 de octubre de 2021

  • Viernes, 8 de octubre de 2021

    Un informe de la OMS pone de relieve el
    déficit mundial de inversión en salud mental

  • El mundo no alcanza la mayoría de las metas de salud mental fijadas para 2020; la ampliación del Plan de Acción sobre Salud Mental de la OMS hasta 2030 ofrece una nueva oportunidad de avanzar a este respecto.

    El nuevo Atlas de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud dibuja un decepcionante panorama de fracaso mundial a la hora de prestar a las personas los servicios de salud mental que necesitan, en un momento en el que la pandemia de la COVID-19 está poniendo de manifiesto la creciente necesidad de apoyo en materia de salud mental.

    La última edición del Atlas, que incluye datos de 171 países, es un claro indicio de que la mayor atención prestada a la salud mental en los últimos años aún no se ha traducido en una ampliación de los servicios de atención de salud mental de calidad que se ajuste a las necesidades.

    El Atlas, que se publica cada tres años, es una recopilación de datos proporcionados por países de todo el mundo sobre las políticas, la legislación, la financiación, los recursos humanos, la disponibilidad y la utilización de los servicios y los sistemas de recopilación de datos en materia de salud mental. También es un mecanismo para monitorear los avances hacia el cumplimiento de las metas del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental de la OMS.

    Ninguna de las metas de liderazgo y gobernanza eficaces en materia de salud mental, prestación de servicios de salud mental en entornos comunitarios, promoción y prevención de la salud mental, y fortalecimiento de los sistemas de información, estuvo cerca de alcanzarse.

    En 2020, solo el 51% de los 194 Estados Miembros de la OMS informaron de que su política o plan de salud mental estaba en consonancia con los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos, porcentaje que es muy inferior a la meta del 80%. Y solo el 52% de los países cumplieron la meta relativa a los programas de promoción y prevención de la salud mental, porcentaje también muy inferior a la meta del 80%. La única meta para 2020 que se cumplió fue la reducción de la tasa de suicidio en un 10%, pero, incluso entonces, solo 35 países dijeron que tenían una estrategia, política o plan de prevención independiente.

    Las estimaciones mundiales de las personas que reciben atención para afecciones específicas de salud mental (utilizadas como un indicador de la atención de salud mental en su conjunto) se mantuvieron por debajo del 50%, con una mediana mundial del 40% de las personas con depresión y solo del 29% de las personas con psicosis que reciben atención.

    Más alentador fue el aumento del número de países que informaron de programas de promoción y prevención de la salud mental, que pasó del 41% de los Estados Miembros en 2014 al 52% en 2020. Sin embargo, el 31% del total de los programas notificados no contaban con recursos humanos y financieros específicos, el 27% no tenían un plan definido y el 39% no tenían pruebas documentadas de los avances y/o el impacto.

    El número medio mundial de trabajadores de salud mental por cada 100 000 habitantes ha aumentado ligeramente, pasando de nueve trabajadores en 2014 a 13 trabajadores por cada 100 000 habitantes en 2020. Sin embargo, se observa una variación muy elevada entre países de distintos niveles de ingresos, ya que el número de trabajadores de salud mental en los países de ingresos altos es más de 40 veces superior al de los países de ingresos bajos.

    Las metas mundiales recogidas en el Atlas de Salud Mental proceden del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental de la OMS, que contenía metas para 2020 aprobadas por la Asamblea Mundial de la Salud en 2013. Este Plan se ha ampliado ahora hasta 2030 e incluye nuevas metas para la inclusión de la salud mental y el apoyo psicosocial en los planes de preparación para emergencias, la integración de la salud mental en la atención primaria de salud y la investigación sobre salud mental.

    «Los nuevos datos del Atlas de Salud Mental nos muestran que todavía tenemos un camino muy largo por recorrer para conseguir que todo el mundo, en todas partes, tenga acceso a una atención de salud mental de calidad».

    Fuente: OMS 08 de octubre de 2021

  • Viernes, 8 de octubre de 2021

    Con la pandemia, aflora la urgencia de atender la
    salud mental y la falta de servicios para hacerlo

  • La poca importancia que dan los sistemas sanitarios públicos a la salud mental queda manifiesta en la nueva edición de un atlas mundial de los servicios dedicados a ese renglón. La ONU considera decepcionantes los datos, sobre todo en el contexto de la pandemia, y conmina a acelerar las inversiones en el sector.

    Con información sobre políticas, legislación, financiación, recursos humanos, disponibilidad y utilización de servicios y sistemas de recopilación de datos de salud mental de 171 países, el Atlas deja al descubierto la falta de avances en el liderazgo, la gobernanza y el financiamiento del sector.

    El texto indica que para 2020, sólo el 51% de los 194 Estados Miembros de la OMS informaron que su política o plan de salud mental estaba en consonancia con los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos, muy por debajo del objetivo del 80%.

    Además, apenas el 52% de los países cumplieron la meta relacionada con los programas de prevención y promoción de la salud mental, también muy por debajo del objetivo del 80%. La única marca alcanzada ese año fue una reducción de la tasa de suicidios en un 10%, un problema para el que únicamente 35 países reportaron una estrategia, política o plan de prevención independiente.

    La Organización ha recomendado durante mucho tiempo la descentralización sistemática de la atención de salud mental a entornos comunitarios, pero sólo el 25% de los países han integrado estos servicios a la atención primaria.

    El Atlas reporta que más del 70% del gasto público en salud mental se asigna a hospitales psiquiátricos en los países de ingresos medios, frente al 35% en los países de renta alta, lo que indica que los hospitales psiquiátricos centralizados y la atención hospitalaria institucional todavía reciben más fondos que los servicios prestados en los hospitales generales y los centros de atención primaria de salud en muchos países.

    En este sentido, la OMS llamó a los países a cambiar el modelo según el cual los servicios de salud mental son solamente institucionales.

    El Atlas también recalcó que aunque algunos números denotan ciertos pasos adelante, no necesariamente lo son y se refirió como ejemplo al aumento de los países con programas de promoción de la salud mental, que si bien pasaron de un 41% en 2014 a un 52% en 2020, un tercio de ellos no le asignó recursos humanos o financieros a los servicios que harían falta y otro 27% no tiene un plan definido para otorgarlos. Por lo tanto, el incremento en la promoción de la salud mental en realidad tiene una efectividad cuestionable, sostiene la OMS.

    El Plan de Acción Integral de Salud Mental con metas para 2020 se ha extendido hasta 2030 y lista nuevos objetivos entre los que se cuenta el apoyo sanitario y psicosocial en los planes de preparación para emergencias, la integración de la salud mental en la atención primaria de salud y la investigación en salud mental.

    Según la OMS, si los gobiernos respaldan con acciones el entusiasmo con el que discutieron y acordaron los nuevos objetivos para 2030, el campo de la salud mental pasaría de “dar pasos de bebé a dar pasos de gigante”.

    “La extensión del Plan de Acción de Salud Mental hasta 2030 brinda una nueva oportunidad de progreso”, afirmó el organismo de la ONU.

    Fuente: ONU 08 de octubre de 2021

  • Viernes, 8 de octubre de 2021

    Pandemia triplicó las afectaciones a la
    salud mental; ansiedad y depresión a la alza

  • Debido al impacto de la emergencia sanitaria, México ocupa la primera posición entre los países de la OCDE con los mayores niveles de ansiedad. En casos de depresión, se registró el aumento más grande entre todas las economías medidas.

    Antes de la emergencia sanitaria por la covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya estimaba que en México el 75% de la fuerza laboral padecía estrés. Después de 18 meses de pandemia, la realidad no es distinta e incluso los daños en la salud mental de los trabajadores se acentuaron debido a temas como la pérdida de empleo, jornadas laborales largas o sobrecargas de trabajo.

    La pandemia y sus efectos en la vida laboral y personal llevaron a México al primer lugar entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) con más niveles de ansiedad. Previo a la crisis sanitaria, el 15% de la población de nuestro país experimentaba este padecimiento, esa proporción se elevó al 50% un año después.

    “Estar sin trabajo durante 2020 aumentó los riesgos para la salud mental. La evidencia muestra que las personas empleadas tienen menos probabilidades de informar síntomas de depresión y ansiedad que las personas desempleadas”, destacó la OCDE en su informe sobre políticas públicas en respuesta al coronavirus.

    En México la pandemia destruyó más de 12 millones de puestos de trabajo al inicio de la emergencia sanitaria. Y aunque el mercado laboral se ha recuperado gradualmente, aún hay miles de personas que no han logrado incorporarse a una actividad productiva y diversos estudios confirman que el panorama tampoco ha sido el óptimo para quienes se quedaron activos en el empleo pues se incrementaron la demanda de trabajo y las jornadas laborales.

    En síntomas de depresión el panorama es similar al de la ansiedad. Antes de la pandemia este padecimiento afectaba al 3% de la población, la emergencia sanitaria elevó la proporción al 27.6% y de esta manera nuestro país pasó del lugar 13 a la tercera posición entre las economías que integran la OCDE en esta medición, el aumento más alto en todo el grupo.

    La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) indicó que el impacto negativo de la pandemia en la salud mental puede enfrentarse con políticas integradas e intersectoriales enfocadas a la atención puntual de los padecimientos.

    “La recomendación, resultado del trabajo de la OCDE sobre salud mental y trabajo, sugiere que a través de la intervención temprana en las políticas de juventud, lugar de trabajo y bienestar, los resultados sociales, educativos y del mercado laboral de las personas que experimentan problemas de salud mental se puede mejorar. Este enfoque basado en el reconocimiento temprano y los servicios integrados es cada vez más importante”, expuso el organismo.

    Fuente:EL ECONOMISTA 08 de octubre de 2021

  • Martes, 5 de octubre de 2021

    La pandemia de COVID-19 dejará una “huella
    imborrable” en la salud mental de niños y jóvenes

  • El impacto de la pandemia en la salud mental de niños y jóvenes es incalculable y podría durar muchos años, advierte la agencia de la ONU para la infancia y agrega que al menos uno de cada siete niños ha sido afectado por los encierros, mientras que más de 1600 millones de ellos han sufrido alguna pérdida de educación.

    La pandemia de COVID-19 está pasando una factura muy alta en la salud mental de niños y jóvenes, una afectación que también le cuesta a las economías unas pérdidas estimadas en 390.000 millones de dólares al año, según revela un nuevo informe divulgado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

    Ya antes de la pandemia, más de uno de cada siete niños y adolescentes de entre 10 y 19 años del mundo padecía algún trastorno mental diagnosticado y 46.000 se suicidaban anualmente, una situación que se ha agravado con la emergencia sanitaria, advierte el estudio.

    Los confinamientos y las restricciones de movimiento impuestas por la pandemia alejaron a ese colectivo de componentes clave para el desarrollo de los niños, como la familia, los amigos, las aulas y el juego, lo que dejará una “huella imborrable” en ellos.

    De acuerdo con una encuesta internacional de UNICEF y Gallup en 21 países muestra que uno de cada cinco jóvenes de entre 15 y 24 años respondió que a menudo se siente deprimido o tiene poco interés en hacer cosas.

    Los datos más recientes de UNICEF indican que al menos uno de cada siete niños ha sido directamente afectado por los encierros, mientras que más de 1600 millones han sufrido alguna pérdida en materia de educación.

    Hasta ahora, los trastornos mentales diagnosticados son el síndrome de atención con hiperactividad, la ansiedad, el autismo, el trastorno bipolar, el trastorno de conducta, la depresión, los trastornos alimentarios, la discapacidad intelectual y la esquizofrenia. Todos estos padecimientos pueden dañar la salud, la educación y la capacidad de generar ingresos de los niños y jóvenes.

    El impacto en la vida de los niños es incalculable, pero en términos económicos sí tiene un costo para las sociedades. La London School of Economics estima que las contribuciones perdidas debido a los trastornos mentales que conducen a la discapacidad o la muerte entre los jóvenes sumarían casi 390.000 millones de dólares al año.

    Pese a la importancia crítica de la salud mental para las sociedades, los gobiernos invierten muy poco en ese renglón, alertó la directora ejecutiva de UNICEF.

    El informe destaca el abismo que existe entre las necesidades de salud mental y el presupuesto para atenderlas: regularmente, los gobiernos asignan a la salud mental el 2% de sus partidas para el sector sanitario.

    El informe de UNICEF pide a los gobiernos y a los socios del sector público y privado que actúen para promover la salud mental de todos los niños, adolescentes y sus cuidadores, además de brindarles cuidados a los más vulnerables.

    Fuente: ONU 05 de octubre de 2021

  • Miércoles, 29 de septiembre de 2021

    CONEVAL presenta la evaluación Inicial de la Estrategia Aprende en Casa 2021

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presenta la Evaluación Inicial de la Estrategia Aprende en Casa 2021, la cual tiene el propósito de contribuir al diseño e implementación de acciones de política en el acceso al derecho a la educación, partiendo de los retos y afectaciones que ha propiciado la pandemia de la COVID-19 en México.

    La evaluación comprende dos documentos con alcances y objetivos diferentes pero complementarios: Caracterización y análisis del diseño de la Estrategia Aprende en Casa e Información estratégica para el regreso a clases en México, 2021.

    El objetivo del primer documento, Caracterización y análisis del diseño de la Estrategia Aprende en Casa, no es realizar una evaluación del diseño o de la implementación de la Estrategia, sino proporcionar información que permita identificar la relevancia de Aprende en Casa en el actual contexto, observar sus fortalezas y sus áreas de mejora, así como abonar a la formalización y permanencia de los recursos generados por la misma.

    El propósito del segundo documento, Información estratégica para el regreso a clases en México, 2021, es analizar los diferentes retos que enfrenta el Sistema Educativo Nacional (SEN) en el actual contexto y las acciones de la Estrategia del Gobierno Federal para el Regreso a Clases, para identificar y fortalecer las opciones de política del Gobierno federal que puedan contribuir con laatención a las afectaciones de la pandemia por la COVID-19 en la educación.

    Los documentos son producto de un trabajo colaborativo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) como parte de un esfuerzo institucional para la mejora de la política de desarrollo social. Así, la SEP, a través de la Dirección General de Gestión Educativa y Enfoque Territorial, proporcionó información, retroalimentó los documentos de la evaluación y colaboró para el levantamiento de información cualitativa de funcionarios públicos involucrados en la operación de la Estrategia Aprende en Casa a nivel central, así como para la aplicación de la Encuesta en Línea Evaluación de la Estrategia Aprende en Casa, lo cual permitió ampliar la información disponible y a partir de ella organizar diferentes propuestas para el fortalecimiento de las estrategias de atención a la educación en el actual contexto.

