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Jueves, 9 de diciembre de 2021

 

La COVID-19 es “la peor crisis para la infancia

  • COVID-19 está revirtiendo prácticamente todos los avances en favor de la infancia, tal y como refleja la impactante cifra de 100 millones de niños más que se han sumido en la pobreza

    La COVID-19 ha afectado a la infancia a una escala sin precedentes, lo que la convierte en la peor crisis de la infancia en los 75 años de historia de UNICEF, según ha declarado el organismo de las Naciones Unidas para la infancia en un informe publicado.

    El informe Evitemos una década perdida: Hay que actuar ya para revertir los efectos de la COVID-19 sobre la infancia y la juventud subraya las distintas formas en que la COVID-19 está poniendo en peligro décadas de progreso en cuestiones fundamentales para los niños, como la pobreza, la salud, el acceso a la educación, la nutrición, la protección de la infancia y el bienestar mental. El informe revela también que, casi dos años después de la pandemia, los efectos generalizados de la COVID-19 siguen agravándose, mientras aumenta la pobreza, se arraiga la desigualdad y se ponen en peligro los derechos de los niños en unos niveles que no se habían visto antes.

    Según el informe, se estima que nada menos que 100 millones de niños más viven en situación de pobreza multidimensional debido a la pandemia: un aumento del 10% desde 2019. Esto equivale aproximadamente a 1,8 niños por segundo desde mediados de marzo de 2020. Por si fuera poco, el informe señala que llevará mucho tiempo recuperar el terreno perdido: incluso en el mejor de los casos, tardaremos entre siete y ocho años en recuperarnos y regresar a la situación en materia de pobreza infantil que había antes de la COVID.

    A partir de otros datos que evidencian este retroceso, el informe revela que alrededor de 60 millones de niños más viven hoy en día en hogares pobres desde el punto de vista monetario, en comparación con las cifras anteriores a la pandemia. Además, en 2020, más de 23 millones de niños no pudieron recibir las vacunas esenciales, un aumento de casi cuatro millones con respecto a 2019 y la cifra más alta en 11 años.

    Incluso antes de la pandemia, alrededor de 1.000 millones de niños y niñas de todo el mundo sufrían al menos una privación grave, como la falta de acceso a la educación, la salud, la vivienda, la nutrición, el saneamiento o el agua. En la actualidad, esta cifra está aumentando, ya que la desigualdad en la recuperación está acentuando las crecientes disparidades entre los niños ricos y los pobres, si bien perjudica especialmente a los más marginados y vulnerables. El informe pone de manifiesto los siguientes datos:

  • En el punto álgido de la pandemia, más de 1.600 millones de estudiantes no pudieron asistir a la escuela debido a los confinamientos decretados en los países. En el primer año de crisis, las escuelas permanecieron cerradas en todo el mundo durante casi el 80% del tiempo de enseñanza presencial.

  • Los problemas de salud mental afectan a más de un 13% de los adolescentes de 10 a 19 años en todo el mundo. En octubre de 2020, la pandemia había interrumpido o suspendido los servicios de salud mental esenciales en el 93% de los países de todo el mundo.

  • Antes del final de esta década, pueden producirse hasta 10 millones de matrimonios infantiles más como consecuencia de la pandemia de COVID-19.

  • El número de niños sometidos al trabajo infantil ha aumentado hasta alcanzar los 160 millones en todo el mundo, lo que supone un aumento de 8,4 millones de niños en los últimos cuatro años. Del mismo modo, otros 9 millones de niños corren el riesgo de verse obligados a trabajar para finales de 2022 como resultado del aumento de la pobreza provocado por la pandemia.

  • Durante el punto álgido de la pandemia, 1.800 millones de niños y niñas vivían en los 104 países donde se interrumpieron gravemente los servicios de prevención y respuesta a la violencia.

  • 50 millones de niños sufren emaciación, la forma más letal de la malnutrición, y esta cifra podría aumentar en 9 millones antes del final de 2022 como consecuencia de los efectos de la pandemia sobre la alimentación, los servicios de nutrición y las prácticas de alimentación de los niños.

    Además de la pandemia, el informe advierte de que existen otras amenazas para la infancia que ponen en grave peligro sus derechos. En todo el mundo, 426 millones de niños y niñas (casi uno de cada cinco) viven en zonas donde los conflictos son cada vez más intensos y se cobran un mayor número de víctimas civiles, lo que afecta de manera desproporcionada a los niños y las niñas. Las mujeres y las niñas son las que están más expuestas a la violencia sexual relacionada con los conflictos. El 80% de todas las necesidades humanitarias están motivadas por conflictos. Del mismo modo, alrededor de 1.000 millones de niños y niñas (casi la mitad de la población infantil mundial) viven en países extremadamente vulnerables a los efectos del cambio climático.

    Para responder y recuperarse, y para reimaginar el futuro de cada niño, UNICEF sigue pidiendo que se tomen las siguientes medidas:

  • Invertir en protección social, capital humano y gasto público para lograr una recuperación resiliente que incluya a todos.

