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Jueves, 15 de octubre de 2020

Reporte mensual de la Balanza
Comercial Agroalimentaria de México

Cifras durante agosto de 2020

El origen de la información se basa en la estadística de la balanza de productos agropecuarios y balanza de productos agropecuarios, pesqueros y agroindustriales que integra y difunde el Grupo de Trabajo de Estadísticas de Comercio Exterior, conformado por el Banco de México, INEGI y SAT y la Secretaría de Economía.

Por sexto año consecutivo al mes de agosto de 2020, la Balanza Comercial Agropecuaria y Agroindustrial tiene superávit, fue de 8,839 millones de dólares (MDD).

El saldo positivo en los ocho primeros meses de 2020 se incrementó 30.9% (2,087 MDD), en comparación con el similar de 2019, debido al aumento de las exportaciones en 2.8% (726 MDD), mientras que las importaciones disminuyeron en 7.2% (1,361 MDD).

La dinámica que presentan las exportaciones de bienes agroalimentarios y el nivel alcanzado permitió al país obtener divisas que superan a las conseguidas por:

  • Venta de productos petroleros 15,155 MDD (136.0%) y
  • Turismo extranjero en 18,769 MDD (249.3%)

    En contra parte, las exportaciones agroalimentarias son superadas por:

  • Remesas en 97 MDD (0.4%)

    A agosto de 2020, la Balanza Comercial No Petrolera cerró con un superávit de 23,804 MDD.

  • El impacto del saldo de la Balanza Manufacturera en el saldo de la Balanza No Petrolera es positivo; tiene un superávit de 16,355 MDD, el cual contribuye con 68.7%.
  • Mientras que el impacto del superávit de la Balanza Agropecuaria y Pesquera (4,384 MDD) contribuye de manera positiva con 18.4% al superávit de la Balanza No Petrolera.

    Comportamiento de la balanza agroalimentaria, enero a agosto 2020

    Balanza Agropecuaria y Agroindustrial: superávit de 8,839 MDD.
    Las mercancías que contribuyen significativamente al superávit de la balanza agroalimentaria de México por sus saldos positivos son:

    Balanza de bienes agrícolas:

    En los primeros ocho meses de 2020, el superávit fue de 4,492 MDD,
    este saldo es resultado de exportaciones 64.6% mayores a las importaciones. Éstas se incrementaron
    5.4% (585 MDD), en relación con el mismo periodo de 2019, mientras que las importaciones
    disminuyeron en 2.6 % (185 MDD).

    Balanza de bienes agroindustriales:

    de enero a agosto de 2020, se registra un superávit de 4,455
    MDD, periodo en el que las exportaciones fueron 48.3% mayores a las importaciones, resultado del
    incremento de las exportaciones en 225 MDD, es decir, 1.7%, respecto del similar de 2019, en cambio las importaciones bajaron 952 MDD (-9.4%).

    Balanza de bienes pesqueros:

    En los primeros ocho meses de 2020, se presenta un superávit de
    157 MDD, debido a que lo exportado es 49.6% mayor respecto de lo importado. Las ventas al exterior
    disminuyeron en 20.0% (118 MDD), mientras que las compras en 26.3% (113 MDD).

    Fuente: SIAP 14 de octubre de 2020

  • Miércoles, 7 de octubre de 2020

    FIRA coloca en BIVA el primer bono con perspectiva de género

  • El objetivo es levantar $3,000 millones, a tres años, para otorgar financiamiento exclusivo a mujeres que necesiten capital de trabajo y recursos para infraestructura productiva.

    Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) colocará en México el primer bono social con perspectiva de género, con lo que beneficiaría a las mujeres del sector agrícola.

    El objetivo de dicha emisión es levantar hasta 3,000 millones de pesos, con un plazo de vencimiento de tres años, para otorgar financiamiento exclusivo a mujeres que necesiten capital de trabajo y recursos para infraestructura productiva.

    La venta de los bonos será en la Bolsa Institucional de Valores (Biva) en la fecha que coincide con el Día Internacional de las Mujeres Rurales. La colocación será el 19.

    Fuentes relacionadas con la emisión aseguraron que esta oferta ha despertado el interés de instituciones bancarias, como BBVA y Banorte, afores, fondos de inversión, por ser la primera en México en enfocarse a apoyar la inclusión y empoderamiento de las mujeres.

    El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) han apoyado la emisión del bono social con enfoque de género de FIRA.

    También ha recibido el aval de la ONU Mujeres, instancia que opina que “el bono diversificará las fuentes de financiamiento y atraerá inversionistas con interés en promover la igualdad de género, lo que permitirá posicionarse como referentes en el mercado”.