    El análisis permitió identificar que Aprende en Casa ha avanzado en la definición de su diseño, intervenciones y mecanismos de articulación institucional. También encontró que aún existen retos para su consolidación, principalmente, en cuanto a los procesos para mejorar los contenidos de la oferta educativa a distancia y de la acción pedagógica docente.

    La Estrategia generó una gran cantidad de material educativo que propició el desarrollo de nuevas habilidades pedagógicas, de aprendizaje y de mecanismos de interacción en la comunidad escolar, que pueden contribuir a la educación en el corto y mediano plazo. No obstante, se recomienda fortalecerla a fin de aprovechar estos nuevos recursos y materiales para complementar y apoyar el Sistema Educativo Nacional (SEN).

    La Estrategia del Gobierno Federal para el Regreso a Clases considera la atención de algunas de estas problemáticas mediante acciones como: la implementación de esquemas de asistencia alternada; la capacitación docente para la detección de posibles casos de abandono, y la dotación de materiales de apoyo docente para la atención a la salud socioemocional.

    Aun así, se identificó la necesidad de apoyar la acción pedagógica del personal docente en las nuevas modalidades educativas; dotar de recursos a las comunidades escolares que faciliten la implementación de las medidas para el regreso a clases; fortalecer las acciones dirigidas a asegurar las condiciones de conectividad para la continuidad de la educación en una modalidad mixta o a distancia, y reforzar la atención a la salud socioemocional mediante la incorporación de profesionales.

    Fuente: CONEVAL 27 septiembre de 2021

    Jueves, 23 de septiembre de 2021

    Estadísticas a propósito del Día mundial para la
    prevención del embarazo no planificado en adolescentes

    Datos nacionales

  • En el trienio 2006-2008 la tasa de embarazo adolescente era de 70.9 por cada 1 000 mujeres de 15 a 19 años; para 2011-2013 se incrementó a 77.0 nacimientos y en el trienio 2015-2017 fue de 70.6 nacimientos.

  • En 2018, del total de adolescentes de 15 a 19 años, 16% reportaron un antecedente de embarazo; proporción que aumenta a 39% en adolescentes que no asisten a la escuela.

  • La mitad de las adolescentes de 15 a 19 años que no asisten a la escuela, no utilizaron protección en el primer encuentro coital, a diferencia del 18% de quienes sí asisten.

    El embarazo adolescente, además de los riesgos físicos que conlleva, reduce oportunidades educativas en las mujeres, lo que a su vez genera condiciones precarias de empleo y salarios, las expone a sufrir violencia por parte de sus parejas y a ser vulnerables a una mayor dependencia en general . Es por ello que desde 2003, el 26 de septiembre se conmemora el Día mundial para la prevención del embarazo no planificado en adolescentes.

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ofrece información estadística actualizada de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, distinguiendo los niveles de embarazo y el uso de anticonceptivos, a partir de la condición de asistencia escolar en las adolescentes.

    Embarazo adolescente

    La alta tasa de embarazo adolescente coloca a México en primer lugar en ocurrencia de embarazos en mujeres de 15 a 19 años dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en 2019 registraron una tasa promedio de 13.7 nacimientos por cada 1 000 mujeres de 15 a 19 años. Por ello, en 2015 se implementó en el país la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) conformada por varios organismos que buscan reducir esta problemática. En el trienio 2006-2008 la tasa de embarazo adolescente era de 70.9 por cada 1 000 mujeres de 15 a 19 años; para 2011-2013 se incrementó a 77.0 nacimientos, y en el trienio 2015-2017 fue de 70.6 nacimientos.

    El embarazo adolescente está condicionado a factores demográficos, socioeconómicos, psicológicos y de educación. En relación con lo educativo, se considera que la inasistencia escolar facilita que se den embarazos a temprana edad. Por otro lado, el mismo embarazo provoca deserción escolar o bajo rendimiento . De acuerdo con datos de la ENADID 2018, de las adolescentes que no asisten a la escuela (1 948 142) 9% abandonó sus estudios debido a que se embarazó o tuvo un(a) hijo(a).

    La educación es una herramienta para reducir el embarazo a temprana edad, potencializa el sano desarrollo para un ejercicio pleno y responsable de la sexualidad, además de que fomenta el empoderamiento y el acceso a mejores oportunidades de vida. En 2018, 16% de las adolescentes de 15 a 19 años reportaron haber tenido un embarazo. Por condición de asistencia escolar, es importante destacar que 39% de las adolescentes que no asisten a la escuela estuvieron embarazadas alguna vez, mientras que 3% de las adolescentes que sí asisten estuvieron embarazadas alguna vez.

    Con respecto a las adolescentes que son madres, 31% de las mujeres de 15 a 19 años que no asisten a la escuela declararon tener hijos; condición que se presenta en 2% de quienes sí asisten.

    Uso de anticonceptivos

    La deserción escolar complica aún más la posibilidad de obtener educación en temas de sexualidad y reproducción, lo que aumenta el riesgo de concebir un embarazo a temprana edad. En relación con la actividad sexual, tres de cada 10 (30%) mujeres de 15 a 19 años han tenido relaciones sexuales. Esto se da en seis de cada 10 (57%) que no asisten a la escuela, y en 15% de quienes sí asisten.

    Con respecto al uso de protección anticonceptiva en la primera relación sexual, cinco de cada 10 (50%) adolescentes de 15 a 19 años que no asisten a la escuela, no utilizaron protección en el primer encuentro coital, a diferencia del 18% de quienes sí asisten.

    Se considera que una adolescente es sexualmente activa si reportó haber tenido su última relación sexual en el último mes al momento de la entrevista; esto se dio en 18% del total de adolescentes. La condición de asistencia escolar marca diferencias en esta situación, ya que de quienes no asisten, 38% son sexualmente activas por 7% de quienes sí asisten.

    En relación con el uso de algún método anticonceptivo en quienes son sexualmente activas, se tiene que 60% de las adolescentes de 15 a 19 años emplean algún método, porcentaje que es mayor en aquellas que asisten a la escuela (72%) que en aquellas que no asisten (56%).

    Fuente: INEGI 23 de septiembre de 2021

  • Lunes, 20 de septiembre de 2021

    De la recuperación a la resiliencia:
    ¿estar juntos o balancearse por separado?

  • En 2021, la economía mundial se recuperará con un crecimiento del 5,3%, el más rápido en casi 50 años. Sin embargo, el repunte es muy desigual a lo largo de las líneas regionales, sectoriales y de ingresos, según el Informe sobre comercio y desarrollo 2021 de la UNCTAD.

    El Informe de Comercio y Desarrollo 2021 de la UNCTAD, dice que este año verá la recuperación de la economía mundial gracias a la continuación de las intervenciones políticas radicales iniciadas en 2020 y al lanzamiento exitoso (aunque aún incompleto) de la vacuna en las economías avanzadas. El crecimiento global alcanzará el 5,3%, su tasa más rápida en casi cinco décadas.

    Sin embargo, la recuperación es desigual en las líneas geográficas, de ingresos y sectoriales. Dentro de las economías avanzadas, la clase rentista ha experimentado una explosión de riqueza, mientras que los de bajos ingresos luchan.

    En 2022, la UNCTAD espera que el crecimiento mundial se desacelere al 3,6%, dejando el ingreso mundial todavía un 3,7% por debajo de donde lo habría puesto su tendencia prepandémica; una pérdida de ingresos acumulada esperada de alrededor de $ 13 billones [1] en 2020-22. Una política tímida o, lo que es peor, un retroceso, podría reducir aún más el crecimiento.

    Los aumentos temporales de precios causados ​​por presiones no sincronizadas de la oferta y la demanda pueden convertirse en excusas para revertir las políticas necesarias para sostener la recuperación en las economías avanzadas. A pesar de una década de inyecciones monetarias masivas por parte de los principales bancos centrales, se han incumplido los objetivos de inflación e, incluso con la fuerte recuperación actual de las economías avanzadas, no hay indicios de un aumento sostenido de los precios.

    Después de décadas de una participación salarial decreciente, los salarios reales en los países avanzados deben elevarse muy por encima de la productividad durante mucho tiempo antes de que se vuelva a lograr un mejor equilibrio entre salarios y ganancias. Dicho esto, la UNCTAD cree que el aumento de los precios de los alimentos podría representar una grave amenaza para las poblaciones vulnerables del Sur, ya debilitadas financieramente por la crisis sanitaria.

    A nivel mundial, el comercio internacional de bienes y servicios se ha recuperado, después de que el flujo general cayera un 5,6% en 2020. La desaceleración resultó menos grave de lo que se había anticipado, ya que los flujos comerciales de mercancías intermensuales en la última parte de 2020 repuntaron casi al mismo tiempo. fuertemente como habían caído antes.

    Las proyecciones del modelo del informe apuntan a un crecimiento real del comercio mundial de bienes y servicios del 9,5% en 2021. Aún así, la recuperación ha sido extremadamente desigual y las cicatrices seguirán afectando el desempeño comercial en los próximos años.

    En 2021 ha continuado la trayectoria positiva de los precios de las materias primas desde el mínimo observado en el segundo trimestre de 2020. El índice agregado de materias primas registró un aumento del 25% de diciembre de 2020 a mayo de 2021, principalmente por el precio de los combustibles, que subió un 35%, mientras que el de los minerales, menas y metales registró un aumento del 13%.

    El mayor riesgo para la economía mundial es que un repunte en el Norte desvíe la atención de las reformas necesarias desde hace mucho tiempo, sin las cuales los países en desarrollo permanecerán en una posición débil y vulnerable.

    El TDR 2021 extrae cuatro lecciones principales de la pandemia

    En primer lugar, cualquier conversación sobre la capacidad de recuperación financiera en los países en desarrollo sería prematura, ya que en muchos casos los flujos de inversión siguen siendo volátiles y la carga del endeudamiento intolerable. Aunque en 2020 se evitó la espiral de crisis de la deuda soberana, la sostenibilidad de la deuda externa de los países en desarrollo se deterioró aún más.

    En segundo lugar, la pandemia ha visto un consenso emergente en torno a la necesidad de una intervención significativa del sector público, pero hay menos acuerdo sobre lo que esto implicará más allá de las medidas anticíclicas. Existe el riesgo de que las medidas fiscales expansivas se consideren únicamente como instrumentos de extinción de incendios, mientras que, de hecho, son instrumentos fundamentales para el desarrollo a largo plazo.

    En tercer lugar, brindar el apoyo necesario para reconstruir mejor requerirá una coordinación de políticas mucho mayor en las economías de importancia sistémica; reformas a la arquitectura económica internacional que se prometieron después de la crisis de 2008-09 pero que fueron rápidamente abandonadas ante la resistencia de la clase rentista.

    En cuarto lugar, la renuencia de otras economías avanzadas a seguir el ejemplo de Estados Unidos en la exención de vacunas no es solo un signo preocupante de obstinación inconexa en el Norte; es particularmente costoso para las economías que ya tienen limitaciones financieras. Según una estimación reciente, el costo acumulado de la vacunación retrasada ascenderá, para 2025, a 2,3 billones de dólares, y el mundo en desarrollo asumirá la mayor parte de ese costo.

    Se necesita un apoyo internacional renovado para los países en desarrollo, muchos de los cuales enfrentan una crisis de salud en espiral, incluso cuando luchan con una carga creciente de deuda y enfrentan las perspectivas de una década perdida.

    Fuente: UNCTAD 15 de septiembre de 2021

  • Lunes, 20 de septiembre de 2021

    OMS/OIT: Casi 2 millones de personas mueren
    cada año por causas relacionadas con el trabajo

  • Las primeras estimaciones mundiales de la OMS/OIT sobre enfermedades y lesiones en el lugar de trabajo ponen de manifiesto el nivel de muertes prematuras evitables debidas a la exposición a riesgos sanitarios relacionados con el trabajo.

    Las enfermedades y los traumatismos relacionados con el trabajo provocaron la muerte de 1,9 millones de personas en 2016, según las primeras estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    Según las Estimaciones conjuntas de la OMS y la OIT sobre la carga de morbilidad y traumatismos relacionados con el trabajo, 2000-2016: Informe de seguimiento mundial , la mayoría de las muertes relacionadas con el trabajo se debieron a enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

    Las enfermedades no transmisibles representaron el 81% de las muertes. Las principales causas de muerte fueron la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (450 000 muertes); el accidente cerebrovascular (400 000 muertes) y la cardiopatía isquémica (350 000 muertes). Los traumatismos ocupacionales causaron el 19% de las muertes (360 000 muertes).

    En el estudio se tienen en cuenta 19 factores de riesgo ocupacional, como la exposición a largas jornadas laborales y la exposición en el lugar de trabajo a la contaminación del aire, a asmágenos, a sustencias carcinógenas, a riesgos ergonómicos y al ruido. El riesgo principal fue la exposición a largas jornadas laborales, que estuvo vinculada a unas 750 000 muertes. La exposición en el lugar de trabajo a la contaminación del aire (partículas en suspensión, gases y humos) provocó 450 000 muertes.

    En el informe se advierte de que las enfermedades y los traumatismos relacionados con el trabajo sobrecargan los sistemas de salud, reducen la productividad y pueden tener un impacto catastrófico en los ingresos de los hogares.

    A nivel mundial, las muertes relacionadas con el trabajo por población se redujeron en un 14% entre 2000 y 2016. Según el informe, esto puede deberse a la introducción de mejoras en materia de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Sin embargo, las muertes por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares asociados a la exposición a largas jornadas laborales aumentaron un 41% y un 19% respectivamente. Esto refleja una tendencia creciente respecto de este factor de riesgo ocupacional relativamente nuevo y psicosocial.

    Este primer informe de seguimiento mundial conjunto de la OMS y la OIT permitirá a los responsables de la formulación de políticas hacer un seguimiento de las pérdidas de salud relacionadas con el trabajo a nivel nacional, regional y mundial. Esto permitirá centrar más el alcance, la planificación, el cálculo de costos, la aplicación y la evaluación de las intervenciones adecuadas para mejorar la salud de la población trabajadora y la equidad sanitaria. El informe muestra que se necesitan más medidas para garantizar lugares de trabajo más sanos, más seguros, más resilientes y más justos desde el punto de vista social, y que la promoción de la salud en el lugar de trabajo y los servicios de salud ocupacional desempeñan un papel fundamental.