  • Poner fin a la pandemia y revertir el alarmante retroceso que se ha producido en la salud y la nutrición de la infancia, aprovechando, entre otras cosas, el papel fundamental que desempeña UNICEF en la distribución de las vacunas contra la COVID-19.

  • Reconstruir el mundo de manera más sólida garantizando una educación de calidad, protección y buena salud mental para cada niño.

  • Aumentar la capacidad de resiliencia con el fin de mejorar las labores de prevención y respuesta a las crisis y proteger a la infancia, por ejemplo, estableciendo nuevos enfoques para acabar con las hambrunas, proteger a los niños del cambio climático y reimaginar el gasto que se destina a paliar los desastres.

    A medida que trabajamos con los gobiernos, los donantes y otras organizaciones con el objetivo de comenzar a trazar una ruta común para los próximos 75 años, los niños y las niñas han de ser los primeros a la hora de recibir inversiones y los últimos a la hora de sufrir recortes. La promesa de nuestro futuro depende de las prioridades que establezcamos en el presente”.

    Fuente: UNICEF 09 de diciembre de 2021

  • Martes, 9 de noviembre de 2021

    El hambre sigue en aumento y, en algunos países, empuja
    a comer langostas del desierto o cactus para sobrevivir

  • Con 45 millones de personas al borde la inanición, cuando eran 42 millones a principios de año y 27 millones en 2019, la agencia de la ONU calcula que el coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de 2021.

    El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advirtió que sigue creciendo el número de personas que se encuentran al borde de la hambruna, mientras el número de personas que sufren un problema de hambre aguda se ha disparado y ha crecido en alrededor de tres millones de personas desde el inicio de año.

    La cifra de quienes pasan hambre de forma aguda ha aumentado desde los 42 millones de principios de año, y los 27 millones de 2019, hasta los actuales 45 millones en 43 países.

    El Programa Mundial de Alimentos y sus socios humanitarios continúan intensificando sus esfuerzos para ayudar a millones de personas que se enfrentan al hambre. Sin embargo, las necesidades superan ampliamente los recursos disponibles en un momento en el que las fuentes de financiación tradicionales están sobrecargadas.

    El coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de año.

    Un análisis de vulnerabilidad de la agencia de la ONU en 43 países demuestra que las familias se ven obligadas a comer menos, o a saltarse las comidas por completo, a alimentar a los niños en lugar de a los adultos y, en algunos casos extremos, a comer langostas, hojas silvestres o cactus para sobrevivir, como en Madagascar.

    En otras zonas, las familias se ven obligadas a casar a los niños a una edad temprana o a sacarlos de la escuela, a vender sus bienes como el ganado o lo poco que les queda. Un caso extremo es el reportado por los medios de comunicación de Afganistán que señalan que las familias se ven obligadas a vender a sus hijos en un intento desesperado por sobrevivir.

    La subida de los precios de los alimentos recientemente anunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación no solo provoca que los alimentos estén fuera del alcance de millones de las personas más pobres del mundo, sino que también aumenta el coste de la adquisición de la comida en los mercados mundiales.

    A esta coyuntura se suman los altos precios del combustible, que aumentan los costes de transporte y suponen una mayor presión sobre las cadenas de suministro mundiales: cuando hace un año el envío de un contenedor costaba 1000 dólares ahora cuesta 4000 o incluso más.

    Durante este año, el Programa Mundial de Alimentos se ha embarcado en la mayor operación de su historia dirigida a 139 millones de personas en los 85 países en los que opera.

    Esta labor abarca tanto las necesidades alimentarias y nutricionales de emergencia, como el trabajo con los socios para fortalecer la resiliencia y aumentar la autonomía de las personas más pobres y vulnerables del planeta.

    Fuente: ONU 08 de noviembre de 2021

  • Martes, 21 de septiembre de 2021

    Hartos: es hora de repensar los sistemas alimentarios

  • Cómo cambiar la forma en que comemos puede contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    La comida es mucho más que lo que ponemos en nuestro cuerpo. A nivel humano, es una parte profundamente importante de nuestra cultura e historia, ligada a nuestro sentido de identidad, familia y comunidad. En perspectiva, se trata de ver la comida como parte de un “sistema”: la forma en que cultivamos, producimos y distribuimos se vuelve logístico, geopolítico, global y profundamente entrelazado con el cambio climático.

    Los subsidios agrícolas son una gran parte del problema. Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés) revela que de los US$ 540.000 millones gastados en subvenciones, la gran mayoría de ellos (el 87%) provoca distorsiones de precios y fomenta prácticas que dañan el medio ambiente y benefician de forma desproporcionada a los grandes productores a expensas de los pequeños agricultores.

    La COVID-19 ha demostrado lo que ya sabemos que está mal en las cadenas alimentarias modernas: son inestables, insostenibles e injustas.

    El Programa Mundial de Alimentos (WFP por sus siglas en inglés) estima que el número de personas que padecen hambre aumentó en 161 millones entre 2019 y 2020, hasta 811 millones. El hambre aguda está en su punto más alto en cinco años.

    El Índice de Precios de los Productos Básicos Agrícolas es el más alto desde 2013 y en junio de este año había aumentado un 33% más que en enero de 2020.

    El Banco Mundial pronostica que el impacto de la COVID-19 en las cadenas alimentarias continuará en 2022 y podría revertir el aumento de años de vida humana. Sin embargo, incluso antes de la pandemia, el cambio climático, los peligros naturales y los conflictos planteaban graves amenazas para la seguridad alimentaria.

    Mientras los pobres luchan, los países ricos producen y desperdician cada vez más, dependiendo de una agricultura destructiva impulsada por el deseo de más productos animales. Esto, a su vez, está destruyendo las tierras restantes que todavía están vírgenes.

    Sin una nutrición adecuada, una agricultura sostenible y un trato justo para todas aquellas personas que producen, cosechan y distribuyen alimentos, no puede haber prosperidad, paz, justicia o igualdad.

    Para alcanzar los ODS y la Agenda 2030, la forma en que producimos los alimentos y los tipos de alimentos que comemos también debe cambiar.

    Los sistemas alimentarios agrícolas tienen un papel fundamental para acabar con la pobreza, erradicar el hambre y reducir las desigualdades.

    El PNUD trabaja a todos los niveles de producción de alimentos y con familias y agricultores de todo el mundo para eliminar los eslabones innecesarios de la cadena y garantizar que los alimentos nutritivos lleguen a quienes más los necesitan.

    Nuestra red SDG Impact Accelerator está trabajando para cambiar la forma en que pensamos y practicamos la agricultura. La agricultura digital y la agricultura de precisión permiten acceder a datos concretos a tiempo real a través de sensores, GPS y medidores de flujo, lo que permite a los agricultores mejorar la calidad y la productividad del suelo.

    Fuente: PNUD 20 de septiembre de 2021

  • Miércoles, 5 de mayo de 2021

    La inseguridad alimentaria aguda
    alcanza su nivel más alto en cinco años

  • Los conflictos, las conmociones económicas —en particular debido a la COVID-19 y a las condiciones meteorológicas extremas— abocaron al menos a 155 millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda en 2020.

    El número de personas que sufre inseguridad alimentaria aguda y necesita asistencia urgente para salvar su vida y salvaguardar sus medios de subsistencia alcanzó en 2020 su nivel más alto en cinco años en los países aquejados por crisis alimentarias, según se revela en un informe anual presentado por la Red mundial contra las crisis alimentarias, una alianza internacional de las Naciones Unidas, la Unión Europea (UE), organismos gubernamentales y no gubernamentales que trabaja para hacer frente conjuntamente a las crisis alimentarias.

    La seria advertencia formulada en el Informe mundial de 2021 sobre las crisis alimentarias pone de manifiesto que los conflictos o las conmociones económicas, a menudo relacionadas con la enfermedad por coronavirus (COVID-19) junto con las condiciones meteorológicas extremas, siguen abocando a millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda.

    En el informe de la Red mundial contra las crisis alimentarias se revela que al menos 155 millones de personas se encontraban en contextos de crisis con una inseguridad alimentaria aguda o en situaciones peores (Fases 3 a 5 de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF/CH)) en 55 países o territorios en 2020 -un aumento de alrededor de 20 millones de personas respecto del año anterior- y se advierte seriamente de una tendencia preocupante: la inseguridad alimentaria aguda lleva aumentando de forma incesante desde 2017, año de la primera edición del informe.

    De dichas personas, en torno a 133 000 habían alcanzado en 2020 la fase más grave de inseguridad alimentaria aguda -la fase de catástrofe (Fase 5 de la CIF/CH)- en Burkina Faso, Sudán del Sur y el Yemen, donde fue preciso actuar urgentemente para evitar la muerte generalizada y el colapso de los medios de vida.

    Al menos otros 28 millones de personas se enfrentaron a niveles de emergencia (Fase 4 de la CIF/CH) de inseguridad alimentaria aguda en 2020 -lo que significa que se encontraban a un paso de la inanición -en 38 países o territorios donde la intervención urgente salvó vidas y salvaguardó los medios de subsistencia, además de evitar que la hambruna se propagase.

    Treinta y nueve países y territorios han padecido crisis alimentarias durante los cinco años que la Red mundial contra las crisis alimentarias ha venido publicando su informe anual; en esos países o territorios, la población afectada por altos niveles de inseguridad alimentaria aguda (Fases 3 a 5 de la CIF/CH) aumentó de 94 millones a 147 millones entre 2016 y 2020.

    Además, en los 55 países y territorios con crisis alimentaria que abarca el informe, más de 75 millones de niños menores de cinco años sufrían retraso del crecimiento (eran demasiado bajos) y más de 15 millones, emaciación (estaban demasiado delgados) en 2020.

    Las principales causas subyacentes de la creciente inseguridad alimentaria aguda de 2020 fueron:

  • Los conflictos (principal factor que abocó a casi 100 millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda, respecto de los 77 millones de 2019);

  • Las conmociones económicas -a menudo debido a la COVID-19- ocuparon el lugar de los fenómenos meteorológicos como segunda causa de inseguridad alimentaria aguda en cuanto a número de personas y de países afectados (más de 40 millones de personas en 17 países o territorios, respecto de los 24 millones de personas y los ocho países de 2019);

  • Las condiciones meteorológicas extremas (más de 15 millones de personas, respecto de 34 millones).

    Si bien en 2021 los conflictos siguen siendo la principal causa de las crisis alimentarias, la COVID-19 y las medidas de contención de la enfermedad, así como los fenómenos meteorológicos extremos, continuarán exacerbando la inseguridad alimentaria aguda en las economías frágiles.

    “Un año después de que se declarase la pandemia de la COVID-19, las perspectivas para 2021 y posteriormente son sombrías. Los conflictos, las restricciones impuestas a raíz de la pandemia que han exacerbado las penurias económicas y la amenaza persistente de condiciones atmosféricas adversas probablemente sigan desencadenando crisis alimentarias”, afirmaron la UE, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas -miembros fundadores de la Red mundial- junto con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en la declaración que publicaron con el informe.

    “La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad del sistema alimentario mundial y la necesidad de sistemas más equitativos, sostenibles y resilientes para alimentar de forma nutritiva y sistemática a 8 500 millones de personas para 2030. Es necesaria una transformación radical de nuestros sistemas agroalimentarios a fin de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

    “El carácter prolongado de la mayoría de las crisis alimentarias indica que las tendencias medioambientales, sociales y económicas a largo plazo agravadas por los crecientes conflictos y la inseguridad están menoscabando la resiliencia de los sistemas agroalimentarios. Si las tendencias actuales no se revierten, la frecuencia y la gravedad de las crisis alimentarias se incrementarán”.

    Para abordar esos desafíos, la Red mundial redoblará los esfuerzos para promover los sistemas agroalimentarios resilientes que sean sostenibles desde el punto de vista social, medioambiental y económico y apoyará grandes eventos este año, tales como la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Cumbre sobre Nutrición para el crecimiento. Asimismo, cooperará con la iniciativa del Grupo de los Siete (G-7) para evitar la hambruna.

    La Red mundial hace hincapié en la necesidad de actuar urgentemente y con decisión y pide a la comunidad internacional que se movilice contra el hambre.

    Fuente: FAO 23 de abril de 2021

  • Viernes, 13 de noviembre de 2020

     

    La OPS pide que se mejore el control de la diabetes
    para prevenir complicaciones y COVID-19 grave

  • En las Américas, más de 60 millones de personas viven con diabetes. La diabetes mal controlada puede provocar ceguera, enfermedad renal y del corazón, y amputaciones. Además, es una condición que aumenta el riesgo de padecer COVID-19 grave

    En vísperas del Día Mundial de la Diabetes, que tiene lugar el 14 de noviembre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insta a mejorar el control de la diabetes para prevenir complicaciones relacionadas con ella, así como las complicaciones potencialmente mortales asociadas a las infecciones por el nuevo coronavirus.

    En las Américas, más de 60 millones de personas viven con diabetes, principalmente con la diabetes de tipo 2, y si no se toman medidas, se estima que para 2040 habrá más de 100 millones de adultos con esta enfermedad. Además, cada año, más de 340.000 personas mueren por complicaciones relacionadas con la diabetes en la región. Por su parte, la COVID-19 ya ha infectado a más de 21 millones de personas en las Américas y los casos siguen en aumento.

    La pandemia por COVID-19 ha interrumpido las rutinas diarias de millones de personas en la región y ha hecho que la enfermedad sea más difícil de manejar. Menos personas han acudido a los centros de salud para hacer visitas de seguimiento debido a las medidas de permanencia en el hogar, el temor a la infección por el nuevo coronavirus y las interrupciones en los servicios salud.

    El sobrepeso y la obesidad, que afectan a más del 60% de los adultos de la región, están fuertemente vinculadas con la diabetes, una enfermedad crónica progresiva que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en la sangre. La diabetes tipo 2 – que representa la mayoría de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso corporal excesivo, una dieta malsana y a la inactividad física- está aumentando en todo el mundo. Desde 1980, se ha triplicado el número de personas con diabetes tipo 2 en la región.

    Las complicaciones por la diabetes pueden prevenirse mejorando el tratamiento y la calidad de la atención. La diabetes puede prevenirse mediante políticas de salud y fiscales, legislación, cambios en el medio ambiente y la sensibilización del público para evitar los factores de riesgo, entre ellos la obesidad, la dieta poco saludable y los estilos de vida sedentarios.

    Ejemplos de estas intervenciones incluyen impuestos a las bebidas azucaradas; prohibiciones a la publicidad de alimentos ultraprocesados para niños; el etiquetado de los alimentos en el frente del paquete para informar a los consumidores sobre el alto contenido de sal, azúcar y grasa; y la promoción de espacios recreativos seguros y accesibles para fomentar la vida activa. Una dieta saludable y 30 minutos de actividad física moderada todos los días pueden reducir el riesgo de que los niños y adolescentes tengan sobrepeso.

    Como parte del Plan de Acción Global para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, la OPS apoya a los países de la región en estos esfuerzos por reducir las complicaciones relacionadas con la diabetes y la mortalidad prematura. La OPS también ayuda a los países a adquirir medicamentos para tratar la diabetes a precios asequibles, reduciendo los costos asociados al tratamiento de esta enfermedad crónica.