    Además, tiene “el potencial para impactar en la vida de las mujeres, sus familias y contribuir al desarrollo sostenible de sus comunidades”.

    FIRA refiere que “sólo 29% de la población femenina de 18 a 70 años tiene algún crédito formal ante el 33% en hombres y en las localidades de menos de 15,000 habitantes, esta cifra se reduce a 20 por ciento. También señala que “el porcentaje legal de propiedad de la tierra agrícola en manos de las mujeres rurales alcanza un 21%, en contraste con un 79% para sus contrapartes masculinos”.

    Además, la pobreza en mujeres alcanza hasta 55.9% en el sector rural, mientras que el 42.4% se encuentra en condición de pobreza frente al 41.4% de los hombres, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), un organismo que mide la pobreza en México.

    Los bonos de género están sujetos a la misma regulación financiera y del mercado de capitales que los bonos tradicionales, pero su objetivo es cerrar la brecha existente en términos de acceso de las mujeres al mercado laboral, posiciones de liderazgo y financiamiento.

    Destaca porque puede financiar empresas que cumplan cualquiera de sus tres objetivos: que esté dirigida por mujeres, que ofrezca productos o servicios para mujeres o que esté comprometida con la promoción de la igualdad.

    Los bonos con perspectiva de género siguen los principios para bonos sociales acordados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales. También contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y son verificados por organizaciones externas e independientes reconocidas dentro del mercado que brindan segundas opiniones.

    Fuente:EL ECONOMISTA 06 de octubre de 2020

  • Miércoles, 23 de septiembre de 2020

    La COVID-19 provoca una inmensa pérdida de
    ingresos provenientes del trabajo en todo el mundo

  • Un nuevo análisis de la OIT sobre el impacto de la COVID-19 en el mercado laboral revela una caída “masiva” de los ingresos laborales y grandes disparidades en materia de incentivos fiscales que amenazan con aumentar la desigualdad entre los países más ricos y los más pobre.

    La pandemia de la COVID-19 ha provocado una gran pérdida de horas de trabajo en todo el mundo, que ha dado lugar a su vez a una “drástica” reducción de los ingresos provenientes del trabajo de los trabajadores, según señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su reciente análisis de los efectos de la pandemia en el mundo del trabajo.

    Los ingresos provenientes del trabajo a escala mundial han disminuido alrededor de un 10,7%, a saber, 3,5 billones de dólares de EE.UU., en los tres primeros trimestres de 2020, con respecto al mismo período de 2019. Esa cifra no incluye los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos para sustentar el nivel de ingresos.

    La mayor reducción tuvo lugar en los países de ingresos medianos bajos, en los que la pérdida de ingresos provenientes del trabajo alcanzó el 15,1%; América, en la que se registró una pérdida del 12,1%, fue la región más afectada.

    Según se desprende de los resultados del análisis que figura en el Observatorio de la OIT: La COVID‑19 y el mundo del trabajo. Sexta edición , la pérdida de horas de trabajo a escala mundial en los primeros nueve meses de 2020 ha sido “sustancialmente mayor” que la prevista en la edición anterior de dicho Observatorio (publicada el 30 de junio).

    Por ejemplo, la revisión de las estimaciones sobre pérdida de horas de trabajo a escala mundial para el segundo trimestre (T2) de este año (con respecto al cuarto trimestre de 2019) arroja una pérdida del 17,3%, equivalente a 495 millones de empleos a tiempo completo (para una semana laboral de 48 horas), frente a la anterior estimación del 14%, o 400 millones de empleos a tiempo completo. Para el tercer trimestre de 2020 se prevé una pérdida de horas de trabajo a escala mundial del 12,1% (345 millones de empleos a tiempo completo).

    Las previsiones para el cuarto trimestre ponen de manifiesto una situación mucho más desfavorable que la estimada al publicarse la última versión del Observatorio de la OIT . Con arreglo al caso hipotético de referencia establecido por la OIT, cabe prever que la pérdida de horas de trabajo a escala mundial sea del 8,6% en el cuarto trimestre de 2020 (con respecto al cuarto trimestre de 2019), lo que corresponde a 245 millones de empleos a tiempo completo. Ello constituye un aumento del 4,9 por ciento, a saber, 140 millones de empleos a tiempo completo, con respecto a la anterior estimación de la OIT.

    En el informe se señala asimismo que la disminución del empleo es atribuible en mayor medida al grado de inactividad que al nivel de desempleo, lo que conlleva amplias consecuencias en materia de adopción de políticas.