    Cada factor de riesgo tiene un conjunto único de acciones preventivas, que se describen en el informe de seguimiento para orientar a los gobiernos, en consulta con los empresarios y los trabajadores. Por ejemplo, la prevención de la exposición a largas jornadas laborales requiere un acuerdo sobre los límites máximos saludables del tiempo de trabajo. Para reducir la exposición a la contaminación del aire en el lugar de trabajo, se recomienda el control del polvo, la ventilación y los equipos de protección personal.

    Un número desproporcionadamente elevado de muertes relacionadas con el trabajo se produce entre trabajadores de Asia meridional y el Pacífico occidental, así como en hombres y en personas mayores de 54 años.

    En el informe se señala que es probable que la carga total de morbilidad relacionada con el trabajo sea mucho mayor, ya que en el futuro habrá que cuantificar las pérdidas de salud derivadas de varios otros factores de riesgo ocupacional. Además, los efectos de la pandemia de COVID-19 añadirán otra dimensión a esta carga que deberá ser reflejada en futuras estimaciones.

    Fuente: OIT 17 de septiembre de 2021

  • Jueves, 9 de septiembre de 2021

    Visor Geoespacial de la Pobreza y la
    COVID-19 en los municipios de México

    El análisis de la información que proporciona el Visor Geoespacial de la Pobreza y la COVID-19 en los municipios de México, de acuerdo con el comportamiento temporal y espacial de la pandemia al 31 de agosto de 2021, es el siguiente:

    La distribución territorial de la enfermedad ha sido heterogénea por factores como: la concentración de población en el ámbito urbano (más de 70% de la población nacional habita en ciudades), la conectividad de la red carretera, la movilidad de las personas o las características socioeconómicas de los territorios. La dispersión de la enfermedad ha seguido un patrón desde las zonas urbanas hacia las zonas periféricas para finalmente extenderse a las localidades rurales.

    Hasta el 31 de agosto de 2021, en 97.4% de los municipios del país (2,405 de los 2,469) se ha registrado al menos un caso positivo de COVID-19.

    Los 64 municipios en los que no se han registrado casos confirmados de COVID-19 (2.6% del total del país) comparten algunas características de aislamiento relativo: se ubican en regiones montañosas, con baja densidad de población y con más de la mitad de su población con accesibilidad muy baja o baja a carretera pavimentada. 54 de estos municipios se localizan en el estado de Oaxaca, lo que representa 9.5% del total de municipios de dicho estado. El territorio de Oaxaca está distribuido en 570 municipios, lo que equivale a 23% del total de municipios del país.

    Hasta el 31 de agosto de 2021, en el país se han observado tres repuntes en el registro de casos de COVID-19. El primero sucedió desde mediados de febrero de 2020 hasta la segunda semana de julio de 2020, cuando el promedio de aumentos fue de 2,359 por semana; el segundo ocurrió desde finales de septiembre de 2020 y se extendió hasta la primera semana de enero de 2021, periodo en el que los aumentos por semana fueron, en promedio, de 4,845 casos; mientras que, en el tercer repunte observado a partir de la cuarta semana de mayo de 2021 y aproximadamente hasta la primera semana de agosto del mismo año, se han observado mayores aumentos en comparación con los dos repuntes anteriores, que en promedio han sido de 11,093 casos por semana y corresponden, principalmente, a personas de 18 a 39 años.

    Los casos activos de COVID-19 presentan una distribución espacial dinámica en el tiempo. Hay municipios en los que se incorporan registros o bien, dejan de tener casos activos en algún periodo, principalmente aquellos con menor cantidad de casos confirmados; mientras que, en los municipios que forman parte de las zonas metropolitanas, la presencia de casos activos ha sido constante.

    Al 31 de agosto, 259,326 personas han fallecido por COVID-19, la mayoría de estas defunciones se concentran en las zonas metropolitanas del país; los registros más altos se distribuyen en las regiones occidente, pacífico, centro y en los municipios de la frontera norte. Las entidades federativas donde se ha presentado la mayor proporción de defunciones son: Estado de México (15.7%) y Ciudad de México (14.5%), entre las demás entidades federativas, la máxima proporción de defunciones que se ha presentado en algunas de ellas es de 5.7% del total de las del país.

    Al 31 de agosto de 2021, en 339 municipios no se han registrado decesos de COVID-19; la mayoría se localiza en Oaxaca (242 municipios), Chiapas (34 municipios) y Puebla (13 municipios). Estos municipios representan 42.5% de los de Oaxaca, 27.4% de los de Chiapas y el 6% de los de Puebla.

    Al 31 de agosto de 2021, en México se han acumulado 3,352,410 casos confirmados de COVID-19.[²] Las entidades federativas con mayor número de casos de COVID-19 registrados son: Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León y Guanajuato, en los cuales, en conjunto, se concentra 46.6% del total de casos en el país. En 2021, en estas entidades federativas reside 29.9% del total de la población del país.

    En personas entre 18 y 39 años se concentra 44.4% de los casos registrados de COVID-19. En este grupo de edad se observó el mayor porcentaje en la carencia por acceso a los servicios de salud para 2020: 36.3% y 29.5%, para hombres y mujeres, respectivamente.

    Las niñas, niños y adolescentes (menores de 18 años) son el grupo poblacional que ha presentado menos casos de COVID-19. No obstante, se han registrado 168,642 casos confirmados, de los cuales 4.8% han requerido hospitalización, 6.1% permanecen activos, 89.3% ya se han recuperado y menos de 1% ha fallecido (808).

    Se han registrado 534,397 personas de 60 años o más con COVID-19, de las cuales 47.5% ha requerido hospitalización, 48.7% se ha recuperado, tres de cada diez han fallecido y 2% del total de los casos confirmados registrados permanece activo.

    160,158 personas de 60 años o más han fallecido debido a COVID-19. Poco más de la mitad de estos fallecimientos (80,584) se registraron en 45 municipios. Las demarcaciones territoriales o municipios en los que se ha presentado el mayor número de defunciones en este grupo poblacional son: Iztapalapa (Ciudad de México) con 4,468 fallecimientos, Puebla (Puebla) con 4,130, Guadalajara (Jalisco) con 3,732, Gustavo A. Madero (Ciudad de México) con 3,717 y Ecatepec de Morelos (Estado de México) con 3,607.

    Fuente: CONEVAL 31 de agosto de 2020

    Viernes, 3 de septiembre de 2021

     

    El mundo no está abordando el reto de la demencia

    Solo una cuarta parte de los países del mundo cuenta con una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias, según el informe sobre la situación mundial de la respuesta de salud pública a la demencia de la Organización Mundial de la Salud, publicado hoy.

    10,3 millones de personas viven con demencia en las Américas

    Según el informe el número de personas que viven con demencia está aumentando. La OMS calcula que más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia, 10,3 millones en la Región de las Américas. Se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

    «La demencia roba a millones de personas sus recuerdos, su independencia y su dignidad, pero también nos arrebata a los demás a las personas que conocemos y amamos,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. «El mundo está fallando a las personas con demencia, y eso nos perjudica a todos. Hace cuatro años, los gobiernos acordaron una serie de metas claras para mejorar la atención de la demencia. Pero las metas por sí solas no son suficientes. Necesitamos una acción concertada para garantizar que todas las personas con demencia puedan vivir con el apoyo y la dignidad que merecen.»

    Fuente: OPS 2 de septiembre de 2021

    Jueves, 2 de septiembre de 2021

    El mundo no está abordando el reto de la demencia

    Solo una cuarta parte de los países del mundo cuenta con una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias, según el informe sobre la situación mundial de la respuesta de salud pública a la demencia de la Organización Mundial de la Salud. La mitad de estos países se encuentran en la Región Europea de la OMS, y el resto se reparte entre las demás regiones. Sin embargo, incluso en Europa, muchos planes están expirando o ya lo han hecho, lo que evidencia la necesidad de un compromiso renovado por parte de los gobiernos.

    Al mismo tiempo, según el informe, el número de personas que viven con demencia está creciendo: la OMS calcula que más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia. Se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

    La demencia está causada por una serie de enfermedades y lesiones que afectan al cerebro, como la enfermedad de Alzheimer o la apoplejía. Afecta a la memoria y a otras funciones cognitivas, así como a la capacidad de realizar tareas cotidianas. La discapacidad asociada a la demencia es un factor clave de los costos relacionados con esta enfermedad. En 2019, el costo mundial de la demencia se estimó en US$ 1,3 billones. Se prevé que el costo aumente a US$ 1,7 billones para 2030, o a US$ 2,8 billones si se tiene en cuenta el aumento de los costos de la atención.

    En el informe se destaca la urgente necesidad de reforzar el apoyo a nivel nacional en lo que respecta tanto a la prestación de atención a las personas con demencia como al apoyo a las personas que prestan esa atención en entornos formales e informales.

    La atención que necesitan las personas con demencia incluye atención primaria de la salud, atención especializada, servicios comunitarios, rehabilitación, cuidados de larga duración y cuidados paliativos. Aunque la mayoría de los países (89%) que proporcionan información al Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS dicen que proporcionan algunos servicios comunitarios para la demencia, el nivel de prestación es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos y medios.

    Los cuidados informales representan aproximadamente la mitad del costo mundial de la demencia, mientras que los costos de la asistencia social suponen más de un tercio. En los países de ingresos bajos y medios, la mayor parte de los costos de la atención de la demencia son atribuibles a los cuidados informales (65%). En los países más ricos, los costos de los cuidados informales y la asistencia social representan cada uno aproximadamente el 40%.

    En 2019, los cuidadores pasaron una media de cinco horas al día proporcionando apoyo para la vida diaria a la persona con demencia que cuidaban; el 70% de esos cuidados fueron proporcionados por mujeres. Dado el estrés financiero, social y psicológico al que se enfrentan los cuidadores, el acceso a la información, la formación y los servicios, así como el apoyo social y financiero, es especialmente importante. En la actualidad, el 75% de los países informan de que ofrecen algún nivel de apoyo a los cuidadores, aunque, de nuevo, se trata principalmente de países de ingresos altos.

    Una serie de ensayos clínicos infructuosos sobre tratamientos para la demencia, junto con los elevados costos de la investigación y el desarrollo, hicieron que disminuyera el interés por los nuevos esfuerzos. Sin embargo, recientemente se ha producido un aumento de la financiación de la investigación sobre la demencia, principalmente en países de ingresos altos como el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos de América. Este último aumentó su inversión anual en la investigación de la enfermedad de Alzheimer de US$ 631 millones en 2015 a unos US$ 2800 millones en 2020.

    Fuente: OMS 02 de septiembre de 2021

    Miércoles, 1 de septiembre de 2021

    Más de 4.000 millones de personas todavía
    no tienen acceso a ninguna protección social

  • Informe Mundial sobre la Protección Social 2020-2022

    A pesar de la expansión sin precedentes de la protección social durante la crisis generada por la COVID-19, más de 4.000 millones de personas en el mundo siguen estando completamente desprotegidas, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    El informe constata que la respuesta a la pandemia fue desigual e insuficiente, aumentando la distancia entre los países de altos ingresos y los de bajos ingresos, y no logró ofrecer la protección social indispensable que todos los seres humanos merecen.

    La protección social incluye el acceso a la atención médica y a la seguridad del ingreso, en particular para las personas de edad, en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, accidente en el trabajo, maternidad o pérdida del principal generador de ingresos de la familia, así como para las familias con hijos.

    El Informe Mundial sobre la Protección Social 2020-2022: La protección social en la encrucijada – en busca de un futuro mejor ofrece un panorama mundial de la evolución reciente de los sistemas de protección social, incluyendo los pisos de protección social, y abarca las consecuencias de la pandemia de COVID-19. El informe identifica los déficits en materia de protección social y formula recomendaciones políticas esenciales, en especial en relación a los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

    En la actualidad, sólo 47 por ciento de la población mundial está efectivamente cubierta por al menos una prestación de protección social, mientras que 4.100 millones de personas (53 por ciento) no se benefician de ninguna seguridad del ingreso de su sistema de protección social nacional.

    Existen diferencias regionales considerables en materia de protección social. Europa y Asia Central tienen las tasas de cobertura más altas, con 84 por ciento de la población cubierta por al menos una prestación. Las Américas también tienen una tasa superior a la medida mundial, con 64,3 por ciento. Asia y el Pacífico (44 por ciento), los Estados Árabes (40 por ciento) y África (17,4 por ciento) tienen evidentes deficiencias en materia de cobertura.

    A nivel mundial, la gran mayoría de los niños aún no tiene una cobertura efectiva de protección social; sólo uno de cada cuatro niños (26,4 por ciento) se beneficia de una prestación de protección social. Sólo 45 por ciento de las mujeres con recién nacidos recibe una prestación de maternidad en efectivo. Sólo una de cada tres personas con discapacidad grave en el mundo (33,5 por ciento) recibe una prestación por invalidez. La cobertura de las prestaciones de desempleo es aún más baja, sólo 18,6 por ciento de los trabajadores desempleados de todo el mundo están efectivamente cubiertos. Si bien 77,5 por ciento de las personas con derecho a pensión de vejez reciben una forma de pensión de ancianidad, persisten importantes disparidades entre las regiones, entre zonas urbanas y rurales, y entre hombres y mujeres.

    El informe señala que el déficit de financiación (el gasto adicional necesario para garantizar al menos una protección social mínima para todos) ha aumentado de alrededor de 30 por ciento desde el comienzo de la crisis generada por la COVID-19.

    A fin de garantizar al menos una cobertura de protección social básica, los países de bajos ingresos deberían invertir 77.900 millones de dólares adicionales al año, los países de ingresos medios-bajos 362.900 millones de dólares adicionales al año, los países de ingresos medios-altos 750.800 millones de dólares adicionales al año. Esto equivale respectivamente a 15,9; 5,1 y 3,1 por ciento de su PIB.

    Medidas específicas para promover una protección social universal fueron presentadas en el Llamamiento mundial a la acción para una recuperación centrada en las personas de la crisis causada por la COVID-19 . Este Llamamiento a la acción, que define un programa de recuperación completo, fue adoptado por unanimidad en junio 2021 por los Estados miembros de la OIT, en representación de los gobiernos, las organizaciones de trabajadores y de empleadores.

    Fuente: OIT 01 de septiembre de 2021

  • Miércoles, 1 de septiembre de 2021

    La mitad de la población mundial vive sin protección social: OIT

  • La protección social incluye el acceso a la salud, el apoyo financiero durante la jubilación y en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, accidentes laborales, maternidad, etc.

    Alrededor de la mitad de la población mundial vive sin ninguna protección social, aunque la pandemia de Covid-19 obligó a los gobiernos a amparar mejor a su población, indicó el miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    Según este primer informe de la OIT sobre el estado de la protección social en el mundo, 4,100 millones de personas siguen careciendo por completo de esos servicios.

    La protección social incluye el acceso a la salud, el apoyo financiero durante la jubilación y en caso de desempleo, enfermedad, discapacidad, accidentes laborales, maternidad, etc.

    En 2020, sólo el 46.9% de la población mundial recibía al menos una prestación de protección social, mientras que el 53.1% no contaba con ninguna garantía de ingreso por parte de su sistema nacional de protección social.

    El gasto público en protección social también varía considerablemente. En promedio, los países le destinan el 12.8% de su Producto Interior Bruto (PIB), mientras que los países de renta alta le dedican el 16.4% de su PIB y los de renta baja sólo 1.1 por ciento.

    Fuente:EL ECONOMISTA 01 de septiembre de 2021

  • Lunes, 30 de agosto de 2021

    Características de las defunciones fetales
    registradas en México durante 2020

  • Durante 2020 se registraron 22 637 muertes fetales, las cuales corresponden a una tasa nacional de 6.7 por cada 10 000 mujeres en edad fértil.

  • El 82.9% de las muertes fetales ocurrieron antes del parto, 15.6% durante el parto y en 1.5% de los casos no fue especificado.

  • Por sexo del feto, 11 881 muertes fetales (52.5%) correspondieron a hombres y 8 873 a mujeres (39.2%); 8.3% correspondió a casos en los que el sexo no fue especificado.

    El INEGI da a conocer los principales resultados de las Estadísticas de defunciones fetales 2020 con información de las características del embarazo, de la muerte fetal, del feto o producto y de la madre.

    Las Estadísticas de defunciones fetales se obtienen anualmente del aprovechamiento de los registros administrativos de las oficinas del Registro Civil distribuidas en todo el país. La información que integra la estadística fue suministrada por 1 467 fuentes informantes, más el complemento de casos recibidos en formato digital derivados del convenio signado con la Secretaría de Salud (SSA) para contar con un solo conjunto de datos. Lo anterior se realiza con base en la propuesta sometida a Consulta Pública para mejorar la captación en las Estadísticas de defunciones fetales llevada a cabo del 14 de mayo al 10 de junio de 2020.

    Características de la defunción fetal

    Durante 2020, en México se registraron 22 637 defunciones fetales, con lo que se obtiene una tasa de 1.48 con la captación tradicional y 1.79 defunciones por cada 10 000 habitantes con la incorporación de la información captada por la SSA.

    El 82.9% de los fallecimientos ocurrieron antes del parto,15.6% durante el parto y en 1.5% de los casos, no fue especificado.

    De las personas que certificaron la muerte, 96.2% corresponde a médicos, 1.1% a no médicos (personas autorizadas por la SSA, Autoridad Civil), 1.1% a otro personal y 1.6% no lo especificó.

    Características del embarazo y parto

    El 81.7% de mujeres sí recibieron atención prenatal. De ellas, 65.4% recibieron entre 1 y 5 consultas, 29.4% entre 6 y 10, 2.2% tuvo entre 11 y 15 consultas. Además, 0.5% asistió a consulta médica entre 16 y 20 veces y sólo 0.1% recibió más de 20 consultas durante el proceso de gestación que tuvo como desenlace una defunción fetal. El 2.4% de las mujeres que asistieron a consulta no especificó la cantidad de ellas.

    Del total de embarazos que terminaron en muerte fetal 15 230 fueron atendidos por médicos gineco-obstetras y 5 805 por otro tipo de médico. En contraparte, el personal que menos atendió este tipo de procedimiento fueron las enfermeras con 50 casos.

    Características del feto o producto

    Las muertes fetales tardías (de 28 y más semanas de gestación) representaron el mayor número de casos con 9 588 (42.4%), seguidas de las intermedias (de 20 a 27 semanas) con 7 816 (34.5%) y de las precoces (de 12 a 19 semanas) con 5 232 (23.1%). Se excluye un caso de edad gestacional no especificado.

    Por sexo del feto, entre los hombres se presentó una frecuencia mayor (11 881 casos) respecto a la que correspondió a las mujeres (8 873 casos). El 8.3% correspondió a casos en los que no se especificó el sexo.

    Características de la madre

    El 88.8% de mujeres que tuvieron un embarazo que derivó en la muerte del producto, manifestó no hablar alguna lengua indígena, en tanto que 1 353 mujeres indicaron que sí la hablan.

    El 69.5% de mujeres que durante 2020 tuvieron un embarazo que terminó en la muerte del producto dijo no trabajar, 25.1% sí lo hacía y 5.4% no lo especificó.

    Con esta información se actualizan los principales indicadores nacionales de las Estadísticas de mortalidad fetal. Estas estadísticas tienen como objetivo proporcionar información que permite conocer y comparar el volumen, tendencias y características de este hecho demográfico en los diferentes ámbitos geográficos del país, hasta el nivel de localidad, para contar con un insumo que permita realizar el análisis y la evaluación de acciones dirigidas a la elaboración de programas de salud materno infantil.

    Fuente: INEGI 30 de agosto de 2021

  • Lunes, 30 de agosto de 2021

    7 de cada 10 muertes fetales ocurrieron en
    unidades del IMSS y la Secretaría de Salud en 2020

  • Las muertes fetales contemplan a los embarazos que culminan en la pérdida de un producto de al menos 12 semanas de gestación.

    Durante el 2020 se registraron 22,637 defunciones fetales en México, de las cuales el 67.3% se registró en unidades del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y de la Secretaría de Salud.

    Otro 17.1% de estos decesos se registró en hospitales o clínicas privadas y el 15.6% restante se repartió en otras instituciones sanitarias del ISSSTE, PEMEX, SEMAR, SEDENA, en vías públicas o dentro de los hogares.

    De acuerdo con la actualización de los datos referentes a los fallecimientos fetales publicados por el Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), durante el 2020 se continuó con la tendencia observada previamente: la tasa de muerte fetal se ha reducido de manera significativa en los últimos cinco años.

    Los decesos fetales pueden ocurrir por expulsión, cuando el feto tiene más de 22 semanas de gestación, o por aborto cuando sucede entre la semana 12 y la 21 de gestación. El parto vaginal espontáneo y el aborto espontáneo son los eventos más comunes respectivamente.

    Las tres causas más comunes de muerte fetal son factores maternos y complicaciones en el embarazo o en el trabajo de parto; transtornos generados en el periodo perinatal o transtornos relacionados con la duración de la gestación o el crecimiento del feto.

    Aunque gran parte de las complicaciones que terminan en muerte fetal están relacionadas con factores externos, todavía persiste una problemática importante de atención y seguimiento en el embarazo: el 14.5% de las muertes fetales que se registraron fueron casos en los que la gestante no recibió atención prenatal.

    A escala nacional México registra una tasa de 6.7 embarazos que terminaron en muerte fetal por cada 10,000 mujeres en edad fértil. Aunque en algunas entidades del país esta cifra es signficativamente mayor: Aguascalientes (10.6), Guanajuato (9.5) y San Luis Potosí (8.9).

    Fuente:EL ECONOMISTA 30 de agosto de 2021

  • Miércoles, 25 de agosto de 2021

    Más de 700 millones de personas con hipertensión sin tratar

    El número de adultos de entre 30 y 79 años con hipertensión ha aumentado de 650 millones a 1280 millones en los últimos treinta años, según el primer análisis mundial exhaustivo de las tendencias de la prevalencia, la detección, el tratamiento y el control de la hipertensión- en inglés, dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y publicado en The Lancet. Casi la mitad de estas personas no sabían que tenían hipertensión.

    El estudio, realizado por una red mundial de médicos e investigadores, abarcó el periodo 1990-2019. Se utilizaron datos de medición y tratamiento de la tensión arterial de más de 100 millones de personas de entre 30 y 79 años de 184 países, que en conjunto cubren el 99% de la población mundial, lo que lo convierte en la revisión más completa de las tendencias mundiales de la hipertensión hasta la fecha.

    Al analizar esta enorme cantidad de datos, los investigadores descubrieron que hubo pocos cambios en la tasa general de hipertensión en el mundo desde 1990 hasta 2019, pero la carga se ha desplazado de las naciones ricas a los países de ingresos bajos y medianos. La tasa de hipertensión ha disminuido en los países ricos —que ahora tienen por lo general algunas de las tasas más bajas—, pero ha aumentado en muchos países de ingresos bajos o medianos.

    Aunque el porcentaje de personas con hipertensión ha cambiado poco desde 1990, el número de personas con hipertensión se duplicó hasta alcanzar los 1280 millones. Esto se debió principalmente al crecimiento de la población y al envejecimiento. En 2019, más de mil millones de personas con hipertensión (el 82% de todas las personas con hipertensión del mundo) vivían en países de ingresos bajos y medianos.

    Aunque es sencillo diagnosticar la hipertensión y relativamente fácil tratarla con fármacos de bajo costo, el estudio reveló importantes lagunas en el diagnóstico y el tratamiento. Alrededor de 580 millones de personas con hipertensión (el 41% de las mujeres y el 51% de los hombres) desconocían su afección porque nunca fueron diagnosticados.

    El estudio también indicó que más de la mitad de las personas (el 53% de las mujeres y el 62% de los hombres) con hipertensión, es decir, un total de 720 millones de personas, no recibían el tratamiento que necesitaban. La tensión arterial estaba controlada, es decir, los medicamentos mantenían eficazmente la tensión arterial en intervalos normales, en menos de una de cada cuatro mujeres y uno de cada cinco hombres con hipertensión.

    En la directriz de la OMS para el tratamiento farmacológico de la hipertensión en adultos (WHO Guideline for the pharmacological treatment of hypertension in adults), se ofrecen nuevas recomendaciones para ayudar a los países a mejorar el tratamiento de la hipertensión.

    Las recomendaciones abarcan el nivel de tensión arterial con el que hay que empezar a tomar la medicación, el tipo de medicamento o la combinación de medicamentos que hay que utilizar, el nivel de tensión arterial que hay que lograr y la frecuencia con la que hay que hacer controles de seguimiento de la tensión arterial. Además, la directriz sienta las bases de cómo los médicos y otros trabajadores de la salud pueden contribuir a mejorar la detección y el tratamiento de la hipertensión.

    Fuente: OMS 25 de agosto de 2021

    Miércoles, 25 de agosto de 2021

    La seguridad alimentaria y la COVID-19

    Cada vez más países se enfrentan a crecientes niveles de inseguridad alimentaria grave, que echan por tierra años de avances de desarrollo. Incluso antes de que la COVID-19 redujera los ingresos e interrumpiera las cadenas de suministro, el hambre crónica y el hambre aguda estaban aumentando por diversos factores, como los conflictos, las condiciones socioeconómicas, los peligros naturales, el cambio climático y las plagas.

    El índice de precios de los productos básicos agrícolas se mantuvo cercano al nivel máximo registrado desde 2013, y el 16 de julio de 2021 era aproximadamente un 30 % más alto que en enero de 2020. Los precios del maíz, el trigo y el arroz superaban en alrededor del 43 %, el 12 % y el 10 %, respectivamente, los de enero de 2020. Las alzas reflejan la fuerte demanda, junto con la incertidumbre respecto del clima, las condiciones macroeconómicas y las alteraciones de la oferta relacionadas con la COVID-19, aun cuando las perspectivas de la producción mundial de los cereales más importantes siguen siendo buenas.

    Los principales riesgos para la seguridad alimentaria se plantean a nivel nacional: los mayores precios minoristas, combinados con la disminución de los ingresos, implica que más y más hogares están reduciendo la cantidad y la calidad de su consumo de alimentos.

    Numerosos países están experimentando una elevada inflación de precios de los alimentos a nivel minorista, lo que obedece a la persistencia de las alteraciones de la oferta derivadas de las medidas de distanciamiento social impuestas debido a la COVID-19, las devaluaciones monetarias y otros factores. El alza del precio de los alimentos afecta más a la población de los países de ingreso bajo y mediano, que gasta en alimentos un porcentaje mayor de sus ingresos que la de los países de ingreso alto.

    Según encuestas telefónicas rápidas realizadas por el Banco Mundial en 48 países, un número considerable de personas se está quedando sin alimentos o está reduciendo su consumo. La disminución de la ingesta de calorías y la nutrición deficiente amenazan los avances obtenidos en materia de salud y reducción de la pobreza, y podrían tener efectos duraderos en el desarrollo cognitivo de los niños pequeños. Entre 720 millones y 811 millones de personas padecieron hambre en el mundo en 2020, de acuerdo con el informe de las Naciones Unidas El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (i). Si se toma en cuenta el valor medio de las proyecciones (768 millones), se desprende que alrededor de 118 millones de personas más que en 2019 sufrían hambre crónica en 2020. Al utilizar otro indicador que refleja el acceso a alimentos suficientes a lo largo del año, se llega a la conclusión de que casi 2370 millones de personas (el 30 % de la población mundial) carecieron de acceso a alimentos suficientes en 2020, lo que representa un aumento de 320 millones en apenas un año.

    El hambre presentaba una tendencia al alza incluso antes de la pandemia de COVID-19, que intensificó los efectos de los fenómenos climáticos extremos, los conflictos y otras crisis que ya menoscababan las oportunidades económicas.

    A nivel de los países, el Grupo Banco Mundial trabaja con los Gobiernos y los asociados internacionales para vigilar de cerca las cadenas nacionales de suministro alimentario y agrícola, analizar de qué forma la pérdida de empleo y de ingresos está afectando la capacidad de las personas para comprar alimentos, y asegurar que los sistemas alimentarios continúen funcionando pese a las dificultades que plantea la COVID-19.

    Fuente: UNCTAD 24 de agosto de 2021

    Lunes, 23 de agosto de 2021

    Resultados de la Estadística de Salud
    en Establecimientos Particulares 2020

  • En México, siete entidades federativas concentran 53% de los 2 862 establecimientos particulares que prestan servicios de salud.

    Conocer el número de instituciones de salud y su distribución en el territorio nacional permite tener un acercamiento sobre el funcionamiento de los servicios de salud y la capacidad instalada con la que México cuenta para suministrar a la población estos servicios. Por esto el INEGI da a conocer información de 2 862 establecimientos particulares que en 2020 proporcionaron servicios de salud y su distribución en el territorio mexicano, sus características, los servicios que prestan, los recursos humanos y materiales con los que cuentan y las enfermedades que se atendieron.

    Cobertura

    En 2020 las entidades federativas que concentraron 53% de los establecimientos particulares de salud fueron México con 452 establecimientos, Ciudad de México con 238, Jalisco con 199, Guanajuato con 197, Michoacán de Ocampo y Veracruz con 143 respectivamente y Puebla con 136.

    De cada 100 establecimientos particulares, 89 tienen la categoría de hospital general, cinco son de especialidad de gineco-obstetricia, cuatro de especialidad diferente a pediatría, psiquiatría y traumatología y el resto corresponde a una de estas tres.

    Servicios

    En 2020 el total de consultas externas fue de 12 032 038. Destacan la consulta de especialidad con 5 526 563 atenciones, la consulta general con 4 552 399 y la atención de urgencias con 1 704 325.

    En 2020, egresaron 1.9 millones de pacientes de los establecimientos particulares y casi 40% se generó en establecimientos con al menos 25 camas censables.

    Morbilidad y mortalidad hospitalaria

    Los establecimientos particulares del país registraron 1 913 132 egresos hospitalarios: 1 885 685 fueron altas por morbilidad hospitalaria y 27 447 fueron a causa de mortalidad hospitalaria. Ocurrieron 9 587 defunciones más respecto a las que ocurrieron en 2019.

    Dentro de las principales causas de egreso por morbilidad hospitalaria están las relacionadas con la atención al embarazo, parto y puerperio con 443 700 (23.3%); la segunda causa la ocupan las enfermedades del sistema digestivo con 273 615 (14.3%), y en tercer lugar el capítulo de las enfermedades del sistema respiratorio con 164 931 casos de egresos hospitalarios (8.6%), que incluyen las causadas por SARS-CoV-2.

    En 2020, las enfermedades del sistema respiratorio generaron el mayor número de defunciones convirtiéndose en la primera causa de defunción en los establecimientos particulares con 9 569 (34.9%), la segunda fue por enfermedades del sistema circulatorio con 4 973 defunciones (18.1%) y la tercera causa de defunciones hospitalarias se debió a tumores o neoplasias 2 217 (8.1%).

    Recursos humanos y materiales

    En 2020 los establecimientos particulares contaron con 85 278 médicos para la atención de sus pacientes: 84 244 en atención directa con el paciente y 1 034 en el desarrollo de otras labores. Del total de médicos que atienden directamente a los pacientes, 69 361 (82.3%) son médicos especialistas, 11 237 (13.3%) médicos generales, 1 808 (2.1%) residentes, así como 1 032 odontólogos y 806 pasantes que en conjunto alcanzan el 2.2 por ciento.

    En los establecimientos particulares que prestan servicios de salud se registraron 15 399 consultorios. De estos, 35.7% fueron utilizados para consultas con médicos generales y de urgencias y 64.3% para consultas de especialidad. Se cuenta además con 5 141 quirófanos, 1 041 instalaciones de laboratorios de análisis clínicos, 458 equipos de mamografía, 424 equipos de escáner de tomografía axial computarizada, 95 equipos de radioterapia y 1 148 unidades de cuidados intensivos para adultos.

    Fuente: INEGI 23 de agosto de 2021

  • Jueves, 19 de agosto de 2021

     

    Chiapas. Pobreza 2020

    La Secretaría de Hacienda, en el marco del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica, presenta el documento Chiapas. Pobreza 2020.

    Este documento pretende mostrar un panorama general de la Población Hablante de Lengua Indígena (PHLI) residente en el Estado de Chiapas en el año 2020, tomando como fuente de información los datos publicados por el INEGI como resultado del reciente Censo de Población y Vivienda 2020.

    A nivel nacional se registro que 43.9% de la población se encontraba en condición de pobreza.

    El estado de Chiapas tuvo el mayor porcentaje de población en condición de pobreza ya que representa tres cuartas partes de su población total, es decir 75.5%.

    A nivel nacional se registró un aumento de 2 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza entre los años 2018 y 2020. Lo anterior representó un aumento de 3 millones 763 mil personas.

    En lo que respecta a Chiapas, se ubicó dentro de las 13 entidades que redujeron su porcentaje de población en condición de pobreza, registrando 2.5 puntos porcentuales menos en el año 2020 en relación al año 2018, en términos absolutos fue una disminución de 52 mil personas.

    En lo que respecta al porcentaje de población en condición de pobreza moderada en el año 2020, a nivel nacional se obtuvo el valor de 35.4% del total de la población.

    El estado de Chiapas, ocupó la tercera posición a nivel nacional con un valor de 46.4%, que representa 2 millones 594 mil personas con esta condición en el año 2020.

    A nivel nacional se registró un aumento de 0.5 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza moderada, entre los años 2018 y 2020, lo anterior representó un aumento de 1 millón 666 mil personas.

    Chiapas, se ubicó dentro de las 19 entidades que redujeron su porcentaje de población en condición de pobreza moderada, registrando 1 punto porcentual menos en el año 2020 en relación al año 2018, en términos absolutos fue una disminución de 61 mil personas.

    En lo que respecta al porcentaje de población en condición de pobreza extrema en el año 2020, a nivel nacional se obtuvo el valor de 8.5% del total de la población.

    En este aspecto, el estado de Chiapas registro el valor más alto a nivel nacional con 29%; que representa 1 millón 623 mil personas en esta condición.

    A nivel nacional se registró un aumento de 1.5 puntos en cuanto al porcentaje de población en condición de pobreza extrema, entre los años 2018 y 2020, lo anterior representó un aumento de poco más de 2 millones de personas.

    Chiapas se ubicó como la tercer entidad con la mayor reducción del porcentaje de población en condición de pobreza extrema con 1.5 puntos porcentuales menos, lo que en términos absolutos representó una disminución de poco menos de 10 mil personas.

    A nivel nacional el porcentaje de población vulnerable por carencias sociales alcanzó la cifra de 23.7%.

    Chiapas se ubicó como la entidad con el menor porcentaje de población en esta condición al registrar 14.1%, cifra que representa a 788 mil personas.

    A nivel nacional el porcentaje de población vulnerable por ingresos alcanzó la cifra de 8.9% en el año 2020.

    La entidad con el menor porcentaje de población en esta condición es Oaxaca con 2.4%, en segundo lugar se ubica Chiapas al registrar 3.3% de su población, esta cifra representa a 183 mil personas.

    El porcentaje de población no pobre y no vulnerable a nivel nacional registró un valor de 23.5% en el año 2020.

    La entidad con el menor porcentaje de población en esta condición es Chiapas con 7.1%, que en términos absolutos representa 397 mil personas.

    El porcentaje de población con rezago educativo a nivel nacional registró un valor de 19.2% en el año 2020.

    Para el mismo año, Chiapas fue la entidad que registró el mayor porcentaje de población en esta condición con 32.5%, dicho valor representó un aumento de 1.3 puntos porcentuales en relación al valor registrado en 2018.

    En lo que se refiere a la carencia por acceso a los servicios de salud, se tiene que a nivel nacional se registró que 28.2% de la población se encontraba en esta condición en el año 2020.

    Para el año 2020, en el estado de Chiapas se registró que 37.1% de su población padecía esta condición, dicho valor posicionó al estado como la segunda entidad con el mayor porcentaje registrado.

    Cabe mencionar que el incremento del valor estatal entre el año 2018 y el 2020 fue de poco más del doble, es decir 19.7 puntos porcentuales más.

    El porcentaje de población con carencia por acceso a la seguridad social a nivel nacional en 2020 registró el valor de 52% de la población.

    Para el mismo año, Chiapas fue el estado con el mayor porcentaje de población en esta condición con 78.9%, dicho valor fue 4.2 puntos porcentuales menos que el registrado en el 2018 (83.1%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con carencia por calidad y espacios de la vivienda en 2020 registró el valor de 9.3% de la población con esta carencia.

    Chiapas ocupó la tercera posición a nivel nacional como las entidades con mayo porcentaje de su población con esta carencia, dicho valor fue 20%; mismo que registro un descenso de 3.6 puntos porcentuales en relación al año 2018 (23.6%).

    La dotación de servicios básicos ha sido contemplada en todo momento por los diferentes niveles de gobierno, para el año 2020 a nivel nacional, el porcentaje de población con carencia por acceso a estos servicios en la vivienda registró el valor de 17.9%.

    Chiapas ocupó la segunda posición a nivel nacional como las entidades con mayor porcentaje de su población con esta carencia, dicho valor fue 55.8%; registrando una disminución de 1.3 puntos porcentuales en relación al año 2018 (57.1%).

    El porcentaje de población con carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad a nivel nacional se ubicó en 22.5% para el año 2020.

    En lo que respecta al estado de Chiapas, se tiene que 24.5% de su población presenta esta carencia, dicho valor presentó una disminución de 1.2 puntos porcentuales en relación al año 2018 (25.7%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos fue de 17.2 para el año 2020.

    Chiapas fue el estado con el mayor porcentaje de población con esta carencia al registrar 44.1%, a pesar de lo anterior también fue el estado con la mayor disminución de dicho porcentaje al registrar 5.2 puntos porcentuales menos en relación al año 2018 (49.4%).

    A nivel nacional, el porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos alcanzó un valor de 52.8% para el año 2020.

    Chiapas, al igual que en el indicador anterior, fue el estado con el mayor porcentaje de población con esta carencia al registrar 78.8%, aún con lo anterior se ubicó dentro de las entidades que lograron reducir dicho porcentaje con 2.2 puntos porcentuales menos en relación al año 2018 (81%).

    Fuente: SH 19 de agosto de 2021

    Viernes, 6 de agosto de 2021

    La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe

  • En un nuevo informe, la CEPAL llama a los países de la región a canalizar los flujos de IED -que en 2021 permanecerían estables- hacia actividades generadoras de mayor productividad, innovación y tecnología.

    En un contexto de grave crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia del COVID-19, América Latina y el Caribe recibió 105.480 millones de dólares por concepto de inversión extranjera directa en 2020, 34,7% menos que en 2019, 51% menos que el récord histórico alcanzado en 2012 y el monto más bajo desde 2010,informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) al presentar su estudio anual La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2021.

    A nivel mundial, los montos de inversión extranjera directa (IED) se redujeron un 35% en 2020, alcanzando aproximadamente 1,0 billón de dólares, lo que representa el valor más bajo desde 2005. América Latina y el Caribe se encuentra en una tendencia decreciente desde 2013, lo que ha dejado en evidencia la relación entre los flujos de IED y los ciclos de precios de las materias primas, principalmente en América del Sur.

    El contexto internacional sugiere que los flujos mundiales de IED tendrán una recuperación lenta. Por otra parte, la búsqueda de activos en sectores estratégicos para la reactivación internacional y para los planes públicos de transformación de la estructura productiva (infraestructura, industria de la salud, economía digital) indica que gran parte de estas operaciones tendrían como destino Europa, América del Norte y algunos países de Asia, aumentando las asimetrías globales, alerta el estudio.

    En América Latina y el Caribe, los proyectos de IED mostraron una recuperación entre septiembre de 2020 y febrero de 2021; sin embargo, desde ese mes y hasta mayo de 2021 se estaría verificando una nueva caída en el valor de los anuncios. “En este escenario es difícil pensar que las entradas de IED hacia la región tengan un incremento superior al 5% en 2021”, señala el informe de la CEPAL.

    La CEPAL, ha identificado ocho sectores estratégicos para dar un gran impulso para la sostenibilidad en la región. Estos sectores, que podrían verse apuntalados por la IED, son la transición hacia energías renovables; la electromovilidad sostenible en ciudades; la revolución digital inclusiva; la industria manufacturera de la salud; la bioeconomía; la economía del cuidado; la economía circular; y el turismo sostenible.

    El informe muestra que solo en cinco países aumentó la IED en 2020: Bahamas y Barbados en el Caribe, Ecuador y Paraguay en América del Sur, y México, el segundo mayor receptor de la región después de Brasil. Los sectores de recursos naturales y manufacturas, con reducciones de -47% y -38%, respectivamente, fueron los más golpeados en 2020. Las energías renovables se mantuvieron como el sector de la región que despierta el mayor interés de los inversores extranjeros.

    Estados Unidos aumentó de 27% a 37% su participación en la IED de la región en 2020 ante la fuerte caída de Europa (que bajó del 51% al 38%) y de América Latina (que pasó del 10% al 6%). “La menor caída de Estados Unidos como origen de la IED se explica principalmente por el aumento de las inversiones de este país en Brasil en 2020. Por el contrario, las entradas desde los dos países europeos que tenían más inversiones en Brasil —los Países Bajos y Luxemburgo— se redujeron entre 2020 y 2019, lo que determinó una caída del peso de Europa como inversionista”, plantea el documento.

    En 2020, los flujos de las empresas transnacionales latinoamericanas (translatinas) también se desplomaron (-73%), aunque con elevada heterogeneidad: mientras Chile y México mostraron un incremento en los flujos de inversión directa en el exterior, Argentina, Brasil, Colombia y Panamá registraron retrocesos.

    El segundo capítulo del informe, titulado “La inversión de China en un mundo que cambia: implicaciones para la región”, plantea que “el proceso de recuperación de América Latina y el Caribe de la pandemia de COVID-19 es una oportunidad de iniciar una nueva etapa en las relaciones económicas con China y de elaborar políticas que aseguren que las inversiones de ese país contribuyan a construir capacidades productivas en los países receptores, a establecer vínculos con proveedores locales, a generar empleo y a promover el desarrollo sostenible. La multilateralidad debe formar parte de esta aproximación estratégica”.

    Finalmente, el tercer capítulo, titulado “Estrategias de inversión en la era digital”, analiza el desarrollo digital en el mundo y la región a través de un modelo conceptual que incluye tres dimensiones (economía conectada, economía digital y economía digitalizada) y aborda diversos desafíos en materia de inclusión, innovación, regulación y tributación, entre otros. La IED puede contribuir a la transformación digital en América Latina y el Caribe, afirma la CEPAL, pero si no se consideran las características estructurales de las economías de la región la digitalización podría profundizar las brechas existentes y generar mayor exclusión e inequidad distributiva, concluye.

    Fuente: CEPAL 05 de agosto de 2021

  • Jueves, 5 de agosto de 2021

    CONEVAL presenta las estimaciones de
    pobreza multidimensional 2018 y 2020

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en cumplimiento con las disposiciones establecidas en los Lineamientos y criterios generales para la definición, identificación y medición de pobreza, publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 30 de octubre de 2018,8 y derivado de cambios normativos y de investigaciones que fundamentan la incorporación de adecuaciones técnicas para reflejar los cambios sociales del país, actualizó la Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México.

    La tercera edición de la actualización de la Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México responde a dos elementos centrales: 1) cambios normativos aprobados por el Poder Legislativo a partir de 2010 y 2) cambios técnicos producto de los procesos de investigación realizados por el CONEVAL. Con ello, a partir de los resultados de 2020 y los presentados para 2018 comienza una nueva serie de medición de pobreza.

    Cabe señalar que, aunque dicha actualización implicó cambios en los criterios adoptados para la definición de los umbrales o la construcción de los indicadores, la metodología conserva los mismos fundamentos, criterios generales y la definición de pobreza multidimensional presentada en 2009.

    El CONEVAL en el marco de sus atribuciones y con base en información contenida en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 28 de julio del presente año, da a conocer las estimaciones de pobreza multidimensional 2020 y su comparativo con 2018, con base en los Lineamientos 2018 iniciando con ello una nueva serie.

  • Entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población en situación de pobreza aumentó de 41.9% a 43.9%, mientras que el número de personas en esta situación pasó de 51.9 a 55.7 millones de personas.

  • El porcentaje de la población en situación de pobreza extrema presentó un incremento de 7.0% a 8.5% entre 2018 y 2020 y el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó de 8.7 a 10.8 millones de personas.

  • En términos de carencias sociales, el mayor cambio entre 2018 y 2020 es un aumento de 12.0 puntos porcentuales en la carencia por acceso a los servicios de salud, que pasó de 16.2% a 28.2%. Otras carencias que aumentaron en menor medida son el rezago educativo con un incremento de 0.25 puntos porcentuales y la carencia por acceso a alimentación nutritiva y de calidad (0.31 puntos porcentuales).

  • Por otro lado, entre 2018 y 2020, se observa una disminución a nivel nacional de los indicadores de la carencia por calidad y espacios de la vivienda y de la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda con 1.7 puntos porcentuales cada una; así como de la carencia por acceso a la seguridad social, con 1.4 puntos porcentuales.

  • Entre 2018 y 2020, 19 entidades federativas presentaron un aumento en el porcentaje de la población en situación de pobreza. 4 Las tres entidades con mayores incrementos fueron: Quintana Roo (de 30.2% a 47.5%), Baja California Sur (de 18.6% a 27.6%) y Tlaxcala (de 51.0% a 59.3%), con 17.3, 9.0 y 8.3 puntos porcentuales más, respectivamente.

  • Entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población hablante de lengua indígena en situación de pobreza aumentó de 75.8% a 76.8%7 y el de la población no hablante de lengua indígena en situación de pobreza cambió de 39.3% a 41.5%.

  • Entre 2018 y 2020, el ingreso corriente total per cápita disminuyó 6.9%. Esta reducción es producto de la caída de todas las fuentes de ingreso, salvo las transferencias monetarias totales, que aumentaron 16.2%, al pasar de $639.67 a $743.51.

  • Ante dicho contexto, los resultados de la medición de pobreza multidimensional 2020 permiten guiar y fortalecer la implementación de programas o acciones de política de desarrollo social enfocadas en alentar la recuperación del ingreso de las personas y la atención del conjunto de carencias sociales, con la coordinación interinstitucional de los tres niveles de gobierno.

    Fuente: CONEVAL 05 de agosto de 2021

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    Análisis exploratorio de las afectaciones de la pandemia

    El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presenta el documento De la emergencia a la recuperación de la pandemia por la COVID-19: la política social frente a desastres, el cual es un análisis exploratorio de las afectaciones conocidas hasta el momento de la pandemia sobre la salud, la educación, el trabajo y el bienestar económico.

    En el documento que hoy se presenta, De la emergencia a la recuperación de la pandemia por la COVID-19: la política social frente a desastres, se ponen en perspectiva los efectos conocidos, así
    como las intervenciones públicas para atenderlos, lo cual es un reto en tanto que, por una parte, la pandemia se encuentra en desarrollo y la totalidad de los resultados de esta podrán documentarse una vez que haya concluido y, por otra, las intervenciones públicas implementadas surgieron en distintos momentos, con diversas limitaciones en la disponibilidad de información.

    A partir de este análisis se proponen elementos de un modelo de coordinación orientado a la gestión de riesgos frente a desastres que contempla aspectos como la definición de entidades y
    dependencias involucradas, así como las principales acciones por realizar en las etapas de prevención, mitigación y recuperación.

  • La evolución de los contagios de COVID-19 ha sido diferenciada en el territorio nacional y se ha concentrado en las zonas metropolitanas. Existen diferencias territoriales en las condiciones y recursos disponibles para atender la salud.

  • Con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) se identificó que el porcentaje de la población en situación de pobreza laboral pasó de 35.6% en el primer trimestre de 2020 a 39.4% en el primer trimestre de 2021.

  • La interrupción de procesos educativos presenciales y su sustitución por la educación a distancia supone riesgos de aumentar las disparidades educativas preexistentes, al reducir las oportunidades que tienen las personas para continuar con su aprendizaje.

  • La perspectiva de la Gestión Integral de Riesgos ante Desastres (GIRD) es una alternativa para la construcción de medidas oportunas en la atención gubernamental frente a desastres. Este análisis no es una valoración de la suficiencia de la respuesta gubernamental, sino un primer acercamiento a las afectaciones y los riesgos para los cuales se cuenta con intervenciones federales relacionadas y aquellas áreas
    pendientes por atender

  • Con base en el marco de análisis de la política social a partir del enfoque de la GIRD se identificaron 20 afectaciones y 76 riesgos que, con base en la evidencia disponible, se
    vinculan principalmente con los derechos a la salud, la educación y al trabajo, así como con la dimensión de bienestar económico.

  • A la par, se identificaron 44 programas de desarrollo social con alguna medida o acción para la atención de la pandemia por COVID-19, de estos se encontró que 38 pueden incidir en la disminución de los riesgos planteados, de acuerdo con los diferentes apoyos o servicios que entregan.

  • En cuanto a las intervenciones implementadas por las entidades federativas, a marzo de 2021, se identificaron 1,244 programas y acciones efectuadas para atender las afectaciones y riesgos derivados de la pandemia.

    A más de un año del desarrollo de la pandemia, se ha observado que la atención reactiva y emergente puede mejorar sus alcances a partir de una integralidad de acciones, necesarios para reducir las brechas existentes. Finalmente, también sigue siendo necesaria una reforma fiscal progresiva, con el fin de contar con los recursos suficientes para financiar intervenciones que aseguren la recuperación de la economía mexicana ante la actual crisis sanitaria.

    Fuente: CONEVAL 12 de julio de 2021

  • Lunes, 12 de julio de 2021

    El hambre aumenta a nivel mundial durante la pandemia

  • Unos 811 millones de personas, la décima parte de la población, padecen subalimentación en el mundo. La emergencia del COVID-19 agudizó la precariedad en la que viven las poblaciones más pobres. África es el continente con un mayor repunte del hambre. La ONU insta a transformar los sistemas alimentarios con el fin de erradicar el hambre para 2030.

    La crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. En algunas regiones -sobre todo en África y Asia- a esta recesión se aunaron otros factores, como los desastres relacionados con el clima, los conflictos o la combinación de ambos, incrementando enormemente la tasa de población desnutrida, revela un nuevo estudio interagencial de la ONU.

    El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

    El aumento de individuos subalimentados de 2019 a 2020 alcanzó 118 millones con desigualdades regionales calificadas como “persistentes y preocupantes” por los autores del informe.

    Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

    Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21% de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1%) y Asia (9%), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

    El reporte explica que el análisis del costo de los alimentos y la cantidad de personas que no pueden pagar una dieta saludable permite entender mejor la tendencia hacia la desnutrición en todas sus formas.

    Detalla que el alto costo de las dietas saludables, junto a los pronunciados niveles de desigualdad de ingresos, impidió que 3000 millones de personas pudieran acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

    Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19, se calcula que 149,2 millones (22%) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37%) y África subsahariana (37%).

    Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7% en 2012 al 13,1% en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

    El informe reconoce las dificultades de los países para garantizar que los sistemas de salud, alimentación, educación y protección social mantengan los servicios de nutrición esenciales mientras responden a la pandemia de COVID-19, y reporta que una encuesta sobre la situación de los niños durante la pandemia mostró que el 90% de las naciones (122 de 135) informaron un cambio en la cobertura de los servicios de nutrición clave en agosto de 2020.

    Aunque faltan datos sobre los resultados nutricionales para 2020, las proyecciones más moderadas apuntan a un escenario en el que 11,2 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios se agregarían al total de los que padecen emaciación de 2020 a 2022 como consecuencia de la pandemia.

    Para los titulares de las agencias autoras del estudio, “los resultados de estos acontecimientos determinarán (…) la segunda mitad del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición”, un compromiso mundial en materia de políticas todavía pendiente de concretarse.

    En su llamado a transformar los sistemas alimentarios como condición esencial para lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y poner las dietas saludables al alcance de todos, subraya la necesidad de políticas e inversiones que contrarresten los factores determinantes del hambre y la malnutrición.

    Fuente: ONU 12 de julio de 2021

  • Viernes, 9 de julio de 2021

    Día Mundial de la Población

  • Solo el 55 % de las mujeres tienen el poder de tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo.

    Los derechos y las opciones son la respuesta: priorizar los
    derechos en materia de salud reproductiva de todas las personas

    La pandemia ha dado lugar a una merma en la efectividad de los sistemas de atención sanitaria, de manera particular en la esfera de la salud sexual y reproductiva. Si bien las personas que tienen acceso a servicios de salud sexual y reproductiva históricamente retrasan la procreación en tiempos de incertidumbre o crisis económica, se prevé que las interrupciones en el suministro de anticonceptivos, combinada con los bloqueos, provoque un notable aumento de los embarazos no planificados entre las personas más vulnerables. Según las investigaciones realizadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en marzo de 2021, se estima que 12 millones de mujeres sufrieron interrupciones en los servicios de planificación familiar.

    La pandemia también expuso y exacerbó las desigualdades basadas en el género: la violencia de género aumentó durante los bloqueos, al igual que el riesgo de matrimonio infantil y de mutilación genital femenina, ya que se interrumpieron los programas para abolir las prácticas nocivas. La tasa de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo también se redujo de manera significativa. Se eliminaron sus empleos, a menudo de bajos salarios, o bien aumentaron las responsabilidades de cuidar de los niños que aprenden a distancia o de las personas mayores que viven en casa; lo cual desestabilizó su situación económica de manera inmediata, pero también a largo plazo.

    El Fondo de Población aconseja que no se ofrezcan respuestas políticas reaccionarias, que podrían ser extremadamente perjudiciales si violan los derechos, la salud y las opciones. En cambio, el organismo pide que se dé prioridad a la salud reproductiva y a los derechos de todas y todos mediante el acceso a información y a los servicios de cara a los cambios demográficos y de fecundidad.

    Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1 000 millones de habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En 2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7 000 millones de personas y se prevé que aumente hasta los 8 500 millones para 2030, 9 700 millones en 2050 y 10 900 millones en 2100.

    Este espectacular crecimiento se ha visto impulsado por el creciente número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el aumento de la urbanización y la aceleración de la migración. Estas tendencias tendrán consecuencias de largo alcance para las futuras generaciones.

    En el pasado reciente se han registrado cambios notables en las tasas de fecundidad y en la esperanza de vida. A comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019.

    Por otra parte, en el mundo se registran unos elevados niveles de urbanización y una aceleración de la migración. En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades.

    Estas megatendencias tienen consecuencias de gran alcance. Afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales. Asimismo, repercuten en los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía. Para satisfacer de manera más sostenible las necesidades de las personas, los encargados de la formulación de políticas deben saber cuántas personas viven en el Planeta, dónde se encuentran, qué edad tienen y cuántas personas habrá en el futuro.

    Fuente: ONU 09 de julio de 2021

  • Jueves, 8 de julio de 2021

    Crecimiento de América Latina y el Caribe en 2021 no
    alcanzará a revertir los efectos adversos de la pandemia

  • En un nuevo informe, la CEPAL elevó su estimación de crecimiento regional para este año a 5,2% producto de un rebote que no asegura una expansión sostenida. Advierte que los impactos sociales de la crisis se agudizan y se prolongarán durante la recuperación.

    La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elevó su estimación de crecimiento promedio para la región en 2021 a 5,2%, cifra que denota un rebote desde la profunda contracción de 6,8% anotada en 2020 como consecuencia de los efectos adversos producidos por la pandemia de COVID-19. Esta expansión no alcanzará para asegurar un crecimiento sostenido ya que los impactos sociales de la crisis y los problemas estructurales de la región se han agudizado y se prolongarán durante la etapa de recuperación, advirtió el organismo de las Naciones Unidas en un nuevo informe especial dado a conocer.

    Según las nuevas proyecciones de la CEPAL, en 2022 América Latina y el Caribe crecerá 2,9% en promedio, lo que implica una desaceleración respecto del rebote de 2021. Nada permite anticipar que la dinámica de bajo crecimiento previo a 2020 vaya a cambiar. Los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron y repercutirán negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales más allá del repunte del crecimiento de 2021 y 2022. En términos de ingresos per cápita, la región continúa en una trayectoria que conduce a una década perdida, advierte el informe.

    El documento explica que la tasa de crecimiento actual no es sostenible y existe un riesgo de retorno a trayectorias mediocres, con insuficiente inversión y empleo, y mayor deterioro ambiental. La crisis derivada de la pandemia ha aumentado la desigualdad y la pobreza, afectando principalmente a las mujeres, escolares y personas mayores. Además llegó en un momento donde la región estaba estancada, sin enfrentar la crisis de largo plazo de la inversión, el empleo y la diversificación productiva sostenible. Reconoce asimismo que las medidas fiscales adoptadas por los países han sido importantes, pero insuficientes en monto y duración.

    Al 30 de junio, la región acumulaba más de 1.260.000 muertos por causa del COVID-19 (32% del total mundial, a pesar de que su población representa el 8,4% a nivel global) y presenta grandes brechas en la vacunación respecto a los países desarrollados. Para cerrarlas se requiere cooperación e integración. En América Latina y el Caribe (30 países) el porcentaje de la población total con esquema de vacunación completo llega a solo 13,6%, mientras que en la Unión Europea es de 34,9% y en América del Norte 46,3%.

    En el último año, la tasa de pobreza extrema habría alcanzado el 12,5% y la de pobreza el 33,7%. Las transferencias de emergencia a los sectores más vulnerables permitieron atenuar el alza de la pobreza en la región en 2020 (pasó de 189 millones en 2019 a 209 millones pudiendo haber sido de 230 millones, y de 70 millones en 2019 a 78 millones pudiendo haber sido 98 millones en el caso de la pobreza extrema). Estas transferencias beneficiaron a 326 millones de personas, el 49,4% de la población. Sin embargo, la desigualdad en la distribución del ingreso aumentó (2,9% del índice de Gini). En tanto, la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó a 40,4% de la población en 2020, 6,5 puntos porcentuales más que en 2019. Esto significa que hubo 44 millones de personas más en inseguridad alimentaria moderada o grave en la región, y 21 millones pasaron a sufrir inseguridad alimentaria grave.

    El informe indica que en el período enero-abril de 2021, 20 países anunciaron o extendieron transferencias de emergencia por 10 mil millones de dólares (0,26% del PIB de 2020). De mantenerse este nivel de gasto en los restantes ocho meses de 2021, el gasto en transferencias anual sería de solo 0,78% del PIB de 2020, es decir, la mitad del gasto de 2020: 1,55% del PIB. De esta forma la cobertura sería mucho menor y alcanzaría a 60 millones de hogares (231 millones de personas y 29% de la población, comparado con los 326 millones y 49,4% de la población alcanzada en 2020).

    Por otro lado, la CEPAL indica que la pandemia deja a 2021 en un peor estado ambiental que es difícil de revertir. Si bien hubo mejoras temporales en la calidad del aire y redución de la emisiones de gases de efecto invernadero, las emisiones repuntarían 5% este año, mientras que en 11 países de la región se observó una caída de 35% en el presupuesto o gasto de protección ambiental en 2019-2020.

    En materia de comercio exterior el panorama es más favorable, ya que se prevé que las exportaciones regionales se incrementen 22% en 2021 (luego de experimentar un descenso de 10% en 2020), lo que se explica por el aumento de los precios de las materias primas, la recuperación de la demanda en China, Estados Unidos y la Unión Europea, y la recuperación de la actividad económica en la región. En tanto, en el período enero-abril de 2021, el valor del comercio intrarregional se expandió un 19% respecto de igual período de 2020, con lo que recuperaría valores cercanos a los de 2019 (que ya eran muy bajos).

    Con relación al financiamiento, el informe de la CEPAL advierte que América Latina es la región con el mayor peso de la deuda externa en el PIB (56,3%) y con el mayor servicio de la deuda externa en términos de exportaciones de bienes y servicios (59%). Esos niveles de endeudamiento reducen el espacio fiscal y ponen en peligro la recuperación y el crecimiento futuro. En el caso de los pequeños Estados insulares del Caribe (PEID), la situación es aún más insostenible, ya que en algunos países el nivel de deuda pública supera el 100% del PIB.

    En materia fiscal, el estudio de la CEPAL reafirma que es imprescindible mantener las políticas fiscales para apoyar las transferencias sociales de emergencia, apoyar a los sectores productivos y revertir la persistente caída de la inversión para continuar mitigando los efectos de la pandemia y avanzar en una recuperación transformadora con igualdad. Además, las políticas fiscales deben tener un enfoque de género en todo el ciclo fiscal. “El espacio fiscal se debe aumentar vía crecimiento de los ingresos tributarios y reducción de gastos innecesarios. También hay que consolidar los impuestos sobre la renta, extender el alcance de los impuestos a la propiedad y al patrimonio (riqueza), revisar y actualizar de forma progresiva las regalías a la explotación de recursos no renovables, y considerar impuestos a la economía digital, ambientales y relacionados a la salud pública”, precisa el informe.

    Fuente: CEPAL 08 de julio de 2021

  • Miércoles, 7 de julio de 2021

    El COVID-19 agranda el desafío para lograr
    la Agenda 2030 de desarrollo sostenible

  • El mundo no estaba en camino de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que golpeara el COVID-19, y ahora el desafío se ha magnificado muchas veces, según un nuevo informe de la ONU que indica que los países deben tomar medidas ‘críticas’ para salir de la pandemia, durante los próximos 18 meses.

    El Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021, presentado en la Sede de la ONU en Nueva York, muestra el exorbitante peaje que la pandemia de COVID-19 se ha cobrado de la Agenda 2030.

    Además de los casi cuatro millones de muertes por coronavirus, entre 119 y 124 millones de personas volvieron a la pobreza y al hambre crónica, y se perdió el equivalente a 255 millones de empleos a tiempo completo, indica el informe.

    Las interrupciones de los servicios de salud esenciales han amenazado años de progreso en la mejora de la salud materno infantil, el aumento de la cobertura de inmunización y la reducción de las enfermedades transmisibles y no transmisibles. Alrededor del 90% de los países todavía informan sobre una o más interrupciones importantes de los servicios de salud esenciales.

    El informe también indica que la pandemia ha puesto de manifiesto e intensificado las desigualdades dentro y entre países.

    El informe también confirma lo que agencias de la ONU como la Organización Meteorológica Mundial han estado dando la alarma: la desaceleración económica en 2020 hizo poco para frenar la crisis climática, que continúa en gran medida sin cesar.

    El mundo también se quedó corto en los objetivos de 2020 para detener la pérdida de biodiversidad y la reversión de los 10 millones de hectáreas de bosque que se perdieron cada año, entre 2015-2020.

    La pandemia de COVID-19 también ha afectado negativamente el progreso hacia la igualdad de género. La violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado, se espera que aumente el matrimonio infantil y las mujeres han sufrido una parte desproporcionada de la pérdida de puestos de trabajo y mayores responsabilidades de cuidado en el hogar.

    Mientras tanto, los flujos globales de inversión extranjera directa cayeron un 40% en 2020 en comparación con 2019. El documento muestra que la pandemia ha traído inmensos desafíos financieros, especialmente para los países en desarrollo, con un aumento significativo del sobreendeudamiento.

    Según el informe, para volver a encarrilar la Agenda 2030, los gobiernos, las ciudades, las empresas y las industrias deben utilizar la recuperación para adoptar vías de desarrollo bajas en carbono, resilientes e inclusivas que reducirán las emisiones de carbono, conservarán los recursos naturales y crearán mejores empleos, avanzar en la igualdad de género y abordar las crecientes desigualdades.

    La Agenda 2030, adoptada por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015, proporciona un plan común para la paz y la prosperidad de las personas y el planeta, ahora y en el futuro.

    En su esencia, los 17 Objetivos suponen mejorar la salud y la educación, reducir la desigualdad y estimular el crecimiento económico, todo mientras se aborda el cambio climático y se trabaja para preservar nuestros océanos y bosques.

    La reunión pondrá el foco en nueve Objetivos Globales de este año: poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, mejorar la salud, lograr un trabajo decente, reducir las desigualdades, hacer un consumo y una producción responsables; tomar medidas para frenar el cambio climático y mantener la paz.

    Fuente: ONU 06 de julio de 2021

  • Jueves, 1 de julio de 2021

    Miles de millones de personas se quedarán sin acceso a
    servicios de agua potable, saneamiento e higiene antes de 2030

  • Las últimas estimaciones revelan que tres de cada 10 personas de todo el mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en su hogar durante la pandemia de COVID-19

    Miles de millones de personas de todo el mundo se quedarán sin acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene en el hogar gestionados de manera segura antes 2030 a menos que el índice de progreso se multiplique por cuatro, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

    El informe del Programa Conjunto de Monitoreo Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000 – 2020 (“Progresos en materia de agua para el consumo, el saneamiento y la higiene en los hogares”) presenta las estimaciones relativas al acceso de los hogares a servicios de agua potable, saneamiento e higiene gestionados de manera segura a lo largo de los últimos cinco años, y evalúa los avances en la consecución de los seis Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con vistas a “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos antes de 2030”. Además, el informe presenta por primera vez nuevos datos por países relacionados con la salud menstrual.

    En 2020, alrededor de una de cada cuatro personas carecía de una fuente de agua potable gestionada de forma segura en su hogar y casi la mitad de la población mundial no tenía acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura. La COVID-19 ha puesto de relieve la urgente necesidad de garantizar que todo el mundo tenga acceso a una higiene de manos adecuada. Cuando comenzó la pandemia, tres de cada 10 personas del mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en sus hogares.

    El informe revela que se han registrado algunos avances para conseguir un acceso universal a los servicios básicos de agua, saneamiento e higiene (WASH). Entre 2016 y 2020, el porcentaje de la población mundial que disponía de una fuente de agua potable gestionada de manera segura en su hogar aumentó de un 70% a un 74%; los servicios de saneamiento gestionados de manera segura se incrementaron de un 47% a un 54%; y las instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón aumentaron de un 67% a un 71%.

    En 2020, por primera vez, más personas utilizaron servicios de saneamiento mejorados sobre el terreno (como letrinas de pozo y tanques sépticos, que pueden contener y tratar los residuos de manera efectiva) que conexiones de alcantarillado. Es necesario que los gobiernos garanticen las ayudas necesarias para proporcionar servicios de saneamiento sobre el terreno gestionados de manera segura, entre ellos la gestión de los lodos fecales.

    El informe explica claramente que, si se mantienen las tendencias actuales, miles de millones de niños y familias se quedarán sin servicios esenciales de WASH que salvan vidas. En concreto, el informe señala que antes de 2030:

  • Solo un 81% de la población mundial tendrá acceso a agua potable salubre en su hogar, un bien del que no podrán disfrutar 1.600 millones de personas;

  • Solo un 67% dispondrá de servicios de saneamiento adecuados, a diferencia de 2.800 millones de personas;

  • Solo un 78% contará con instalaciones básicas para lavarse las manos, lo que significa que 1.900 millones de personas no tendrán acceso a ellas.

    Asimismo, el informe pone de manifiesto las profundas desigualdades que afectan especialmente a los niños y las familias vulnerables. Si queremos conseguir el acceso universal a fuentes de agua potable gestionadas de manera segura antes de 2030, será necesario multiplicar por 10 el índice actual de progreso en los países menos adelantados. En los contextos frágiles en los que existe el doble de probabilidades de que la gente no tenga acceso a agua potable salubre, ese índice debería multiplicarse por 23.

    Para ampliar la cobertura de WASH será preciso darle prioridad a este asunto en los niveles más altos del proceso de adopción de decisiones por parte de los organismos internacionales, los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. Con este propósito, WASH deberá ser un tema indispensable de la agenda de las reuniones políticas de alto nivel, de forma que se garantice que los estados miembros lleven un seguimiento de los avances conseguidos. Esto resulta importante en el contexto del próximo examen de mitad de periodo del Decenio para la Acción sobre el Agua en 2023, la primera conferencia celebrada por las Naciones Unidas en materia de agua y saneamiento en casi 50 años.

    Fuente: OMS 01 de julio de 2021

  • Jueves, 1 de julio de 2021

    Mejores medidas de bienestar
    necesarias para políticas infantiles eficaces

    Mejorar el bienestar infantil beneficia a la sociedad en su conjunto y es clave para fomentar la prosperidad. Sin embargo, mejorar las políticas para ayudar a los niños a prosperar requerirá mejores datos sobre sus necesidades y experiencias vividas, según un nuevo informe de la OCDE.

    La medición de lo que importa para el bienestar y las políticas del niño desarrolla un nuevo marco de medición del bienestar del niño, identifica las brechas clave en los datos del niño y describe cómo pueden subsanarse.

    Un enfoque multidimensional es fundamental porque interactúan las dificultades o fortalezas en diferentes áreas. El informe cita, por ejemplo, cómo la regulación emocional en la primera infancia tiene un impacto positivo en el aprendizaje y en la calidad de las amistades y las habilidades sociales a medida que los niños crecen.

    El marco trata las diferentes dimensiones del bienestar infantil (bienestar material, social, emocional, cultural y educativo, así como la salud física y el desarrollo cognitivo) como interconectados. También tiene como objetivo captar la distribución del bienestar a través de medidas que reflejen la falta de oportunidades y las disparidades entre los diferentes grupos de niños, por ejemplo, por sexo, arreglo de vida y origen migrante.

    El informe dice que aunque los datos internacionales comparables han mejorado, su alcance sigue siendo limitado. Algunos niños, a menudo los más vulnerables, con frecuencia faltan o no son fácilmente identificables en los datos existentes, mientras que la información es limitada sobre el bienestar de los más pequeños y sobre las propias opiniones de los niños sobre aspectos importantes de sus vidas.

    Se necesita una acción coordinada de los gobiernos, las organizaciones internacionales y la comunidad en general para mejorar la disponibilidad de datos sobre la infancia entre países. Esta es una tarea considerable, dice. Requerirá una inversión significativa y un compromiso a medio y largo plazo.

    El informe ha sido elaborado por el nuevo Centro de Bienestar, Inclusión, Sostenibilidad e Igualdad de Oportunidades (WISE) de la OCDE . El Centro está generando nuevos datos y soluciones para mejorar el bienestar de las personas y reducir las desigualdades, y para comprender mejor el impacto de las políticas y acciones comerciales en la vida de las personas.

    Fuente: OECD 01 de julio de 2021

    Viernes, 25 de junio de 2021

    Día Internacional de la Lucha contra el
    Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

    Mediante la resolución 42/112, aprobada el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General decidió conmemorar el “Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas” cada 26 de junio para reforzar la acción y la cooperación con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas. En la resolución se recomiendan medidas adicionales al informe y las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas de 1987.

    Con el tema de este 2021, “Hablemos de drogas, la información salva vidas”, queremos combatir la desinformación. Debemos tratar y compartir alto y claro los hechos reales sobre las drogas. Es fundamental conocer los riesgos que tienen para nuestra salud y buscar las soluciones para abordar el problema mundial de las drogas, desde la prevención, el tratamiento y la atención basados en pruebas y el cuidado de las personas con adicción a las drogas.

    La campaña de este año quiere mostrar los datos claves que provienen del Informe Mundial sobre las Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

    De esta manera, con hechos fibasados en la ciencia y soluciones prácticas al actual problema mundial de las drogas, podremos tener una visión clara de este problema de salud.

    El Día Mundial de las Drogas es un día para compartir hallazgos de investigación, datos basados en la evidencia e información verídica que salve vidas. Debemos mantener el espíritu común de solidaridad, reinante durante esta crisis mundial sanitaria. La campaña de este año nos invita a participar, a posicionarnos firmemente contra la desinformación y las fuentes poco fiables. Todo el mundo debe comprometerse a distribuir solo datos reales sobre las drogas respaldados por la ciencia, y a salvar vidas.

    Fuente: ONU 25 de junio de 2021

    Viernes, 25 de junio de 2021

    Los consumidores de drogas en el mundo
    sumaron 275 millones en el último año

  • La potencia del cannabis se ha cuadruplicado, pero cada vez menos adolescentes lo perciben como una droga perjudicial para la salud, según un nuevo informe.

    Alrededor de 275 millones de personas consumieron drogas durante el último año a nivel global, un 22% más que en 2010, revela el informe anual de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC).

    Según el Informe Mundial sobre Drogas 2021, la potencia del cannabis se ha cuadruplicado en ciertas partes del mundo durante las últimas dos décadas. Sin embargo, la proporción de adolescentes que percibe dicha droga como perjudicial se redujo hasta en un 40%.

    Esta brecha conceptual persiste a pesar de que los estudios han demostrado que el consumo de cannabis conlleva perjuicios para la salud, especialmente entre los consumidores habituales de la droga a largo plazo. Por otra parte, la mayoría de los países han informado de un aumento del consumo de cannabis durante la pandemia.

    El estudio pone de manifiesto los cambios observados en los patrones de consumo de drogas durante la pandemia, entre ellos el aumento del consumo de cannabis y el uso no médico de sedantes farmacéuticos. También es probable que los factores socioeconómicos subyacentes contribuyan a acelerar la expansión del mercado de sustancias ilícitas.

    El acceso a las drogas también se ha simplificado más que nunca a través de las ventas en línea, y los principales mercados de drogas en la red de internet oculta (también llamada web oscura) tienen hoy en día un valor estimado de 315 millones de dólares anuales. Las transacciones de drogas sin necesidad de contacto, como por ejemplo a través del correo, también están en aumento, probablemente como resultado de la pandemia.

    El tráfico de cocaína entre Sudamérica y Europa es la segunda mayor ruta del mundo de esa droga y continúa evolucionando, lo que conlleva una mayor competencia entre los grupos de traficantes. Dicha competencia termina por elevar la calidad de la droga y reduce los precios, agravando así el daño causado por la droga en Europa.

    La superficie de cultivo de la coca disminuyó globalmente un 5% en 2019, en gran parte debido a la primera caída significativa del cultivo en Colombia en los últimos seis años. A pesar de ello, ese país sigue siendo la mayor fuente de cocaína del mundo, apunta el informe.

    El aumento del uso de la tecnología durante la pandemia también ha generado innovación en los servicios de prevención y tratamiento de la drogadicción, a través de modelos más flexibles de atención sanitaria como la telemedicina, que permite a los profesionales de la salud ampliar su alcance y prestar cuidados médicos o preventivos a más pacientes.

    El tema este año de la campaña liderada por la UNODC es “Hablemos de drogas, la información salva vidas” y tiene la intención de lograr un mundo libre de drogas.

    Fuente: ONU 24 de junio de 2021

  • Miércoles, 23 de junio de 2021

    Atrapados: alta desigualdad y bajo
    crecimiento en América Latina y el Caribe

    La región se encuentra en una trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento. La concentración de poder, la violencia, y las políticas de protección social ineficientes alimentan ese círculo vicioso y limitan el desarrollo humano.

    La brecha entre extrema riqueza y extrema pobreza y vulnerabilidad que caracteriza a la región quedó en evidencia como nunca y se profundizó aún más a raíz de la pandemia de la COVID-19. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, lanzado de forma virtual por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analiza la trampa en la que se encuentra sumida la región, que impide el avance hacia el logro de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    A pesar de los avances de las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe son más desiguales que los de otras regiones con niveles similares de desarrollo, y sus indicadores sociales aún se encuentran por debajo de los esperados para su nivel de ingreso promedio.

    El informe explora tres factores que se repiten y retroalimentan el círculo vicioso de alta desigualdad y bajo crecimiento: la concentración de poder, la violencia en todas sus formas y las políticas de protección social que no funcionan bien.

    El documento señala que la concentración de poder en manos de unos pocos que defienden sus intereses privados es uno de los factores que conectan la alta desigualdad con el bajo crecimiento. A través de su influencia política, el poder mal utilizado distorsiona las políticas públicas y debilita las instituciones. Un ejemplo que se explora en el informe es el rol de las élites económicas en el bloqueo a reformas fiscales que apoyarían una forma más progresiva de redistribución. Para balancear la distribución de poder, el organismo sugiere explorar líneas de acción como la regulación del lobby y el financiamiento de las campañas políticas.

    También se destaca que la región es la más violenta del planeta, y advierte que si bien la desigualdad causa mayor violencia, la violencia también aumenta la desigualdad porque afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, contribuyendo a perpetuar su estado de privación. La violencia limita también el crecimiento a través de su impacto sobre el capital humano (y la productividad) y sobre la inversión pública y privada que se ve distorsionada, así como por el gasto en seguridad y por la incertidumbre acerca de los derechos de propiedad.

    Entre las líneas de acción que propone el documento para abordar este tema, figuran el fortalecimiento de los sistemas de justicia local y la expansión de la atención en salud mental para las víctimas de violencia.

    El informe también se detiene en la fragilidad de los sistemas de protección social de la región, evidenciada en su limitada capacidad de respuesta durante la pandemia. La vinculación de los sistemas de aseguramiento frente a los riesgos con el empleo formal ha motivado a los gobiernos a crear sistemas paralelos, de menor calidad, para cubrir a las personas que quedan excluidas, que en la región son la mayoría. Los países de ALC tienen mercados laborales segmentados y sistemas de protección social que reproducen desigualdades e incentivan la organización de la producción en negocios muy pequeños y poco productivos. Para ello, el documento sugiere repensar la protección social para asegurar universalidad.

    Finalmente, el reporte plantea que las soluciones deben llevar a un mayor crecimiento con sostenibilidad ambiental, y a una mayor inclusión y movilidad social. Se trata de soluciones que requieren balancear el poder en el área de la definición de reglas y políticas, erradicar la violencia en todas sus formas y redefinir del ambiente institucional que constituye la esencia del contrato social: las oportunidades en el mercado laboral, la fiscalidad y la protección social.

    Fuente: PNUD 22 de junio de 2021

    Martes, 22 de junio de 2021

    Evolución de las carencias sociales 1990-2020

    Cada diez años el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) lleva a cabo el Censo de población y vivienda. De manera intermedia, también levanta instrumentos intercensales, como son los conteos de población o encuestas como la encuesta intercensal realizada en 2015. De tal forma que, con esta información, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) cuenta con datos censales e intercensales valiosos sobre las características sociodemográficas de la población mexicana, que le permite estimar una aproximación de algunas carencias sociales contempladas para la medición multidimensional de la pobreza.

    Con la finalidad de dar cuenta a la ciudadanía del panorama social del país, así como de presentar a los tomadores de decisiones herramientas para la implementación eficaz de estrategias y programas sociales que ayuden a combatir la pobreza, el CONEVAL, a partir de la información que provee el Censo de Población y Vivienda 2020, presenta la evolución de las carencias sociales desde 1990 hasta 2020, con lo que se integra un panorama sobre estas carencias para los últimos treinta años, en los que se han atestiguado diversas transformaciones demográficas, sociales, económicas y políticas del país.

    Mediante un comparativo de las carencias sociales para los años 2000, 2010, 2015 y 2020, a nivel nacional se puede observar una disminución consistente en todos los indicadores de carencias sociales, respecto a 1990. En este sentido, la mayor disminución en puntos porcentuales en relación con 1990 fue en el porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de drenaje, el cual pasó de 40.3% a 6.0% durante este periodo; mientras que la menor disminución entre 1990 y 2020 se presentó en el porcentaje de la población en viviendas con carencia por material de muros al pasar de 7.4% a 1.3%.

    Asimismo, destaca la disminución en el porcentaje de la población con carencia por acceso a los servicios de salud de 2000 a 2020, el cual pasó de 58.6% a 21.5%2 , lo que representa una disminución de 37.2 puntos porcentuales; sin embargo, es importante mencionar que de 2015 a 2020, se observa un incremento de 4.8 puntos porcentuales para este indicador.

    Por su parte, el porcentaje de la población con rezago educativo presentó una disminución entre 1990 y 2020, al pasar de 26.6% a 17.3%, es decir, un decremento de 9.3 puntos porcentuales, convirtiéndolo en el segundo indicador con la menor disminución en los últimos treinta años.

    Respecto a los componentes de la carencia por calidad y espacios de la vivienda, la mayor disminución para los cuatro componentes de esta carencia se observó entre 1990 y 2020; en este sentido, el que presentó una mayor disminución para dicho periodo fue el porcentaje de la población en viviendas con carencia por hacinamiento, el cual pasó de 28.7% a 8.3%, lo que representa una disminución de 20.4 puntos porcentuales, seguido de los componentes por material de pisos; de techos, y de muros, con disminuciones de 17.6, 11.4 y 6.1 puntos porcentuales, respectivamente.

    Por otro lado y referente a los componentes de la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, al igual que los referentes a la carencia por calidad y espacios de la vivienda, la mayor disminución para estos se presentó entre 1990 y 2020. El porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de drenaje fue el que tuvo una mayor disminución en dicho periodo, al pasar de 40.3% a 6.0%, lo que representa un decremento de 34.3 puntos porcentuales; por su parte, el porcentaje de la población que reside en viviendas con carencias por acceso al agua entubada pasó de 24.2% a 3.8% y el porcentaje de la población en viviendas con carencia por servicio de electricidad pasó de 13.1% a 0.6%, lo que significa una disminución de 20.4 y 12.5 puntos porcentuales, respectivamente.

    Fuente: CONEVAL 22 de junio de 2021

    Lunes, 21 de junio de 2021

    Día Internacional del Yoga

    ¡Namasté!

    El Día Internacional del Yoga llega a su séptima edición en un momento en que la pandemia de COVID-19 continúa alterando las vidas y los medios de subsistencia de las personas en todo el mundo.

    El mensaje del yoga para promover el bienestar físico y mental de la humanidad nunca ha sido más relevante. Durante la pandemia se ha observado una tendencia creciente de personas de todo el mundo que adoptan esta práctica para mantenerse saludables y rejuvenecidos y para luchar contra el aislamiento social y la depresión. El yoga también está desempeñando un papel importante en la atención psicosocial y la rehabilitación de los pacientes con COVID-19 en cuarentena y aislamiento. Son particularmente útiles para aliviar sus miedos y ansiedad.

    Reconociendo este importante papel del yoga, la conmemoración de este año se titula “Yoga para el bienestar”, o lo que es lo mismo, cómo la práctica del yoga puede promover la salud integral de cada individuo.

    En reconocimiento de su popularidad universal, el 11 de diciembre de 2014, las Naciones Unidas proclamaron el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga, con la resolución 69/131.

    La India propuso el proyecto de resolución para crear el Día Internacional del Yoga y recibió el apoyo de 175 Estados Miembros. El primer ministro indio, Narendra Modi, presentó el texto en un discurso pronunciado en la 69 sesión de la Asamblea General, en el que dijo: «el yoga es un don inestimable de nuestra antigua tradición. El yoga representa la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y la acción. Es importante coordinar todos esos aspectos. Ese enfoque holístico es valioso para nuestra salud y nuestro bienestar. El yoga no se trata solo de ejercicios, se trata de una manera de descubrir el sentido de identidad de uno mismo, el mundo y la naturaleza».

    La resolución señala «la importancia de que las personas y las poblaciones adopten decisiones más saludables y modos de vida que propicien la buena salud». La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha pedido a los Estados miembros que fomenten la actividad física de los ciudadanos. El sedentarismo es una de las diez causas más frecuentes de muerte en el mundo, y un factor clave de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

    Fuente: ONU 21 de junio de 2021

    Viernes, 18 de junio de 2021

    El suicidio contó por una de cada cien muertes en 2019

  • “Según un nuevo estudio de la agencia de salud de la ONU la tasa de suicidios masculina dobla a la femenina y representa la cuarta causa de muertes entre jóvenes de 15 a 29 años tras los traumatismos por accidentes de tráfico, la tuberculosis y la violencia interpersonal. El organismo critica la falta de estrategias nacionales de prevención y publica una nueva serie de orientaciones para prevenirlo.

    Una de cada cien muertes ocurridas durante el año 2019 – o 700.000 en cifras exactas- fue por suicidio, una de las principales causas de fallecimiento en el mundo, según estima una publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Este elevado número de decesos, ligado al hecho de que anualmente pierden la vida más personas por suicidio que por VIH, paludismo, cáncer de mama, o incluso por guerras y homicidios, ha conducido a la OMS a preparar una nueva serie de orientaciones para ayudar a los países a mejorar la prevención del suicidio.

    Un análisis más detallado del fenómeno indica que la tasa de suicidios masculina dobla a la femenina con 12,6 por 100.000 hombres frente a 5,4 por 100.000 mujeres, y que representa el cuarto motivo de muertes entre jóvenes de 15 a 29 años tras los traumatismos por accidentes de tráfico, la tuberculosis y la violencia interpersonal.

    Pese a que las tasas de suicidio a nivel mundial disminuyeron un 36% entre 2000 y 2019, con un rango del 17% en el Mediterráneo oriental al 49% en el Pacífico Occidental, se incrementaron un 17% en América.

    La OMS subraya que, aunque algunos países han situado la prevención del suicidio en un lugar destacado en sus programas, actualmente solo 38 naciones tienen una estrategia nacional de prevención del suicidio y que es necesario impulsar este tipo de actuación de cara a cumplir con la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de reducir en un tercio la tasa mundial de suicidios para 2030.

    Fuente: ONU 17 de junio de 2021

  • Jueves, 17 de junio de 2021

    Una de cada 100 muertes es por suicidio