    Fuente: OPS 12 de noviembre de 2020

  • Miércoles, 4 de noviembre de 2020

    Ejercicio presupuestal se traduce en
    apoyos directos para los productores

  • El presupuesto 2020, que modificado asciende a 44 mil 987.45 millones, se aplica en beneficio prioritario de los productores de pequeña y mediana escala, con honestidad y sin corrupción

    La dependencia federal no registra subejercicio presupuestal con relación al monto anual modificado de 44 mil 987.45 millones de pesos, toda vez que, al 30 de septiembre, el total aplicado (41 mil 236.63 millones de pesos) representa el 99.6 por ciento con respecto al programado para el periodo.

    Los resultados que registra la producción primaria demuestran la resiliencia del sector agroalimentario, toda vez que mientras la economía cayó 9.8 por ciento, su comportamiento fue más positivo, con crecimiento de 2.7 por ciento al tercer trimestre del 2020, año en el que se prevé que la producción de granos básicos se incremente en ocho por ciento respecto de 2019, y se aproxime a los 34 millones de toneladas.

    Nuestra balanza comercial agroalimentaria, se mantuvo favorable, con un superávit que de enero a agosto alcanzó ocho mil 839 millones de dólares, esto es, un incremento de 31 por ciento a tasa anual.

    La balanza agropecuaria y pesquera, en el mismo periodo, presentó alza en las exportaciones y reducción en las importaciones, lo que nos dio un saldo positivo de cuatro mil 384 millones de dólares.

    El programa Producción para el Bienestar ejerció nueve mil 492.7 millones de pesos, monto que representa un 86.3% del presupuesto total del Programa para 2020 y 21.4% más que lo erogado en el mismo periodo de 2019. La mayoría de estos recursos corresponden a apoyos canalizados directamente a un millón 984 mil 041 productores, de los que 83.9% (1,665,122) son de pequeña escala, con predios de hasta 5 hectáreas de temporal y 0.2 de riego.

    Para el cultivo de granos básicos se destinaron siete mil 361.1 millones de pesos; a la producción de caña de azúcar se destinaron 900 millones; y a la cosecha de café, 816 millones de pesos.

    A través Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) se desarrollaron programas en apoyo a la economía campesina y a la autosuficiencia alimentaria, tales como el programa Precios de Garantía a maíz, frijol, trigo, arroz y leche, que, entre septiembre de 2019 y junio de 2020, tuvo una derrama económica de siete mil 300 millones de pesos para 97 mil 778 beneficiarios, permitió que su ingreso se elevara en 33.5% respecto del precio medio rural de sus productos. Estos agricultores cosecharon 1,848,167 toneladas de granos y produjeron 411.3 millones de litros de leche.

    De septiembre de 2019 a junio de 2020, a través del programa de Abasto Social de Leche se distribuyeron 673 millones de litros de leche, para apoyar a la población beneficiaria en 2,131 municipios del país. Mientras que, con el programa de Adquisición de Leche Nacional, se compró leche fresca a poco más de 5,500 productores nacionales, con una derrama económica del orden de los 4,858 millones de pesos.

    Para privilegiar a quienes sufren en mayor medida la desigualdad, además de reconocer el destacado papel que desempeña la mujer rural, Agricultura ha destinado específicamente cinco mil 965 millones de pesos en este año a casi a un millón de beneficiarias.

    Fuente: INEGI 03 de noviembre de 2020

  • Martes, 20 de octubre de 2020

    INEGI se une a la conmemoración del Día Mundial de la
    Estadística: “Conectando al mundo con datos confiables”

  • Se realiza cada cinco años bajo la dirección de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.

    Este día se celebra, por tercera ocasión, el Día Mundial de la Estadística con el lema “Conectando al mundo con datos confiables”, el cual se realiza cada cinco años, organizado bajo la dirección de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas con la participación de más de 140 Estados miembros de dicha comisión, así como de organizaciones internacionales y regionales.

    La consigna que promueve la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas invita a reflexionar sobre la importancia de la confianza, los datos oficiales, la innovación y el bien público que generan los sistemas estadísticos nacionales.

    En México, el INEGI es el organismo constitucional autónomo del Estado mexicano que, además de ser el principal productor de estadísticas oficiales del país, coordina el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica.

    La fortaleza institucional del INEGI es fundamental para mantener la credibilidad en la medición de la realidad mexicana y esto es posible gracias a 5 pilares que rigen su actuar: autonomía; objetividad y rigurosidad técnica; principios y buenas prácticas; transparencia y rendición de cuentas y participación de la sociedad.

    El INEGI tiene como mandato brindar a la sociedad y al Estado información estadística confiable, de acuerdo con las mejores prácticas nacionales e internacionales, generada y difundida libre de presiones de grupos de interés, que sirva de fundamento para la toma de decisiones basadas en evidencia.

    Aplicar las mejores prácticas nacionales e internacionales, así como utilizar metodologías científicamente sustentadas, permite la comparabilidad internacional de la información y da la oportunidad a nuestro país de estar conectado con el mundo.

    Actualmente, el Instituto cuenta con información estadística que permite el análisis de una gran variedad de fenómenos sociales y económicos tales como: población, ocupación y empleo, ingreso y gasto de los hogares, migración, salud y nutrición, victimización, percepción de inseguridad, corrupción, gobierno, igualdad de género, competitividad, evolución de las actividades económicas, comportamiento de precios, ciclos económicos, inclusión financiera, bienestar subjetivo, movilidad social, medio ambiente, uso de las tecnologías de la información, entre otros.

    Asimismo, el INEGI mantiene el compromiso de atender las necesidades de información de los usuarios para responder de manera rápida y eficiente a nuevas demandas de información, así como a necesidades coyunturales que permitan prevenir y en su caso atender emergencias o catástrofes.

    Tal es el caso de la pandemia por el COVID-19, en donde el Instituto tuvo que innovar en procesos alternativos de captación para seguir ofreciendo información pertinente a la sociedad y amplió su oferta de productos para poder medir el impacto de esta emergencia sanitaria en la actividad económica y el mercado laboral.

    Por todo lo anterior, el Instituto contribuye a la comunidad estadística internacional contando con información estadística confiable y comparable para conocer los fenómenos que acontecen, comprender nuestro mundo y aportar al progreso de nuestras sociedades.

    Y convoca a la sociedad a continuar contribuyendo a la generación de esta información participando como informantes de los distintos programas y a través de las consultas públicas, asimismo a seguir utilizando la información estadística para la toma de decisiones.

    Fuente: INEGI 20 de octubre de 2020

  • Jueves, 23 de julio de 2020

    La comida de los niños en México, en peligro por el COVID-19

  • Más de la mitad de las familias en México ya de por sí sufría de algún grado de inseguridad alimentaria antes de la pandemia, que está poniendo a los hogares más vulnerables en situaciones aún más difíciles y que pueden comprometer la salud y la nutrición de los niños.

    Se necesitan medidas urgentes para evitar que la salud y la nutrición de los niños más vulnerables en México se deteriore, advirtieron el Instituto Nacional de Salud Pública y tres agencias de las Naciones Unidas.

    Las organizaciones expresaron grave preocupación ya que México es un país que por décadas ha enfrentado grandes desigualdades, y atraviesa la crisis del coronavirus con el 55,5% de los hogares del país presentando algún grado de inseguridad alimentaria, es decir, con una incapacidad para satisfacer sus necesidades mínimas de comida durante largos periodos.

    Según un documento publicado por las agencias entre las que se encuentra el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Panamericana de la Salud, y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se estima que la crisis económica por la pérdida de empleo y reducción de ingresos, intensificará aún más la vulnerabilidad de los hogares, especialmente de la población que ya vivía en situación de pobreza o carencia alimentaria, por lo que ésta debe recibir atención prioritaria.

    Los expertos temen que los sistemas alimentarios puedan verse afectados a mediano y largo plazo, y resaltaron la importancia de mantener viva la cadena de suministros, tomando medidas que eviten aumentos en los precios de los alimentos.

    Actualmente México carece de un programa nacional consolidado y con recursos para mitigar el impacto económico que la pandemia de COVID-19 tendrá en el estado de nutrición y salud desde los primeros años de vida de un niño o niña, advirtieron.

    La buena nutrición es una parte esencial de la defensa contra el COVID-19, ya que las personas desnutridas tienen sistemas inmunes más débiles que aumentan su riesgo de enfermedad en general. Al mismo tiempo, la obesidad y la diabetes están fuertemente relacionadas con las manifestaciones más severas de esta enfermedad en particular, incluido un mayor riesgo de hospitalización y muerte.

    Las agencias resaltaron que a medida que se adoptan estrategias para frenar la propagación del COVID-19, se debe asegurar que haya suficientes alimentos nutritivos y que sean distribuidos de manera justa, para cubrir las necesidades básicas de alimentación de toda la población, especialmente los más vulnerables. Para ello, se debe garantizar la continuidad y adaptación de los sistemas alimentarios que corren el riesgo de interrumpirse por diversos factores asociados a la pandemia.

    Los expertos pidieron en un documento la participación y contribución de todos los sectores de la sociedad, liderados por el gobierno federal, con la participación de organismos internacionales y de la sociedad civil, profesionales de la salud, medios de comunicación y sociedad en general para implementar medidas urgentes que permitan mitigar el impacto duradero de la pandemia.

    Fuente: ONU 22 julio de 2020

  • Lunes, 4 de mayo de 2020

    El Color de la Cocina Mexicana: Jitomate

    Nuestro país se encuentra dentro de los 10 principales productores mundiales de jitomate. Los productores de los 32 Estados de la República suman un total anual de tres millones 780 mil 950 toneladas, sin embargo, se destaca como líder productor Sinaloa con más de un millón de toneladas, lo que significa que aporta 22.5% de la producción total.

    El jitomate es uno de los productos más utilizados en la cocina mexicana, se encuentra desde la época de los Aztecas, ellos lo conocían como xictomatl que significa fruto con ombligo. Lo encontramos en las deliciosas y tradicionales salsas, le da color a nuestras sopas, caldillos, purés, en el arroz y no se diga del sabor que otorga a las ensaladas frescas o a nuestros emparedados o hamburguesas que tanto le gustan a nuestros niños.

    El consumo de jitomate trae muchos beneficios a la salud, te dejamos algunos:

  • Contiene vitamina A, C y K, lo que ayuda a combatir diversas infecciones.
  • Por su contenido de licopeno, es un antioxidante que contribuye a proteger la piel de los rayos ultravioleta.
  • Por su elevado contenido de potasio, magnesio y fósforo, contribuye al buen funcionamiento del cerebro y músculos.

  • Ayuda a neutralizar la excesiva acidez estomacal. Aumenta el metabolismo celular.

    Fuente: SAGARPA 04 de mayo de 2020

  • Lunes, 30 de abril de 2018

     

    El Poder del Consumidor —organización integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria—, en el marco del Día del Niño, presentó una nueva queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), así como un Reporte Sombra ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas contra las autoridades responsables por violaciones a los derechos de la infancia, en especial, su derecho a la salud, llevando a los infantes mexicanos al mayor índice de sobrepeso y obesidad a escala global.

     

    La situación se ha vuelto cada vez más urgente, de acuerdo con el Registro Nacional de Peso y Talla 2016 en escuelas, cuando los alumnos entran a primero de primaria el 26% tiene sobrepeso u obesidad, cifra que aumenta hasta 39% cuando llegan a quinto grado.

     

    Este aumento en el peso de los alumnos se relaciona con la existencia de un ambiente llamado obesogénico que ha ido permeando en nuestro país desde hace unas décadas.

     

    Una de sus características principales es que los infantes se encuentran expuestos a una alta disponibilidad de alimentos y bebidas no saludables, a su millonaria publicidad y ausencia de herramientas informativas que permitan realizar elecciones saludables en una amplia oferta de productos alimenticios.

     

    Bajo este contexto, El Poder del Consumidor decidió presentar una nueva queja ante la CNDH, pero focalizada a una de las poblaciones más afectadas, los infantes mexicanos, por la violación del Estado a los derechos a la salud y a la alimentación de la infancia mexicana.

     

    Fiorella Espinosa, investigadora en Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, declaró: “Experiencias en otros países, así como las recomendaciones de organismos internacionales muestran que es imprescindible proteger a la niñez de los entornos que propician la enfermedad y no la salud. Por ejemplo, el Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia de la Organización Panamericana de la Salud, invita a los gobiernos a establecer diversas medidas regulatorias, que si bien han sido implementadas por la actual administración en México a través de la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, siguen siendo bastante deficientes u omiten las mejores prácticas internacionales”.

     

    Como parte del trabajo que realiza El Poder del Consumidor y en el marco del Día del Niño se presentó el video musical “Diabeto” de la autoría de Antonio Cedillo que forma parte del disco “Dulce Veneno” de la campaña “Destapa la verdad” que busca combatir con arte el consumo de bebidas azucaradas y sus daños.

     

    https://youtu.be/bRyYhk0x1Zc

     

     

     

    Fuente: ALIANZA POR LA SALUD Abril.2018

     

    Lunes, 5 de diciembre de 2016

     

     

    Una de cada tres personas sufre alguna forma de malnutrición: un enorme coste social y económico que se analiza en un simposio internacional en la sede de la FAO

     

    Responder ante el impacto creciente de la malnutrición en la salud pública y el desarrollo económico -con un coste estimado de 3,5 billones de dólares EEUU anuales- con un cambio hacia dietas y sistemas alimentarios más saludables, es el objetivo que centra una reunión de alto nivel que comenzó hoy en la sede de la FAO.

     

    El Simposio Internacional sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles a favor de unas Dietas Saludables y de la Mejora de la Nutrición (1-2 de diciembre) analiza los desafíos y los éxitos en diversos países y pone de manifiesto estrategias eficaces para reformular la producción, procesado y comercialización de alimentos. junto a los sistemas de venta minorista, para abordar mejor el problema de la malnutrición, que arruina la vida de miles de millones de individuos y puede atrapar a generaciones enteras en un círculo vicioso de pobreza y hambre.

     

    Lamentando el hecho de que una de cada tres personas en el planeta sufre de alguna forma de malnutrición -ya sea subalimentación, sobrepeso u obesidad- el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, afirmó que “ningún país es inmune” a un problema cuyos “costes humanos, sociales, ambientales y económicos son abrumadores” al intervenir en la apertura de un evento organizado conjuntamente por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

     

    Desafíos complejos y superpuestos

    Hoy en día casi 800 millones de personas son víctimas del hambre crónica, lo que significa que son incapaces de consumir regularmente el nivel mínimo de energía alimentaria necesaria para mantener un estilo de vida activo.

     

    Pero la malnutrición abarca más que la falta de calorías; incluye igualmente las carencias de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad. Las dietas inadecuadas están vinculadas a diversos problemas de salud y pueden perpetuar la pobreza y frenar el desarrollo económico.

     

    Más de 2 000 millones de personas en el planeta sufren carencias de micronutrientes que afectan a su salud, y se estima que 150 millones de niños menores de 5 años tienen retraso del crecimiento debido a dietas inadecuadas. Al mismo tiempo, 1 900 millones de personas padecen sobrepeso, de las cuales 600 millones están clasificadas como obesas.

     

    Y los desafíos nutricionales de hoy en día son complejos ya menudo se solapan: personas de una misma comunidad pueden padecer hambre, falta de micronutrientes y obesidad.

     

     

    Fuente: FAO 01.Diciembre.2016

     

    Lunes, 28 de noviembre de 2016

     

    Un etiquetado de alimentos comprensible e integral ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil

     

    El sobrepeso y la obesidad son un importante problema de salud pública, incluso en los países de bajos y medianos ingresos, donde la transición a las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) ha ganado terreno rápidamente los últimos años.

     

    Con el fin de contribuir a la lucha contra la obesidad y el sobrepeso, Unicef y el Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), han presentado el “Análisis de regulaciones y prácticas para el etiquetado de alimentos y bebidas para niños y adolescentes en algunos países de América Latina (Argentina, Chile, Costa Rica y México) y recomendaciones para facilitar la información al consumidor”, en el cual se invita a los Estados a promover un etiquetado frontal sencillo e integral que sea consistente, llamativo y pueda ser interpretado por toda la población de manera rápida y fácil.

     

    “Un etiquetado con mayor información contribuye a que las familias tomen mejores decisiones con respecto a su alimentación. Por tanto, es fundamental que el etiquetado frontal de alimentos sea bien comprendido por toda la población, incluyendo a quienes se encuentran en condiciones más vulnerables. El vínculo entre la comida procesada y la obesidad está documentado y empieza desde la infancia. La evidencia demuestra que el consumo de alimentos y bebidas no saludables ocasiona un incremento de peso y obesidad, y tiene una relación directa con el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares”, indicó Luisa Brumana, jefa Regional de Salud de Unicef.

     

    Según el análisis, el etiquetado de los alimentos y bebidas industrializados dirigidos especialmente a niños, niñas y adolescentes debe enfatizar el contenido de los nutrimentos que contribuyen con el sobrepeso, obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles (p.ej. azúcares añadidos, grasas, sodio y energía) y debe regular los diferentes elementos del empaque que pueden influir en la elección de compra como personajes, leyendas, personajes promocionales y ofertas.

     

     

    “La abundancia de leyendas y personajes promocionales en el empaque puede confundir a familiares y cuidadores en el momento de elegir productos industrializados. Invitamos a que se fortalezcan las regulaciones existentes para que se incluyan los diversos componentes de los empaques con el objetivo de presentar información más clara al consumidor y facilitar su elección de compra” mencionó Simón Barquera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición de INSP.

     

    De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la tasa de prevalencia de sobrepeso y obesidad en Latinoamérica es del 25% en niños y adolescentes, mientras que la promoción y publicidad de alimentos y bebidas industrializadas dirigidas a la niñez y adolescencia contribuyen en gran medida a la obesidad infantil y al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles en la adultez.

     

     

     

    Consultar el Resumen del Análisis de regulaciones y prácticas para el etiquetado de alimentos y bebidas para niños y adolescentes en algunos países de América Latina.

     

     

    Fuente: ALIANZA POR LA SALUD 24.Noviembre.2016

     

    Jueves, 17 de noviembre de 2016

     

    El mundo debe actuar con rapidez para ampliar las acciones y aspiraciones frente al cambio climático, aseguró hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, a los delegados que asisten a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP22) que se celebra en Marruecos.

     

    Al intervenir en el día de acción sobre la agricultura y la seguridad alimentaria, Graziano da Silva señaló que el impacto del cambio climático en la agricultura -incluyendo los cultivos, la ganadería, silvicultura, pesca, la tierra y el agua- está ya socavando los esfuerzos globales para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición.

     

    Y, en este contexto, los pobres rurales son los más afectados.

     

    Con más del 90 por ciento de los países que reconocen el importante papel de la agricultura en sus planes nacionales de adaptación y mitigación del cambio climático, Graziano da Silva subrayó que “es hora de invertir en agricultura sostenible y resiliente al clima como parte fundamental de la solución climática”.

     

    La conferencia del año pasado en París (COP21) condujo al primer acuerdo climático mundial jurídicamente vinculante. La cumbre actual en Marrakech, Marruecos está orientada a implementar las promesas de todos los países firmantes. Haciéndose eco del espíritu predominante en la COP, el Acuerdo de París es irreversible y la inacción sería un desastre para el mundo.

     

    Transformar la agricultura: maximizar los beneficios

    Aunque la agricultura contribuye a cerca del 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, es una parte fundamental de la solución para fomentar la resiliencia y combatir el impacto del cambio climático, especialmente en los países en desarrollo donde el sector agrícola es con frecuencia la columna vertebral de la economía.

     

    Impulsar la agricultura puede reducir la malnutrición y la pobreza, crear oportunidades económicas y generar un crecimiento más rápido y equitativo, en especial para los jóvenes.

     

    La agricultura sostenible mejora al mismo tiempo la gestión de los recursos naturales, como el agua; ayuda a conservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos; e incrementa el secuestro de carbono, al tiempo que alivia las presiones que provocan la deforestación.

     

     

    Fuente: FAO 16.Noviembre.2016