    Pese a que muchas medidas restrictivas en relación con el cierre de lugares de trabajo se aplican actualmente de forma más laxa, siguen existiendo amplias diferencias al respecto en función de la región de que se trate. El 94% de los trabajadores residen en países en los que se sigue aplicando algún tipo de restricción que afecta a los lugares de trabajo, y el 32% en países en los que se ha establecido el cierre de todos los lugares de trabajo, salvo los esenciales.

    En la 6.a edición del Observatorio de la OIT se examina asimismo la eficacia de las medidas de incentivo fiscal encaminadas a mitigar los efectos adversos de la pandemia en el mercado laboral.

    En los países para los que se disponen de datos pertinentes relativos al segundo trimestre de 2020, cabe establecer una clara correlación al respecto, en virtud de la cual se constata que cuanto mayor es el alcance de las medidas de incentivo fiscal (como porcentaje del PIB), menor es la pérdida de horas de trabajo registrada. En relación con el período anteriormente citado, una intensificación del 1% de las medidas de incentivo fiscal con respecto al PIB anual habría contribuido a mitigar aún más, en un 0,8%, la pérdida de horas de trabajo.

    No obstante, pese a que las medidas de incentivo fiscal han constituido una ayuda fundamental para fomentar la actividad económica y mitigar la pérdida de horas de trabajo, su aplicación se ha concentrado en países de altos ingresos, habida cuenta de la limitación de recursos de los países emergentes y en desarrollo para financiar esas medidas.

    Con objeto de que los países en desarrollo alcancen la misma relación que existe en los países de ingresos altos entre el valor resultante de la aplicación de medidas de incentivo fiscal y el asociado a la pérdida de horas de trabajo, los primeros tendrían que invertir 982.000 millones de dólares suplementarios (45.000 millones de dólares, en el caso de los países de ingresos bajos, y 937.000 millones de dólares, en el caso de los países de ingresos medianos bajos). La brecha en materia de incentivo fiscal en los países de bajos ingresos es inferior al 1% del valor total resultante de la aplicación de las medidas de incentivo fiscal anunciadas por los países de altos ingresos.

    Esa amplia “brecha en materia de incentivos fiscales” tiene efectos aún más adversos si se tienen en cuenta los deficientes programas de protección social de muchos países en desarrollo. Por otro lado, varios de esos países han tenido que reasignar partidas presupuestarias de gasto público, en detrimento de otros fines, a fin de mitigar los efectos de la crisis en el mercado laboral.

    Fuente: OIT 23 de septiembre de 2020

  • Martes, 15 de septiembre de 2020

    Reporte mensual de la Balanza
    Comercial Agroalimentaria de México

    Cifras durante julio de 2020

    El origen de la información se basa en la estadística de la balanza de productos agropecuarios y balanza de productos agropecuarios, pesqueros y agroindustriales que integra y difunde el Grupo de Trabajo de Estadísticas de Comercio Exterior, conformado por el Banco de México, INEGI y SAT y la Secretaría de Economía.

    Por sexto año consecutivo al mes de julio de 2020, la Balanza Comercial Agropecuaria y Agroindustrial tiene superávit, fue de 8,098 millones de dólares (MDD).

    El saldo positivo en los siete primeros meses de 2020 se incrementó 21.4% (1,427 MDD), en comparación con el similar de 2019, debido al aumento de las exportaciones en 2.8% (647 MDD), mientras que las importaciones disminuyeron en 4.8% (780 MDD).

    La dinámica que presentan las exportaciones de bienes agroalimentarios y el nivel alcanzado permitió al país obtener divisas que superan a las conseguidas por:

  • Remesas en 673 MDD (3.0%)
  • Venta de productos petroleros en 14,047 MDD (148.7%) y
  • Turismo extranjero en 16,474 MDD (234.7 %)

    A julio 2020, la Balanza Comercial No Petrolera cerró con un superávit de 17,008 MDD.

  • El impacto del saldo de la Balanza Manufacturera en el saldo de la Balanza No Petrolera es positivo; tiene un superávit de 10,155 MDD, el cual contribuye con 59.7%.
  • Mientras que el impacto del superávit de la Balanza Agropecuaria y Pesquera (4,366 MDD) contribuye de manera positiva con 25.7% al superávit de la Balanza No Petrolera.

    Comportamiento de la balanza agroalimentaria, enero a julio 2020

    Balanza Agropecuaria y Agroindustrial: superávit de 8,098 MDD
    Las mercancías que contribuyen significativamente al superávit de la balanza agroalimentaria de México por sus saldos positivos son: